Foro de Bleach~
 
ÍndiceCalendarioFAQRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Dimensions

Ir abajo 
Ir a la página : Precedente  1, 2, 3
AutorMensaje
Xalcer
Adepto
Adepto
avatar

Cerdo
Cantidad de envíos : 64
Fecha de inscripción : 03/12/2014
Edad : 23
Localización : Con mi melocotonero

MensajeTema: Re: Dimensions   Miér Sep 19 2018, 02:55

Revisé por quinta vez que no me dejaba nada, a pesar de que Airo me lo confirmara cada una de las veces. Manía mía. El autobús al puerto espacial hacía horas que había salido y la ausencia de turistas era bastante notable en el hotel hasta que volviera cargado de nuevo. Me encontraba en medio de una partida al solitario con Airo, esperando a que me recogieran, cuando la misma aeronave que me trajo aparcó frente a la entrada. Las puertas se abrieron, pero no fue Seerel el que apareció por ellas.

- Ero: Buenas. - me saludó al tomar asiento en la fila opuesta, dejando la maleta a mi lado.

Tras una confirmación del piloto, las puertas se cerraron y comenzamos a tomar altura.

- Ero: Y... ¿qué tal la visita? ¿Te ha gustado Gehena? - preguntó tratando de romper el incómodo silencio de la cabina. Siempre nos cruzábamos cada mañana durante el entrenamiento con Griffith, pero no llegábamos a hablar mucho más aparte de un casual saludo.

- Yo: No ha estado mal, supongo. Se parece bastante a la Tierra, aunque tampoco es que viéramos mucho.

- Ero: Es una pena. La Torre Espejo es una maravilla para la vista en primavera. Y no hablemos del monumento a Ghamllit, el mayor héroe de todos los tiempos. No sabes la suerte que tuviste de presenciar su gran regreso en vivo.

- Yo: ¿Cómo sabes tu eso? - dije apartando la vista de la ventanilla para mirarle con el ceño fruncido.

- Ero: Todos los canales de televisión estaban allí para cubrir la noticia en directo. Se te podía ver un par de veces al fondo mientras entrevistaban a Ghamllit. Era difícil no hacerlo con lo que desentonabas entre tanto humano.

- Yo: Genial... - Volví de nuevo la mirada a la ventanilla. Dar la nota en la televisión de un planeta entero, justo lo que necesitaba.

- Ero: Y... ¿cómo era?

- Yo: ¿Hm?

- Ero: Ghamllit.

- Yo: No sé, se parecía bastante a todas sus estatuas. La verdad es que me preocupaba que no me mataran que otra cosa. - Me giré otra vez hacia él. - Pensaba que eras de aquí. ¿No le habías visto antes?

- Ero: No realmente, solo lo mismo que habrás visto tu. Estatuas, vídeos... Ghamllit se retiró hace ya mucho tiempo, cuando solo era un crío. - Se puso a juguetear con las manos, llenando sus palabras con una ligera melancolía. - En el colegio todos queríamos ser héroes como él, un símbolo de paz y esperanza. Nos pasábamos las mañanas dibujando nuestros supertrajes y pensando nombres molones y técnicas que usar cuando creciéramos.

- Yo: Todos lo hemoa hecho de pequeños.

Ambos nos reímos.

- Ero: Es el sueño de todos los críos de Gehena. Muchos incluso llegamos a hacer las pruebas de ingreso en la academia. Para aquel entonces ya empezaba a usar mi pseudónimo de superhéroe.

- Yo: ¿Que era...?

- Ero: Ero. Bueno, Erosión, pero todo el mundo acabó por acortarlo. - Extendió un poco los brazos, haciendo más notable los cristales que emergían de ellos. - Mi poder era convertir el carbono de mi cuerpo en diamantes abrasivos. Con ellos podía incluso arracar el asalfato de una carretera o atravesae una pared de acero sin esfuerzo.

- Yo: Wow. - exclamé viendo cómo los cristales aumentaban de tamaño a su voluntad. - ¿
- Si tanto te gustaba, ¿cómo es que has acabado trabajando en la EXI y no de superhéroe?

- Ero: Bueno, no sé muy bien cómo ocurrió. Fueron ellos los que me encontraron, por así decirlo. - dijo volviéndose a sentar en una posición más cómoda. - Aún estaba en la academia cuando me ofrecieron el contrato. Buscaban alguien para el personal de seguridad y la academia me recomendó. Antes de darme cuenta, ya me encontraba trabajando en la estación, y de eso ya hace siete años.

Los motores de la nave se silenciaron, indicando que habíamos llegado a nuestro destino mientras charlábamos. Ero se escusó tras despedirse, reportando su vuelta ante Seerel, quien nos esperaba a las puertas del hangar. Cogí mi maleta y salí del vehículo, ya medio acostumbrado a los cambios de gravedad al entrar y salir de la estación. Las escamas se me erizaron durante todo el trayecto hacia mi habitación. Había algo extraño en el ambiente, como si algo no fuera como debería.
Volver arriba Ir abajo
En verdad me llamo Franky
El Corruptor
El Corruptor
avatar

Perro
Cantidad de envíos : 583
Fecha de inscripción : 26/04/2011
Edad : 24
Localización : Entre el reino de la luz y el reino de la oscuridad...

MensajeTema: Re: Dimensions   Vie Sep 21 2018, 02:00

¿Has visto a mi amigo? ¿Sabes dónde está mi amigo? ¿Has encontrado a mi amigo? ¿Dónde está mi amigo?

Una semana llevo viendo estos mensajes a cada rato. Pero no sólo en la pantalla del Tamagotchi. Va a más. Ahora también los veo en la pantalla de mi ordenador, en la tele, en el móvil… Consulté con Ma’Riagg y con Michelangelo al respecto, pero ninguno pudo darme una respuesta satisfactoria. Es un martirio cuando intento hacer vida normal con ello, en mi casa, en la facultad, saliendo con mis amigos… Pero si es tan fastidioso para mí, ¿por qué no me libro de ese maldito cacharro? Algo me impulsa a tenerlo conmigo. Algo me dice que debo tenerlo para tiempos venideros. Pues si es cierto eso, que llegue ya lo que sea. He logrado ocultarlo hasta cierto punto a quienes me rodean, pero sé que terminaré por desmoronarme delante de alguno de ellos. No estoy seguro de por cuánto tiempo más podré aguantar.

Estoy limpiándome la cara en el lavabo del cuarto de baño. Miro al espejo que tengo en frente. Parpadeo y vuelvo a visualizar una variación más de esa pregunta que me persigue. La siguiente vez que parpadeo ya no está. Voy derecho a mi cuarto. Sostengo entre mis manos el aparato proveniente de Gehena y lo miro.

-Yo: ¿Qué quieres de mí?- pregunto ya un tanto desesperado-.

La respuesta es otra pregunta. “¿Me ayudas a buscar a mi amigo?” Pero un momento, hay algo diferente. O al menos eso pienso. El mensaje es sustituido por un “Sí” y un “No”. Cada cual parece tener un botón correspondiente en el mismo aparato. ¿Cuál pulsar? ¿Un “No” implicaría continuar con esta locura? ¿Qué me ocurrirá si pulso el “Sí”? Sea como sea, hay algo de lo que sí estoy completamente seguro; estoy muy harto de esto. Tras dar una respuesta afirmativa a la pregunta, unos números aparecen a continuación. Desde luego, a mí no me dicen nada. Se me ocurre que ha llegado la hora de volver a preguntar a mis “amigos alienígenas”. Bueno, a la tortuga que sí tiene algo alienígena.

Espero a la noche, cuando todos en la casa están dormidos. Bajo al patio, habiendo encendido antes una luz colocada en una pared para ayudarme a ver. La tortuga no está en el recipiente con agua hecho para ella. Sin embargo, le veo durmiendo en la tierra que hay al pie de uno de los dos naranjos que tenemos allí. Me agacho y doy un par de golpes a su caparazón.

-Yo: Despierta, tenemos que hablar.

-Michelangelo: Vuelve a usar mi caparazón como un tambor y te juro que desearás tener una protegiéndote- amenaza al mismo tiempo que se despereza-.

-Yo: Perdón. Es que… creo que esto podría ser importante- le muestro los números que aún permanecen en la pantallita del Tamagotchi-.

-Michelangelo: … Parecen coordenadas.

-Yo: Joeh, y sólo le has echado un ojo.

-Michelangelo: Puedo decirte más si hago esto- hace visible en su pata derecha el anillo que le da poderes y proyecta a través de él una luz que recorre el aparato-… Oidion. ¡”Oidion”, conozco ese planeta!

-Yo: ¿Un planeta? ¿Por qué me quiere hacer ir tan lejos el Tamagotchi este?

-Michelangelo: Ni idea, pero conozco Oidion por ser el planeta natal de uno de mis compañeros más cercanos entre los Guardas de Luz; Beggar- se queda sumido en sus pensamientos por unos segundos, durante los cuales no quiero interrumpirle-. Tengo que ir allí. Si le encuentro, quizá pueda averiguar qué le pasó a la Central.

-Yo: Viajar a otro planeta…

-Michelangelo: ¿Qué pasa? ¿No fuiste ya a Gehena?

-Yo: Sí, pero era un viaje en grupo. Y tan pronto… ¿Pero cómo vamos?

-Michelangelo: No es seguro llevarnos a ambos por el espacio utilizando sólo mi anillo. Necesitaremos hacerlo a la vieja usanza.

-Yo: ¿Hablas de una nave espacial? No tengo ni carné de conducir, así que ya me dirás…

-Michelangelo: Nos queda preguntarle a la utrom. Puede que viniera a este mundo en una que ella tiene.

-Yo: Ya que hablamos de ella- digo intentando centrarme-, ¿pudiste averiguar algo?

-Michelangelo: ¿Sobre lo que me pediste? Sí. Y la respuesta es “no”. Estuve observándola durante esta última semana y no parece tener ninguna clase de tecnología que le permita modificar recuerdos.

-Yo: Ah, entiendo.

-Michelangelo: No confías en ella por completo.

-Yo: ¿Acaso debería?

-Michelangelo: No, haces muy bien en mantener la guardia alta con ella.

-Yo: Pero no es quien borró mis recuerdos sobre mis días de “posteo”.

-Michelangelo: Yo no he dicho eso. O es realmente inocente de esto o es muy buena escondiéndose. Aunque necesitemos su ayuda, tenemos que cuidarnos de ella por ahora.
Volver arriba Ir abajo
Maximirusu Pauaa
Maestro del Caos
Maestro del Caos
avatar

Gallo
Cantidad de envíos : 2862
Fecha de inscripción : 09/06/2009
Edad : 24

MensajeTema: Re: Dimensions   Dom Sep 23 2018, 19:20

[Por comodidad, no pondré el amarillo de las letras. Os digo con esto que todos los diálogos están en pollux]
-Blake: Espera aquí. Iré a hablar con ellos.

Blake se acerca a la puerta de la entrada. Cuando abren la puerta, escucho un par de voces, una femenina y la otra masculina, soltar una exclamación de sorpresa.

-Voz masculina:¡Nos has dado un susto de muerte, Blake!...¿Blake?

-Voz femenina:Nuestro Maximirusu...¿Le ha pasado algo a nuestro hijo?

-Blake: Teeruoh. Viann. Veo que os va muy bien. El salón os ha qued-

-Teeruoh(voz masculina):¡¿Qué le ha pasado a Maximirusu, Blake?!

-Blake: ...Venid conmigo.

El corazón me va a mil por hora. Por el umbral del salón entra el maestro del caos acompañado de dos daime'é. El hombre es algo más alto que yo, y tiene una panza bastante notable. Su pelaje es de un tono similar al mío también, aunque de un tono más pálido. En su cara, marcada por ciertas arrugas y algunas canas sueltas, brillan dos ojos azules. La mujer, de aproximadamente su altura y amplias caderas, está cubierta por pelaje negro, a excepción de las manos y el morro. Sus ojos rojos me miran con incredulidad. Se lleva las manos a la boca.

-Teeruoh:¿M-Maximirusu?

Antes de que pueda responder, la mujer se me acerca corriendo y, entre lágrimas, me abraza. El que parece ser mi padre se acerca y hace lo propio. Incómodo, me quedo sin saber que hacer. Pasados unos segundos se separan de mi. Ambos lloran a lágrima viva. Viann me aparta el flequillo de la cara.

-Viann: Mi Max...Mi pequeño...Es ahora todo un ishev.

Por el contexto deduzco que tiene que ser algo como "hombretón". Teeruoh le pone las manos encima.

-Teeruoh:Dejémosle espacio, aagyavh. Todo esto debe ser mucho para él ahora mismo.

Nos quedamos en silencio durante unos segundos.

-Yo:Sois...mis padres, ¿no?

Con ojos brillantes, asienten. Miro de nuevo la foto mía de cuando era pequeño. Noto como empiezo a acalorarme. La respiración se me acelera.

-Teeruoh:¿Estás bien, hijo?

-Yo:Necesito sentarme.

Mis palabras suenan extrañas al salir de mi boca, como si fuera otra persona la que las pronunciara. Una sensación horrible me atenaza el pecho, como si estuviera muriendo. Miro a los demás, preso del pánico, pero me resulta extraño, como si fueran solo formas.

-Yo:N-neces-itotumbarme.

Ayudado por Blake, voy poco a poco yendo al sofá, estando casi todo blanco a mis ojos, apenas llegándome sonido.

____________________________________

Una vez pasado el ataque de ansiedad, me encuentro rodeado de Blake y...

-Yo:Mis padres...

Me incorporo y siento.

-Teeruoh:Entiendo que es un cambio brusco, hijo. Blake nos ha contado lo ocurrido.

Viann se sienta a mi lado.

-Viann:Vamos a estar aquí para todo lo que necesites.

Suspiro pesadamente.

-Yo:No puedo llamaros "papá" y "mamá" todavía. Entendedme, por favor. Y esta casa...Me va a costar asumir que es MI casa.

Viann me pone una mano en el brazo.

-Teeruoh:Lo entendemos. Vayamos a tu ritmo.

Miro a Blake.

-Blake: Acompáñame un momento, Maximirusu.

Se despide de los allí presentes y lo acompaño hasta la salida.

-Blake: Voy a dejar que estés con tus padres una semana. Aquí será donde mejor podrás asimilar que eres un daime'é. Tienes además a gente que te quiere. Aprovéchalo.-Mira a las personas que pasan.-Nadie te mirará raro aquí.

Abre una brecha en el aire, por la cual puedo ver su casa.

-Blake: No descuides tu entrenamiento tampoco. No me gustaría que quedases mal frente a los otros Estelas.

Tras atravesar el portal y que este se cierre, vuelvo a dentro. Vuelvo a casa.

_________________

Regala tu ausencia a quien no valora tu presencia.
Volver arriba Ir abajo
http://maximirusupauaa.deviantart.com/
En verdad me llamo Franky
El Corruptor
El Corruptor
avatar

Perro
Cantidad de envíos : 583
Fecha de inscripción : 26/04/2011
Edad : 24
Localización : Entre el reino de la luz y el reino de la oscuridad...

MensajeTema: Re: Dimensions   Miér Sep 26 2018, 10:26

Le dije a mi familia que iría a casa de un amigo durante el siguiente fin de semana, yéndome la noche del Viernes anterior. Encontraba difícil mentirles a mis padres, pero más complicado me parece contarles que debo ir a otro planeta antes de volverme completamente loco debido a una puñetera mascota virtual. Seguramente el apuntarme a este viaje forme parte de esa locura de la que intento huir.

Me encuentro en el interior de un aparcamiento improvisado de naves pequeñas, como si de coches se trataran. Lo construyeron para facilitar la llegada a los visitantes espaciales. Veo a Ma’Riagg preparar el transporte; una sencilla nave de dos plazas. “Qué conveniente”, pienso para mí mismo.

-Michelangelo: Te veo entusiasmada- señala la tortuga flotante y brillante en verde-.

-Ma’Riagg: Me disculpo si eso te ofende de alguna manera, pero el hecho de que pueda acompañar a Franky a surcar las estrellas puede significar un gran avance en mi investigación. Siendo sincera, era un acontecimiento que esperaba con ansias.

-Michelangelo: Por supuesto, “tu investigación”.

-Ma’Riagg: Todo listo- declara ignorando la actitud del reptil-. Adelante, subid.

Aún con dudas y vacilación, termino por sentarme en el asiento junto al del alienígena que utiliza un cuerpo artificial para moverse. El Guarda de Luz elige posarse en mi regazo, todavía atento a lo que acontece a su alrededor. La cabina es cerrada, no dejándome forma de escapar ni aunque quisiera. El motor es encendido, haciendo vibrar la nave. Ya está, aquí estoy. Es aquí donde empieza mi viaje. Está pasando.

Estoy paseando por la calle con total normalidad. Bueno, casi, pues a mi lado camina una especie de parodia del personaje Tails de los juegos de Sonic. Este extraño ser lleva una bufanda oscura y unas marcas negras se extienden por debajo de sus ojos.

-Definitivamente no es Tails: Hoy hemos hecho un gran trabajo.

-Yo: Así es.

-Definitivamente no es Tails: Pero aún no entiendo que, después de todas estas fantásticas aventuras, sigas siendo soltero.  

-Yo: La verdad es que me molesta también, ¡pero no me rendiré! Ya verás, encontraré a alguien de mi edad y…- paro de hablar y me detengo en seco, como si al fin me hubiera dado cuenta de que algo marcha mal-.

-Definitivamente no es Tails: ¿Franky?- me mira preocupado- ¿Qué pasa?

-Yo: No…- le miro asustado-. Esto no me puede estar pasando… Aléjate de mí. ¡Aléjate de mí!

Empiezo a gritar como un histérico. Y me despierto. Me despierto en el interior de la nave de la utrom. Un escalofrío me recorre el cuerpo.

-Ma’Riagg: Veo que te has despertado. Y en el mejor momento, pues acabamos de llegar.

-Yo: No jodas- bostezo-. Incluso me duermo cuando viajo por el espacio.

La cabina se abre y nos bajamos del vehículo. Habíamos aterrizado en una zona seca y rocosa, desde donde se puede ver una ciudad de aspecto contemporáneo a lo lejos.

-Ma’Riagg: Camina tranquilo- me dice-, el ambiente en esta zona es compatible con tu fisiología.

-Yo: Ah, vale- ni se me había pasado por la cabeza de que el aire pudiera estar contaminado, que el sol de ese planeta pudiera freirme la piel u otras maneras horribles de morir con tan sólo estar de pie en ese lugar-. ¿Por qué aquí?- pregunto mientras veo la ciudad de lejos-.

-Michelangelo: Las coordenadas no sólo indicaban el planeta, también señalaban esta ciudad.

-Ma’Riagg: Es adonde iremos en cuanto me prepare- coge de la nave una camiseta nueva. La que lleva puesta ahora le deja al descubierto el vientre, estando también a la vista la piloto de ese cuerpo, cosa que supuestamente corregirá la otra camiseta. Ahí mismo se cambia de ropa. Yo miro a otro lado por respeto a su privacidad, aunque puede que a ella no le importe-. Despliego el sistema PO sobre la nave y estamos listos- se pone una máscara sonriente sobre el rostro robótico del exo-traje-. En este planeta, todavía no están acostumbrados a ver volar naves sobre sus cabezas.

-Yo: ¿”PO”?

-Ma’Riagg: “Problema de Otro”- pulsa un botón entre los controles de la nave y cierra la cabina-.

-Yo: No parece que la vuelva invisible ni nada.

-Ma’Riagg: Por supuesto, sabes que está ahí, pero para cualquier otro ajeno a nosotros que la vea, su cerebro le dirá que no es asunto suyo y se marchará sin provocar incidentes. Al menos esa es la explicación corta.

-Michelangelo: ¿Podemos empezar a movernos de una vez?- nos dice impaciente-.

Nos adentramos a la ciudad.

-Yo: Bueno- cojo el Tamagotchi entre mis manos y miro a la mascota digital inusualmente agitada-. ¿Dónde está tu “amiguito”?

No tardo en apartar la mirada a otra cosa.

-Michelangelo: ¿Qué demonios...?

-Ma’Riagg: ¿Qué ha podido pasar?

Lo que los tres vemos es un rastro de destrucción que se extiende hasta donde alcanza la vista. Algo enorme debe de haber arrasado los edificios y las calles a su paso. También observo a seres similares a humanos que tratan de arreglar con buena cara el destrozo. La diferencia más notoria entre estos aparentes habitantes de la ciudad y los humanos a los que acostumbro a ver es su tono de piel. Ésta varía entre el color gris y el blanco nieve dependiendo de a quién se mire.

-Ma’Riagg: Probemos a preguntar qué ha ocurrido.

-Michelangelo: Por algo se empieza.

Nos acercamos a uno de esos curiosos habitantes. De pronto, el aparato que llevo encima empieza a vibrar como loco. Una vez más, quiero cogerlo para examinarlo, pero en el momento en el que mi mano derecha lo agarra, noto un doloroso pinchazo, una mordedura o quizás otra cosa, no estoy seguro. Mi reacción es tirar la mascota virtual, con una expresión de dolor en el rostro. Lo extraño está por venir cuando dejo de sentir mi propio brazo derecho. Luego es la pierna de ese mismo lado. A continuación, la cara. Es como si todo mi lado derecho del cuerpo hubiera quedado paralizado. Las personas que tengo delante de mí me miran con horror. No es de extrañar, pues mi aspecto es similar a esto:

Minuto 0:51:
 

-Yo: Me… ¡Me ha mordido el Tamagotchi!- o al menos eso intento decir. A saber lo que habrá sonado en mi estado actual-.

Me desmayo.
Volver arriba Ir abajo
Maximirusu Pauaa
Maestro del Caos
Maestro del Caos
avatar

Gallo
Cantidad de envíos : 2862
Fecha de inscripción : 09/06/2009
Edad : 24

MensajeTema: Re: Dimensions   Vie Sep 28 2018, 01:34

Vuelvo a entrar en casa. Mis padres están allí, con ojos rebosantes de emoción.

-Viann:No sabes lo emocionante que es para nosotros tenerte aquí, hijo.

Me siento frente a ellos. Tras unos segundos mirándoles, miro alrededor con vergüenza.

-Teeruoh:Blake nos dijo que te llamabas Entomio Jusé en la Tierra, ¿no?

-Yo:Antonio José, sí.

-Teeruoh:¿Prefieres que te llamemos así por ahora?

El corazón me da un vuelco. Es la primera vez desde que descubrí la verdad que me preguntan eso. Les sonrío, agradecido por la propiesta.

-Yo:No es necesario. Ya estoy empezando a aceptar que soy Maximirusu Pauaa. De todos modos, parece que conservaba algunos recuerdos en mi subconsciente, y "Maximirusu Pauaa" ha sido un nombre que he acabado usando en Internet, así que es algo que no me suena raro.

Intercambian una mirada.

-Yo:Internet es una red de comunicación global.

-Teeruoh:¿Desde cuando recuerdas tu nombre, Maximirusu?

-Yo:Pues como tal...¿Dos años?¿Tres quizás?Aunque similares sí que hace muchísimo más. No sé como funciona el calendario aquí, pero imagino que similar a la Tierra.

Me quedo mirando la foto de antes.

-Yo:¿Es importante?

-Teeruoh:No...Creo que no.

Nos quedamos en silencio.

-Viann:¡Trecim va a alegrarse mucho de verte!

-Yo:¿Quién es Trecim?

-Viann:Era tu mejor amigo antes de... -Veo como se forman lágrimas en sus ojos. Tras secárselas, me mira y sonríe.- De vez en cuando sigue preguntándonos si tenemos novedades tuyas.

-Yo:¿Blake no hizo nada para alterar mi existencia?

-Teeruoh:Sí, pero no a tu familia y allegados. Tienes a mucha gente que ver, Maximirusu. Muchas personas ansiaban tu regreso.

-Viann:¡Cuando la abuela Pauaa te vea se va a hartar de llorar!

Me quedo en silencio.

-Yo:...¿Podríamos dejar esto entre nosotros un poco?Esto es un poco...

-Viann:Ah...C-claro, hijo.

-Yo:Gracias. Siento aguaros la fiesta, pero quisiera...-Si no tuviera la cara llena de pelo, verían que ahora estoy rojo como un tomate.-Creo que mi primer contacto será mejor si es poco a poco. Quisiera estar a solas con vosotros un poco más.

Les sonrío tímidamente. Sus ojos brillan.

-Teeruoh:Todo lo que necesites, hijo.

____________________________________________________________

Tienes familia

Es el pensamiento recurrente que conquista mi mente desde hace siete, cuando llegué a Deia. Primos y primas. Tíos y tías...Abuelos. Todavía no he ido a conocerlos. Resulta un poco sobrecogedor, pero me hace sentir bien pensar que hay tanta gente que me quiere. Pero no lo suficiente como para hacerme olvidar ni un día a los que he dejado en la Tierra. No tengo noticias de mi familia de allí, y ninguno de los que me acompañaron al viaje ha intentado contactar conmigo todavía. Todo llegará en su debido momento. Por ahora, me conformo con creer que están a salvo. Gehena les tuvo que meter el suficiente miedo en el cuerpo como para no meterse en una nave durante un tiempo.

Hablando de naves: en Deia todavía desconocen a Órbita. Parece que Blake se encargó de borrar su presencia a aquellos que le vieron, pero no es de extrañar que hiciera girar todas las cabezas que posaban sus ojos en él. Si tengo que depender de los portales de Blake para viajar hasta que llegue Órbita, vamos a tener un problema. Es por ello que me he puesto las pilas con el caos, para aprender a generarlos yo mismo cuanto antes. Me sigo cansando, pero oye, ya puedo cambiar de color toda la ropa que llevo encima y un set más antes de empezar a cansarme. Algo es algo.

Y la comida. La mare de Déu. Es como si la comida asiática hubiera tenido un hijo bastardo con la gastronomía española y su aventura danzara en tu paladar cada vez que comes. Y PUEDO COMER DE TODO. Me estaba empezando a amargar con eso de la intolerancia a alimentos de la Tierra, pero aquí no tengo ese problema. Cuando me toque viajar me volverá a pasar, pero mientras me voy a poner como un cerdo. O no, porque sé la que me espera si no estoy lo suficientemente preparado y entrenado. Y como que me gusta tener mi cabeza en su sitio.

Por cierto. Mis padres(a los que todavía no me atrevo a llamar como tal) han decidido apuntarme a clases particulares, con el fin de aprender a escribir como una persona adulta. Me ayuda a distraerme, la verdad. Todavía me da apuro hablar con ellos, por lo que las cenas resultan algo embarazosas. También me sirven para pasar como lo que soy: un daime'é más. Las marcas del caos pueden medio pasar, pero aunado con alguien de mi edad que todavía no sabe escribir pollux siendo de donde es puede llegar a levantar las sospechas de gente que es mejor dejar tranquila. Y es por ello que me encuentro ahora volviendo a casa tras una de las lecciones.


_________________________________________________________

Calle Hieru. Hieru es una fruta deliciosa, de piel rojo, con forma parecida al caqui, pero con un interior bulboso de color aguamarina y blanco. Es de las frutas que más me han gustado de entre las que he podido probar hasta ahora. Lo que no me gusta es el sonido que oigo a mi espalda. Cuando me giro, veo a un daime'é de pelaje anaranjado, bastante más alto y corpulento que yo, cerrándome el paso.

-???:No intentes nada, chaval.

Al girarme, donde antes estaba mi posible salida, hay otros dos, de pelaje grisáceo uno y la otra atigrado. Una de las cosas que he aprendido en esta semana es que soy bastante bajo para la media de altura actual.

-Chavala:La cartera y todo lo que lleves encima. Ahora.

-Yo:V-vale, vale...

Lentamente me empiezo a quitar la bandolera. El peligrís da un paso adelante antes de que me la termine de descolgar.

-Peligris:¡Trae eso, Banzva'qi!

Me da un tirón, el cual me tira al suelo. Empiezan a rebuscar en la bolsa. Sacan los 17.000 Quan que llevaba encima(unos 20 euros) y tiran la cartera frente a mi. Tras eso sacan el móvil que aún conservaba de la Tierra.

-Yo:¡Eso n-!

El anaranjado que estaba a mi espalda pone un pie sobre mi espalda.

-Peligris:¿Qué coño es eso?

Empiezan a bichear pero, tal y como me pasa a mi, el móvil no responde con el pelaje de las manos. Saca una garra y le hace un buen arañazo a la pantalla. El anaranjado, ahora lejos de mi, se agacha y coge la cartera. Cuando empiezo a levantarme, la chavala se acerca y me propina una patada en la boca. Noto el sabor de la sangre en la misma.

-Anaranjado:T-Tenemos que irnos...

Le miro. Su cara me quiere sonar de algo.

-Peligris:Seguro que podemos sacar algo más. -Se agacha a mi altura y me coge del pelo.-¿Verdad que sí?

Saco las garras y le propino un buen arañazo en la cara.

-Peligris:¡AAAAAAAAAAAAAAGH!¡KIADLIVE!

Todavía no he aprendido insultos en pollux, pero juraría que eso es algo como "cabrón". Me cubro la cara de los golpes que libera. Uno tras otro, soy consciente de los moratones que tendré por la mañana. El corazón me va a mil por hora.

-Anaranjado:¡Gasha, ya basta!

Le coge por los brazos y le aparta. Tembloroso, me levanto. Es entonces cuando veo los cortes que ahora cubren la mitad izquierda de su cara, así como la sangre que mana de estos.

-Gasha:¡ESTÁS MUERTO, SACO DE MIERDA!¡MUERTO!

Consigue liberarse del anaranjado y vuelve a la carga, sacando antes una navaja del bolsillo. Es ahora o nunca. Con la energía que me queda, hago que su sombra se materialice y ate sus pies al suelo. Esto hace que caiga de bruces contra el suelo.

-Chica:T-Trecim...

El corazón me da un vuelco.Gasha sigue forcejeando en el suelo, mientras la sombra cubre sus gemelos y empieza a invadir sus colas.

-Gasha:¡Vale, tío!¡Déjame ir!

Cansado, dejo que las sombras vuelvan a su estado inicial. Trecim y la chica se acercan a Gasha y le cogen, previendo que intentaría atacar de nuevo. Antes de alejarse, Trecim me dirige una breve mirada.

-Trecim:...Llévatelo, Gya. Voy a asegurarme de que este no nos sigue.

Sin dudarlo dos veces, Gya y Gasha se alejan. Me dejo caer en la pared.

-Trecim:Eres Maximirusu, ¿verdad?

Me paso la lengua por los dientes. Todos en su sitio. Escupo la sangre que tengo en la boca.

-Yo:Mis padres no me advirtieron que mi amigo de la niñez era un macarra que asaltaba a gente.

No dice nada.

-Yo:¿Vas a ayudarme a volver a casa o qué?

Coge mis cosas del suelo y se me acerca. Poniéndose a mi altura, me permite apoyarme en él. Cada paso viene acompañado por un crujido de dolor.

-Trecim:...Es complicado, Max.

En lugar de llevarme a casa, nos dirigimos a un hospital. Allí me preguntan que me ha ocurrido. Decido mentir y echar las culpas a terceros. Si tengo a alguien que se junta con gente tan peligrosa como Gasha cerca de casa, necesito tenerlo de mi lado para sacarle información. Por supuesto, esto es si decide soltar prenda.

Por supuesto, mis padres no tardan en llegar. Los médicos les informan de lo ocurrido. También nos comunican que voy a pasar la noche en observación porsiaca. Llorando, mi madre se acerca y abraza.

-Yo:Tranquilos. Ha sido mala suerte solo. Por suerte, Trecim estaba allí para ayudarme.

El daime'é anaranjado asiente rígidamente.

-Yo:Además, Blake seguro que consigue sanarme rápidamente.

-Viann:¡No podemos dejar que te vayas así, hijo!

-Teeruoh:¡Aunque te cure, será peligroso!

El doctor y Trecim intercambian una mirada.

-Doctor:No es conveniente que hagas esfuerzos si quieres recuperarte correctamente, Maximirusu. -Se gira a mis padres.- Será mejor que dejen a su hijo descansar por ahora.

Dudosos, terminan por salir de la habitación. Antes de salir, detengo a Trecim.

-Yo:Gracias por todo, amigo.

En sus ojos se discierne un brillo de culpa antes de salir de la habitación. Agotado y dolorido, apenas me da tiempo a pensar antes de caer rendido.

_________________

Regala tu ausencia a quien no valora tu presencia.
Volver arriba Ir abajo
http://maximirusupauaa.deviantart.com/
Xalcer
Adepto
Adepto
avatar

Cerdo
Cantidad de envíos : 64
Fecha de inscripción : 03/12/2014
Edad : 23
Localización : Con mi melocotonero

MensajeTema: Re: Dimensions   Jue Oct 04 2018, 01:58

Varios pedazos de desechos espaciales se acercaron a planeta, desintegrándose contra su atmósfera tan rápido como habían entrado, dejando nada más que una mera estela luminosa de lo que una vez fueron. Tan bellas como eran las lluvias de estrellas desde tierra, observarlas desde allí arriba era todo un espectáculo. La sala de observación no era demasiado grande, casi como mi antigua habitación, solo que esta contaba con un enorme cristal reforzado que subía desde el suelo hasta llegar al techo, dónde se fundía con este en una bóveda de horno. Rodeado de innumerables estrellas y con Gehena a tus pies, se respiraba una paz en aquel lugar que era difícil de encontrar en el resto de la estación. El sonido de la puerta abrirse no tardó en romper aquel apacible silencio. Griffith entró suspirando, mirando una pequeña PDA mientras se sentaba en uno de los asientos que había repartidos por la sala, haciendo caso omiso de mi presencia.

- Yo: Ejem.

Casi le cayó el aparato de las manos.

- Griffith: Joder, Xalcer. - dijo llevándose una mano al pecho al verme. - He podido sentir cómo se me saltaba un latido y todo.

- Yo: Perdona. - me disculpé, aguantando la risa al ver cómo se le habían inflado todas las plumas del cuello. Me levanté a encender las luces, recordando tarde que podía simplemente pedírselo a Irala.

- Griffith: ¿Por qué te sientas en el suelo? - preguntó al volver a mi sitio, viendo el resto de asientos libres.

- Yo: Estoy mejor así. Me resulta un poco incómodo sentarme sin un hueco por el que no me moleste la cola. Y de las alas ni hablemos.

- Griffith: ¿Has seguido ejercitándolas como te dije?

- Yo: Eh... - Lo había olvidado por completo. Griffith se apretó la parte superior del pico mientras inspiraba ampliamente con los ojos cerrados.

- Griffith: Necesitas fortalecerlas si quieres llegar a poder volar.

- Yo: Lo sé, lo sé...

Griffith se reclinó en el asiento y abrió el libro que traía bajo el brazo, sacando un marca páginas con forma de pluma y reanudando su lectura. No mucha gente parecía pasar por allí, así que era un lugar ideal para relajarse sin ruidos ni interrupciones. Por mi parte no supe muy bien qué hacer. Era bastante incómodo estar los dos allí solos sin decir nada. Todas nuestras conversaciones se habían centrado en y sobre mi entrenamiento, nada más. Pero por otro lado marcharme sin más podía ser descortés, sin contar que no tenía nada que hacer hasta que llegara la hora de la cena.

- Griffith: Es precioso, ¿verdad?

- Yo: ¿Eh? - Parpadeé varias veces, saliendo de mi ensimismamiento. Me había quedado mirando a la nada como un idiota. - Sí, sí que lo es.

- Griffith: Merece la pena haber salido de la habitación por una vez, ¿eh?

- Yo: Oh, ja, ja. - reí con falsedad, abrazando mis piernas y apoyando la cabeza sobre las rodillas. Un convoy de naves partió del planeta pasando a cientos de kilómetros frente a nosotros y desapareciendo en la inmensidad del espacio en un parpadeo. Extendí una mano hacia las estrellas. - Aún no puedo creer que todo esto sea real.

Cerré la mano, atrapando todo Gehena dentro de mi puño. Griffith no dijo nada. Ni siquiera sabía si prestaba más atención a lo que estaba diciendo o a su libro, aunque la verdad es que no me importaba hablar solo.

- Yo: Recuerdo cuando jugaba de pequeño, imaginándome cómo sería vivir en el espacio sin gravedad o luchando contra monstruos de más allá de las estrellas. Je, pero qué tonto era por aquél entonces. - susurré con una pequeña sonrisa, rememorando aquellos lejanos recuerdos. - Creces pensando que el espacio no es más que una fantasía imposible de alcanzar, un futuro lejano que solo puedes esperar ver en películas o libros. Por eso se les llama de ficción. Y aún así, aquí estoy, a nosecuantos años luz de la Tierra, en una estación espacial de alta tecnología, rodeado de cientos de especies diferentes, después de haber puesto el pie en otro planeta...

Una ligera presión comenzó a hacerse presente en mi pecho conforme hablaba. Me detuve unos segundos a tomar aire, enjugándome las lágrimas que había dejado escapar sin darme cuenta. Nunca antes había sentido morriña, era una sensación completamente desconocida para mí. Sonreí amargamente, imaginándome lo estúpido que debía parecer en aquellos momentos.

- Yo: ...Perdón. - me excusé dándome un par de golpecitos en la cara, recuperando un poco la compostura.

- Griffith: No tienes porque darlas. - oí a mis espaldas, seguido de una pausa y el sonido del libro cerrarse. - Lo extrañas, ¿verdad?

- Yo: Sí...

- Griffith: Puede que sea duro, pero debe ser agradable, ¿no? El tener algo o alguien que añorar.

- Yo: Más bien agridulce. - susurré encogiéndome un poco entre mis alas. - ¿No echas tu de menos a tu familia, o tus amigos?

- Griffith: La EXI es mi hogar. - respondió con calma, y un cierto tono de melancolía en su voz. - Los demás nos criamos y crecimos aquí, en la estación. Y lo mismo hubiera ocurrido contigo si no hubieras desaparecido.

- Yo: ¿Los demás? - Los engranajes de mi cabeza comenzaron a girar, uniendo las piezas de aquel puzzle. Apoyé una mano en el suelo a mis espaldas, volviéndome confundido hacia ella.

- Griffith: Híbridos, sí. - dijo respondiendo a mi pregunta aún sin formular.

- Yo: Entonces tu...

- Griffith: Espera, ¿no lo sabías? - preguntó sorprendida. Negué con la cabeza.

- Yo: Pensaba que eras un grifo o alguna especie parecida.

- Griffith: No sé qué es eso, pero te puedo asegurar que esto no es natural. - aclaró mientras señalaba con su garra las partes de águila y león de su cuerpo. - ¿En serio no te dijeron nada?

- Yo: Solo que había unos cuantos más como yo en la estación, no especificaron quienes. La verdad es que con todo lo que ha pasado lo olvidé.

- Griffith: Aytir... - maldijo exhalando con fuerza por los orificios de su pico.

- Yo: ¿Por eso te pusieron a cargo de mi entrenamiento?

- Griffith: Principalmente. Pensaron que el cambio te resultaría más llevadero junto con alguien que compartiera tu condición.

- Yo: ¿Tu también tuviste que "cambiar" como yo?

- Griffith: En mi caso no. Al nacer aquí en la estación no hizo falta ocultar mi verdadero cuerpo, así que lo que ves ahora mismo es tal y como salí del huevo.

Jugueteó con su plumaje mientras decía eso, apartando la mirada. Dejó de hacerlo al ver que aquella respuesta no parecía alentarme demasiado, adoptando un semblante más sereno.

- Griffith: Sé que no se puede comparar con lo que debes estar pasando ahora mismo. Pero si hay algo de lo que soy experta es sobre ser un híbrido, ser... diferente, y reconozco que a veces puede no ser nada fácil.

Con paso suave se acercó a mí, arrodillándose para estar a mi nivel.

- Griffith: No tienes por qué pasar por ello tú solo. - dijo poniéndome una mano en el hombro. - Si alguna vez necesitas hablar o algo, sabes que puedes contar conmigo.

Ya fuera un ofrecimiento honesto o solo por obligación, aquello hizo que me llenara una cierta calidez que extrañaba desde que todo comenzó: el saber que no estás solo.

- Yo: Gracias, Griffith... - agradecí con una tímida sonrisa que ella me devolvió.

- Griffith: No tienes por qué darlas. - respondió quitándole importancia a la vez que se levantaba. - Tenemos que cuidar los unos de los otros.

Tras comprobar la hora en su PDA, cogió su libro y se dirigió hacia la puerta.

- Griffith: Voy a pasarme por las habitaciones a cambiarme antes de la cena. ¿Te apetece venir?

- Yo: Creo... Creo que me quedaré un poco más, gracias. - respondí tras pensarlo un poco. - Hay muchas cosas que necesito procesar aún.

Con una breve despedida, salió por la puerta apagando las luces de camino. A oscuras, con un miral de estrellas ilumando mi rostro, me quedé solo de nuevo coni eterno compañero, mis pensamientos.
Volver arriba Ir abajo
Maximirusu Pauaa
Maestro del Caos
Maestro del Caos
avatar

Gallo
Cantidad de envíos : 2862
Fecha de inscripción : 09/06/2009
Edad : 24

MensajeTema: Re: Dimensions   Dom Oct 07 2018, 02:15

Llega la mañana, y con ella el dolor de los golpes de ayer, atenuado por los analgésicos que me están administrando. Quien está a mi lado no es otro que Trecim. Alargo la mano para despertarle. Sobresaltado, mira a su alrededor.

-Trecim:¿Cómo estás, Maximirusu?

Me quedo mirándole.

-Yo:¿Dónde están Teeruoh y Viann?

-Trecim:Tus padres están en casa. Llevaban toda la noche aquí, así que les dije que les relevaría.

La puerta está cerrada. Es el momento.

-Yo:No te conozco, Trecim, pero mis padres...Teeruoh y Viann me han contado algo de ti muy diferente a lo que vi ayer. Quiero pensar que llevan razón. Que paraste a ese energúmeno y que fuiste el único que no me pegó por algo. Algo...No sé como decirlo en pollux...Que no sea solo porque hayamos sido solo porque éramos amigos de niño. Pero necesito que me cuentes lo que ocurre.

-Trecim:No es tan fácil...

A la porra.

-Yo:Podría ayudarte.¿No viste lo que hice con el tal Gasha?

Trecim no dice nada durante unos segundos. Finalmente, asiente.

-Trecim:Está bien.

Le extiendo la mano. Él se queda mirándola, extrañado.

-Trecim:¿Qué estás haciendo?

-Yo:Donde me he criado, dar la mano es el gesto para cerrar un trato. Para demostrar que confías en esa persona.

Dubitativo, la estrecha. Saca un pequeño ídolo de su camiseta. De un colgante, un ídolo de madera de un pequeño mamífero pende.

-Trecim:En Pallex lo juramos sobre el Kehafka que nos eligió.

Saca una garra y, tras hacerse un corte en el un dedo, deja caer unas gotas sobre el ídolo.

-Trecim:Te prometo contarte todo lo que ocurre, Maximirusu.

El ídolo absorbe la sangre y, durante un momento, brilla.

-Trecim:Imagino que no has tenido tiempo de ir al Qkweu todavía, pero te creo.

No tengo ni idea de lo que dice, pero asiento. Pido a mi aparente amigo de la infancia temprana que llame a mis padres. Mientras sale, Blake aparece en mi cuarto. Trecim se queda paralizado ante el caomante.

-Yo:Por favor, déjanos a solas. Y, por favor, ve a llamar a Viann y Teeruoh.

Trecim parece dubitativo durante un instante, pero acaba por hacer lo que le pido.

-Blake: ¿Un mal día?

-Yo:Me duele todo, Blake. Y encima parece que este chaval está metido en algo turbio.

-Blake: Parecía buen chico cuando le conocí. -Le miro con curiosidad.- Antes de enviarte a la Tierra no os separabais. O eso parecía cuando os conocí.

Incómodo, miro a un lado. El caomante se sienta.

-Blake: ¿Te está sirviendo estar aquí?

-Yo:...No lo sé. Todavía me cuesta asimilar todo esto. Parece que ha sido mucho tiempo, pero en realidad han sido un par de semanas o así desde que descubrí el pastel. Ya no solo el hecho de ser daime'é que, créeme, se me está haciendo cuesta arriba. Sólo adaptarme a mis nuevos sentidos ya es un reto. Viann y Teeruoh intentan acercarse a mi, pero no...No. No estoy listo para llamarlos "papá y mamá".

-Blake: No puedo llegar a imaginarme por lo que estás pasando. -Me pone una mano sobre una de las mías.- Y sé que ahora mismo no te sirve de nada, pero tienes a unos padres que te quieren. Entiendo lo que dices, pero son tus padres, Maximirusu. Los diez estáis igual. Los Estelas me refiero.

-Yo:Esto no es como uno de mis roles de Internet. La realidad duele. Duele mucho. Y los cambios vienen en forma de bofetada. Quiero aceptarlos, Blake. Quiero llegar a pensar en ellos como mis padres, pero... -Noto como se me hace un nudo en la garganta a la vez que empiezo a lagrimear.- Siento que traicionaría a mis padres de la Tierra si hiciera eso.

El gyuxax se levanta y me abraza. Siento sobre mi cabeza como una lágrima cae. Aun cuando cesa mi llanto, Blake tarda un poco en dejarme ir. Me sueno la nariz e intento sonreírle.

-Yo:Quizás sea una tontería, pero es algo a lo que no dejo de darle vueltas.

Viann, Teeruoh no tardan demasiado en llegar. Blake les pide unas palabras en privado, llevándoselos con ello a su mundo para evitar atraer la atención de más daime'é. El médico pasa a revisar mi estado mientras tanto, momento en el que le ruego que me deje ir. Parece no poner pegas, siempre y cuando guarde reposo suficiente. Al parecer esta ha sido solo una noche de observación. Porsiaca.

-Viann:Por favor, hijo...No puedes irte ahora.

-Yo:Tranquila. Estaré en casa a la hora de cenar.

-Teeruoh: Maximirusu, todavía no estás recuperado. No podemos dejar que te vayas.

-Blake: Tranquilos, que yo estaré con él en todo momento. Nada le ocurrirá mientras esté bajo mi protección.

Por supuesto, las protestas no cesan ahí.

-Yo:Mirad, que no va a pasar nada. Solo voy a conocer a los otros 9 que fueron escondidos de niños. Blake me traerá de vueltas en un par de horas como mucho, ¿verdad? -El caomante asiente.- No hay más. Así que dejadme ya.

Me lanzan una mirada que no sé identificar. Una mezcolanza de tristeza y enfado.

-Yo:Vámonos, Blake.

Blake vacila durante unos instantes, pero acaba por abrir el portal. Cojo la bolsa y atravieso el portal.

-Blake: Maximirusu, no hables así a tus padres.

-Yo:Blake, no. Ahora no.

-Blake: Ahora sí.

-???:¡Hey, Blake!

_________________

Regala tu ausencia a quien no valora tu presencia.
Volver arriba Ir abajo
http://maximirusupauaa.deviantart.com/
En verdad me llamo Franky
El Corruptor
El Corruptor
avatar

Perro
Cantidad de envíos : 583
Fecha de inscripción : 26/04/2011
Edad : 24
Localización : Entre el reino de la luz y el reino de la oscuridad...

MensajeTema: Re: Dimensions   Lun Oct 08 2018, 17:51

Oigo gotas caer sobre líquido. ¿Será agua? No. El silencio es total salvo por ese sonido. Me han agarrado. Siento que me levantan. Siento el frío en mi piel. No puedo abrir los ojos. Las gotas siguen cayendo. Ahora me bajan y tengo la sensación de que me restriegan por una superficie pringosa. Vuelven a levantarme, esta vez elevándome a más altura. Un apestoso aliento me golpea de frente. Finalmente consigo abrir los ojos. Es en ese momento cuando horribles imágenes asaltan mis ojos. Un segundo. Menos quizás es lo que ha durado. ¿Que qué he visto? Puede que fuera algo… ¿”inenarrable”? No, olvídalo, no sabría realmente cómo describirlo. Al momento de siquiera empezar a pensar en ello, me despierto.

Me despierto bruscamente, jadeando, con la vista borrosa, cosa que no me impide mirar en todas direcciones, como si buscara desesperadamente algo familiar. Voy recuperando la visión, aunque noto cómo tengo algo envolviendo mi cabeza.

-Ma’Riagg: Franky, sé que tendrás muchas preguntas, pero necesitamos que estés calmado. Han hecho todo lo que han podido.

-Yo: ¿Q-qué ha pasado? ¿Qué me han hecho? ¿Que-que-qué-?

-Michelangelo: ¡Di “qué” una vez más!

-Ssh- trata de silenciar una voz más que no reconozco. Diría que pertenece a una mujer de mediana edad-. Necesito que estés quieto para retirar la venda correctamente- escuchar eso no es tranquilizante, pero me quedo paralizado por la expectación mientras dejan al descubierto mi cabeza-. Listo. Imagino que querrás verte.

Mi visión termina de regresar. Parece que estoy en la habitación de un hospital. Veo a una mujer adulta vestida con la típica bata de laboratorio por encima. Bastante avanzada en edad, luce cabello rizado y totalmente blanco por las canas. El blanco de sus ojos está… bastante enrojecido. Combinando eso con una piel muy pálida, el resultado es un tanto inquietante. Coge un pequeño espejo de una estantería y me lo ofrece. En un momento de tanta confusión para mí, no rechisto en hacer lo que se supone que esperan de mí. Aunque vacilo un poco al principio en mirarme en el cristal, paro de pensar por un momento y simplemente lo hago. Nada. No veo nada extraño en mi reflejo. Mi cara es como siempre. Sigo confundido, pero al menos estoy algo más aliviado.

-Michelangelo: Vaya, esperaba algo más horrible.

-Ma’Riagg: Cierto, desde luego tenía mis expectativas.

-Yo: … ¿Me podéis decir ya qué ha pasado?

-Mujer: Al parecer sufriste una parálisis en toda la mitad derecha del cuerpo y te desmayaste debido el shock. Tus amigos te trajeron al hospital y, tras recibir nuestro tratamiento, parece que te has recuperado muy bien. En cuanto a la causa… no pudimos encontrar nada.

-Ma’Riagg: Franky, ella es la Dra. Apothek, médica jefe de este centro y quien te atendió.

-Dra. Apothek: Puedo darte el alta- dice mientras mira unos informes-, pero me gustaría que vinieras la próxima semana para que te echemos un vistazo.

-Yo: Pero… No creo que vaya a estar la semana que viene en este planeta- digo para mí mismo en un susurro-.

-Dra. Apothek: Pues más allá de que cuidéis vuestra alimentación, ya que os veo con muy mala piel, no tengo nada más que deciros. Podéis marcharos- tengo algo de miedo al poner de vuelta los pies en el suelo. No tardo en comprobar que puedo andar con normalidad de nuevo-. Ay, esta cabeza mía- se dirige a la tortuga flotante, quien en ningún momento se había molestado en esconder su identidad-. Eres un Guarda de Luz, ¿me equivoco?

-Michelangelo: Sí. Imagino que ya nos conoces.

-Dra. Apothek: Los tuyos jamás fueron muy discretos en este mundo. Hay alguien quien quiere verte, en la habitación número 262.

-Michelangelo: Derechito que vamos.

Y así lo hacemos, sin consultar a nadie más. Entramos en la mencionada habitación. Es igual a la que yo estaba minutos atrás. Vemos a un hombre de piel gris postrado en la cama. A parte de la vestimenta de hospital, la cual llevaba yo también antes de cambiarme a mis ropas habituales, la parte superior izquierda está cubierta por vendas, junto al ojo de ese lado.

-Yo: ¿Es éste…?- no me decido entre decir “amigo” o “compañero”-.

-Michelangelo: Sí- se acerca volando al ocupante del cuarto-. Beggar, ¿qué te ha pasado?- el pobre moribundo gira su cabeza para ver mejor al reptil volador. Éste se detiene a mirar de arriba a abajo al paciente. No tarda en formar una mano de luz con la que levantar la manta y así descubrirnos que quien está acostado le falta el brazo derecho y sus dos piernas hasta la altura de las rodillas-. ¿Quién te ha hecho esto?

-Beggar: … Fue un monstruo- su voz es áspera y muy tranquila, como si fuera a dormirse en cualquier momento-. El mayor monstruo que jamás haya enfrentado. Ya debes de haber visto lo que le ha hecho a esta ciudad. Fue horrible. Pero ya no importa.

-Michelangelo: ¿Que no “importa”? ¡Te ha arrancado extremidades, imbécil!

-Beggar: Ya está contenido y lejos de este planeta. No gracias a mí. No gracias a la Central, que ignoró todas mis llamadas- la tortuga no dice nada, como si pensara que es justo lo que le ha pasado a él-. Porque no serás “los refuerzos” que tanto me hicieron falta, ¿o sí?- Michelangelo niega con la cabeza-. ¿Entonces porqué estás aquí?

-Michelangelo: Por respuestas. Pensé que podrías decirme qué le ha pasado a la Central.

-Beggar: Siento decepcionarte. No tengo ni idea de por qué nos han abandonado así como así.

-Michelangelo: ¡Tiene que haber una buena razón!

-Beggar: ¿Tengo pinta de que me importe eso ahora? Encarguémonos de un problema a la vez, ¿te parece? He pedido que te llamaran por otra razón.

-Michelangelo: … Te escucho.

-Beggar: Es sobre lo que detuvo a esa cosa que se llevó mi brazo y mis piernas.

-Michelangelo: Pensé que ya no importaba.

-Beggar: La criatura no. Me estoy refiriendo a una fuerza oscura. Algo salvó esta ciudad, pero a cambió la sometió para sus propios propósitos.

-Michelangelo: ¿Qué te hace pensar eso? Yo he visto bastante contenta a la gente de aquí.

-Beggar: Es lo que les hacen creer a ellos. Lo que quieren que creamos, pero todo es una fachada. Por las noches se oyen gruñidos y mucho movimiento, como si soltaran a una jauría de bestias cada vez que se pone el sol. Hay hasta gritos, pero nadie reporta a las autoridades. Luego también está el tema de que han habido múltiples desapariciones desde que me dejaron así. O no han dejado rastro o ni se molestan en buscar a las víctimas. No sé qué me inquietaría más.

-Michelangelo: De acuerdo, suena mal.

-Beggar: Hay una última cosa que me llama la atención.

-Michelangelo: ¿Sobre qué?

-Beggar: Todos los días, desde que fue vencida la criatura que asoló la ciudad, sin excepción, los habitantes de la ciudad van a almorzar a la misma cadena de restaurantes de comida rápida; “Sonrisa Feliz”.

-Yo: Estoy casi seguro de que eso sonaría mejor en inglés- comento para mí mismo-.

-Michelangelo: No es lo que esperaba como "último misterio a mencionar".

-Beggar: Por favor, tómatelo en serio. Esta es mi petición, Michelangelo. Te lo pido como Guarda de Luz. Y como amigo. Investiga sobre “Sonrisa Feliz” y las desapariciones. Puede que se traten de fenómenos aislados, pero ya sabes lo conspiranoico que suelo ser. Y lo poco que suelo equivocarme- mueve la mano que le queda a duras penas-. Sabes que investigaría yo mismo, pero ya ves cómo estoy.

-Michelangelo: ¿Y tu anillo?

-Beggar: Lo perdí en la batalla. Así como debería haber pasado con mi vida.

-Michelangelo: No digas eso. Resolveremos esto en seguida y volveremos al asunto de la Central.
Volver arriba Ir abajo
Maximirusu Pauaa
Maestro del Caos
Maestro del Caos
avatar

Gallo
Cantidad de envíos : 2862
Fecha de inscripción : 09/06/2009
Edad : 24

MensajeTema: Re: Dimensions   Vie Oct 12 2018, 03:11

Un ser pequeño, rechoncho y con una gigantesca hendidura como boca es quien nos saluda. A su espalda se alza una fortaleza de dimensiones titánicas. Blake se acerca a él y se arrodilla.

-Blake: Maestro.

El aparente maestro de Blake hace un gesto para que se levante. Tras darle unos toquecitos en el brazo, dirige su mirada hacia mi.

-M.B.:Así que tu eres uno de esos Estela, ¿eh? -Asiento y, tras indicármelo, me acerco.- Veo que Blake ha hecho un buen trabajo cuidándote. Yo soy Ygksza, el maestro de Blake. Tu eres Maximirusu, ¿verdad? Este de aquí me ha hablado de ti, sí. Cambiar de humano a daime'é ha tenido que ser traumático desde luego. Un cambio muy brusco para alguien tan joven.

Se me queda mirando.

-Ygksza:Hm...¿Podrías generar un poco de energía, joven? -Miro a Blake, buscando su aprobación.- Tranquilo, hijo. Aquí nadie podrá detectarte.

Hago lo que pide, creando el mismo destello que la primera vez que usé. Saca a relucir una gran sonrisa.

-Ygksza:Oh, esto le va a encantar...

-Blake: Perdón, maestro...

-Ygksza:¡Ah, sí!¡Le esperan los otros, claro! -Me da unas palmaditas en una pierna.- Encantado de conocerte, Maximirusu. Esperaré deseoso nuestro próximo encuentro, y espero que me cuentes algo más de ti.

Sin dejarme decir siquiera una palabra, crea un portal y se va.

-Yo:Un tipo...interesante.

-Blake: Siempre va con prisas mi maestro. Tómale la palabra, Maximirusu. Si quiere hablar contigo, acabará enganchándote.

Blake me guía hacia el interior de la fortaleza. El muro que nos encontramos, sin puerta alguna, se abre ante nuestra presencia, lo cual parece estar pensado para evitar ataques externos.

-Blake: Como ya sabes, siempre tenemos que tener cuidado con la Hermandad. A pesar de que estamos en un lugar en el que teóricamente no pueden alcanzarnos, nunca está de más la seguridad. Es por ello que los muros externos sólo se abren ante la presencia de uno de nosotros, así como otra serie de mecanismos dentro de la Grieta.

Blake me guía por diversos pasillos, bordeando las zonas centrales. Al final llegamos a un pabellón. En una de las entradas nos esperan dos personas. Una de ellas es lo que parece ser un cúmulo de vapor antropomorfo contenido en un traje. La otra es algo que identifico claramente de televisión: un splixson.

Spoiler:
 

-Figura gaseosa:Solo estamos nosotros, Blake.

-Blake: Hola, Hzasz.

El splixson da un paso al frente y me ofrece la mano.

-Deveios:¡Hola, chaval!¡Soy Deveios Plox!

-Yo:Ah, uh...Maximirusu Pauaa.

-Deveios(tras estrecharme la mano):¡Vaya nombre, Max!¿Te importa si te llamo Max?Tu nombre suena parecido a eso.

-Yo:Claro.

-Hzasz:Quizás deberíais ir entrando, Deveios. Con suerte, los demás no tardarán mucho en llegar, e imagino que...¿Misheru? y tu querréis hablar.

-Deveios:Oh, sí. -Se gira y me coge la mano.- ¿Vamos entrando?

Tras despedirme de Blake y del tal Hzasz entramos en el edificio. Tras un pequeño pasillo encontramos una sala con 10 mesas alrededor. Algunas con tamaño humano. Otras, altas como casas de una planta. Incluso hay una que mide como una mano de ancho.

-Deveios:Los Diez Estelas reunidos por primera vez, ¿eh?

-Yo:Va a ser algo interesante. A saber que serán los demás. Tu eres un splixson, ¿no?

-Deveios:Sí. Del planeta Hathor. La televisión terrestre me da esa facilidad para presentarme. No me gustaba la serie esa, Ben 10, pero que le vamos a hacer. -Me mira de arriba abajo.- ¿Y tu?

-Yo:Daime'é. De Deia.

Cogemos un par de sillas y nos ponemos cómodos. Un par de vasos con agua aparecen a nuestro lado.

-Deveios:Es un idioma curioso el que habláis en tu planeta. O debe serlo, viendo cual es tu nombre.

-Yo:Ah, no. En Deia hay 4 continentes y, en cada uno, varios idiomas. En Pallex, el país del que vengo, se habla pollux.

-Deveios:Y yo que creía que las mierdas esas de que en otros planetas se hablaba un solo idioma y el clima era de un solo tipo. En Hathor se habla un solo idioma, de hecho.

-Yo:De todos modos aquí no va a haber problema para comunicarnos, con eso de que hacen que todos nos entendamos.  Yo me he criado en España por ejemplo, y no sé cuantos de vosotros habláis español. Aunque el inglés pueda ser un punto intermedio, claro.

-Deveios:Pues imagínate yo, que me he criado en Francia. Pero oye, que está bien lo del sistema de comunicación.

Nos quedamos en silencio. A pesar del primer intento de conversación, intentar establecer una conversación a palo seco da algo de apuro. Pasados unos minutos entra otro más en la sala. Otra en esta ocasión, pues parece ser una mujer pez.

Spoiler:
 

-Galor: Buenos días, chicos. Soy Galor Zor. -Nos presentamos, tras lo cual se sienta cerca de nosotros. Tras esto, los demás no tardan en llegar. Uno de ellos resulta ser un galvano, pequeño y ágil, el cual necesita nuestra ayuda para subirse a la mesa. Al presentarse descubrimos que su nombre es Zekkan.

-Zekkan: Os agradezco la ayuda. Quien ha estado cuidando de mi decidió que era buena idea que entrase solo pero, como podréis comprender, las distancias no son el fuerte de un individuo de cuerpo pequeño.

Zekkan Dall:
 

Una vibración llega a mi oído, anunciando la llegada de otra de las Estelas. Alta como una montaña, alguien que podría pasar por descendiente de Anubis entra en la habitación y, sin decir nada, se sienta.

???:
 

Un golpe. Otro. Seguido por un tercero, una figura sin ojos entra en la habitación. Deveios se acerca y la guía hasta la mesa. Cuando llega a donde estamos, y a pesar de los intentos de comunicarnos con ella, se deja caer en una silla como buenamente puede.

Aajax Flimburt:
 

Otro individuo entra en la habitación dándo un portazo. Con ojos hostiles, recorre toda la estancia.

Spoiler:
 

-Gyu:¡¿Qué coño estáis mirando, putos aliens?!

-Deveios:Tranquilo, amigo. Todos aquí estamos igual.

El recién llegado se nos acerca y coge al splixson por el peto.

-???:¿Algún problema, capullo?

Le cojo del brazo que sujeta a mi compañero.

-???:¿Tu también buscas pelea, zorro deforme?

En vez de responderle, saco las garras y le hago un arañazo en la mano, lo que le obliga a soltar al splixson.

-???:¡¿Cómo te atreves, felpudo?!

-Yo:Mira, ayer ya tuve dosis suficiente de macarras como tu, así que déjate de mierdas.

-??????:Uuuuuuh. Que ambiente más hostil.

En otra de las puertas acaba de aparecer otra de las Estelas.

Brist Lea:
 

-Brist: ¿Vais a hacer que la pobre Brist se ponga triste?

Revoloteando, se acerca al agresor y espolvorea algo de la flor de su cabeza. Al poco, el chico hostil parece relajarse.

-Brist:Bien, bien. ¿Vamos a sentarnos?

Los dos van a sentarse, ahora con los ánimos más calmados. El splixson y yo hacemos lo propio. Las manos me tiemblan.

-Deveios:Gracias por la ayuda. No sé que le pasará a ese tipo, pero vaya.

-Yo:Pensaba que con esto de...no sé...haber vivido una vida que no es la tuya hasta ahora y descubrir esto le bajaba los humos a cualquiera. -Miro al Estela insectoide.- Pero parece que me equivocaba.

Deveios se me queda mirando.

-Yo:...¿Qué?

-Deveios:¿Has tenido problemas en casa?

-Yo:Ayer me dieron una paliza y, bueno, descubrí aún más cosas. Las sorpresas nunca vienen solas, imagino.

La puerta se abre nuevamente. Por primera vez, la aparentemente familiar de Anubis abre la boca, y es para soltar un grito. Al mirar a la puerta vemos por que.

Bichoqueasustalgrupo:
 

De un salto me subo a la mesa, asustado.

-Bicho:No manches...

Se acerca a nosotros y nos ofrece una de sus rígidas manos.

-Dareka: Soy Dareka Gol. -Le estrecho la huesuda extremidad.- Lamento si les asusté.

Me doy cuenta, sorprendido, de mi situación actual. Me bajo de la mesa, algo azorado.

-Yo:No deberíamos haber actuado así.

-Dareka:Entiendo que mi aspecto pueda asustarles, tranquilo. -Mira ahora a la del grito.- ¡Oiga!¡Siento haberla asustado!

-Dehena:...Solo me he sobresaltado...Soy Dehena, por cierto.

-???:¡Y yo Ies!

En la puerta está la única de nosotros que faltaba.

Ies Pyfer :
 

Una vez listos, nos sentamos alrededor de la mesa. Nos quedamos en silencio durante un rato, mirándonos los unos a los otros.

-Brist:Creo que deberíamos ir presentándonos, ¿no? Si os parece, empezaré yo. -Se pone en pie y revolotea sobre la mesa.- No hace falta que os diga mi edad, claro, pero sí que me crié como Hannah Stevens en Canadá. Realmente me llamo Brist Lea, y soy de un planeta llamado Partalen. Es bastante pequeño, y la vegetación es abundante en la zona de la que soy. Mi especie se llama "sainoe", y quizás alguno de vosotros me conozca como la que "no puede comer nada que proyecte sombra". La verdad es que el cambio ha sido chocante, pero la tribu en la que vivo me ha hecho adaptarme rápidamente a los cambios.

-Deveios:Esto parece una reunión de alcohólicos anónimos, ¿eh? -Todos soltamos una risita.- Antes me llamaba Damien Lavigne, y era de Francia. Para mejor o peor, eso ha quedado atrás. Me llamo Deveios Plox ahora. Llamadme Dev si preferís. Si veíais la tele de pequeños, quizás conozcáis mi especie, pues salía en Ben 10. Es evidente que entre el equipo productivo habían personas que tenían contacto con mi especie, los splixsons. Soy de Hathor, que es bastante parecido a la Tierra, aunque todos hablamos un mismo idioma. En cuanto a los cambios...Bueno, la primera semana fue dura. Pero no puedo negar que es una pasada este cuerpo. Bien es verdad que de vez en cuando me llevo un día más deprimido, pero voy bien. A fin de cuentas... -Ante nuestros ojos, se duplica- ¡Nunca estoy solo!

Vuelve a ser un solo ser a la vez que se sienta. Se levanta ahora el macarrilla.

-Gyu: Dicen que me llamo Gyu Skrats, pero como no me llaméis Eiji os partiré la boca. ¿Queda claro? Vengo de Japón, y por culpa de esta mierda he tenido que dejar a toda mi pandilla atrás, así que no me toquéis los cojones.

Sin nada más que decir, se sienta y pone los pies sobre la mesa. La "Anubis" decide ser la siguiente en hablar.

-Dehena: Soy Dehena Sut, aunque me crié como Nairne Gibbs en Escocia. Soy una pharah, del planeta Yumhur. Es desértico, y es por ello que mi especie decidió hacer contacto con la Tierra en Egipto hace tantísimos siglos. Pertenezco a un linaje antiguo, el cual me hace sentir orgullosa de lo que ahora soy. La cultura egipcia siempre me llamó la atención. Quizás sea por lo que realmente soy. En cualquier caso, me siento bien siendo Dehena Sut.

Todos nos quedamos en silencio, hasta que la ciega a la que Dev guió se presenta.

-Aajax:¡Que le den a Aslög Karlsson!Siempre he sabido que era diferente a las demás. Me sentía una entre un millón, como si fuera de otro mundo. ¡Y resulta que lo era!Yo, Aajax Flimburt, vengo de Houl, un planeta frío como el hielo. En la Tierra todos me miraban raro, pero desde que estoy en Houl me siento más aceptada que nunca. Habría que estar loco para no ver que esto es una pasada.

Creo que no se ha dado cuenta de la mirada que todos le hemos echado. Y, sinceramente, me ha sentado mal lo último que ha dicho.

-Brist:¿Y tu, ojos de panda?¿No tienes nada que decir?

Pesadamente, me levanto. Siempre me ha gustado exponer, pero ahora el mero hecho de estar frente a nueve personas me parece demasiado. Respiro hondo.

-Yo:Antes me llamaba Antonio José Calero. Vivía en España. Ahora sé que soy Maximirusu Pauaa. Llamadme Max si queréis, que sé que el pollux, el idioma que se habla en el país del que vengo, puede ser difícil. Soy un daime'é, del planeta Deia. Podéis pensar en mi especie como zorros, si es que queréis poner una equivalencia con la Tierra. Deia tiene ciertas similitudes con la Tierra, pero es más frío. La sociedad también tiene sus diferencias, claro. En casa me esperaba familia. Una familia que me quiere. Pero no...No estoy llevando bien los cambios. Me cuesta hablar con mis padres. Mirarme al espejo me provoca ataques de ansiedad a veces. He visto que algunos de vosotros, como Brist o Dev, habéis incluso a usar habilidades propias de vuestra especie. Es genial, pero a mi me parece abrumador. Yo quería solo una vida normal y ahora... -Los ojos se me anegan en lágrimas.- Agradecería vuestra ayuda. Perdonad.


Me siento mientras enjuago las lágrimas. Dareka se levanta.

-Dareka:Yo le entiendo, Max. Yo me llamaba Pedro Estévez, y era de México. Ahora soy Dareka Gol. Ionta, de donde somos los quan'los, es un planeta oscuro, donde mi especie puede camuflarse de los cazadores sin demasiada dificultad. Mi aspecto es aterrador. Hasta yo me asusto cuando me miro al espejo. Los cambios físicos también son duros. Me cuesta usar un celular con estas manos, por ejemplo. Andar por la Tierra antes de volver a mi planeta no fue fácil. Los niños huían llorando de mi. Las abuelas rezaban a la virgen de Guadalupe. Hasta mamá Dulce, la mamá de mi mamá, se santiguó cuando me vió. -En parte por sentirme mal por la reacción de antes, en parte por empatía, le pongo una mano en el brazo.- Creo que todos deberíamos ayudarnos a pasar este cambio.

Se sienta. Zekkan se pone en el centro de la mesa.

-Zekkan:Agradezco enormemente a mis compañeros Dareka y Maximirusu sus palabras, pues creo que es fundamental apoyarnos los unos en los otros en este brusco cambio que estamos atravesando. Previo a este cambio me llamaba Carter Button, y era de los Estados Unidos de América. Ahora soy conocido como Zekkan Dall. Tal y como ocurre con nuestros compañero Deveios mi especie, la galvana, era conocido por esa serie de televisión. Procedo del planeta Galvan Prime, donde la tecnología es increíblemente avanzada. Resulta fascinante observar esas maravillas, pero no brillan tanto como para eclipsar las dificultades que implican este nuevo cuerpo. Estando en la Tierra, cuando empecé a cambiar, empecé a aprender a tener cuidado con las personas al andar, dado que un simple niño humano podría llegar a matarme de un pisotón. Es por ello que apoyo la petición propuesta.

-Ies:Creo que os lo tomáis demasiado en serio. Vale, sí, no es una situación sencilla, pero tampoco hay para tanto.

-Zekkan:¿Tu nombre era, por cierto...?

-Ies:Ies Pyfer. Antes me llamaba Kayla Thompson. Australia, donde me crié, es muy diferente a Calrea, de donde realmente soy. Sí, parece el Infierno...un poquito. Pero no por ello me deprimo. Sigo adelante y ya.

-Galor:No es tan fácil. No cuando parece que has salido de una pescadería. En Al-lemat  todos lo parecemos. Los oucrvgherm se empeñan en que olvide que era Silke Klein. Que olvide Alemania. Pero no es tan fácil seguir adelante.

Suena una campana. Ante el espantoso ruido, no tengo otra que taparme los oídos.

-Zekkan:Imagino que se ha acabado nuestro tiempo.

Algunos de los demás se van. Nos quedamos Zekkan, Dev, Dehena, Dareka y yo. Desde aquí puedo escuchar a Galor discutir con Ies.

-Dehena: A decir verdad, aunque me sienta orgullosa de mi linaje, algunos días se me hacen difíciles.

-Yo:Debemos apoyarnos los unos en los otros. Sabéis lo de la Hermandad, ¿verdad? -Asienten- Mientras antes consigamos aceptar...Esto...*Señalo todo mi cuerpo*...Antes podremos empezar a prepararnos bien para lo que pueda pasar.

-Deveios:Que no significa que no podamos empezar a prepararnos ya, claro.

-Zekkan:Creo que Maximirusu dejaba implícito eso con su comentario. Y me parece una buena idea. Si conseguimos coordenar a nuestros...digamos "guías", quedar nuevamente mañana mismo.

Con esto acordado, salimos de la sala. Tras despedirnos, me reuno con Blake.

-Blake: ¿Todo bien?

-Yo:Bueno, ha sido un comienzo. A ser posible, algunos nos veremos mañana de nuevo.

-Blake: Eso está bien.

Tras abrir un portal y dejarme cerca de casa, emprendo la marcha hacia la misma. No es hasta ahora cuando recuerdo el dolor de ayer, lo cual me hace soltar una sonrisa. Llego a casa y abro con llave.
[Volvemos a todos en pollux]

-Yo:¿Hola?

La voz de Teeruoh me llega desde la planta de arriba.

-Teeruoh:¿Maximirusu?¿Puedes subir, por favor?

[Si queréis ver la comparativa de alturas o más datos de los Estelas, avisadme]

_________________

Regala tu ausencia a quien no valora tu presencia.
Volver arriba Ir abajo
http://maximirusupauaa.deviantart.com/
En verdad me llamo Franky
El Corruptor
El Corruptor
avatar

Perro
Cantidad de envíos : 583
Fecha de inscripción : 26/04/2011
Edad : 24
Localización : Entre el reino de la luz y el reino de la oscuridad...

MensajeTema: Re: Dimensions   Lun Oct 15 2018, 21:02

Estamos comiendo en una solitaria plaza de la ciudad en la que aún seguimos, Sdatt, apartados de los transeúntes. Fue Ma’Riagg quien tuvo la buena idea de traer provisiones de la Tierra. Estoy terminando un bocadillo de jamón y queso, mirando a mi “mascota” hacer otra cosa.

-Michelangelo: Listo- dice al momento de devolverme el dispositivo que traduce idiomas para mí. Un regalo de Órbita a los habitantes de la Tierra, quizá para ganarse la confianza popular. El aparato tiene un tamaño minúsculo y se puede colocar en una de las orejas. Mentiría si dijera que tengo la menor idea de cómo funciona, pero no lo noto en contacto con mi piel cuando lo coloco en su sitio-. Vamos a ver si ha funcionado. “Happy Smile”.

-Yo: Sí, ya me suena mejor. Gracias.

El Guarda de Luz había utilizado su anillo para reprogramar el dispositivo de manera que pudiera oír el nombre de la cadena de restaurantes en el inglés que conozco. Un pequeño capricho que la tortuga no ha tenido problema en concederme.

-Michelangelo: Y ahora a lo nuestro- dice al momento de devorar el último bocado de lo que a mi vista es pienso-.

-Yo: Espera, ¿de verdad tengo que ir también?- me sacudo las manos y arrugo en una bola el papel de aluminio que cubría mi bocata ya comido-.

-Michelangelo: ¿Cómo dices?- pregunta tratando de proyectar un tono intimidante-.

-Yo: Sólo digo que apenas he estado una hora en este planeta y he tenido que ir al hospital. Además, ya me he librado de ese Tamagotchi. No he vuelto a ver más mensajes desde que desperté.

-Ma’Riagg: ¿De verdad no sientes curiosidad por saber qué ha desencadenado esta serie de fenómenos en la ciudad?

-Yo: Sí, pero creo que mi aprecio por mi vida es mayor.

-Michelangelo: … ¿Podemos hablar un momento a solas, Franky?

-Ma’Riagg: ¿Por qué no puedo escuchar lo que tengas que decirle?

-Michelangelo: No te estoy pidiendo permiso, utrom. No me hagas usar el anillo.

Flota hacia delante y yo le sigo, dejando atrás a la alienígena encubierta.

-Yo: ¿Qué pasa?

-Michelangelo: Escucha, normalmente estaría encantado de apartarte de esto y mandarte a casa. Un simple civil no tiene lugar en una investigación policíaca, a menos que se requiera. Pero comprenderás que no puedo irme de aquí.

-Yo: Sí, es tu trabajo, lo entiendo.

-Michelangelo: A lo que me refiero es que tendrías que irte a la Tierra solo con ella- dice lanzando una mirada en dirección a Ma’Riagg-. ¿De verdad estás seguro de que quieres eso?

-Yo: … Mierda. ¿Pero crees que estaré más seguro aquí?

-Michelangelo: Yo te protegeré en todo momento. Nada es más rápido que mis reflejos o la luz de mi anillo.

-Yo: Ah… pues vale.

Ya “convencido”, volvemos junto a Ma’Riagg.

-Michelangelo: Dice que se queda. Ahora SÍ vamos a encargarnos de este asunto.

-Ma’Riagg: ¿Cuál será el primer paso?

-Michelangelo: Necesito una lista de los desaparecidos y sólo hay un lugar que se me ocurre que pueda tenerla.

Con esto dicho, nos acercamos a la comisaría de policía. Al entrar, me llevo la sorpresa de que el interior me resulta curiosamente similar a la comisaría de la GCPD, de la serie “Gotham”. Un agente nos recibe con una sonrisa en la cara.

-Agente: ¿Puedo ayudarles en algo?- se dirige a Michelangelo tras echarnos una mirada. Es evidente quién destaca más entre nosotros.

-Michelangelo: Soy un Guarda de Luz y estoy investigando las desapariciones que llevan ocurriendo desde que atacaron la ciudad. ¿Qué me puedes decir de eso?

-Agente: No sé de qué me habla, “señor Guarda”- le dice con una voz amable-. No he oído de ninguna desaparición reciente. De hecho, todo está muy tranquilo últimamente. ¿Hay algo más en lo que pueda ayudar?

Noto cómo la tensión crece a mi alrededor. La tortuga mira callada. Primero al policía que tiene delante, luego al resto de agentes que parecen estar con sus cosas al mismo tiempo que nos observan. En el centro de la sala empiezan unas escaleras que conducen al despacho de quien, supongo yo, es el comisario, misma persona que también nos vigila atentamente. Respiro con lentitud, expectante.

-Michelangelo: No, nada más.

Se gira y vuela hacia la salida. Ma’Riagg y yo le seguimos. Una vez fuera y ya al otro lado de la calle, el reptil se detiene.

-Yo: … ¿Michel-?

-Michelangelo: ¡Me cago en la hostia! ¡Están todos metidos en el ajo!

-Ma’Riagg: ¿No es una acusación muy precipitada?

-Michelangelo: Mira, bonita- dice girándose hacia ella-, llevo el suficiente tiempo en este negocio como para saber cuándo un bastardo me miente en la cara. Joder, se supone que su trabajo es proteger a los ciudadanos. Y les han dado la espalda.

-Ma’Riagg: No parece que a ellos les importe- dice al ver a la gente pasar a su alrededor, con inquietantes sonrisas en sus rostros-.  

-Yo: Creo que me estoy pensando mejor en lo de volver a casa.

-Eh… disculpad- un muchacho de piel gris se nos acerca con timidez-. Mi nombre es Heffler y estoy de prácticas en el hospital Kranhaus.

-Ma’Riagg: Es donde ingresaste- me susurra-.

-Heffler: Vengo en nombre de Beggar. Supuso que vendríais a la comisaría y que no tendríais mucho éxito en reunir información, así que me pidió que os trajera esto- el Guarda no tarda en materializar una mano de luz con la que coger los papeles que nos ofrecen-. Son copias de informes médicos de pacientes que desaparecieron en el mismo hospital.

-Michelangelo: ¿En el hospital? ¿Allí también secuestran a gente delante de vuestras narices?

-Heffler: Le-le prometo que apenas sé del tema, señor. Desaparecieron de un día para otro, sin dejar rastro, sin que a nadie le parezca importarle.

-Ma’Riagg: No pareces estar tan contento como la mayoría de la población con la que nos hemos cruzado hasta ahora.

-Heffler: Sí, bueno, la verdad es que vengo de Kolv, mi pueblo natal. Llevo poco tiempo aquí, pero incluso cuando llegué, la gente ya estaba… Al principio me pareció muy bien; todos eran amables conmigo. Pero supongo que cambié de parecer cuando conocí al señor Beggar. Me contó que cosas extrañas están pasando en Sdatt.

-Michelangelo: Espera, ¿viniste de prácticas hace poco? ¿Sabiendo que un monstruo gigante había atacado la ciudad? No sabía que gustara tanto ese tipo de atracción turística.

-Heffler: Sí… supongo que si lo pones así, suena extraño. El caso es que no lo sabía cuando decidí venir y tomar la oportunidad que me ofrecieron. Ni yo ni nadie en realidad.

-Michelangelo: ¿Qué quieres decir?

-Heffler: Beggar me contó que, al parecer, no dejan que nada de ese incidente salga al mundo exterior.

-Ma’Riagg: ¿Retienen toda información sobre la criatura, las consecuencias que hubo por ésta y la forma que se usó para detenerla? Interesante.

-Michelangelo: Es extraño- le corrige antes de volver a dirigirse al muchacho-. Hay otra cosa que no entiendo. Si sabes que algo anda mal, ¿por qué sigues viviendo aquí?

-Heffler: Cre-creo que ya se lo he explicado, señor; No dejan que nada salga al mundo exterior.
Volver arriba Ir abajo
Maximirusu Pauaa
Maestro del Caos
Maestro del Caos
avatar

Gallo
Cantidad de envíos : 2862
Fecha de inscripción : 09/06/2009
Edad : 24

MensajeTema: Re: Dimensions   Ayer a las 16:38

Pesadamente subo las escaleras. La planta de arriba se compone de un aseo, un dormitorio grande, una habitación que se usa principalmente como armario y mi dormitorio. Es allí donde me dirijo. Las paredes del mismo son de color albero. Frente a la puerta hay una ventana, la cual está cubierta por cortinas celestes.Junto a la misma hay un rótulo que, en pollux, tiene inscrito "No te rindas". La cama está a la izquierda de la puerta. Cerca de la misma se puede ver un armario de madera en el cual están colocados los libros que me tocan estudiar, la ropa...y las cosas que pude llevarme de la Tierra. Cada vez que las veo me hace plantearme si debería conservarlas o no. Si debería pasar página. A la derecha hay un escritorio y, junto a este, un pequeño sofá de dos plazas. Es ahí donde están sentados Viann y Teeruoh.

Sí, es un cuarto bastante grande, aunque todavía sigue medio vacío.

-Teeruoh:Siéntate, por favor.

Cojo una silla y me pongo frente a ellos.

-Teeruoh:Maximirusu, sabemos que estás pasando por un mal momento. De verdad que sí. Pero tienes que dejar que te ayudemos. No podemos dejar que te vayas como te fuiste antes, sin saber adonde vas.

-Viann:Mírate, hijo. Te estás quedando en los huesos. Te escuchamos por las noches. No duermes apenas y, cuando lo haces, no paras de gemir. -Me coge las manos. Sus ojos brillan por las lágrimas.- No puedes seguir así.

Miro al suelo. Quiero gritarles. Abrazarles. Quiero decirles que no tienen ni idea de todo por lo que estoy pasando. Que estoy bien. Pero todo es mentira.

-Yo:Perdonadme. Echo de menos mi anterior vida. Quiero aceptar esta, de verdad. Quiero llamaros papá y mamá sin que tenga que hacer el esfuerzo ni me sienta mal por ello. Pero no dejo de pensar que traicionaría a mis padres de la Tierra. Que me traicionaría a mi mismo. Sé que es una tontería, pero no puedo evitar pensarlo. Y los sueños...Los sueños no me dejan dormir. He conseguido recordar la noche en la que Blake me llevó a la Tierra. -Ahogan una exclamación.- "Eres el espíritu de la Navidad". Es un sueño que he tenido mucho desde siempre. Una figura vestida de oscuro y pálida me decía eso mientras yo estaba acostado. Siempre he pensado que era un personaje de una película que me daba miedo de pequeño. Que era Jack Skellington diciendo eso. Supongo que era parte del encanto. Ahora sé que era Blake diciéndo algo en pollux. Eng sheir irueliak. "Por favor, perdóname".

Me quedo en silencio. Los gongor trinan mientras buscan presas que llevar a sus nidos.

-Yo:La comida es buena, pero no tengo hambre. Duermo en una casa en la que...en la que sé que tengo unos padres que me quieren. Pero todo eso es demasiado. Y además hay millones de personas que me quieren muerto solo por existir. -Suelto un llanto.- Necesito ayuda.

Se levantan y me abrazan. Por primera vez desde que empezó todo esto, siento que el llanto es verdaderamente terapéutico. El dolor sigue ahí, pero ahora sé que puedo empezar a sacarlo. A quitar el pus de la herida que me está matando. Pasado un poco, me dejan.

-Viann:¿Por dónde quieres empezar?

-Yo:...Por comer. Tengo bastante hambre.

______________________________________

Un par de días después

No ha sido posible quedar con los otros cuatro Estelas interesados en la "terapia de grupo", aunque hemos podido acordar una primera reunión en dos días. Con Blake sí que había podido llegar a un acuerdo: la semana que viene me llevaría a la Tierra...con Viann y Teeruoh. Por otra parte, lo que sí ha sido posible es dormir un poco mejor y empezar a comer bien. Lo que viene a ser dejar de parecer un enfermo esqueleto, vaya.
Por fin he decidido a contarle a Teeruoh y Viann cosas sobre mi. Sobre la Tierra. Sobre la familia que dejé atrás. Por otra parte, he empezado a conocer cosas sobre ellos y sobre mi especie.
Teeruoh tiene 55 años, lo cual no es lo mismo que en humano, dado que los daime'é vivimos hasta los 90 años de media en hombre. 100 en mujeres. Es panadero. Le gusta ir a jugar a juegos como el bsha una vez por semana. En mi cabeza es algo como los bolos, pero quiero pensar que no es el típico cliché. Es una persona tranquila, y parece que nunca se azora por nada.
Viann tiene 50 años y se dedica a la venta inmobiliaria. Al parecer le encanta la natación. Ya he visto en mis propias carnes como queda un daime'é con el pelaje mojado y, a pesar de no ser como un perro mojado gracias a la espesa capa de pelaje, no deja de parecerme algo raro, más pensando en eso enfundado en un bañador. Es bastante alegre, y me atrevería a decir que emocional.
Ahora sé por que dicen que soy bajo para la media. Putos bichos de dos metros de alto. 1'90 en Pallex, el país donde vivimos. Nuestros sentidos nos han ayudado a lo largo de la historia, pero también han supuesto un problema bajo ciertas condiciones, tales como construcción o explotaciones mineras, donde el oído y el olfato supone el mismo beneficio que perjuicio.
De Deia he aprendido que, tal y como sospechaba, el calendario se divide en 12 meses. Algo de lo que me di cuenta al poco de llegar a Bimbpep es que, al menos la región en la que estamos, es más fría. ¿Cómo? Pues porque no me muero de calor. Y algo sumamente curioso del planeta. De lo que más me ha llamado la atención, si no lo que más.
Deia tiene una única religión...si es que se le puede llamar así. Una especie de animismo panteísta. Suena raro, sí. Y puedes pensar que, bueno...que es religión y yastá. Pero esos dioses...seres...son reales. Viven en los bosques de Deia. En los tantos bosques de Deia, que por fortuna no están tan diezmados como los de la Tierra. Son animales gigantes. Monstruosamente gigantes. Crean vida a su alrededor. Son capaces de matar al tacto si así lo desean. Es a ellos a quien se envía la escoria más horrenda del planeta, pues es su deber protegerlo. A estos seres se les conoce como Kehafka, tal y como decía Trecim. Cuando se cumplen 10 años, el cumpleañero se adentra en el bosque, solo, en busca del Qkweu o "nido" de uno de ellos. Pero no somos nosotros quienes elegimos a quien encontramos. Son ellos quienes lo hacen. Uno de ellos nos toma bajo su protección en función de algo que ven en nosotros. Amor. Lucha. Sabiduría.
¿Por qué digo esto? Pues ya lo habrás averiguado. Estoy a punto de entrar solo en el bosque.


Árboles inmensos, entre los que apenas pasa la luz. Entre las ramas se percibe el sonido que la fauna local genera al realizar sus hábitos. Y al fondo, muy al fondo, noto algo. Algo que me llama. Entre la oscuridad de la noche, noto una mano que me atrae. Viann me da la ropa adecuada para la situación: una camiseta morada de manga larga, sobre la cual me pongo un peto protector hecho de un material resistente de color negro metálico. Encajadas entre una túnica blanca con la parte inferior dividida en puntas, unas hombreras del mismo negro metálico, con bordes dorados que las atan a mis brazos. Pantalones bombachos del mismo color, con una rebaba de metal dorado sucio en la tobillera. Por último, un cinturón morado.

-Viann(mientras me cambio): Maximirusu...Llévate esto también. -Me hace entrega de una bufanda color ultramarino.- Es algo que he estado preparando para cuando llegara este momento. Significaría mucho para mi que te lo pusieras.

Cojo la prenda y me la coloco alrededor del cuello. Teeruoh me acerca un báculo rojizo, coronado por una estructura cristalina de color malaquita.

-Teeruoh: Cuando entres en el bosque, esto guiará tu camino en la oscuridad. Ten cuidado, hijo. No llevas protección por nada.

Dubitativo, termino por darles un abrazo. Tras separarnos, vuelven a casa. Es algo que debo hacer solo. Con piernas temblorosas, me adentro entre la espesura. El báculo brilla al dejar unos cuantos árboles atrás.

-Yo:Y ahora...¿qué?

Miro a mi alrededor, intentando buscar una referencia. Solo hay árboles. Gigantescos árboles, más que ninguno que haya visto en la Tierra. Ni la luna ni las estrellas  pasan a través de la espesura. Otra vez esa sensación. Algo me llama, pero no me dice por donde ir. Saco una garra y voy dejando una señal en los árboles que quedan a mi derecha. Teóricamente no debería perderme, pero la precaución nunca está de más.
Diez minutos. Treinta. Una hora. Y tengo la sensación de seguir andando en círculos. Pero la sensación cada vez es mayor. A lo lejos veo algo. Es sutil y, por lo que Blake me contó hace poco, sólo los daime'é podemos verlo. Un brillo sutil. Al acercarme veo figuras espectrales flotando entre la espesura. Trago saliva y, con piernas temblorosas, sigo adelante. Las ruinas de una ciudad me reciben, destacando en ella cuatro altos campanarios, cuyas campanas solo mece el sombrío viento de la noche. La luna se alza en el cielo con un espectral tono azulado. Si tuviera un espejo a mano, vería que las marcas de caos han desaparecido de mi cara.
Un camino bordeado por faroles. Siguiéndolo me encuentro casas vacías con luces encendidas, invitando al viajero a pasar la noche. Atravieso la ciudad y, tras atravesar otra porción boscosa, llego a un acantilado. Parte del bosque se ve desde mi posición, bañado con esa extraña luna. Esa luna que ahora parece parpadear. La sangre se me congela cuando veo que cinco más aparecen, siendo dos de ese tono y otras rojas como la sangre. A su alrededor se forma lo que a todas luces parece ser un cuervo inmenso, más grande de lo que nunca hubiera imaginado. Voy a necesitar un cambio de ropa interior.

Por fin acudes a mi

Tengo la boca demasiado seca como para responder. El ave vuela frente a mi.

Soy Rawkarska, el Ojo del Cielo. Todo lo veo, por lo que en mi está el poder del conocimiento y la vigilia. Tu eres Maximirusu Pauaa, el que se fue a tierras lejanas. El hijo de la energía y a quien todos verá morir por ello. No debes azorarte, pues es designio de la Naturaleza que todos seáis polvo, y está en tu mano retrasar la muerte de miles.

Una pluma se desprende de su cuerpo. En su caída va mutando, convirtiéndose en un colgante. Al cogerlo, puedo ver que es pequeño y circular. De color negro con un pequeño núcleo rojo, representa al ave que hay frente a mis ojos.

Mientras estés en el Qkweu tu energía no surgirá efecto. No temas, pues mi ala te protegerá. Protege a todos los demás fuera del bosque. Protege a tu familia. Protege a tu atormentado compañero.

Con esto, Rawkarska se alza cada vez más hasta que funde con el firmamento, vigilándonos a todos desde las alturas. Me siento cerca del borde del acantilado, jugueteando con el colgante mientras miro al cielo.

-Yo:Si vierais donde estoy ahora... -Me enjugo las lágrimas y miro al bosque.- Compañero atormentado, ¿eh? Tienes mucho que contarme, Trecim.

Pasado un rato me pongo el colgante y me dirijo a la ciudad ruinosa. Al salir del bosquejo que hay entre el acantilado y esta, me encuentro que estoy justo donde empecé al dejar atrás a Teeruoh y Viann. Siento un subidón de energía durante un instante, siendo consciente de que las marcas han vuelto. Tras un rápido vistazo a mi espalda, vuelvo a casa.

_________________

Regala tu ausencia a quien no valora tu presencia.
Volver arriba Ir abajo
http://maximirusupauaa.deviantart.com/
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Dimensions   

Volver arriba Ir abajo
 
Dimensions
Volver arriba 
Página 3 de 3.Ir a la página : Precedente  1, 2, 3
 Temas similares
-
» TAMAÑO DE LAS IMÁGENES /DIMENSIONS DES IMAGES À TELECHARGER
» Review Lavadora con 12"
» TEAC A-R600
» A por el SingleEnded mas potente ¿cuál es?¿perderé finura?
» ANTONOV 70

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
~Welcome To Las Noches~ :: Hueco Mundo, "Las Noches" :: Rol-
Cambiar a: