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mixmac
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MensajeTema: Re: Dimensions   Miér Ago 08 2018, 12:25

Desde el día que fui a la biblioteca a devolver los libros siempre me encuentro un stand de una corporación llamada “Ad´io Cue”.

Así fue como los conocí…

-Volvía de la biblioteca y un hombre humano “Aparentemente normal, bien trajeado” me para con la típica frase.

Hombre: Disculpe señor tendría un minuto para hablarle de nuestra corporación.

En el mismo instante le dije que no, que tenía mucha prisa.

Pero me llamo mucho la atención un detalle del hombre al fijarme para rechazarlo.

Tenía una mano mecánica “Pero no era tosca. Era de un blanco nieve impoluta, muy bien cuidado” con la que me ofrecía el panfleto.

Entonces me quede a que me contara la historia de la corporación.

Después de que terminara le hice algunas preguntas, ya que me ofrecía que participase en un proyecto y necesitaban colaboradores “Vamos conejillos de indias”.

Una vez me comento que la corporación se dedicaba a crear tecnología que abarcaba todo el mercado desde lo cotidiano hasta algunas de las herramientas más precisas del universo entrado incluso en lo militar y medicina.

Aunque esta vez lo que buscaba era gente para un proyecto médico, él decía que era inofensivo y que la recompensa seria generosa.

Pero no fió todo tiene una cara oculta.

Le pregunte:

Disculpe, sé que no es de mi incumbencia pero me gustaría saber cómo llego a conseguir esa mano.

Hombre: Yo era un mecánico  (no entro en detalles de la ubicación ni la empresa en la que trabajaba en aquel entonces) un día tuvo lugar un gran accidenté en el que perdí todo el brazo (se quita la chaqueta y se remanga la camisa para mostrar un brazo tecnológicamente muy superior a cualquier prototipo humano).

Sobreviví, pero la empresa no se hizo cargo ni de los daños a las personas y despidió a todos los que se involucraron en el incidente.

Paso un tiempo y nadie me contrataba, no me extraña quien quiere a un humano que le falta un brazo siendo mecánico.

Un día apareció un stand como este  donde yo vivía.

Al ver mi estado y la desesperación en mí. La mujer que llevaba el puesto hizo algunas llamas y consiguió un trato para mí, me ofrecieron participar en un proyecto de implantes que aún estaban de pruebas, a cambio yo renunciaba a que si salía mal ellos quedasen libres de cargo.

Si era un precio muy caro, pero estaba desesperado.

Acepte sin dudarlo dos veces, la operación salió perfecto ellos pagaron todo e incluso me ofrecieron un trabajo para demostrar que su nivel en la medicina superaba a cualquiera  y por eso estoy aquí hablando contigo.

La verdad la historia aunque común me sorprendió, yo estoy en un punto parecido, pero menos crítico que él.
Voy a salir de este planeta pero no tengo objetivo ni sé de dónde sacar algo con lo que comer ni vivir.

Acepte el panfleto con los datos de contacto,  agradeciéndole que me contara su historia y me puse en camino hacia lo que consideraba mi hogar.

Al llegar a casa puse el panfleto con el billete de salida en mí cartera  mientras pensaba “Puede ser un buen  inicio hay fuera, sí pudiera no vuelvo a pasar un día más aquí”.


Llego el día tan preciado para mí, hice mi rutina mucho más rápido de lo normal recogí el equipaje que llevaba casi una semana en el suelo esperando, la cartera.

Antes de irme me despedí de lo que se supone que era mi familia, un abrazo fuerte a mi madre, unos mimitos a zhyro “El perro de mis sister” y un adiós en general justo antes de dar un portazo que daría pie a un nuevo comienzo para mí.
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Xalcer
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Cerdo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Jue Ago 09 2018, 02:15

Una suave melodía me despertó de mi sopor. Aún adormilado, me levanté con pesadez de la cama. Me había pasado casi toda la noche dando vueltas, buscando una postura en la que mis nuevas alas no me molestaran. Bostecé, sorprendiéndome todo lo que podía abrir las fauces sin desencajarme la mandíbula. Una vez estaba lo suficientemente despejado me levanté y eché un vistazo a la habitación. Había varias estanterías vacías decorando la mayoría de las paredes. Una simple mesita de noche descansaba junto a la cama, con un simple reloj electrónico encima. Según este eran las nueve de la mañana, algo bastante extraño teniendo en cuenta que estaba en el espacio, donde no existen el día y la noche. Cerca de la cama había un par de puertas deslizantes. Al abrirlas descubrí que se trataba de un armario. En uno de los lados había un botón, que al pulsarlo extendía un espejo de cuerpo entero. Sentí una punzada ante la imagen que tenía frente a mi. Todo rastro de mi antigua humanidad había desaparecido por completo. Escamas, ojos verdes y rasgados, cuernos, colmillos, cola, alas. Me había convertido en la viva imagen de un dragón.

Un sonido familiar me sacó de mi ensimismamiento. En el otro lado de la habitación, sobre el escritorio se encontraban las posesiones que llevaba encima cuando llegué a la estación. Mi cartera, mis llaves, mi reloj y mi móvil, el cual estaba empezando a recibir mensajes. Me acerqué más animado que antes y lo cogí, no sin antes ponerme mi fiel reloj. Era el grupo del viaje a Gehena. Deslicé el dedo hacia abajo como de costumbre para ver los mensajes, olvidándome de mis garras. Ahora lo que tenía en la mano era un móvil con la pantalla rajada por la mitad.

- Yo: Genial...

Lo dejé sobre la mesa otra vez. No iba a poder darle mucha utilidad ya. Antes de ponerme a deshacer la maleta entré en el cuarto de baño. Aún me sentía pegajoso de estar en la cámara de rehabilitación esa y una ducha me ayudaría a despejarme. El baño era bastante amplio, al igual que la ducha. Contaba con espacio de sobra para moverme dentro sin golpearme contra las paredes con las alas. Al principio parecía una tarea simple, pero lavar unas alas de aquel tamaño requería mucho más esfuerzo del que esperaba. Salí del baño, fresco con el suave olor a jabón de escamas que encontré, cuando sonó un leve timbre en la puerta. No recordaba haber visto ninguno la noche anterior. Viendo que la ropa que traje no iba a servirme, rápidamente cogí una toalla del baño y me cubrí con ella. Haciendo de tripas corazón me acerqué a la puerta. Al extender la mano, esta volvió a abrirse automáticamente.

- Yo: ¡Yah! - grité dando un repullo.

Una criatura bastante extraña se encontraba frente a la puerta. Era como una especie de babosa gigante erguida. No contaba con piernas, deslizándose por el suelo al caminar. La parte superior, que parecía ser toda su cabeza, era más ancha que el resto y era de un material más denso y duro. Su rostro no eran más que una hilera de seis rasgados ojos sin pupilas de un verde intenso, dos orificios que servían de nariz y una boca vertical que mostraba unos desgastados colmillos. A ambos lados del torso portaba dos famélicos brazos con tres dedos en cada extremo. Bajo estos contaba con otros dos brazos, más pequeños y huesudos que los superiores. Curiosamente, uno de ellos era completamente mecánico. Todo su cuerpo era de un gris pálido tirando a verdoso, salvo en los bultos que emanaban de su cabeza, que eran de un verde veneno.

- ???: Oh, perdona. No pretendía asustarte.

- Yo: No pasa nada. - respondí recuperándome del susto. Me mosqueé al ver que mis marcas de sangre volvían a hacer de las suyas.

- ???: Lo siento, cariño, lo que menos quería era darte un infarto en tu primer día. - dijo con una voz suave a la cual se le notaba la edad. - Pero qué modales los míos. Yo aquí dándote un infarto y ni siquiera me he presentado. Soy Ciare, pero puedes llamarme Abu si quieres.

- Yo: Encantado.

- Ciare: Rollon me contó lo que le pasó a tu ropa. Una auténtica pena. Así que le pedí a Arah que te tejiera algo. Espero que te gusten.

La extraña criatura me entregó un pequeño montón de ropa que llevaba en los brazos. Eran varios pares de camisetas, ropa interior y pantalones, adecuados a mi nuevo cuerpo. Contaban con ranuras en la parte trasera por las que introducir las alas y la cola, pudiendo cerrarlos con un botón.

- Yo: Pues muchísimas gracias. Lo necesitaba. - dije cogiendo el montón de ropa de sus brazos.

- Ciare: No las des, cariño.

- Seerel: Ah, Ciare. ¿Ya está el nuevo levantado?

El gran escarabajo que vi al llegar a la estación apareció por el pasillo con sus inconfundibles chasquidos al terminar cada frase. Sus fuertes patas trasera retumbaban a pesar de la moqueta. Me sorprendió verle, ya que le recordaba bastante más grande, sin percatarme de la altura que gané al cambiar.

- Ciare: Oh, solo le traía un pequeño detalle. No podemos dejar que se pasee por ahí sin ropa, distrayendo a las chicas de su trabajo. - Ambos rieron mientras yo sonreía un poco incómodo ante la situación. - Será mejor que vaya yendo. Supongo que nuestra querida capitana os estará esperando.

- Seerel: Así es. Ya sabes cómo se pone si le hacen esperar.

- Ciare: Qué me vas a contar. No os hago perder más el tiempo entonces.

Tras una rápida despedida, se marchó deslizándose pasillo arriba, dejándonos solos. Excusándome un momento, entré en mi habitación, soltando el montón de ropa sobre la cama y cogiendo un par de prendas para vestirme. Ya me molestaría en ordenarlo todo cuando terminara. Me puse una camiseta roja con el dibujo de una llama y unos simples pantalones verdes. Después de pelearme un par de veces con los botones, salí de mi habitación. No contaba con ningún tipo de calzado para mis garras, así que no tuve más opción que ir descalzo.

- Seerel: ¿Todo listo? - preguntó esperándome en el pasillo.

- Yo: Creo que sí.

- Seerel: Perfecto. Vamos, por aquí.

Anduvimos por la estación varios minutos por caminos aún desconocidos para mí, cruzándonos con varios de sus habitantes. Muchos se nos quedaban mirando con curiosidad, mientras que otros lo hacían con recelo. Una vez en la plaza, tomamos un ascensor a los pisos superiores, donde Seerel se detuvo frente a una puerta doble bien ornamentada. Tocó un par de veces antes de hacerme un gesto de que entrara. La habitación era amplia y estaba bien decorada. Varias estanterías estaban repletas de pequeñas figuras de estilos y materiales muy diferentes, probablemente realizados por distintas especies y culturas. Al otro extremo se extendía un gran cuadro de un lugar que desconocía, y frente a él, un gran escritorio. La capitana apartó la mirada de la pantalla holográfica de su ordenador al vernos entrar. El escarabajo me indicó que me sentara en uno de los sillones que había frente a la mesa, situándose él al lado de la capitana.

- Hiena: Veo que ya has conocido a Ceira. - dijo señalando mi camiseta.

- Yo: Sí, algo así.

- Hiena: De acuerdo. - dijo levantándose del escritorio. - Mientras dormías estas últimas semanas, estuvimos en contacto con el Capitel para finalizar los trámites de tu incorporación a la estación como miembro de la Órbita. Todo está listo, solo falta tu autorización.

Cogiendo de algún modo la pantalla, la puso frente a mí. Había dos huecos en blanco.

- Yo: ¿Nombre y especie? - leí confuso.

- Hiena: Tu nombre, así como todos tus datos durante tu estancia en la Tierra han dejado de ser vigentes.

- Seerel: Hemos tratado de recuperar los máximos posibles, pero me temo que no ha sido posible. Cambiar los datos de un individuo a otra especie completamente distinta es algo que no se realiza prácticamente nunca, ni siquiera en la Órbita.

- Hiena: La hibridación es un proceso experimental desarrollado por el doctor Rollon. La EXI es la única con los recursos y el conocimiento para realizar tal hazaña. Hay que contar con la autorización y la supervisión de la Órbita para realizar cada prueba. Los híbridos sois una auténtica rareza en el universo.

No sabía muy bien cómo sentirme después de oír aquello.

- Yo: Entonces... todo lo que he hecho en la Tierra, toda mi vida...

La capitana asintió.

- Hiena: El humano que una vez fuiste ha dejado de existir.

Bajé la mirada un momento, deprimido. No era algo que se pudiera asimilar tan fácilmente.

- Seerel: Piensa en ello como un nuevo comienzo. - dijo tratando de animarme. - Puedes empezar una nueva vida desde cero. Incluso tienes la opción de elegir tu propio nombre. No todo el mundo puede decir lo mismo.

Miré la pantalla frente a mi. Elegir mi propio nombre. Tenía una idea bastante clara de cuál sería.

- Yo: ¿Y lo de especie?

- Seerel: Como la capitana dijo antes, los híbridos sois extremádamente raros. En tu caso no eres humano, pero tampoco eres un drakara. Eres una especie completamente diferente, única en el universo. Rollon ha dado su visto bueno para que seáis vosotros mismos quienes nombréis a vuestras especies. Es lo menos que podíamos hacer.

Elegir el nombre de mi propia especie. Eso sí que era algo que no se podía hacer todos los días. Un híbrido entre drakano y humano... Pulsé la pantalla e introduje ambos nombres, a lo cuál regresó a su lugar.

- Hiena: Xalcer, un drakano. Muy... original. - Me miró arqueando una ceja.

- Yo: Nunca se me han dado bien elegir nombres. - dije sonriendo incómodo. Con un leve sonido, la capitana confirmó la elección.

- Hiena: De acuerdo. A partir de este preciso momento eres un miembro de pleno derecho de la EXI, y por consecuencia, de la Órbita. - Me extendió la mano. - Bienvenido a bordo.

Nervioso, y sin muy bien que hacer, me levanté a estrecharle la mano.

- Hiena: Mi nombre es Fyera Herald, capitana de la estación y tu superior desde estos momentos.

-Yo: E-encantado.

- Seerel: Tranquilo, suena peor de lo que es. - dijo jovialmente. Se acercó a mi y alargó uno de sus brazos acabados en pinza. - Segundo al mando de la EXI. Puedes llamarme Seerel.

- Yo: Encantado. - dije agarrando su pinza.

- Fyera: Ahora que formas parte de nuestra comunidad, deberías conocer a los miembros más importantes de la estación.

Se sentó nuevamente en su escritorio. Sin tocar nada, las luces se atenuaron levemente. Unos triángulos de un material pulido en una de las paredes comenzaron a emitir diferentes luces, proyectando unos pequeños hologramas con formas geométricas en sus puntas.

- Fyera: Te presento a EXI.

- EXI: Bienvenido a bordo, Xalcer. - respondieron tres voces al mismo tiempo.

- Yo: ¿Una... IA?

- Fyera: Tres Inteligencias Autónomas. - me corrigió. - Ellos son el corazón, cuerpo y mente de la estación. Erium... - La primera figura, un triángulo verde con forma de flecha se iluminó más que el resto. - ...se encarga de los temas logísticos, navegación y oficiales de la EXI y la Órbita. Será él quién contacte contigo en caso de que requiera tu presencia.

- Erium: Encantado.

- Fyera: Xiro se encarga de la ingeniería y el mantenimiento de la estación. Si algo se rompe, él es el primero en saberlo y comunicárselo a los chicos para que lo arreglen.

- Xiro: Un placer. - Su holograma era un cubo azul.

- Fyera: Y por último, Irala. - El último holograma se iluminó de un color rojo suave, con forma de esfera. - Irala trata de que la vida en la estación sea amena para todo sus habitantes. Contacta con ella si necesitas ayuda.

- Irala: Encantada de conocerte, Xalcer. Espero que la melodía de esta mañana fuera de tu agrado.

Todos los hologramas se apagaron al mismo tiempo que la luz del despacho volvía a sus niveles normales.

- Fyera: A quién más conocerás es a Irala. Eirum y Xiro solo suelen tratar con los chicos de mantenimiento o conmigo. En condiciones normales, se te asignaría dentro de uno de los grupos de la estación, pero no es el mejor momento para ello. Tu nuevo cuerpo difiere mucho del anterior, así que necesitarás practicar para acostumbrarte a él. Hasta entonces, te hemos asignado un entrenador para que te ayude en esa tarea. En cuanto al resto…

Abrió uno de los cajones del escritorio, sacando una pequeña caja y dejándola sobre la mesa frente a mi. Tenía motivos blancos y azules y mostraba un símbolo desconocido para mi. Dentro contenía un pequeño guante. No tenía dedos y en su centro había una superficie redonda con una esfera pequeña dentro.

- Yo: ¿Qué es?

- Fyera: Póntelo.

Quitándome el reloj, me puse el guante en la mano con cuidado de no rajarlo sin querer. Se ajustaba perfectamente a la mano. Una vez colocado, la esfera del centro se iluminó, emanado una voz de él.

- Guante: Introduzca su nombre, por favor.

- Yo: Eeh… ¿Xalcer?

- Guante: Configurando... Espere, por favor… Configuración completada. Buenos días, Xalcer.

- Yo: ¿Qué…? - pregunté mirando extrañado a ambos.

- Fyera: Conseguí que la Órbita nos mandara uno. Hay muchas cosas que no conoces y necesitas aprender. Esta IA será tu asistente a partir de ahora. Rollon lo ha cargado con los datos de tus análisis para que puedas echarles un vistazo. Contiene un mapa de la estación y acceso a la red de la EXI para que puedas consultar lo que necesites.

- Yo: Wow. - exclamé sorprendido cuando un mapa holográfico aparecía frente a mi. - Muchas gracias.

- Fyera: Considéralo tu regalo de bienvenida. Seerel. - dijo volviéndose al segundo al mando. - Llévate al chico y buscad a Griffeather. Ya tiene instrucciones sobre qué hacer.

- Seerel: Enseguida.

Se acercó a mí, haciéndome un gesto de que me levantara, cosa que hice mientras la capitana volvía a su trabajo. Salimos del despacho, cerrando la puerta tras nosotros. Alguien esperaba fuera.

- ???: Así que... este es el nuevo.


Última edición por Xalcer el Sáb Ago 11 2018, 00:02, editado 1 vez
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En verdad me llamo Franky
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Perro
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MensajeTema: Re: Dimensions   Jue Ago 09 2018, 23:28

Una pantalla colocada en el vientre del extraño ser se enciende. Ahí aparece la imagen en movimiento de un policía apuntando con una pistola.

-¡Arriba las manos!– ordena el oficial–.

No me queda otra que hacer lo que me pide. Podría ser un farol, pero a ver quién es el guapo que se atreve a averiguarlo en un mundo tan loco como el que estamos teniendo últimamente.

-No tengas miedo– habla ahora quien momentos atrás disfrutaba de unas natillas–. ¿Por qué no vamos fuera a dar un paseo?

Sé que no es una sugerencia. Señalando con el arma en sus manos, me indica abrir la puerta que lleva al exterior. Lentamente y apenas apartando la vista del cañón de esa pistola con aspecto de juguete, cojo las llaves que tengo en la sala de estudio y abro la puerta. No me molesto en preguntar por qué necesita que le abra la entrada, simplemente lo hago. Todavía amenazándome, me obliga a abrir también la puerta/cancela negra que le permite a uno salir del terreno de mi casa. Luego me hace caminar por delante de él por la calle que tantas veces he visto, que me ha visto crecer. Deseo que no me vea morir esta noche. Caminamos en silencio hasta el aparcamiento que uno ve al salir de la urbanización. Me lleva al fondo de éste, tras un coche, en el que parece que nos ocultamos.

-Dime, amigo– me habla la criatura–, ¿me conoces? ¿Me has visto alguna vez en alguna parte?

-Yo: S-sí.

No me cuesta nada irme de la lengua. Resulta que tengo una fuerte alergia hacia el hecho de que me apunten con armas de fuego, objetos punzantes y demás situaciones en las que mi vida corra peligro. Es una condición que compartimos muchos, ¿verdad?

-Muy bien, ¿quién soy?– me pregunta con esa voz afable, una que me parecería simpática en cualquier momento menos en ese–.

-Yo: ¿Eres… eres Tinky Winky? ¿De los Teletubbies? Recuerdo que de pequeño los veía.

-Tinky Winky: ¡Ah, un fan! Qué contento me pones. Ahora me da más pena tener que… dejarte dormido. Para siempre.

-Yo: ¿Po-por qué haces esto?

-Tinky Winky: ¿Que por qué el famoso Tinky Winky necesita entrar en otras casas para poder comer? ¿Por qué no está con sus demás hermanos? ¿Por qué te tengo aquí en contra de tu voluntad? ¿Cuál de todas es la pregunta? Oh, no importa, responderé a todas– se sienta a mi lado, bajando el arma–. Llegué a este mundo junto a mis hermanos con la promesa de una vida mejor, ¿sabes? ¿Y qué vida mejor sería esa? Yo en aquel momento sólo sabía que mi pasión era la actuación. Me esforcé en convertirme en el mejor actor– su narración es acompañada de un vídeo que muestra en la pantalla de su barriga, adaptándose a lo que dice con imágenes apropiadas–. Me esforcé mucho, no te quepa la menor duda. Hasta que un día al fin llegó mi oportunidad. Protagonizamos un show televisado para millones de niños. Todos nos conocían. Me conocían, pero, como bien debes saber, todo lo que sube…– me mira como si esperara una respuesta. Empieza a levantar de nuevo su arma–.

-Yo: ¡Ti-tiene que bajar!

-Tinky Winky: ¡Muy bien!– me felicita con una voz condescendiente–. El show terminó y fuimos apartados. Mis hermanos pudieron encontrar… otras cosas que hacer. Nos separamos. Mi pasión por la actuación seguía ahí. No como el interés del público. Nadie me aceptó. Caí en una crisis relacionada a la adicción de las natillas, haciéndome hacer cosas no muy legales antes de que pudiera darme cuenta. Y aquí estoy, quitando de en medio a alguien que podría delatarme.

-Yo: ¡Yo-yo no pienso delatarte! Co-coge lo que quieras de mi casa, pero, por favor, déjame en paz. Déjanos a todos en paz.

-Tinky Winky: Ooh… Me encantaría creerte, en serio– se levanta y me apunta de nuevo con su colorida arma–. Te doy las gracias por escucharme.

-¿Qué te parece si ahora me escuchas a mí y bajas el arma?– pregunta la tortuga Guarda de Luz, quien acaba de llegar al lugar–. Te doy una oportunidad para rendirte.

-Tinky Winky: ¡No! ¡No puedo dejar que me atrapen!– apunta su arma al reptil flotante y dispara. Michelangelo repele el proyectil creando un caparazón de luz a su alrededor–.

-¡Oh, has fallado!– dice una voz que sale de la pistola con apariencia de juguete–. Bueno, no pasa nada, ¡vuelve a intentarlo!

-Tinky Winky: ¡Así no es como debería terminar! ¡Aún puedo ser una estrella!– intento escabullirme, pero mi secuestrador se da cuenta de mi intento de escapar, me alcanza y vuelve a apuntarme con la pistola–. ¡Déjanos ir o hago que su cabeza deje de estar sobre sus hombros!

-Michelangelo: Inténtalo si te sientes valiente, puedo dispararte cinco veces antes de que aprietes el gatillo, aficionado.

“¿Por qué ha tenido que decir eso?”, pienso mientras me encojo del miedo. Ambos se miran fijamente, atentos al movimiento del otro. Entonces, una figura humana se alza entre las sombras. Pienso que viene a salvarme al verla correr hacia donde estoy. Por desgracia, el personaje salido de un programa infantil está poniendo atención a su alrededor, viendo al intruso acercarse.

-Tinky Winky: ¡No quiero que nadie se mueva!– dispara una vez más su arma–.

-Pistola: ¡Bieeen, has acertado! ¡Enhorabuena!

El cuerpo de quien iba a ser mi salvador yace en el suelo. Había sido un tiro limpio a la cabeza, desfigurando totalmente el rostro.

-Tinky Winky: ¡Ha sido culpa tuya! ¡No debiste acercarte!

Sin perder más tiempo, Michelangelo materializa un puño que golpea al “teletubby”. El impacto hace que éste y yo caigamos al suelo. El arma con luces de colores cae lejos de nosotros. Aun así, la criatura morada no se rinde y se abalanza encima de mí. Forcejeamos un poco, no más porque somos paralizados por una terrorífica visión. Aquel quien corrió hacia mí y había sido abatido vuelve a caminar. Su cara está prácticamente derretida. Esto no parece preocuparle, pues arremete un puñetazo contra la cara de Tinky Winky, noqueándole en el acto. A pesar de haberme librado finalmente de quien amenazaba mi vida, no consigo respirar aliviado, pues no sé qué intensiones tiene el recién llegado. El Guarda de Luz me aparta usando más de su luz sólida, esta vez con la forma de una cabeza de tortuga. Esperamos al siguiente movimiento de quien en un primer vistazo me pareció humano. Éste cae al suelo, bocabajo, como si hubiera dejado de funcionar.

-Michelangelo: Mmh, ¿no te suena?

-Yo: ¿Qué?

-Michelangelo: Mira con atención.

Antes de que pudiera llegar a cualquier conclusión, el cuerpo se mueve nuevamente, esta vez para ponerse bocarriba. Entonces, como si fuera una escotilla, el vientre se abre, rasgando la ropa que le impide abrirse por completo. Se oye una tos. La tortuga y yo nos acercamos, pudiendo ver que no era otra que Ma’Riagg.

-Yo: ¿Que…? ¿Qué haces aquí?

-Ma’Riagg: Yo… no podía dejar la situación así. Necesito resolver… ciertos asuntos contigo.

-Michelangelo: Bueno, tenemos tiempo antes de que la policía venga por el barullo– dice con sarcasmo–.

-Ma’Riagg: Cierto, más me vale hacerlo cuanto antes. Franky, nunca pensé en ti como un “conejillo de indias”, como se suele decir aquí. Sin que tú lo supieras, me ayudaste en una época en la que estaba alejada de todos a quienes apreciaba, allá en Xavaag. Realmente deseaba mezclarme entre vosotros, los humanos, por quienes tengo una gran fijación desde hace mucho. Pero, por favor, entiende que en un tiempo, en una Tierra en la que Órbita aún no se había revelado, me resultaba difícil ser “yo misma” y estrechar mis tentáculos con vuestras manos en señal de amistad. Así, en menos de lo que me di cuenta, incluso me convencí a mí misma de que era una humana más para poder caminar entre vosotros. Luego de que me descubrieras… Bueno, antes realmente, cuando se mostró Órbita, tengo que admitirlo, perdí el control.

-Michaelangelo: ¿Se supone que estás intentando disculparte?

-Ma’Riagg: ¿Y tú te habrás fijado que no suelo hacer esto con frecuencia?

-Yo: Vaya, sí que te gustan los humanos como para quedarte atascada en este planeta. ¿Es porque poseemos la capacidad para hacer cualquier cosa, de romper esa pared que llamamos “lo imposible”, de sobrepasar a cualquier otra raza conocida?

-Ma’Riagg: No, de hecho, en mi planeta piensan que sufrís un profundo retraso mental la mayoría. A mí, sin embargo, me caéis bien.
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Xalcer
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MensajeTema: Re: Dimensions   Lun Ago 13 2018, 18:16

La viva imagen de un grifo nos esperaba apoyada contra la pared. Brazos y cabeza de águila, sobre la cual sobresalían un par de orejas triangulares. Sus piernas de león eran digitígradas como las mías, otorgándole un poco más de altura, siendo nada más que un par de centímetros más baja que yo. Una pequeña cola de punta peluda se balanceaba tras ella, y sus alas, al contrario que las mías, se podían plegar cómodamente contra la espalda. Solo llevaba un sujetador deportivo y unos shorts ajustados, permitiendo ver un cuerpo joven y bien tonificado bajo la capa de pelaje y plumas.

- Seerel: Ah, Griffith, justo íbamos a buscarte. ¿Recibiste el mensaje?

- Griffith: Si. - Se apartó de la pared, andando a mi alrededor sin quitarme ojo de encima. - No sé porqué, pero me esperaba algo más.

Me observó de arriba a abajo, haciéndome sentir muy incómodo. Una vez terminó de rondar, se detuvo de brazos cruzados frente al segundo al mando.

- Seerel: Xalcer. - dijo volviéndose hacia mí. - Esta es Griffith, la instructora a cargo de tu rehabilitación. Te enseñará lo que pueda sobre tu nuevo cuerpo y te ayudará a adaptarte a él en la medida de lo posible.

- Yo: Encantado.

- Seerel: De acuerdo, Griffith, le dejo en tus manos. No te enseñes mucho con él en su primer día.

- Griffith: No te prometo nada. - se despidió jovialmente mientras Seerel se marchaba. - Así que, Xalcer. Es la primera vez que oigo un nombre así.

- Yo: Gracias, supongo.

Sin mucho más que decir, llegamos al gimnasio de la estación. Era bastante amplio, contando con un montón de espacio para moverse y gran número de máquinas, las cuales se encontraban en uso por varios alienígenas, quienes como de costumbre volvieron su mirada al vernos entrar. Grifiith parecía conocer a bastantes de ellos, saludándoles mientras se dirigía a una taquilla y sacaba una bolsa de deporte.

- Griffith: Veamos cómo te manejas con tu nuevo cuerpo. - dijo dejando la bolsa en un banco junto un espacio abierto y despejado. - Has llegado hasta aquí andando, así que supongo que tus piernas no te supondrán un problema.

- Yo: La verdad es que no. Es como si anduviera de puntillas todo el rato, pero sin cansarme ni perder el equilibrio.

- Griffith: Bien. Prueba a correr un poco, a ver cómo te manejas.

Durante un par de horas, Griffith me hizo realizar pruebas físicas para comprobar mi capacidad motora. Correr, saltar, mantenerme sobre un pierna. Por fácil que sonara, la falta de práctica hacía que algo tan sencillo como correr resultara una tarea realmente complicada. El que me mi estómago empezara a rugir después de dos semanas sin comer nada no ayudaba en absoluto. Griffith me acercó una barrita energética y a una botella de agua de su bolsa mientras recuperaba el aliento en uno de los bancos.

- Yo: Gracias. - le agradecí respirando pesadamente. Vacié media botella de un trago.

- Griffith: Estás en muy baja forma. Necesitas hacer más ejercicio. Y no te vendría mal perder un poco de peso. - dijo dándome un toque en el estómago. - Cuanto menos peso tengan que soportar tus alas, menos esfuerzo tendrás que hacer para mantener el vuelo.

- Yo: ¿Vuelo? - dije confundido.

- Grffith: Claro. ¿No creerás que tienes esas monstruosidades a la espalda por decoración?

Me giré a ver mi alas.

- Yo: Pues no lo había pensado, la verdad. Ni siquiera me había planteado que fuera posible volar.

Las alas de Griffith se abrieron de par en par a sus espaldas, otorgándole un aire majestuoso antes de salir despedida del suelo con un fuerte aleteo. Mi cara de asombro perduró incluso después de que volviera a tomar tierra.

- Griffith: Cada especie tiene sus formas de volar. Mi pelaje y mis plumas, así como mis huesos son muy ligeros, así que no necesito mucho esfuerzo. Los drakara, por otro lado... - Cogió la punta de una de mis alas y la extendió. - ...os la apañáis con una alas potentes y el doble de grandes que vosotros para compensar todo vuestro peso. Aletea un poco.

Sin saber muy bien cómo, hacer lo que me dijo, aunque más que aletear, parecía que les estuvieran dando espasmos. Griffith no pudo evitar soltar una pequeña risa ante el terrible espectáculo que estaba presenciando. Al final las alas me ardían del esfuerzo, completamente agotadas.

- Yo: No es nada fácil controlar un músculo que antes no tenía.

Griffith se puso tras mía. Separando las alas, colocó los pulgares justo debajo, donde el músculo del ala se unía al cuerpo y clavó sus garras entre las escamas. Un fuerte dolor me recorrió la espalda, haciendo que me arqueara siseando.

- Griffith: Aguanta un poco.

Mantuvo la presión en el músculo un minuto antes de soltarlo. Suspiré aliviado sintiendo cómo las alas se me volvían a plegar, ahora completamente relajadas. No me había percatado de lo tensas que las tenía hasta entonces.

- Yo: Muchísimo mejor.

- Griffith: No estás acostumbrado a usarlas. - dijo haciendo lo mismo en diferentes puntos. - Al no saber usarlas, las mantienes tensas en todo momento, incluso cuando estás en reposo. Por eso necesitas que se relajen. Prueba ahora.

Moví las alas como pude, esta vez siendo capaz de aletear aunque solo fuera unos centímetros.

- Yo: Ni punto de comparación. Entonces, ¿es verdad que podría volar? - pregunté un poco ilusionado.

- Griffith: En un futuro, puede. Primero debes ejercitarlas. - Se volvió a situar frente a mi. - Una vez en el aire, las alas son las que aguantarán todo tu peso y para ello necesitas fortalecer todos y cada uno de sus músculos. Normalmente esto se consigue conforme creces, pero tu te has saltado la mayor parte, así que te va a tocar hacerlo por el método difícil.

- ???: Hey, Griff.

Uno de los alienígenas que estaban entrenando se acercó a ella. Su forma humanoide tenía un tono azulado, siendo notables los pequeños pedazos de cristal blanco que emergían de sus brazos y cabeza.

- Griff: ¿Qué pasa, Ero?

- Ero: Hora de comer. Los chicos y yo vamos a ir tirando para el restaurante. ¿Quieres que te esperemos?

- Griff: ¿Ya es tan tarde? - dijo consultando sorprendida un reloj de la pared. Efectivamente, ya era mediodía. - Pues no sabría decirte... Dame cinco minutos.

- Ero: Vale, estoy en las duchas cuando lo sepas.

El joven alienígena se marchó, volviendo a dejarnos solos mientras el resto del gimnasio terminaba de recoger las cosas.

- Griffith: Es un pelín tarde. Será mejor dejarlo por hoy y comer algo. ¿Cómo te encuentras?

- Yo: Bastante mejor, la verdad. Solo necesito descansar un poco.

- Griffith: Bueno es oírlo. Hay duchas junto a las taquillas, por si prefieres refrescarte un poco antes de salir. Mañana seguiremos con tu entrenamiento, a ver si al menos conseguimos que dejes de dar coletazos sin parar.

Levantó un poco una de sus patas, mostrando un pequeño corte que le había hecho cuando estaba tras de mí masajeándome las alas.

- Yo: Perdón.

- Griffith: No te preocupes. ¿Sabes cómo llegar a tu habitación o al comedor?

- Yo: Creo que sí. Tengo un plano por si acaso. - dije mirando el guante que ahora tenía.

- Griffith: De acuerdo. - guardó las cosas en su bolsa y se la colgó al hombro. - Ve y cámbiate antes de pasarte por allí. Te vendrá bien comer un poco. Y recuerda ejercitar las alas siempre que puedas.

Nos despedimos, fijando una hora para el entrenamiento del día siguiente. Me quedé unos minutos allí, descansando un poco antes de levantarme con cierto esfuerzo. Notaba el cansancio en cada una de mis extremidades. Alcé mi mano, mirando mi guante.

- Yo: Eeh... ¿Esto cómo funciona?

- IA: Toca la esfera si requiere de mi asistencia, Xalcer, o puede llamarme si quiere. Estoy activo en todo momento.

- Yo: Y, ¿cómo hago eso? ¿Te digo "guante, actívate" y ya está?

- IA: Si esto le incomoda, también puede introducir un comando, o nombre, con el cual llamarme.

- Yo: Otro nombre que elegir no, por favor.

- IA: ¿Necesita algo más?

- Yo: Ah, sí. Muéstrame el mapa de la estación.

- IA: ¿Le gustaría que le guíe hasta su habitación?

- Yo: ¿Puedes hacerlo?

La esfera comenzó a emitir un pequeño haz de luz holográfico en el suelo, dirigiéndose hacia la puerta, mostrándome el camino.

- Yo: No está mal. Nada mal.

Comencé a andar, pero me detuve a medio camino al pasar junto a las taquillas. Podía oír a Griffith dentro, junto a aquel otro alienígena, Ero. No hablaban precisamente alto, pero aún así podía oírles perfectamente, como si estuvieran a mi lado, lo cual me sorprendió.

- Ero: ¿Y cuánto tiempo tienes que lidiar con él? - oí a la vez que se apagaba una de las duchas.

- Griffith: Ni idea. Hasta que se acostumbre, supongo.

Sentí cómo se me hacía un nudo en el estómago. Una parte de mí me decía que debía irme.

- Ero: ¿Por qué no te negaste? Hay muchos otros que podrían hacerlo.

- Griffith: Imposible. Órdenes directas de arriba.

- Ero: Guau. ¿Y por qué te odia tanto la jefa?

- Griffith: Piensan que conmigo se sentiría más cómodo. Tampoco es que a mí me haga mucha gracia cuidar de un crío, pero no hay mucho que pueda hacer. Cuanto antes se recupere, mejor.

Siguieron hablando, pero ya hacía tiempo que me había marchado de allí. Anduve en silencio por la estación siguiendo el rastro del guante. Todos aquellos con los que me cruzaba se apartaban o me miraban como siempre. Llegué hasta mi habitación y cerré la puerta tras de mí. NO volví a salir durante el resto del día.
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Maximirusu Pauaa
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MensajeTema: Re: Dimensions   Mar Ago 14 2018, 03:21

07:00

-Blake: ...rusu...Maximirusu...

Abro los ojos. Un fogonazo de luz me recibe.

-Yo:¡Joder!

Me asomo al borde de la cama. Blake hace un gesto, indicándome que baje la voz.

-Blake: Zhôu todavía duerme. Levántate y date una ducha. Te he dejado una bata en escalera y ropa en el aseo. Te espero en la cocina.

Me froto los ojos y me desperezo. Todavía me duele un poco la cabeza, pero me siento algo mejor. Bajo al suelo y estiro un poco. La flexibilidad que recibe a mis estiramientos me sorprende sobremanera, pudiendo abrir las piernas en un ángulo de 180º sin problemas. Y siento que aún podría seguir, pero la idea de una ducha templada y un desayuno apetecible llaman más la atención de mi cuerpo que hacer el imbécil en el cuarto de un niño pequeño. Voy al baño, donde veo mi aspecto por primera vez. Se me encoge el corazón al hacerlo. Es cierto lo que decía Blake: algunos rasgos humanos han desaparecido. Me acerco al espejo mientras dejo que el agua se caliente. Siento una sensación extraña, de remota familiaridad. Sonrío levemente.

-Yo:Quizás esto no esté tan mal...

Dejo que el agua de la ducha purifique mi cuerpo y mi mente. Blake ha dejado un jabón específicamente para mi en una de las baldas de la ducha. Enjabonar mi cuerpo supone más tiempo del que esperaba. Tras aclararme, me seco y peino, lo que toma aún más tiempo. Por fin, una vez listo, me visto con la ropa que Blake ha dejado dispuesta. Parece de la Tierra, aunque el material parece ser algo diferente. Su tacto me resulta más suave, más apto para el pelaje que ahora cubre todo mi cuerpo. Hasta hay un agujero lo suficientemente amplio en la ropa interior y los pantalones para que salgan las colas.

-Yo:<<Me libro de pasarle la tijera a los pantalones...>>

Una vez listo, me pongo las zapatillas que Blake ha dispuesto para que ande por la casa. Voy a la cocina, donde Blake me espera con un desayuno en la mesa. Kiel también está despierto, y ambos desayunan junto a Zhôu. Noto otra vez la vibración en el aire que me indica que Blake ha vuelto a usar el caos para hacer que todos nos entendamos.

-Yo:Perdonad la espera. Esto me ha llevado más de lo esperado.

-Kiel: No te preocupes, cariño. Blake acaba de terminar de prepararnos el desayuno.

-Blake: Para ser la primera vez, te las has apañado bastante bien.

Les sonrío, mientras que Zhôu frunce el ceño.

-Zhôu: ¡Esta comida es muy rara, papi!

-Blake: No seas maleducado, Zhôu. Es de Bimbpep, de donde es Maximirusu.

Me siento en una silla junto al pequeño. Frente a mi me encuentro con una serie de frutas de diversas formas. Algunas me recuerdan a manzanas en miniatura. Otras, a peras. Incluso hay tajadas de frutos dulces que huelen como sandías. Junto a estos, hay varios tipos de carne, cereales e incluso huevos, los cuales solo parecen diferir con los de gallina en el tamaño.

-Kiel: Come tanto como quieras, Maximirusu. Todavía tenemos tiempo.

Cojo un poco de todo y empiezo a comer. Los sabores y olores despiertan recuerdos fugaces en mi. Una pequeña salita. Sonidos de niños en la calle. Dos personas llorando.

-Zhôu: ¿Qué te pasa?

Me enjugo las pequeñas lágrimas que ahora se habían formado en mis ojos y le acaricio la cabeza al niño.

-Yo:Nada, Zhôu. No te preocupes.

Miro a Blake fugazmente, tras lo cual comemos en silencio durante unos minutos.

-Yo:Esto...Gracias por la ropa, por cierto. Es muy cómoda. Ya estaba temiéndome que iba a ir desnudo al viaje.

-Blake: No habría sido un buen primer recuerdo de tu verdadera forma para tus amigos, ¿verdad?

-Yo: Je. [Va por ti, Irene]

-Kiel: Blake y yo fuimos ayer a comprarte algo a Deia. La ropa que trajiste de tu casa te queda ahora algo grande, y más que te quedará de aquí a unos meses.

Terminamos de cenar y, tras recoger la mesa, cepillarme los dientes y coger mi billete, vamos a la entrada. Hay allí una maleta, una bandolera y unos botines para mi, teniendo los últimos dentro un par de calcetines.

-Kiel: Como estarás fuera un par de días, será mejor que lleves un par de mudas.

Les doy las gracias a ambos. Me pongo el calzado y, tras un abrazo, me despido de Kiel y Zhôu. Blake besa a ambos y salimos de la casa, cargando yo ahora con la maleta. Blake genera un portal que nos lleva a una callejuela. Una vez cerrado el portal a Gyux, el planeta de Blake, comenzamos a andar en dirección a la estación desde la que saldremos.

-Blake: ¿Nervioso?

-Yo: Bastante. Todavía estoy procesando todo esto, y ahora estoy a punto de ver a mi amigos. Amigos que, con suerte, podrán recordarme en breve. Y entonces llegará el momento vergonzoso de que me vean así.-Miro al caomante-¿Qué les digo, Blake?Quizás esto no sea una buena idea. Deberíamos esperar un poco más.

Blake me pone una mano en el hombro.

-Blake: Relájate, Maximirusu. Todo va a ir bien. Entiendo tus nervios, pero no tiene sentido tenerlos. Te aseguro que te recordarán antes de que te des cuenta.

Asiento, nervioso. Veo como la gente me mira y hace comentarios por lo bajini. Algunos bastante especistas, diría yo. Me pongo la capucha de la sudadera sobre la cabeza que ahora llevo y miro al suelo. Si no estuviera cubierta de pelo, mi cara se vería roja como un tomate.

-Blake: No tienes por que ocultar lo que eres, Maximirusu.

-Yo:Me miran como a un bicho raro, Blake. Como si fuera una atracción de feria.

Noto como alguien me tira de una manga. Me giro y veo a un grupo de chavales de entre 15 y 25 años. Algunos tienen el pelo teñido. Uno lleva lo que parece ser un collar de perro. Menos ese, los demás van vestidos de calle.

-Chico 1:Perdona, ¿hablas nuestro idioma?-Asiento, algo desconfiado.-¡Genial!¿Podríamos hacernos una foto contigo?

La pregunta me pilla de sorpresa. Miro a Blake.

-Blake: Todavía tienes tiempo.

Miro durante un momento mis manos. Suelto una risita nerviosa.

-Yo:¡Claro!¿Dónde nos ponemos?

Nos alejamos un poquito. Uno de ellos saca un palo selfie y pone su móvil en él, con el cual nos hacemos una foto.

-Chico 5:Oye, muchas gracias.¿Sabes?A nosotros nos gusta mucho esto de los aliens. Sobre todo si son de tu estilo.

-Chico 4:Pondremos la foto aquí.-Me da un papel. Claro, tenía que ser esa página.-¡Echa un ojo cuando quieras!

Tras despedirme, me vuelvo con Blake y retomamos la marcha.

-Blake: ¿Mejor ahora?-Asiento-Ya verás como dentro de poco todos los humanos te ven como a uno más. Es solo la novedad del momento. Mira, ya estamos llegando.

Un edificio bastante grande se alza cerca de nosotros. De la parte posterior salen naves de diverso aspecto, las cuales desaparecen en el cielo. Cerca de la entrada distingo a varios humanos y algunos aliens. Entre ellos veo a Franky, Migue y Ale.

-Blake: Toma.-Me pasa un set de jeringuillas y varios viales de nomeolvides, ahora de color amarillo tostado gracias a un pelo mío disuelto en ellos. Los guardo en la bandolera.-Las jeringuillas deberían producir una punzada indolora, y el acero turmalio de sus puntas es lo suficientemente duro como para atravesar las escamas de un dragón e indetectable para el scanner de la estación. En la maleta llevas más de ambas.

Las orejas se me ponen en punta al escuchar el nombre del metal.

-Yo:Espera...¿De dónde es el metal ese exactamente?

-Blake: Un mundo llamado Leudor. Mucho más grande que Deia o la Tierra, y plagado de especies inteligentes.

-Yo:¡¿LEUDOR EXISTE?!

Blake me mira sorprendido.

-Blake: Eh, sí...¿Cómo...?

-Yo:Si puedes, busca "Re:Más Allá Welcome to las Noches" en Google.

Llegamos a la entrada del puerto espacial.

-Blake: Pásatelo bien, Maximirusu. Y recuerda: no uses el caos a menos que sea totalmente necesario.

-Yo:Blake, sólo puedo cambiar de color la ropa sin caer rendido.-Me mira ceñudo-Tranquilo, que saldré por patas si algo ocurre.

-Blake: ¿Seguro?

Asiento, tras lo cual me despido con un abrazo. Veo como Blake se aleja hasta que desaparece de mi vista. Suspiro y, tras ponerme la capucha, me doy la vuelta. Saco discretamente una de las jeringuillas y la lleno de Nomeolvides mientras busco al grupo. No tardo en encontrarlo, apegotonado en medio de una gran multitud.

-Migue:...ganas de este viaje!

Saco una de las jeringuillas y le inyecto el líquido a Migue, el que está ahora más cerca. La guardo en la bolsa y espero un poco hasta sacar otra, ya cargada.

-Migue:¿Xalcer ha hablado con vosotros?

-Ale:No. Desde hace un par de semanas está incomunicado.

-Franky:Hm.

Cuando empezamos a ir hacia el interior de la estación procedo a inyectarle la solución a Ale.

-Yo:Oah...
El interior de la estación recuerda más a una de trenes que a un aeropuerto, pero no es eso lo que me sorprende. Es la primera vez que veo en persona a tantos alienígenas congregados en un solo lugar. Bien es verdad que los humanos lo son también para mi en realidad, pero es impresionante. Tiendas regidas por ellos, azafatos, personal de Órbita...Incluso hay un stand en el cual un humano reparte publicidad. Lo más llamativo del mismo es la inmensa armadura que hay a su espalda, cerca de una de las banderolas del puesto.

-Yo:Impresionante...

Veo uno de los teleprónter con la estación y hora de salida hacia Gehena. Aunque puedo ver perfectamente donde tenemos que ir, me acerco para aprovechar e inyectar a Franky también con la sustancia, sacando tajada de la distracción que les supone la estación. Paso tras esto mi maleta por un scanner.

-Megafonía:Pasajeros con destino a Gehena, pasen a Plataforma 4

Saco el billete y me dirijo a dicho lugar. Enseño mi billete sin detenerme demasiado. Mientras paso la maleta por un segundo scanner, escucho una voz familiar a mi espalda.

-????:Hombre. ¿Qué hacéis vosotros aquí?

-Migue:¡El negro!

Me giro brevemente.

-Franky:¿Estás trabajando ahora aquí, Fano?

Sigo hacia la nave. Por las ventanas del puente puedo ver como es fusiforme y de color negro. Otra vez me toca enseñar el billete, el cual me permite entrar ya en la nave tras dejar la maleta y la bandolera en un compartimento aparte. Por dentro recuerda a un avión, aunque más espacioso y sin ventanas. Ya hay algunos pasajeros allí. Me siento en mi correspondiente asiento, estando al lado de una familia de cuatro miembros. El hijo mayor, adolescente y desgarbado, me mira de reojo.

-Chaval(señalando mis colas, ahora tocando sus piernas):Mira donde pones esas cosas, zorro.

Cabizbajo, las muevo para que caigan a ambos lados del asiento.

-Yo:Perdón.

-Padre:Putos aliens...

-Niña:Mamá, ¿puedo tocar al zorrito?

El cabeza de familia me mira.

-Padre:¡No te acerques a mi niña, maricón!

Cojo mis colas y me alejo todo lo que puedo, asustado. Una de las azafatas se acerca.

-Azafata:¿Ocurre algo, señores?

-Padre:¡Lo que pasa es que la estúpida de mi mujer ha querido que fuéramos de viaje!¡No podíamos ir a Benidorm como todos los años, no!¡Teníamos que ir con los putos aliens!¡Y encima el zorro ese ha intentado acercarse a mi hija y ha tocado a mi hijo!

Miro a la azafata, asustado.

-Yo:Y-y-y-yo le aseguro que no...No he hecho nada...Por favor, señorita...

Nos echa un vistazo.

-Azafata:Enséñeme su billete, por favor.

Hago lo dicho.

-Azafata:Su asiento no es ese, señor. El suyo es el 48-D, no el 98-D. Si me acompaña, le indicaré donde sentarse.

Mientras me levanto el chaval me pisa, estrenando así mis nuevos zapatos. Nos alejamos mientras el amable caballero sigue soltando pestes hacia los recién llegados, los negros y todo lo que pase por su mente.

-Yo:Muchas gracias. Tengo la sensación de que estaba a punto de soltarme algo más que un par de insultos.

-Azafata(mientras ajusta algunas cosas en un pequeño dispositivo):Los ganadores del sorteo tienen derecho a una relocalización si es pertinente.

-Yo:...¿Ocurre esto mucho?¿Hay mucha xenofobia contra nosotros?

No dice nada. Ya. No tardamos en llegar a mi nuevo asiento.

-Azafata(sonriendo):Espero que disfrute de un vuelo apacible.

-Yo:Gracias. Y gracias por lo de antes.-Se gira para seguir con su trabajo, pero la detengo un instante.-Si ve alguno más de mi especie...Somos daime'é.

-Azafata:Gracias por la información, señor.

Se aleja para seguir con su trabajo. La nave no tarda en llenarse, avisando poco después la cabina de mando del inmediato despegue.

-Megafonía: Tardaremos seis horas en llegar a Gehena. En dos horas alcanzaremos el acelerador espacial, el cual nos impulsará hacia el planeta. Si sienten cualquier clase de malestar, no duden en contactar con el personal. Por su propia seguridad, todas las ventanas han sido selladas. Sigan las instrucciones del personal de la nave en todo momento. Cierra el capitán Ger'onim Oneutrino, deseándoles un buen viaje

__________________________________________________________

Siete horas después

Por fin hemos bajado del avión y salido de la estación. Una gran avenida se extiende frente a nosotros. Personas vestidas de manera extravagante salta entre los edificios. Y casi igual de extravagantemente vestido nos espera el que parece ser nuestro guía, un humano con un cuerno sobresaliéndole de un lado de la frente. La comitiva que me acompaña en este viaje y yo nos acercamos a él.

-Guía:¡Bienvenidos, bienvenidos!¡Soy el señor Tan, y seré su guía hoy!¡Si están todos, les ruego me acompañen al hotel a dejar su equipaje!

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MensajeTema: Re: Dimensions   Mar Ago 14 2018, 21:06

Dí un mordisco al bocata mientras Airo, nombre que había optado por ponerle a la IA de mi guante, me mostraba los mensajes de las últimas semanas. De alguna forma, Airo había sido capaz de extraer toda la información de mi móvil. Las luces del comedor se encontraban todas apagadas salvo una, la cual Irala había dejado encendida para mí. Según ella, el acceso a la cocina estaba vetado por la noche, pero hizo una pequeña excepción conmigo. Un extraño silencio imperaba en la estación, habiéndose ido ya todos a dormir. Resultaba un poco deprimente, pero era la única manera que tenía de que pudiera comer tranquilo. Volví a dar otro mordisco al bocata de jamón y queso que había conseguido agenciarme. No había conseguido comer nada después del entrenamiento de esa mañana, con todo el mundo entrando y saliendo sin parar, así que arrastraba un hambre voraz. Me detuve antes de darle otro bocado. Podía oír como alguien trasteaba en la puerta, al otro extremo del comedor. Ya había descubierto por las malas que tenía un oído muy agudo. Aún sin haber cruzado la puerta, supe de quién se trataba por su espectro térmico.

- Ciare: ¿Xalcer? ¿Qué estás haciendo aquí a oscuras?

La extraña criatura que conocí el primer día se acercó con paso lento. Llevaba una fina rebeca sobre los hombros.

- Yo: No podía dormir.

- Ciare: Y veo que te las has apañado para entrar en la cocina. Tranquilo, no se lo diré a nadie. - dijo guiñando la mitad de sus ojos y riéndose por lo bajo.

No pude evitar sacar una pequeña sonrisa. No sabía que tenía aquella extraña criatura para hacer que me sintiera mejor. Puede que fuera que era la única que mostraba amabilidad cerca de mi

- Ciare: ¿Qué se te pasa por la cabeza, hijo? - preguntó al verme desconectar por un momento.

- Yo: No es nada. Y... ¿qué estás haciendo aquí tan tarde? Irala me dijo que todo esto estaba cerrado.

- Ciare: Oh, a estos viejos huesos les cuesta conciliar el sueño. A lo mejor un vaso de agua caliente me ayuda a dormir.

- Yo: Espere aquí un momento. - dije dirigiéndome a la cocina. Unos minutos después volví, con un vaso en la mano. - Tome. Tenga cuidado de no quemarse.

- Ciare: ¿Qué esto? - preguntó cogiendo el vaso de agua amarillenta.

- Yo: Una tila. Antes he visto una caja por ahí. Pruébelo, a mi madre siempre le ayudaba a dormir.

Volví a sentarme con mi bocata mientras ella le daba un sorbo a la infusión.

- Ciare: Hmm... Delicioso. - dijo sujetando el vaso con ambas manos superiores para calentarse. - Lo humanos tenéis un gusto culinario impecable, permíteme decirte. No me extraña que vuestra comida se haya vuelto tan famosa en tan poco tiempo. Incluso podrías enseñarle un par de cosas a mi Ferenal.

- Yo: ¿Ferenal? - Aquel nombre me era familiar.

- Ciare: Si. A mi pequeño Feren le apasiona la cocina. Desde que era una cría le encanta experimentar con la comida. Siempre que llega un cargamento con alimentos de un planeta nuevo se le iluminan los ojos. Más de una vez le hemos pillado intentando colarse en la cocina a deshoras para echarles el guante.

Claro que me resultaba familiar. Era la hiena que me llevó a mi habitación después de que despertara. No había vuelto a verlo por la estación desde entonces, y la verdad, no es que fuera algo que deseara, después de nuestro mal comienzo. Ciare me miró unos segundos con sus vidriosos ojos, percatándose de mi silencio.

- Ciare: Vi a Griffith esta tarde. Dijo que estos días has estado muy callado, como si estuvieras distante. Dice que desapareces después de los entrenamientos, nadie viéndote el pelo por la estación hasta la mañana siguiente. - Me tocó el brazo. - ¿Qué ocurre?

- Yo: Estoy bien, tranquila. - mentí como un bellaco.

Se sentó frente a mí y dejó el vaso sobre la mesa. La miré remover la infusión suavemente con la cucharilla. Las alas me temblaban ligeramente. Por supuesto que quería hablar, poder desahogarme, pero si algo había aprendido con los años es que a nadie le interesan tus problemas a no ser que puedan sacar tajada de ellos. Abrirte a los demás solo era darles más oportunidades para que se mofaran de ti y te humillaran. Por eso detestaba cuando mis Marcas de Sangre aparecían.

- Ciare: Cierto, casi lo olvido. Encontré una cosita en uno de tus antiguos pantalones. Supuse que lo querrías guardar. - Metió la mano en uno de los bolsillos de la rebeca y sacó un pequeño papel rectangular, poniéndolo frente a mí. Mi billete a Gehena.

- Yo: Ya... no me sirven. - respondí deprimido apartándolo de mi sin casi mirarlo. - Puedes tirarlo si quieres.

Dejé lo que me quedaba del bocata en el plato. Se me había quitado todo el hambre.

- Ciare: Te hacía ilusión, ¿verdad?

- Yo: ...Sí. - respondí dejándome caer contra la silla, soltando esta un chirrido al chocar contra mis púas. - Unos amigos tuvieron suerte y les tocó el viaje. Yo fui el único pringado del grupo que tuvo que pagar por el billete. Me hacía mucha ilusión volver a ver a todos. Y ahora en vez de estar disfrutando de un viaje con ellos estoy aquí, en una estación en medio de la nada rodeado de peña que no quiere verme ni en pintura.

Me eché hacia atrás en la silla, mirando el techo. Me llevé las manos a la cara y suspiré con fuerza.

- Yo: Estoy harto. Harto de que todo el mundo se aparte de mí, mirándome como si acabara de matar a alguien. Harto de que la gente me evite sin siquiera darme tiempo a decir hola. Harto de que Griffith finja que le caigo bien y de escuchar a la gente cuchichear sobre mi al pasar por los pasillos. - Poco a poco fui alzando la voz fruto de mi frustración. - Entiendo que no tenemos por qué llevarnos bien, pero al menos me gustaría saber qué puñetas he hecho para molestar a todo el mundo. ¿Existir? ¡No llevo aquí ni una semana, maldita sea! ¡Aún no he tenido tiempo de darles una verdadera razón para odiarme!

Ciare no dijo nada, dejándome que me desahogara. Estaba pensativa, como si algo pasara por su mente. Me levanté bruscamente de la mesa, dando vueltas por el comedor.

- Yo: ¿No quieren que esté aquí? ¡Genial, ya tenemos algo en común! ¡Yo tenía una vida! ¡No era perfecta, pero era mi vida! Tenía a mis amigos, a mi familia. Y me hicisteis dejarlo todo atrás. ¿Y para qué? ¿Por una vida y un cuerpo que nunca quise? ¡Pues muchas gracias, ahora no puedo salir ni de mi propio cuarto sin que me hagáis sentirme como un maldito monstruo allá donde voy!

Las fosas nasales de mi hocico se contraían y expandían al son de mi agitada respiración. Tenía las alas extendidas y oía cómo daba fuertes coletazos contra el suelo sin darme cuenta. Las Marcas de Sangre no habían tardado en aparecer, cubriendo mis brazos y cara. Las miré. Un gruñido emergía de lo más profundo de mi garganta. Nunca me sentí orgulloso de lo que acabé haciendo.

- Ciare: ¡Xalcer! - exclamó levantándose rápidamente de la mesa. Unas extremidades similares a las patas de una araña emergieron de su espalda, sujetándome los brazos con ellas. - ¡Irala, avisa a un médico!

La sangre goteaba de mi brazo derecho. En un arrebato desesperado había clavado las garras sobre la marcas, en un vano intento de deshacerme de ellas, de aquello que había comenzado todo y que siempre aparecía en los peores momentos para recordarme la situación en la que me encontraba. Caí de rodillas al suelo, agarrándome el brazo con una mano ensangrentada. Oía a Ciare junto a mí, hablándome, pero no llegaba a comprender nada lo que me decía. El dolor era insoportable, llorando como no lo había hecho nunca. Puede que, al final, simplemente necesitara un motivo para hacerlo.

_____________________________________________________

- Fyera: Eso ha sido una estupidez.

Me agarré el brazo derecho, ahora vendado después de una noche en la clínica de la estación.

- Yo: Lo sé...

. Fyera: La próxima vez que quieras montar un número, trata de no involucrar al médico de guardia, ¿de acuerdo? Ya tiene suficiente trabajo como para que tener a todo el mundo preguntando qué pasó.

- Yo: Lo siento...

Bajé la vista la suelo de la oficina, incapaz de mirarle a la cara. Me sentía completamente avergonzado, y en cierto modo, decepcionado conmigo mismo. Me había dejado llevar y lo único que había conseguido era causarles más problemas a todos. La capitana suspiró.

- Fyera: ¿Cómo está tu brazo?

- Yo: Bien... - Al ver que aquella respuesta no parecía complacerla, detallé un poco más. - El médico dice que no es muy grave. Con una o dos semanas de reposo debería poder levantar peso otra vez.

- Fyera: Y, ¿cómo estás tú? - Agarré con más fuerza mi brazo, sin decir nada. - Ciare vino ha hablar conmigo esta mañana. Estaba muy preocupada por ti después de lo ocurrido.

Eso solo consiguió que se me encogiera el pecho aún más. Ciare había permanecido a mi lado en todo momento, tratando de animarme mientras me sanaban las heridas. Siempre me había tratado con dulzura, y yo se lo agradecí haciéndole pasar una de las peores noches de su vida.

- Fyera: La Órbita nos está esperando en el Capitel, pero ya que decidiste colarte en las cocinas y saquear nuestras despensas cuando nadie miraba, habrá que repostar de nuevo. Erium.

- Erium: ¿Sí, capitana? - preguntó el pequeño holograma con forma de flecha.

- Fyera: Añade una nueva parada en la ruta.

- Erium: ¿Destino?

- Fyera: Gehena.

Levanté rápidamente la vista. La capitana me miraba fijamente, con mi billete en la mano. Parpadeé un par de veces, confuso.

- Fyera: Haz las maletas. - Dejó el billete en la mesa frente a mí. - Llegaremos en tres horas.

- Yo: Pe-pero... ¿Por qué?

- Fyera: Ciare me contó lo que te ocurrió. Ha sido una semana dura, más para unos que para otros, y aún tienes mucho que procesar. Te vendrá bien desconectar un poco.

- Yo: No... No sé que decir... - dije cogiendo el billete con mucho cuidado, como si fuera la seda más delicada del mundo.

- Fyera: En un principio, puedes empezar por darle las gracias a Ciare.

- Yo: ¡S-sí! ¡Muchísimas gracias! - dije inclinando la cabeza.

Salí de la oficina corriendo, con un brillo de ilusión en los ojos. Tenía un par de horas para hacer la maleta, pero antes debía ir a ver a Ciare.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Jue Ago 16 2018, 15:27

Antes de tomar un vehículo similar a un autobús para llegar a la estación desde el que partiría a Gehena.

Finalmente el día ha llegado. Muchos me lo habían dicho, pero, si soy sincero, sigo sin creerme que vaya a viajar más allá de las estrellas. Es algo que le sigo dando vueltas mientras coloco mi equipaje junto al de los demás pasajeros.

-Ma’Riagg: Me agrada ver que he llegado a tiempo– doy un pequeño bote del susto que me da al mirar a la utrom. Siendo más concreto, al cuerpo que porta. Es el mismo que habitúa a utilizar, sólo que el rostro humano había sido removido, dejando a la vista una cara siniestramente robótica–. Te pido disculpas si te he asustado, no he podido remplazar la  cubierta del rostro desde… el “altercado” que tuvimos.

-Yo: Ya. Supongo que no es barato.

-Ma’Riagg: Supones bien. Estamos hablando de un cuerpo que es capaz de replicar casi todas las funciones biológicas de una mujer joven y sana. Es tan alta su fiabilidad en ese apartado que estoy segura que no habrías notado diferencia alguna de una humana real, en el caso de que hubiéramos llevado a cabo el acto sexual.

-Yo: No vuelvas a mencionarlo, por favor.

-Ma’Riagg: Como quieras. A parte de despedirme de ti hasta que nos volvamos a ver en Gehena…

-Yo: Espera, ¿vienes al final?

-Ma’Riagg: Por supuesto, yo… había pensado que me perdonaste cuando… Entiendo, he sido demasiado ingenua. Supongo que… Vaya, tengo que replantearme muchas cosas si tengo que cambiar de plan. ¿Por dónde empezar?

-Yo: No, espera– suspiro tras tomarme una pequeña pausa–. Haz lo que quieras, pero esta vez nada de espiarme sin que yo lo sepa, ¿vale?

-Ma’Riagg: Oh, yo… Gracias, significa mucho para mí– se descuelga de la espalda una mochila que llevaba–. Te he traído un par de objetos que te pueden resultar útiles en tu viaje– abre la mochila y saca de ésta lo que parece ser una simple toalla–. Tómala, está en el Top 10 de los objetos con mayor utilidad que puede llevar un viajero.

-Yo: Je… ¿Es en serio?

-Ma’Riagg: ¿Acaso ves alguna sonrisa en mi cara?

-Yo: Ahora SÍ estás bromeando. De todas formas, ya llevo toallas.

-Ma’Riagg: Pero están pensadas únicamente para el aseo, las tendrás en la mochila grande casi todo el tiempo, ¿me equivoco? Quiero que lleves ésta encima para cualquier eventualidad.

-Yo: Ah… Bueno, una más no me hará daño– la recibo en mi mano, aunque no termino de estar convencido–.

-Ma’Riagg: Por último, quiero darte…– asoma en la mochila el arma que llevaba el “teletubbie” cuando amenazó mi vida. La guardo rápidamente donde estaba y la tapo con la mano–.

-Yo: ¿Qué haces sacando eso aquí?– digo alterado–. ¿Estás loca?

-Ma’Riagg: Pensé que necesitarías protección. No sabes lo que vas a encontrarte allí fuera y no es seguro si tu mascota, el Guarda, estará siempre ahí para protegerte.

-Yo: Se supone que voy a ir a algo así como un aeropuerto. Me revisarán a mí y a mi equipaje.

-Ma’Riagg: Pasaría desapercibido. He hecho unas pruebas y, dado los resultados, creo que podría pasar los escáneres sin ser detectado como lo que es realmente. Para el “ojo externo” no sería más que un juguete. ¿Cómo crees que tu agresor pudo llevarlo encima sin problemas? Llévatelo.

-Yo: Creo que te preocupas demasiado. Tendré seguridad a mi alrededor.

-Ma’Riagg: ¿Estás diciendo que soy yo la única que está un tanto… paranoica tras el asalto de la otra noche?

No. A decir verdad, me carcome el miedo de que otro alienígena me tome por sorpresa y haga lo que se le antoje conmigo. Tiene razón, quizá nadie llegue a tiempo para rescatarme la siguiente vez. “Por favor, que no haya una siguiente vez”, rezo en silencio. Meto la mano en la mochila, palpo la pistola de aspecto infantil. La saco, sólo lo suficiente como para leer en uno de sus costados un “My first BLASTER”, cosa que me parece muy curiosa. Me quedo mirando el arma. La vuelvo a meter en el fondo de la mochila.

My first BLASTER:
 

-Yo: Estaré bien, ¿vale?

-Ma’Riagg: De acuerdo– se coloca de nuevo la mochila en la espalda–. Te creí más… precavido.

No le respondo a eso, dejaré que piense lo que quiera. No voy a decirle, no todavía al menos, que… no aguanto el peso que un arma real conlleva.

_________________________________________________________________________________________________________________________________

Ya estoy en el puerto espacial. Todavía me hago a la idea de que voy a salir del planeta. Migue y Ale parecen estar tan entusiasmados como yo. Pero noto algo extraño. La multitud mira maravillada o sorprendida al lugar y los aliens que andan por allí. Nadie se fijaría en nosotros tres ahora mismo, o al menos eso cabría esperar. De entre la gente, veo a una especie de zorro antropomorfo de pelaje amarillo. Nos lanza miradas como si quisiera algo de nosotros. Me pone nervioso. A pesar de su llamativo aspecto, consigue eludirse de mi vista cuando nos movemos junto a los demás visitantes. Unos minutos después entre el barullo, doy un pequeño sobresalto cuando vuelvo a ver a esa siniestra criatura, esta vez casi pegada a nosotros, pero apenas tarda en alejarse. Tras encontrarnos con Fano, pido a mis acompañantes que nos apartemos un momento para comprobar si todo lo que llevaba encima permanecía conmigo. Todo marcha con normalidad a partir de ahí. Bueno, dentro de lo que cabe teniendo en cuenta que vamos a viajar a otro mundo en breve.

_________________________________________________________________________________________________________________________________

Ale, Migue y yo llegamos finalmente a la habitación que nos tocó del hotel donde nos alojaremos. Dejamos las maletas grandes donde nos parece. En lo que hacemos eso, recuerdo de repente lo que había pasado en la estación y les suelto una pregunta a mis amigos.

-Yo: ¿Os fijasteis en ese zorro amarillo de la estación? No paraba de mirarnos.

-Migue: Sí, creo que lo vi antes.

-Ale: No jodas, llegamos a otro mundo y ya vamos a estar rodeados de furritos.

-Yo: Me puso los pelos de punta. Je, “pelos”, “furrito”…

-Ale: No empieces con tus mierdas de furros– me dice con su característico rostro de desaprobación–.

-Yo: Acusaciones sin fundamentos– intento decir aguantando la risa–.

-Migue: Bueno, no creo que volvamos a verlo. O eso me gustaría decir, pero así empieza en las pelis.

-Yo: Uff, no, por favor. No quiero volverme a topar con él y que me haga “snuggles, snuggles”.

Sin mucho más que decir, salimos del cuarto, lo cerramos con la llave que nos habían dado en el recibidor y nos dirigimos a la entrada para reunirnos con los demás viajeros. No tardaríamos en empezar el tour turístico.


Última edición por En verdad me llamo Franky el Dom Ago 19 2018, 16:55, editado 1 vez
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Alexstrasza
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MensajeTema: Re: Dimensions   Vie Ago 17 2018, 05:41

Por fin había llegado el momento. Allí me encontraba, junto a Miguel y Franky, sentados en la nave que nos llevaría mas allá de la Tierra. Y aunque no quería admitirlo, estaba emocionado. Ibamos a viajar a un planeta lejano, algo que hace unos meses se me habria hecho impensable. Es por eso que sentí mariposas en el estomago cuando la megafonía avisó el despegue.
-"Allá vamos"- pensé para mi mismo.
Enseguida escuchamos como los motores se activaban y empezaban a propulsar la nave. Notamos la creciente aceleración necesaria para alcanzar la velocidad de escape, aunque de alguna manera estaba amortiguada gracias a la tecnología alienigena. Y entonces, la cabina se estabilizó. Las azafatas nos confirmaron que habíamos atravesado la atmosfera y que era seguro levantarse del asiento.
- Pues no se diferencia mucho de un avión.
- La verdad es que no - coincidió Miguel.

Ahora solo nos quedaba esperar. Considerando la distancia, seis horas era un tiempo ridiculamente corto, pero la impaciencia iba a hacer que nos pareciera una eternidad. Conversamos bastante rato, haciendo especulaciones sobre como sería el lugar que ibamos a visitar. Al final, concluimos que lo unico que sabíamos al cien por cien era que habría gente con superpoderes.
- Ya verás tu que va a ser como ese anime en el que hay una escuela de superheroes - bromeé.
- ¿El de boku no hero? - preguntó Franky.
- Ni idea de como se llama, es mi hermana la que lo ve. Ya sabes que el anime no me gusta demasiado.
- Que normie eres - dijo con una risilla.
Me dispuse a responderle, pero algo llamó mi atención. Por el pasillo se acercaba una azafata llevando un carrito con comida y bebidas varias, lo que hizo que me diera cuenta de la sed que tenía. Así que dejé de prestar atención a la conversación e hice señas para que se acercara a nuestro sitio.
- ¿Desea algo? - me preguntó.
- Si, me gustaría saber si teneis Coca Cola.
- Si, pero solo sin cafeina - respondió.
Aquello me extrañó muchisimo.
- Espera, ¿no teneis normal? ¿Por que?
- Verá, resulta que para algunas de las criaturas que van a bordo de esta nave la cafeina tiene efectos nocivos. Así que la empresa ha decidido simplificar y servir solo bebidas sin cafeina - me explicó.
Vaya, aquello si que era una decepción. No me hacían demasiado gracia las bebidas sin cafeina, y me fastidiaba no poder tomar mi refresco favorito. Enseguida se me pasó por la cabeza echarle la culpa a los aliens y a su estupida fisiología que les impedia tomar esa sustancia. Pero no tarde en dame cuenta de lo absurdo de mi razonamiento. De hecho, probablemente habría muchos de sus alimentos que eran toxicos para mi. Así que, con resignación, compré el refresco descafeinado.
- "Supongo que este es el precio de la convivencia entre especies de diferentes mundos" - pensé.

El cansancio se comenzó a notar en mis compañeros tras tres horas de viaje. Los comodos asientos tampoco ayudaban a mantener la vigilia, por lo que al rato se quedaron dormidos. A mi me tentaba tambien echarme una siesta hasta que llegaramos a nuestro destino, asi que me recosté y cerré los ojos. Pero no dejaban de bombardearme una serie de pensamientos que dificultaban que conciliara el sueño. Para empezar, estaba el hecho de que en esos momentos estaba viajando por el espacio en una nave. Eso era simplemente alucinante. Pero eran otros temas los que realmente me preocupaban.
Por un lado, me inquietaba que no tubieramos noticias de Xalcer desde hacía varios dias. Al final asumimos que algún imprevisto le había impedido venir y que estaba tan disgustado que no quería hablar con nadie. Pero era una explicación que a mi no me acababa de convencer.
Y también estaba el tema de Franky. Migue no parecía haberlo notado, pero era evidente que nuestro amigo estaba inquieto. Durante el rato que habiamos estado hablando lo disimulaba, pero de vez en cuando echaba una mirada ensombrecida a la mochila que había dejado a los pies de su asiento. Daba la impresión de que ocultara algo o que tenia alguna preocupación en la cabeza. Aun así decidí que fuera lo que fuera, probablemente no era de mi incumbencia.
Y había algo mas... incluso con la desaparición de Xalcer, había sentido el chat grupal muy silencioso estos dias. Algo me decía que debería haber mas mensajes. Lo revisé una y otra vez, pero tanto Migue como Franky habían hablado lo habitual, nadie salvo Xalcer había dejado de escribir. ¿Por qué tenía entonces una sensación tan extraña de ausencia?

Y dando vueltas a estos pensamientos acabé durmiendome, sin despertarme durante las tres horas que nos quedaban para llegar a Gehena.
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Maximirusu Pauaa
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Gallo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Vie Ago 17 2018, 15:21

Me dirijo a la habitación que nos tocó en el sorteo y...¡Sorpresa!Está cerrada con llave. Bajo a recepción, donde me comunican que la llave se la han llevado ya mis compañeros de habitación.

-Recepcionista:Si quiere puede dejar sus cosas aquí hasta que encuentre a sus compañeros, señor Fuá.[Por poner la pronunciación]

Agito una oreja levemente al escuchar como pronuncia mi apellido. Hago un esfuerzo por sonreírle.

-Yo:No se preocupe. Seguro que no tardo mucho en encontrarlos.

Me doy la vuelta y acerco al señor Tan, ahora rodeado del grupo. Gracias a los dioses, los dispositivos de traducción que nos dieron en el avión funcionan a las mil maravillas. Bendita tecnología de Órbita.

-Tan:¡Ah, bien!¡Veamos si estamos ya todos!- Nos va nombrando uno por uno. Efectivamente, todos estamos. -¿No prefiere dejar su maleta en la habitación, señor Fuá?

-Yo:Pauaa. Y no se preocupe. Luego hablaré con mis compañeros de habitación para solucionar este pequeño incidente.

Miro al trío calavera. Me miran durante un instante, nerviosos.

-Tan:¡Excelente entonces! Si hacen el favor de seguirme, les conduciré por el monumento a Ghamllit, el héroe que nos libró de Alfoon, la organización que estuvo a punto de destruir nuestra ciudad.

Al pasear por las calles, me llevo un cierto chasco al ver que no es tan diferente a la Tierra como podría pensar en primera instancia. La mayor diferencia es que ahora no solo me miran con curiosidad a mi, sino a los humanos que me acompañan también.

-Tan:Gehena es un planeta algo mayor que el suyo y, como habrán podido observar, más cálido. Estamos en Vritra, capital de Valerium. El principal motor económico de esta nuestra querida ciudad es el turismo, tal y como ustedes habrán podido deducir. Los campos de Vritra son famosos por sus grandes plantaciones de hierba de tifess, con las cuales elaboramos un pan parecido a su famosa "pita". Las granjas de uulaqs son también notorias, claro.

-Persona 1:Disculpe, ¿pero qué son los uulaqs?

-Tan:¡Me alegra que lo pregunte! Junto con el pan de tifess, los uulaqs constituyen nuestra dieta básica, pues de ellos obtenemos leche y carne. Son animales pequeños, con muchas patas.

A todos nos recorre un escalofrío, pero no tardo en soltar una pequeña risilla. Escucho como Franky hace lo mismo. Unos minutos después llegamos a una plaza. Decenas de personas están allí, tanto residentes como grupos de turistas. Preciosos árboles de distintas formas y colores bordea el lugar. En el centro, la figura de un hombre de desarrollada musculatura, con un flequillo ridículamente largo en punta, se alza frente a todos, dando una sensación de seguridad a todos los que le ven.

-Tan:Él.. era Ghamllit. El mayor metakerano que nuestra ciudad ha dado. Con su sacrificio, miles de personas fueron salvadas. Cada vida que veis aquí...Cada persona, planta y animal...Todos debemos nuestra vida a él. Su sombra es su legado, y desde su...Ejem...Decenas de personas siguen sus pasos.

Nos quedamos en silencio. Finalmente, alguien del grupo decide interrumpirlo.

-Persona 2:Ha dicho "metakerano". ¿Qué significa eso?

Mira a la mujer, sorprendido.

-Yo:<<¿Han venido sin saber lo que había aquí?>>

-Tan:¿No les dijeron nada?

-Persona 3:Nos dijeron que iba a ser las delicias de los fans de los cómics venir a Gehena.

-Tan:Quizás hayan visto entre los edificios alguna sombra moviéndose. En Gehena, el 10% de los keranos...Las personas, para que me entiendan...desarrolla habilidades especiales. Vuelo. Superfuerza. Invisibilidad. Entre nosotros habitan superkeranos, capaces de lograr grandes bienes, tal y como hizo Ghamllit...O grandes males.

El grupo se queda en silencio de nuevo, pero porque busca ahora encapuchados y gente con capa.

-Tan:Ejem...

Todos le miramos. Tras brindarnos una sonrisa, nos guía hasta un lugar donde tomar un refrigerio. El viaje no cubre la comida fuera del hotel, así que toca pagar con lo que pude llevarme de la Tierra. Por suerte, Órbita tiene máquinas de cambio de divisa para ello, una cercana al lugar donde vamos a comer, un restaurante de comida rápida. No me decido a acercarme a mis amigos. No hasta que llegue la hora de volver a la habitación...O hasta que me recuerden. Esto último me hace suspirar, alicaído. Los miro de refilón mientras espero en la cola para pedir algo de comer. Parecen inquietos. Franky en especial. Y no puedo dejar de preguntarme algo: ¿dónde está Xalcer? No ha dicho nada por el grupo. No mientras seguía teniendo móvil, claro, pero esperaba que se hubiera personado al menos.

-Dependiente: Buenastardesquevaquerer.

Da igual el mundo. Los dependientes de los restaurantes de comida rápida parece que se olvidan de usar espacios para recibir a los clientes. Miro los menús que hay a la espalda. Uno me recuerda a un bendito lahmacun, así que me decanto por él. La curiosidad que desprende la mirada del indiscreto dependiente me incomoda, por lo que me pongo la capucha de la sudadera nuevamente y pago mi comida, yendo a una mesa apartada pero que, gracias a la vista que tengo ahora, me permite ver a mis amigos como si estuvieran al lado. La comida no está mal y, a diferencia de ciertos alimentos de la Tierra, no me provoca un terrible dolor de estómago.

-Yo:Cómo voy a echar de menos tomarme un vaso de leche o un helado...

Sigo comiendo hasta que, de repente, se escucha un estruendo fuera. Las luces de emergencia del local se encienden. Me quito la capucha para que nada tape mis orejas.

-Megafonía:¡Alerta de villano!¡Alerta de villano!¡Desalojen el local ordenadamente!¡El personal les dará las indicaciones a seguir!

Siento como los nervios comienzan a invadirme. No solo por la situación de peligro, sino por poder presenciar una pelea de superhéroes más allá de una película o un cómic. Todos los de mi grupo seguimos a Tan hacia un área segura.

-Tan:¡Mantengan la calma y síganme!¡No se separen!

Sin nadie con nada que objetar, Tan nos guía hacia una zona segura, bastante alejada del local. Me quedo cerca de mis amigos. Por lo que pueda pasar.

-???????:Al maestro le alegrará saber que has optado por evitar el peligro.

Me giro al reconocer la voz de Kyuremu. Este me guiña un ojo antes de desaparecer entre la multitud.

-Yo:Si ya sabía yo que Blake no se iba a quedar tranquilo dejándome solo...

Vemos como cuatro figuras pelean dos contra dos. Dos de ellos visten con largas capas negras y un uniforme rojo ajustado. Uno parece controlar el movimiento de dagas que flotan a su alrededor. El otro, el cual cubre su cabeza con una cúpula de cristal, está arrancando trozos de edificios y lanzándoselos a la otra pareja. De las otras dos figuras, una es una chica de aproximadamente 1'50, con el pelo negro como la tinta y recogido en una coleta. Viste con un traje negro ajustado, el cual es recorrido por unas bandas verdes. Lleva un cinturón con diversos frascos. Tapándole la boca lleva una mascarilla con dientes afilados dibujados, así como unas gafas de piloto cubriéndole los ojos. El corazón me late a mil por hora.

-Yo:¡¿B-Biohazard?!

Los cascotes son parados por el que lleva una armadura que, a bote pronto, podría recordar a un MK de Ironman. Siento como la adrenalina me sube. Preso de la emoción de la situación, le doy un toque a Franky.

-Yo:¡¿Te imaginas que es el simbionte con armadura, Franky?!

Es entonces cuando me doy cuenta de lo que acabo de hacer. Franky me mira sospechosamente pero, antes de que pueda decir nada, el de la armadura cae al suelo cerca de nosotros.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Dom Ago 19 2018, 01:18

Me agarré al techo de la aeronave en un intento de no caerme, la diferencia de gravedad haciendo de las suyas de nuevo.

- Yo: ¿Va a pasar esto cada vez que tenga que ir a cualquier lado?

- Seerel: Te acostumbras con el tiempo. - dijo saliendo tras de mí, su robusto cuerpo de escarabajo ocupando casi todo el marco de la puerta. - Y bueno, tener cuatro patas ayuda.

Habíamos aterrizado en una plaza iluminado por el sol del mediodía. Cientos de humanos y alienígenas recorrían el lugar, fotografiando todo aquello que veían o simplemente de paso a algún lugar. Algunos de ellos llevaban ropajes que solo imaginarías en una fiesta de disfraces o en películas y cómics. Altos rascacielos rodeaban la plaza, de un aspecto muy similar al de la Tierra. De vez en cuando se podía ver a alguien cruzando los cielos, ya fuera volando o no.

- Seerel: ¿Vamos? - preguntó tras darle órdenes al piloto de que esperara.

Subimos la pequeña escalinata del hotel. Una ligera brisa fresca del aire acondicionado nos recibió nada más entrar en el gran vestíbulo lleno de turistas. Seguí a Seerel hacia la recepción, donde una recepcionista de un intenso pelo rojo fuego nos atendió.

- Recepcionista: Bienvenidos. ¿Desean algo?

Mi reserva estaba aún adjunta a mi antigua identidad, así que tuve que dejar que Seerel se encargara de ello. De mientras, aproveché para echar un vistazo a la entrada y todos sus variopintos huéspedes. Aunque la gran mayoría eran humanos o tenían un aspecto similar, nunca faltaba algún que otro alienígena de lo más curioso. Aparte de eso, no había rastro alguno de ellos.

- Yo: Perdone. - dije volviéndome a la recepcionista. - ¿Sabe algo del grupo de visita de la Tierra, los que ganaron el sorteo?

- Recepcionista: Sí, realizaron el check-in esta mañana.

- Yo: ¿Por un casual sabe si siguen aquí?

- Recepcionista: Para eso tendrá que preguntarle a los organizadores del tour. - dijo señalando una pequeña mesa con fotografías y folletos de turismo. - Pregunte por el grupo de Tan.

- Yo: Gracias.

- Recepcionista: Listo. Ya debería estar todo en orden.

- Seerel: Muchas gracias. - Se despidió de la recepcionista, cogiendo todas las cosas y apartándonos del mostrador para permitir que la cola avanzara. - Esta es la llave de la habitación.

- Yo: Gracias. - Cogí la pequeña tarjeta electrónica con el símbolo del hotel de una de sus pinzas. así como el típico papeleo que suelen dar en los hoteles con horarios y demás.

- Seerel: ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a ir a preguntar por tus amigos?

- Yo: Creo que primero iré a dejar la maleta. Se me está empezando a cansar el brazo de llevarla siempre con el mismo.

- Seerel: Estaremos un tiempo en órbita, así que si ocurre algo, Airo puede contactar con nosotros. - Me tocó el brazo con una de sus pinzas. - Pásatelo bien. Ambos sabemos que estos días han sido un poco caóticas para ti. Te mereces un pequeño descanso, aunque solo sea un par de días.

- Yo: Gracias. - le agradecí nuevamente con una leve sonrisa.

Nos despedimos, tras lo cual agarré mi maleta con mi brazo sano y me dirigí a los ascensores. Pulsé el botón y esperé a que llegara. Aún faltaban unas cuantas plantas antes de que bajara, cuando noté que algo toqueteaba mi cola. Al girarme vi un niño pequeño, de unos dos o tres años. Mi cola se balanceaba de un lado a otro de los nervios y el pequeño trataba de atraparla.

- Madre: Cariño, no molestes a este señor. - dijo soltando las maletas y acercándose rápidamente para apartar al niño. - Disculpe.

- Yo: No pasa nada. - respondí con una sonrisa.

La madre cogió al pequeño en brazos y volvió donde estaban.

- Madre: Te he dicho que no te acerques a esos alienígenas. - pude oírle susurrarle en un reprimenda.

Alienígena. Aunque en parte tenía razón, era duro oírlo de boca de tus propios congéneres, aquellos con los que te has criado. A ojos de todos ahora era un alienígena más. Con ese pensamiento en la cabeza subí al ascensor y me dirigí a mi habitación.

- Airo: Planta 48, habitación 537.

La habitación no estaba nada mal, solo un poco pequeña para mí tratándose de una habitación para humanos, especialmente la ducha. Dejé la maleta a los pies de la cama y salí al balcón. Las vistas eran impresionantes desde un piso tan alto. Me daban ganas de extender las alas y echar a volar, si hubiera sabido cómo. Toda la situación era sobrecogedora. Aún no me creía que estuviera en otro planeta, buscando a mis amigos, sin saber muy bien cómo convencerles de quién era yo en realidad. Un ligero gruñido proveniente de mi estómago me sacó de mis pensamientos.

- Yo: Airo, ¿qué hora es?

- Airo: La una y media. El comedor debería en unos treinta minutos.

- Yo: Será mejor que baje y pregunte por el grupo mientras.

Tras asegurarme de haber cerrado bien la habitación, regresé al vestíbulo y me acerqué a la mesa que me indicó la recepcionista. El organizador, un hombre de mediana edad con unas agallas de pez en el cuello, me saludó con una sonrisa al acercarme.

- Organizador: Buenas, ¿en qué puedo ayudarle?

- Yo: Buenas. La recepcionista me dijo que preguntara aquí por uno de los grupos que llegó esta mañana. Unos amigos míos están apuntados y me gustaría saber dónde localizarlos.

- Organizador: Tendrás que especificar un poco más. Tenemos más de veinte tours programados para hoy.

- Yo: Es el grupo de un tal Tan.

- Organizador: Ah, sí. - dijo rebuscando entre sus registros. - El de humanos que ganó el sorteo. En estos momentos están visitando la ciudad. Tienen programada la comida en hotel, así que no deberían tardar en volver.

- Yo: De acuerdo. Muchas gracias.

Me giré, sopesando qué hacer. La gente empezaba a aglomerarse en espera de que abrieran el comedor. Vi que en uno de los lados de la entrada había un pequeño bar.

- Yo: Airo, avísame cuando se acerque la hora de comer.

- Airo: Acción programada... ¿Qué piensa hacer hasta entonces?

- Yo: Aprovechar el todo incluido.

Me senté en una de las sillas, introduciendo la cola por el recoveco del respaldo para no sentarme sobre ella. Un camarero no tardó en aparecer para pedirme la orden. Me resultó curioso que la Coca Cola hubiera llegado hasta allí. No es que me quejara. Tras darle el número de mi habitación, me acomodé en la silla, controlando las entradas y salidas del hotel desde donde estaba sentado. Debería ser capaz de verles llegar desde allí. Removí los hielos del vaso lentamente, observando a los grupos de humanos que venían a visitar el planeta.

- Airo: ¿Ha pensado ya cómo va contarles la noticia?

- Yo: Aún no. ¿Cómo cuentas algo así? "Hola, chicos,  ¿os acordáis de mí? ¡Soy Xalcer! ¡He vuelto, en forma de alienígena!" Ojalá fuera tan sencillo.

- Airo: Solo debe contarles la verdad.

- Yo: Hasta a mí me cuesta creerla. - Me llevé el vaso al hocico. - Ya se me ocurrirá algo. Solo quedan un par de números en el contador como dejarlo pasar.

- Airo: ¿A qué se refiere?

- Xalcer: ¿Alguna vez has imaginado cómo sería el mundo si pudieras ver un número sobre la cabeza de la gente, una cuenta de las veces que estarás en una misma habitación que esa persona? Ya sabes, antes de que desaparezcáis el uno de la vida del otro. - Golpeé el hielo de la bebida, viendo mi reflejo en su superficie. - Antes de convertirme, pensaba que mis amigos estarían ahí para siempre, en cierto modo. "Seguramente nos veamos mañana", o "Podemos quedar cualquier día". Jamás se me ocurrió que eso llegaría su fin. Si pudiéramos ver ese número sobre no cabezas, todo sería distinto. Nos ayudaría a apreciar el tiempo que pasamos junto a los demás, y a aprovechar al máximo cada momento.

Vacié lo que me quedaba de la bebida de un trago, llamando al camarero para que trajera otra.

- Xalcer: Esta es mi última oportunidad de volver a verles. Una vez vuelva a la EXI, se acabó. Solo quedan un par de números en el contador, y pienso hacer que valgan la pena.

Con otra bebida en la mano, miré la hora. Solo quedaban diez minutos para que abrieran el comedor y la gente empezara a entrar. No debía faltar mucho para que regresaran. Agité las alas, los nervios volviendo a recorrer mi cuerpo.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dom Ago 19 2018, 13:47

Antes del ataque de los villanos.

Me siento en la mesa junto a mis compañeros de viaje, con bandeja de comida en las manos.

-Migue: Cualquiera diría que hemos pedido el menú infantil- dice con la mirada puesta en los pequeños paquetes que nos habían colocado en las bandejas-.

-Yo: Parece que lo regalan con todos los menús.

-Ale: Yo he oído que ésta es la primera vez que los reparten. “Un regalo para los visitantes de otro planeta”, dicen.

-Yo: Oh, genial- abro mi paquete. Saco de él un aparato con apariencia de Tamagotchi-. Vaya, el antepasado de Digimon.

-Migue: ¿Qué caras pondrán si les decimos que están atrasados 20 años?- pregunta con sarcasmo-.

Empezamos a comer entre chistes y ocurrencias, hasta que el enfrentamiento entre héroes y villanos nos hace salir del local.

Me había quedado paralizado debido a que ese extraño zorro había pronunciado mi nombre, como si me conociera me atrevería a añadir. Antes de que pueda procesar una reacción, aquel héroe de la armadura negra cae cerca de nosotros. Entonces, uno de esos villanos, el de la cúpula en la cabeza, se aproxima.

-Villano de la cúpula: Si no te hubieras entrometido, no recibirías ahora esta paliza- el guía se pone delante de nosotros. Aunque nervioso, se le ve con la intención de protegernos-. Veamos quién es el valiente que está detrás de esta máscara.

Planta su mano, la cual es anormalmente grande, en el rostro metálico del casco. Con poco esfuerzo, extrae lo que serviría como máscara. A continuación, el villano se asoma más de cerca para mirar la cara de su presa. Todo lo que ve es negro. De repente, en ese negro se forma una boca grotesca con dientes afilados y, encima de ésta, un par de ojos grandes y blancos que helarían la sangre de cualquiera.

-¡Dame un besito, guapo!- pide el nuevo rostro antes de gritar y, al mismo tiempo, alargar una lengua tentaculosa, con lo que hace que el enemigo que le había derribado retroceda asustado-.

Para sorpresa de los presentes, la cara negra sale del casco como una sustancia viscosa, coge con los dientes la máscara que había sido arrebatada y regresa al interior del casco, colocando a su vez el componente en su sitio. Sólo es entonces cuando el cuerpo del héroe caído vuelve a levantarse con una sorprendente agilidad, teniendo en cuenta la armadura que lleva. Más sustancia negra sale por unos orificios que hay en la espalda de la armadura, solidificándose y así formando dos pares de patas afiladas que se mueven a voluntad del dueño.

-Héroe de la armadura: Pero antes de nuestro primer beso, ¡tenemos que bailar!

Corre hacia el presunto villano y desata una oleada de golpes propinados por puños, patadas y las patas formadas por esa extraña sustancia negra.

-Zorro amarillo: Es el simbionte con armadura…- le oigo decir-.

El “héroe del simbionte” dispara más sustancia negra por las manos, como si fuera la famosa telaraña de Spider-man, para así atar las del villano de la cúpula. Luego, se desliza entre las piernas de su contrincante, cogiendo antes sus manos, para finalmente hacerle caer de boca al perder el equilibrio. El misterioso personaje vuelve a incorporarse de un salto como si fuera fácil.

-Héroe de la armadura: Creo que debí elegir una mejor pareja de baile.

-Biohazard: ¡Iron Symbiote!, ¿qué tal por ahí?- le pregunta la heroína, quien sigue combatiendo contra el villano que queda-.

-Iron Symbiote: Todo bien por aquí, ahora te ayudo- dice mientras corre hacia su nuevo objetivo-.

Todo parece ir a favor de la “justicia” hasta que Tan, inquieto, olfatea el aire. Observa horrorizado cómo el restaurante de comida rápida arde desde el interior.

-Tan: ¡Alejaos!- grita a los turistas-.

Le hacemos caso, aunque unos dejándose llevar más por el pánico que otros. A continuación, unas cuántas personas, empleados del restaurante, salen por la puerta aterrorizados y gritando “¡Fuego!”. Siguiéndoles, sale una persona más, pero ésta no corría por su vida, al contrario, anda con total tranquilidad. Esta persona es una mujer de piel celeste, con cabellos verdes recogidos en un moño. Lleva un equipamiento de colores oscuros compuesto por un peto, brazales y rodilleras, como si estuviera preparada para una pelea. La mujer mira con sus ojos púrpuras a nosotros, los turistas.

-Mujer: Vosotros habéis comido aquí hace unos minutos, ¿cierto?- nos dice con un tono imponente-. Todo aquel que haya cogido el aparato que regalaban en este local, que lo arroje al suelo y lo pise hasta dejarlo hecho trizas- la gente la mira a ella y entre ellos, confundidos-. ¡HE DICHO AHORA!- ordena mientras practica un extraño baile-.

O quizá eran movimientos pertenecientes a un arte marcial. Sea lo que sea, hace que las llamas del restaurante se alcen, tomando una forma serpentina que nos amenaza. Ante esta demostración, nos volvemos más obedientes. Se oye cómo la gente de mi alrededor va cogiendo los aparatos similares a Tamagotchis y los tira al suelo para después destrozarlos bajo sus pies.

-Tan: No lo entiendo, ¿qué ganas con obligarles a hacer eso?

-Mujer: Idiota, les estoy salvando la vida a ellos y a los que viven en su mundo.

Migue y Ale ya han arrojado los juguetes electrónicos, asegurándose de que jamás volverán a encenderse. Estoy a punto de seguir su ejemplo, pero me detengo al ser apartado por la heroína llamada Biohazard, quien sale de la multitud para luego arrojar una extraña espuma a la pirómana.

-Biohazard: ¿Es que nadie te dijo que está mal jugar con fuego?

La espuma envuelve a la mujer y parece entorpecer sus movimientos. El otro héroe, el arácnido, salta por encima del grupo y empieza a atrapar a la criminal con su telaraña negra.

-Iron Symbiote: ¡Guau, mira quién intenta hacerse la graciosa ahora!

Mientras tanto, Tan hace todo lo que puede para alejar del conflicto a las personas que tiene a su cargo. La envoltura de espuma y sustancia negra se hincha, dando a lugar una explosión de fuego. Afortunadamente, nadie sale herido de eso, pero aquella mujer había quedado liberada. Su cuerpo está cubierto en llamas, llamas que se pegan y adaptan a ella, como si el mismo fuego hubiera tomado la forma de la mujer. No ataca, se limita a observar los cuerpos inconscientes de los otros dos villanos.

-Mujer: Sólo tenían UN trabajo. No perderé más tiempo ni con ellos ni con vosotros.

De un salto, se pone al vuelo y se marcha rápidamente del lugar.

-Biohazard: ¡Tenemos que avisar a los demás; hay un villano peligroso suelto!

-Iron Symbiote: Encárgate tú de eso, yo le persigo- sin esperar el permiso de su compañera, utiliza la sustancia negra que puede disparar como lianas para columpiarse entre los edificios-.

Los bomberos finalmente llegan y se encargan del fuego. No nos quedamos a ver cómo lo terminan, Tan ya nos dirigía de vuelta al hotel. Yo sigo a la gente en silencio, olvidando el Tamagotchi que había guardado en mi bolsillo.
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Maximirusu Pauaa
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dom Ago 19 2018, 20:05

Emocionante. Aterradora. La experiencia que acabamos de vivir no deja indiferente a nadie. Todos a mi alrededor comentan la experiencia y comparan las fotografías que han podido hacer del enfrentamiento. Sin duda, un momento inolvidable. Aún siento el olor del humo impregnado en la ropa de todos los que estamos allí.

-Tan:Disculpen lo ocurrido, señores. Hacía bastante que no se producía ningún ataque que implicara tantos daños materiales. Por suerte, nadie ha salido herido, y han podido observar de primera mano la próxima generación de héroes de Gehena. Ellos, el ejército, la policía y los bomberos nos mantienen seguros día tras día.

No tardamos en llegar al hotel. Tan nos comunica que el comedor estará abierto en breve, en caso de que queramos tomar algún refrigerio. Tenemos derecho a un menú, pero lo cierto es que no me apetece mucho tras lo que he comido hace unos momentos. No obstante, la otra alternativa es ir a la habitación, para lo cual tendría que pedirle la llave de la habitación a esta gente. Y vamos a ser sinceros. Tras el desliz de antes, prefiero que se enfríen un poco las cosas. Por suerte, ellos se han quedado en la entrada del hotel, donde están preguntando a Tan por el héroe de la armadura. Así que al comedor toca, donde pido un zumo y saco mis "deberes de pollux". Antes de ponerme a refrescar el idioma, paso una mirada por la sala. No puedo evitar fijarme en el dragón antropomorfo que hay en uno de los sillones, bebiendo lo que parece ser Coca-Cola.

-Yo:Putos scalies...

Empiezo a darle al lápiz. No resulta agradable hacer deberes en vacaciones, pero los recuerdos que conservo ayudan. Es como si el camuflaje hubiera parado esa parte de mi memoria en el día que me llevaron a la Tierra y ahora le dieran a play de nuevo, lo cual me ha permitido tener mucha facilidad verbal y un vocabulario básico, además de poder hablar de manera fluida a un nivel básico de manera natural. Como si hablara español, de hecho. Aprender la escribir es un tema completamente diferente. 30 caracteres y la gramática. Vaya gracieta, pero es lo que tiene que te saquen de tu planeta cuando tienes solo tres años. Por suerte, tengo unas grabaciones que me ayudan, pero eso no será suficiente. Voy a tener que buscar un profesor cuanto antes.

-Yo:Así que esto se pronuncia hu...

Alguien se sienta frente  a mi. Al levantar la vista veo nuevamente a Kyuremu.

-Yo:¿Vas a estar encima mía todo el tiempo, Kyuremu?

-Kyuremu(ignorando mi pregunta):¿Qué tal el espectáculo de los héroes, Max?

Mi oreja derecha se agita levemente ante la omisión de la respuesta.

-Yo:Peligroso. Y muy emocionante. -Hago una pausa.- No querría verme en esa situación.

-Kyuremu:Sabes que no va a ser posible. Para eso estás preparándote.

-Yo:Todavía no he visto nada de la Hermandad.

-Kyuremu:Claro que sí. Por eso mismo el maestro me pidió que te vigilara.

Señala a alguien, pero en ese momento el dragón cruza por delante.

-Kyuremu:Mierda.

Cuando el dragón pasa, veo lo que señala. Es alguien de mi grupo de viaje.

-Yo:¿Qué pasa con él? Es un hombre de mi grupo de viaje. Alguien normal y corriente.

-Kyuremu:Fíjate bien.

Kyuremu realiza un gesto. Puedo sentir como el caos fluye a la vez que una de las botellas tras la barra cambia de color. De inmediato, el hombre saca un dispositivo del bolsillo. Usando su talento único, mi compañero oculta su presencia energética.

-Kyuremu:No pensarías que iban a ir uniformados o con equipo de combate, ¿verdad? -Ve como se aleja, buscando la fuente del caos.- Siempre suele haber alguno rondando. En la Tierra parece que ya han empezado a reclutar, así que tendrás que tener cuidado cuando vuelvas.

Bajo la mirada.

-Yo:Ya sabes que no puedo volver, Kyuremu.

-Kyuremu:Y ambos sabemos que de vez en cuando lo harás.

Se levanta y, tras darme un par de toques en el brazo, se va. Vuelvo a recorrer la sala con la mirada. Tras recorrer la sala con la mirada, retomo mis estudios durante una hora. Alguien del grupo viene a avisarme entonces de que tenemos disponible el pabellón de actividades, donde podremos disfrutar de proyecciones, salas para deportes, juegos como los bolos o, simplemente, charlar. Según parece, antes de la cena ofrecerán una obra de teatro sumamente famosa, la cual narra el alzamiento de Ghamllit hasta la leyenda que es a día de hoy.

-Yo:Para ser de dos estrellas, no veas como se las gastan.

-Chavala:Eso mismo estaba pensando yo.

Nos quedamos en silencio.

-Yo:¿Cómo me ha encontrado?

Se me queda mirando durante unos segundos.

-Yo:¿Qué? -Caigo entonces.- Ah, claro. Gracias por avisarme.

Tras repasar un poco más guardo las cosas en la maleta(la cual me tiene ya un poco hasta las narices) y me dirijo al pabellón de actividades. No le haría ascos a una partidita de billar.

-Yo:<<A ver si no me toca en la misma mesa que Franky, que el cabrón este tiene la suerte del principiante.>>

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MensajeTema: Re: Dimensions   Miér Ago 22 2018, 01:19

Una vez abiertas las puertas, los huéspedes comenzaron a entrar y a tomar asiento en el comedor. Las alas me temblaron de los nervios al ver al grupo aparecer por la puerta del hotel. Era el momento. Franky y compañía se quedó en la recepción, hablando con quien parecía ser su guía, mientras el resto subía a sus habitaciones o entraba a comer o tomar algo en el bar. Esperaría a que terminaran de hablar y entonces me acercaría a ellos. Varias personas de su grupo pasaron cerca del bar en dirección a las mesas. Un fuerte olor inundó mis fosas nasales. No se trataba de un olor repulsivo, ni siquiera era muy intenso. Era un olor... extrañamente familiar. Aparté la mirada del grupo un momento, buscando su origen. Sacando un montón de papeles de su maleta y colocándolos sobre la mesa, había una especie de zorro amarillo. Lo miré extrañado mientras pedía un zumo a uno de los camareros. Su olor me era muy familiar, pero no conseguía ubicarlo a qué. Apartando esa duda de mi cabeza, volví a vigilar al trío.

- Zorro: Putos scalies... - llegué a oírle susurrar entre el bullicio del comedor.

- Yo: <<Cretino.>> - pensé para mis adentros.

Apuré lo que me quedaba de bebida y la dejé sobre la mesa al ver a los tres moverse. Tomé aire un par de veces para calmar los nervios, y me dispuse a seguirles, alcanzándoles mientras esperaban el ascensor para ir a su habitación.

- Yo: Perdonad.

Le dí un toquecito en el hombro a Franky para llamar su atención. Se me hacía raro tener que mirar hacia abajo para hablar con ellos. Los tres volvieron extrañados y con recelo, claramente no esperaban que un alien les detuviera por el motivo que fuera. Tragué saliva, intentado aliviar el nudo de mi garganta.

- Yo: Eeh... Veréis... No sé muy bien cómo explicaros todo esto... - Tomé aire. - Soy yo, Xalcer. Vuestro Xalcer.

- Ale: ...¿Qué?

- Franky: Xalcer es humano, para empezar.

- Yo: Bueno, esto... En cierto modo lo soy, pero no por completo. Mi madre tuvo... una especie de lío con un alienígena antes de que yo naciera, así que... ¿soy así como medio alien? El cuerpo con el que me conocíais al parecer solo era temporal, hasta que cambiara a esta forma.

- Franky: ¿Y esperas que nos traguemos esa historia así como así?

- Yo: Sé que es difícil de creer, a mi aún me cuesta, pero os juro que soy yo de verdad. Mi habitación es la misma que os dije cuando hice la reserva, la 537, y mirad.

Metí mi mano en el bolsillo, pásandoles mi billete, donde se podía ver claramente mi antiguo nombre.

- Migue: Es el billete de Xalcer.

- Franky: Eso no quita que no haya podido quitárselo. Podría incluso haberle atacado para robárselo.

- Ale: Eso explicaría por qué no ha dado señales de vida desde hace semanas.

- Yo: Intenté hablaros, de verdad, pero no es fácil usar un móvil con éstas. - Alcé la mano para mostrarles mis garras. Lo único que conseguí fue que repararan en mi brazo vendado, lo cual no hizo más que aumentar las sospechas sobre mí.

Aquello pintaba mal, muy mal. No solo no estaba haciendo que me creyeran, si no que estaba haciendo que sospecharan de mí. Tenía que encontrar una forma de convencerles de que era yo.

- Yo: ¡Fr-franky! - grité sin darme cuenta. - Este verano estuvimos una noche entera jugando al EDF. Nos tiramos como media hora en un solo nivel porque las arañas no paraban de matarnos y nos quedamos a un solo nivel de terminarnos el juego. ¡Ale, Migue! - Me volví hacia estos. - La última vez que jugamos al Betrayal en tu casa, la partida fue muy perturbadora. Acabamos la niña y yo, encerrados en la habitación del pánico con el loco, con una cama, una cámara de vídeo y un crucifijo.

Estaba desesperado, y era lo único que se me ocurría. Todo era verdad, y era imposible saberlo sin haber estado allí. Por desgracia, sus miradas de desconfianza no hicieron sino aumentar. Un fuerte presión me atenazó el pecho conforme el pulso se me aceleraba y empezaba a respirar de forma errática.

- Yo: Te-tenéis razón, nada de esto tiene sentido. - respondí rápidamente. - Siento haberos molestado.

Quitándoles mi billete de las manos, me marché de allí corriendo, sin siquiera pensar en un destino. Daba igual donde, mientras no fuera allí. Antes de que me diera cuenta, me encontraba en uno de los baños del hotel. El corazón me iba a mil y estaba hiperventilando. Sentía frío, como si me hubieran arrancado todo el calor del cuerpo, y temblaba de pies a cabeza. Hice un esfuerzo sobrehumano para no derrumbarme en el sitio. Con manos temblorosas abrí el grifo, empapándome la cara con agua fría para despejarme. Me apoyé en el fregadero, respirando profundamente y controlando poco a poco mi agitada respiración.

- Airo: Acaba de sufrir un ataque de ansiedad. ¿Desea que informe a la EXI?

- Yo: No hace falta. - dije tragando saliva, un poco mejor. - Estoy bien.

Alcé la vista, mirándome en el espejo. Tenía una aspecto lamentable. Tenía las pupilas dilatadas y mis escamas estaban increíblemente pálidas. Sabía que todo aquello era un mala idea. Me había hecho tantas ilusiones con volver a verlos, que me cegué a la realidad. Tenían razón, no había motivo alguno para creerme. Para ellos no era más que un alienígena extraño que se hacía pasar por su amigo. Aquello no era ninguna serie o cómic, donde con solo hablar un poco todo se arreglaría por el poder del amor y la amistad. Si acaso tenía un mínimo de posibilidad de que confiaran en mi palabra, ahora era prácticamente nula. Puede que la idea de reunirme con ellos fuera una estupidez desde el principio.

- Airo: ¿Qué va a hacer ahora?

- Yo: No lo sé, Airo. - Bajé la mirada, aún no del todo bien. - Sinceramente, no lo sé.

- Airo: Debería ir a comer algo. No tiene muy buen aspecto.

- Yo: No tengo hambre. - El mero pensamiento de comida hacía que se me revolviera el estómago.

- Airo: Lo siento, pero debo insistir. Necesita recuperar energías.

- Yo: Está bien, está bien, tu ganad. Ahora voy, solo... dame un momento.

Una vez mis escamas recuperaron su color y me sentía con fuerzas suficientes, salí del baño de camino al comedor. Por primera vez en todo el viaje, deseé con todas mis fuerzas que no me cruzara con ellos.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Vie Ago 24 2018, 22:23

Nos quedamos un momento en silencio mientras el alienígena se alejaba. Cuando al fin lo perdimos de vista, nos miramos entre nosotros desconcertados. Miguel fue el primero en dar voz a sus pensamientos.

- ¿Quién era ese? Porque no creo que realmente fuera Xalcer, ¿no? Literalmente, es un lagarto gigante.

- No tengo ni idea. - le respondí - Pero lo que está claro es que sabía muchas cosas de Xalcer...

- Esto me recuerda que antes, durante el ataque de los villanos, el zorro ese que parecía tan sospechoso me habló y me llamó Franky.

- ¡¿Cómo?! - exclamamos Miguel y yo al unisono.

- Si, pero con la emoción del momento se me había olvidado contaroslo hasta ahora. Era como si me conociera de antes.

- De verdad, no entiendo que pasa aquí. - protesté - Ahora va a resultar que todos los malditos aliens de la galaxia nos conocen.

- ¿Y ahora que hacemos? - preguntó Miguel.

Nos quedamos pensativos un momento. Era una situación muy extraña y no sabiamos muy bien como manejarla.

- Mirad, no se si esto es buena idea, - dije - pero creo que deberiamos ir a buscar al dragón ese.

Mis dos amigos me miraron como si me hubiera vuelto loco.

- Si, ya se que es grande, tiene garras y da miedo. - continué - Pero ese bicho ha dicho información que solo Xalcer podría saber. Y ademas, tenía su billete. Tenemos que averiguar quien es realmente y si le ha hecho algo a nuestro amigo.

No parecía que mi idea fuera muy atractiva para Franky y Miguel, pero finalmente acabaron aceptando. Decidimos dividirnos para buscar al alienigena. Cada uno partió hacía un lugar del hotel diferente, intentando cubrir la mayor area posible. A mi me tocó buscar en la zona del comedor. Había bastante gente, pero un bicho tan grande como el que estaba buscando destacaría entre la multitud. Me tomé un momento para observar bien hasta que concluí que allí no estaba. Ya me disponía a salir para ir a registrar otra zona cuando vi al dragón entrar en el comedor. Tenía la cabeza baja y parecía desanimado. Alzó un momento la mirada y me vió. En cuanto se percató de mi presencia abrió los ojos como platos, como si se hubiera asustado y dio media vuelta para huir.

- ¡Hey, espera! - grité mientras corría hacia él.

Sorprendentemente, el dragón pareció hacer caso a mis palabras. Poco a poco se giró hasta que me econtraba frente a frente con el.

- ¿Qué quieres? - me preguntó mientras me dirigía una sombría mirada.

En ese momento me di cuenta de lo que iba a hacer. Iba a interrogar a un dragón que me sacaba una cabeza y que podría haber atacado a Xalcer. No era algo como para tomarselo a la ligera. Me armé de valor, pensando que al haber tanta gente ese alienigena no se atrevería a atacarme. O al menos, eso esperaba.

- Quiero explicaciones. Mira, no se si la historia que nos contaste antes era cierta o no, pero tienes que admitir que es rara de cojones. Así que mas te vale aclarar que es lo que pasa aquí o deduciré que le hiciste algo a Xalcer. Y te prometo que si es así, voy a llamar a la policía. O lo que sea que tengan en este planeta.

Intenté sonar valiente, pero la verdad es que me aterrorizaba estar delante de ese ser. Tragué saliva, esperando la respuesta del dragón... y rezando por que no optara por atacarme.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Sáb Ago 25 2018, 02:58

Buscando en la recepción, encuentro a alguien, pero no es el dragón que estoy buscando, que ha tomado el nombre y papel de Xalcer atrapado en otro cuerpo. Es Ma’Riagg, quien parece haber llegado al planeta desde hace rato. Bueno, frente al hotel, siendo más precisos. Al acercarme, me fijo que su vientre ya no esconde su verdadero aspecto. Ahora se la podía ver dentro de una especie de cabina, desde donde controla el cuerpo artificial.

-Ma’Riagg: Siento la tardanza. Me detuvieron por hacerme pasar por una humana… sin la carcasa del rostro. Tuve que ir a hacer un par de modificaciones a este cuerpo. ¿Y bien, cómo ha ido? “¿Qué me he perdido?”, como podríais decir.

Le cuento sobre todo lo ocurrido, desde la última vez que nos vimos hasta el combate entre los metakeranos.

-Yo: Pensaba que ibas a tomar notas.

-Ma’Riagg: Estoy grabando lo que me cuentas. Aun así, no me termino de creer que haya ocurrido todo eso en mi ausencia. Quizá deba encontrar alguna forma de poder compartir habitación contigo.

-Yo: Eh, ¿de verdad tenemos que volver a hablar sobre los límites?

-Ma’Riagg: … Tienes razón. Me conformaré con esto. ¿Qué piensas hacer con ese tal “Xalcer”?

-Yo: Yo… no tengo ni idea. Me cuesta confiar, sobre todo si viene de un…

-Ma’Riagg: ¿”De un alien”? ¿Sabes a qué se debe esta inseguridad?- la miro fijamente, no soltando palabra. Es entonces cuando la utrom parece darse cuenta-. Oh, cierto. Tus primeras experiencias con otras razas no han sido lo que se puede decir… placenteras.

-Yo: … Odio esto- digo al reunir el suficiente valor-. Muchas cosas están cambiando de golpe. Desde hace unos días, siento un… malestar en el pecho. Me levanto por las mañanas y no siento que haya descansado. Es una sensación que tengo casi todo el día, a menos que algo me distraiga. En todas mis fantasías sobre viajes a otros mundos, siempre me veía tolerante y haciendo muchos amigos. Pero ahora me doy cuenta de que quizá sea... Creo que me arrepiento de haber venido.

-Ma’Riagg: No digas eso. Estás viviendo una experiencia enriquecedora, tanto para ti mismo como para tu especie. Como ser inteligente que eres, debes afrontar los cambios a tu manera, porque estos no se detendrán para esperar a que estés preparado. Dale tiempo.

-Yo: Sí, será cosa de acostumbrarme- digo para intentar subirme la moral-. Voy a continuar buscando, pero antes voy a coger mi bandolera, que me la dejé antes.

-Ma’Riagg: Te acompaño. También te ayudaré en la búsqueda de tu amigo desaparecido.

-Yo: Si resulta ser él- le aclaro-.

Subimos hasta la planta donde está el cuarto que comparto. Me da un vuelco el corazón cuando vuelvo a ver a ese extraño zorro amarillo. Él mira cómo me quedo paralizado de la impresión. Contengo el aliento, sin saber qué decir, pues no sé cómo tratarle tras su extraño acercamiento allí en el restaurante de comida rápida.

-Zorro amarillo: Mira yo… sólo quería dejar el equipaje antes de ir al pabellón de actividades, ¿vale?- dice tratando de evitar la mirada-. Ah, sí, compartimos habitación. Quería decíroslo antes, pero… no he tenido oportunidad.

Parece que le cuesta hablarme, como si pensara cada cosa que fuera a decir para no alarmarme.

-Yo: Bi-bien- me limito a acercarme lentamente a la puerta del cuarto, echando miradas constantes a nuestro nuevo compañero de habitación, si lo que decía era cierto. No podría haber hecho otra cosa más que “obedecer”, pues no veía más salidas en ese momento. Me cuesta improvisar en situaciones tensas. Abro y entro al cuarto inmediatamente. Cojo la bandolera que me había dejado-. Deja las cosas y vámonos-.

Observo con atención a la criatura peluda. Parece que le incomoda que le mire. Le echo una mirada a Ma’Riagg, queriendo indicarle que mantuviera un ojo en el invitado. No sé si alcanzó a entenderlo así. Salimos de la habitación y cierro la puerta con llave. Todo en silencio.

-Zorro amarillo: Gracias. Y adiós- le veo marchar con prisas-.

Me siento preocupado por lo que dirán estos dos. ¿Cómo he sido capaz de dejarle entrar? A saber lo que habrá puesto dentro del lugar donde dormiremos. Y esa es otra, probablemente le tengamos durmiendo con nosotros. No sé qué esperar de todo esto y simplemente comienzo a andar cuando estoy seguro de que aquel zorro ya ha tomado las escaleras o el ascensor. La utrom sigue a mi lado sin decir nada, quizás esperando a que ordene mis pensamientos.

-Yo: ¿Sabes algo de Michelangelo?- pregunto distraídamente mientras miro que llevo lo que debería llevar en la bandolera-.

-Ma’Riagg: No realmente. Imagino que, como Guarda de Luz encargado de la Tierra, o al menos parte de ésta, estará en su puesto, vigilando.

-Yo: Ya- dejo de prestar atención en cuanto toco un objeto extraño entre mis pertenencias, dentro de la bandolera-.

Lo saco al exterior. Es el aparato parecido a un Tamagotchi, regalo del restaurante que fue lugar de un incendio hace como dos horas y media o así. Examinando el cacharro, voy pulsando distintos botones que tiene, hasta que parece que le doy al correcto. Un alegre “hola” aparece en la pantalla.
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Maximirusu Pauaa
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MensajeTema: Re: Dimensions   Sáb Ago 25 2018, 17:20

El corazón me va a mil por hora. He conseguido dejar las cosas en el cuarto, y no me he llevado una hostia por entrar en el cuarto. Win-Win. Ahora solo queda hacer tiempo hasta la hora de cenar, por lo que me voy al pabellón. Creo que la clasificación de hoteles entre este planeta(o quizás país) y lo que hay en España es muy diferente, pues me cuesta creer que sea este uno de dos estrellas. Más allá del hotel, ya de por si impresionante, el pabellón es ridículamente grande y completo. Sin saber exactamente adonde dirigirme, deambulo un poco hasta que veo una zona de juegos de mesa, lo que me recuerda el Munchkin que llevo en la maleta. Decidido a pasar un rato en el que desfogarme, me uno a la primera mesa que pillo.

Llega la cena, donde realizan la susodicha representación. Puede que en otros temas sí, pero en lo referente a teatro tienen el gusto en el culo. Es casi como ver un episodio de Boku no Hero, pero sin la música de la serie. Que asco. Pero oye, la comida que lo acompaña está bastante buena. Una vez acabada esta, vuelvo a la habitación, de la cual tengo por fin una copia de la llave. Todavía no hay nadie allí, por lo que me da tiempo a repasar un rato. Cuando vuelvan, quizás podríamos echar un Munchkin. Puede que no sea una buena idea, pero quizás estimule el efecto del Nomeolvides.

-Yo:Por favor, que funcione...

Tras un buen rato, los demás vuelven. Aun con algo de recelo, entran en el cuarto.

-Yo:B-Buenas...¿Qué os ha parecido la obra?¿Habéis cenado bien?

Suspiro y agacho la cabeza.

-Yo:Perdonad. Estoy algo nervioso. Y he pasado una semana bastante mala... -Saco la caja del juego. Antes de abrir la boca, me pienso dos veces lo que decir.- Antes de venir a Gehena pasé por la Tierra y vi este juego. Solo pude probarlo un momento, pero me resultó bastante entretenido. ¿Os apetece jugar?

Intercambian una mirada.

-Franky:Mmmm...Bueno...

Mi corazón se salta un latido. Sonrío y les ayudo a juntar un par de camas. Antes de ponernos a ello, nos cambiamos y ponemos más cómodos.

-Ale(una vez estamos jugando): Has dicho que fuiste a la Tierra antes de venir a Gehena, ¿no?

-Yo:Ah. Sí. Estuve unos días allí. De hecho, partí de una ciudad llamada...¿Madrid, puede ser?

-Franky:De allí vinimos nosotros, de hecho.

-Yo:Sí, me pareció veros en la estación. Ah, antes de que se me olvide. Soy un maleducado. Mi nombre es Maximirusu Pauaa. Vengo de un planeta llamado Deia.

Ellos se presentan. Claro que sé quienes son y de donde.

-Migue: Hablas muy bien nuestro idioma para haber estado tan poco tiempo.

Noto como se me acelera el corazón.

-Yo:Eh...Sí. Sí, estuve estudiándolo antes de visitar vuestro planeta.

No me hace nada de gracia mentirles, pero no hay otra.

-Yo:Aunque el acento pollux no hay quien me lo quite, que le vamos a hacer.

Los tres me miran con sospecha. "El zorro este trama algo". Noto una punzada en el corazón. Finjo un bostezo.

-Yo:Disculpad. Ha sido un día largo. El susto de antes me ha dejado bastante cansado. ¿Os importaría si cortamos ya por hoy?

El juego no tarda en estar recogido. Tras desearles buenas noches, me acuesto. Ellos no tardan en hacer lo propio, dado que tenemos una excursión matutina a ciertos monumentos de la ciudad.

-Yo:No recuerdan nada...

Mi llanto nocturno ataca de nuevo, y no cesa hasta que me quedo dormido.

__________________________________________________________________

Un pequeño cuarto. Estoy tumbado en la cama, y soy muy pequeño. Tres años, quizás. Ante mis ojos, veo como mis manos comienzan a perder todo el pelo y a convertirse en manos de humano. Son las manos que he tenido siempre, ¿no? No...Algo no está bien. Quiero llamar a mis padres, pero hay alguien en el cuarto. Estoy paralizado de miedo. Ese alguien se gira. Es blanco como la nieve, muy delgado y lleva un traje oscuro. Se gira. Sus rasgos son los de una calavera. Me sonríe y se pone a escasos centímetros de mi cara.

-Calavera: Tranquilo. Eres el espíritu de la Navidad.


____________________________________________________________________

Abro los ojos. Otra vez ese sueño. Pero no es igual que siempre. Algo ha cambiado. Antes de poder darle vueltas, Morfeo me vuelve a llevar al mundo de los sueños.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Lun Ago 27 2018, 15:40

Al día siguiente, Ale, Migue y yo nos encontramos en el comedor, desayunando.

-Migue: ¿Qué opináis del zorro que se nos ha colado al cuarto?

-Ale: Tío, no sé…

-Yo: Ayer jugamos e incluso nos reímos con él de vez en cuando.

-Ale: Eso es. Es como si le conociéramos de antes.

-Yo: Pero no es así, ¿verdad?- tomo una pausa antes de continuar-. Mirad, yo ya tuve una experiencia así. Conoces a alguien, te llevas rápidamente bien con él y luego… descubres que has sido engañado.

-Ma’Riagg: Buenos días, Franky- hablando del diablo. Se sienta a mi lado con una bandeja de comida cargada en sus brazos artificiales-. Espero que hayas tenido un buen reposo esta noche- coloca la bandeja en la mesa-.

-Yo: Gracias…- veo cómo los otros dos miran extrañados a la utrom-. Sí, todavía no os la he presentado. Se llama Ma’Riagg y es… algo así como mi biógrafa.

-Migue: ¿Tu biógrafa? ¿Te lo puedes permitir?

-Yo: Fue ella quien insistió. Y, que yo sepa, lo hace gratis.

-Ma’Riagg: Franky me ayuda con un trabajo de estudio para mi tesis. Contribuye en… no llamar a las autoridades para alejarme cada vez que me acerco a él.

-Yo: Y mucho es teniendo en cuenta lo que ha pasado.

-Ale: Espera, “Ma’Riagg”… “María”… ¿No es ella esa novia de la que tanto presumías?

-Yo: “Presumir”, exagerado… Creo que ya entiendo por qué estoy hablando tanto; no estoy comiendo, así que…- y sin más, empiezo a zamparme la tostada untada en mantequilla-.

-Ma’Riagg: Seguiré tu ejemplo- abre la pequeña cabina transparente, alojada en el vientre del cuerpo réplica. Utilizando los brazos de éste, se lleva la comida a la boca, su verdadera boca. Es un espectáculo ciertamente hipnótico-.

Tras terminar de comer, tiro a la basura los desperdicios que puedan quedar y coloco la bandeja junto a una pila de éstas. En eso me pongo a pensar. Aunque les había respondido de aquella manera a Migue y a Ale, sé lo que intentaron decir. Realmente lo de ese zorro no es como el caso de “María”. ¿Cómo se llamaba? ¿”Maximiru Paua”…? Reconocí rasgos en él. Al hablar, al moverse, su humor… ¡Joder, incluso se le llegó a escapar referencias sobre los Simpsons y películas de Disney! Pero no consigo saber a quién me recuerda. ¿Nos conocemos de antes? Según él, fue a la Tierra por poco tiempo. ¿Nos mintió? Tiene toda la pinta. ¿Cómo puede mi mundo establecer relaciones con otros si no hacen más que mentir? Por supuesto, los humanos no somos menos; guardamos nuestros propios secretos. Este “Maxinosequé” está a camino de convertirse en un “Ma’Riagg” o un “Tinky Winky”. Y ninguno de los dos casos me gusta.

En el camino de regreso a la mesa, reviso las cosas que llevo en la bandolera. Mi mano se encuentra nuevamente con el Tamagotchi. Lo saco y lo vuelvo a examinar. Esta vez me lleva menos tiempo para encenderlo. Tras el “hola” que aparece, se ve la imagen pixelada de la mascota digital. Me fijo que su forma es muy similar a la de un Agumon. Va a acabar resultando que lo que tengo entre las manos es un V-Pet de Digimon y todo. Dejándome llevar por la intuición, pulso botones para darle de comer a la criatura electrónica. Ambos tenemos ahora la panza llena, la diferencia es que el pequeño monstruo demuestra su felicidad por este hecho con efusividad en sus animaciones. A decir verdad, me ayuda a alejar los problemas que tengo en la cabeza, cosa que agradezco estos días tan extraños.
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Cerdo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Lun Ago 27 2018, 20:34

En aquellos momentos lo único que quería era comer algo rápido y subir a mi habitación a descansar, pero el destino tenía otros planes. Suspiré, maldiciendo mi suerte. Puede que no hubiera sido tan desastroso si al menos uno de ellos me estaba buscando.

- Yo: ¿Te importa si...?

Nos sentamos en una de las mesas del bar. Uno de los camareros se nos acercó, tomando nota de nuestro pedido.

- Ale: ¿Y bien? - preguntó impaciente.

- Yo: Es difícil de explicar...

- Ale: Inténtalo.

Nos trajeron las bebidas. La cogí, pero ni siquiera me la llevé a los labios. Me quedé mirando su burbujeante superficie, con los recuerdos de todo lo ocurrido recorriendo mi mente.

- Yo: Fue hace... ¿tres semanas? ¿Puede que cuatro? Estaba preparándome para el viaje cuando ocurrió. Mis brazos dejaron de ser humanos, pasando a ser los que ves ahora. No tenía ni idea de lo que estaba pasando. Un par de días después, unos alienígenas llegaron a mi casa. Me buscaban.

- Ale: ¿Ya te conocían de antes?

Asentí con lentitud sin apartar la vista del vaso.

- Yo: Fue entonces cuando me contaron quién era. Bueno, más bien el qué. - Tragué saliva, agarrando el vaso con fuerza. - La Órbita quería comprobar si la Tierra era habitable para otras especies, así que eligieron a una humana para realizar una prueba. Ya puedes imaginarte a quién eligieron. Soy... un híbrido, un cruce entre humano y alienígena. Esta forma es en realidad mi verdadero cuerpo, el otro no era más que una especie de carcasa.

Alcé la vista un momento para mirar a Ale, quién me escuchaba con atención sin decir palabra. Que me creyera o no era ya otra cosa.

- Yo: Y esa es toda la historia, supongo. No soy más que el experimento fallido de unos alienígenas.

- Ale: ¿Fallido?

- Yo: Sí. en un principio se suponía que debía deshacerme de mi otro cuerpo y adoptar esta forma a los pocos años de nacer, pero cómo ya sabes, no ocurrió. No sé muy bien por qué.

- Airo: Fallo de gestación, según el informe del doctor Rollon. Aunque ínfima, existía una posibilidad de que ocurriera.

Ante la extrañada mirada de Ale, levanté la mano para mostrarle mi guante.

- Yo: Es Airo, mi asistente por sí decirlo.

- Airo: Encantado.

- Ale: ¿Tienes un asistente?

- Yo: Algo así. Es como si tuviera un móvil encima en todo momento, pero este habla. Se supone que me ayudará a acostumbrarme a mi nueva vida como alienígena. - Vacié lo que me quedaba de bebida de un trago, dejando el vaso sobre la mesa. - No hay mucho más que contar. Puede que ahora tenga garras, escamas o alas que ni siquiera sé cómo usar, pero sigo siendo el mismo idiota de siempre.

- Ale: Es... una historia un poco difícil de creer.

- Yo: Lo sé... N-no pasa nada si no os fiáis de mi. Fui un estúpido al pensar que todo se podría solucionar con tanta facilidad. Será... Será mejor que me vaya. - dije levantándome con pesadez del asiento, cosa que hizo que Ale se erizara de la tensión. - Siento haberos causado problemas con todo esto, no volveré a molestaros.

Dicho esto, me marché del comedor. Al final no comí nada, a pesar de las advertencias de Airo. Una vez en mi habitación, me tiré sobre la cama, viendo pasar el tiempo observando el hipnótico giro del ventilador del techo.

- Yo: Airo... ¿Puedes contactar con la EXI?

- Airo: Así es. ¿Quiere que lo haga?

- Yo: ...Por favor.

Me incorporé de la cama cuando una ventana de llamada emergió flotando frente a mí. Tres puntos decoraban su centro mientras trataba de establecer la conexión.

- Seerel: ¿Xalcer? - Su imagen apareció en la pantalla. - ¿Algún problema? ¿Has olvidado llevarte algo?

- Yo: No, no. No es eso. - Tragué saliva, buscando las palabras correctas. - C-creo... que ya estoy listo para volver.

- Seerel: ¿Volver? Pero si no han pasado ni cuatro horas desde que te dejé.

- Yo: L-lo sé, es que...

- Seerel: Xalcer, ¿qué ocurre? - preguntó despacio. En su voz se podía percibir auténtica preocupación.

- Yo: Nada, es solo que... - Suspiré. - No debería haber venido. Era una mala idea desde el principio...

- Seerel: ¿No te hacía ilusión?

- Yo: Pues claro que hacía ilusión. Estaba deseoso de poder verles a todos de nuevo, pero... - Aparté la vista de la pantalla, mirando por la ventana. - Quizás hubiera sido mejor dejar mi antigua vida tal y como estaba. Por mucho que me duela, debo aceptar que ha terminado y que jamás podré recuperarla.

Seerel no dijo nada, observándome en silencio a través de su pantalla. El sol de la tarde comenzó a entrar por la ventana del balcón, bañando la habitación con sus cálidos colores.

- Seerel: Ero bajará por la mañana a visitar a su familia. - dijo por fin con un tono suave y apagado. - Si de verdad quieres marcharte, avisa al piloto y te recojerá en un momento.

- Yo: De acuerdo... Y gracias.

- Seerel: Descansa y tómate esta noche para pensártelo detenidamente, ¿de acuerdo?

- Yo: De acuerdo.

La pantalla se apagó, finalizando la llamada. Suspiré nuevamente, llevándome las manos a la cara del cansancio emocional que tenía después de un día tan desastroso. Mi ojos se fijaron en mi maleta junto a la cama. No pude evitar mostrar una pequeña sonrisa. Al final sí que me iba a venir bien no haberla abierto.
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Maximirusu Pauaa
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MensajeTema: Re: Dimensions   Mar Ago 28 2018, 13:49

[Si me permitís, voy a darme un momento subidón]

Una vez desayunados, el señor Tan nos reúne a todos.

-Tan:¡Buenos días, señores!¡Espero que hayan tenido una apacible noche y hayan descansado bastante, pues hoy nos queda mucho que visitar!

Sin más preámbulos, y tras pasar lista, salimos del hotel en busca de nuevos monumentos. Grandes edificios. Parques plagados de estatuas a famosos héroes, ya caídos o jubilados. Sí, jubilados y no retirados, pues parece ser que estos son héroes remunerados. Cara de productos del mundo que, a diferencia de Ghamllit, decidieron hacer de las heroicidades un negocio. Tan parece tener sentimientos compartidos con ese respecto. La mañana prosigue hasta que hacemos un alto en la visita. Es primavera en Gehena, y la calor empieza a acercarse a temperaturas de Mayo sevillanas. Necesito sentarme. Tan se me acerca.

-Tan:¿Se encuentra bien?

-Yo:Solo...Tengo calor...El pelaje, ¿sabe?

Me quito el calzado, intentando tener más transpiración. Tan me acerca algo de agua, lo cual agradezco enormemente. Veo pasar a mis compañeros de cuarto, a los cuales saludo. Esta vez tienen un brillo diferente en la mirada. De duda. Con suerte, estarán empezando a recordarme. Sin ella, estarán a punto de llamar a las autoridades para que me interroguen, por puto stalker. Pero no es eso lo que me preocupa más ahora, sino la explosión que hay cerca de nosotros. La batalla que ayer hubo sigue hoy, y cada vez está más cerca.

-Persona 1:¡Señor Tan!¡¿Qué hacemos?!

Tan parece paralizado.

-Tan:N-no hay zonas protegidas lo suficientemente cercanas...

La pelea cada vez está más cerca. Y esta vez son más. Todos nos encogemos de miedo, viendo como una posible catástrofe se acerca a nosotros. Es entonces cuando una sombra nubla esa posibilidad.



Pelo en punta ridículamente largo. Musculatura altamente desarrollada. Hombros sobre los que podría asentarse la paz y la justicia del mundo. Se gira y nos mira.

-Tan:¡¿G-GHAMLLIT?!

El coloso defensor de la justicia nos sonríe para luego soltar una poderosa risotada.

-Tan:P-pero tu estabas...

-Ghamllit(sonriendo aún más):Nunca pierdas la esperanza, y jamás moriré.

Con esa última frase cursi, da un poderoso salto hacia la batalla. Su poder abrumador infunde temor en los corazones de aquellos que buscan la perdición y el temor de las masas. Ghamllit aleja a los villanos, aguantando todos sus ataques mientras rescata a aquellos en peligro. El corazón me va a mil por hora.

-Yo:Ahora entiendo a Deku...



Los villanos intentan acabar lo que han empezado, y cada vez están más cerca.

Ghamllit salta en dirección a los villanos. Golpe tras golpe, ellos van cayendo. Recibe golpes, pero los aguanta con un estoicismo encomiable. Consigue atrapar a dos de los tres que huían, pero el tercero consigue escapar a costa de uno de sus brazos.

-Villano:¡Para esta si puedes, héroe de mierda!

Arranca un trozo de suelo y nos lo lanza. Ghamllit se adelanta y lo destruye de un poderoso puñetazo, pero los fragmentos siguen siendo peligrosos. La trayectoria está clara. Al menos uno de nosotros acabará con la cabeza abierta como una sandía. Como si unos hilos me movieran, hago un gesto hacia el cascote. Ante nuestros ojos, el pedazo de suelo se convierte en un montón de burbujas. Siento como me quedo rápidamente sin energía, quedando al borde de la inconsciencia. Antes de caer al suelo, alguien me sujeta. Ghamllit está apresando a los villanos con ayuda de los héroes allí presentes, los cuales parecen algo nerviosos ante la presencia del anteriormente pensado héroe caído. El ruido, hasta ahora atronador, va cesando. Tan dice algo, pero no soy capaz de escuchar con claridad lo que dice. La tempestad de la batalla vuelve a desatarse, pero nosotros ya estamos demasiado lejos como para que el vendaval nos alcance.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Sáb Sep 01 2018, 01:03

A pesar de su buen trabajo, a los héroes se les escapan un par de esos estrafalarios villanos, quienes parecen tener como objetivo el grupo que venimos de más allá de este mundo.

-Yo: Mierda…

-Ma’Riagg: ¡Franky, la toalla, de prisa!

Con nervios, saco el instrumento de aseo de la bandolera. Sigo preguntándome cómo conseguí meterla ahí en primer lugar.

-Villano 1: ¡Cuidado, ha sacado una toalla!

-Villano 2: Debe de conocer el antiguo secreto del combate con toalla, el Toallalalala. Tan sólo míralo; piernas temblando, el colocar la toalla estirada delante de la cabeza, pero de manera que no bloquee todo su campo de visión para estar en alerta…

Qué vergüenza estoy pasando. Ignorando los comentarios sarcásticos de los otros dos, la utrom coge la toalla de mis manos. Tal cual, la lanza a la cara de uno de esos villanos, para luego aproximarse y desatar una oleada de golpes digna de un curtido artista marcial, aunque algunos podrían decir que eran movimientos sacados de Street Fighter. Ma’Riagg recoge la toalla mientras su oponente aún cae derribado. El otro matón parece ser más inteligente que su compañero caído, pues intenta acercarse a nosotros para tomarnos de rehén. Enseña unas garras amenazadoras en sus manos, cosa que nos intimida. Da la casualidad de que soy yo a quien tiene más cerca, lo cual hace que cunda el pánico y tropiece, dejándoselo fácil por mi parte al atacante. De pronto, una cola de reptil azota a quien venía a por mí, tumbándolo lejos de nosotros y dejándolo aparentemente inconsciente. Miro al dragón que se hace llamar “Xalcer”, quien respira agitadamente, además de enseñar esas marcas rojas en su cuerpo.

Aquella criatura se había unido antes a nuestro grupo para la salida, pero en ningún momento pareció verse seguro para acercarse a mis compañeros de viaje o a mí. Esa criatura, que podría ser realmente el Xalcer que conocemos.

A pocos metros de nosotros, un villano más de esos trata de levantarse de nuevo, aunque sin mucho éxito.

-Villano 3: ¿Por qué… por qué ahora?- esto parece llamar la atención de ese héroe que ha “vuelto” de entre los muertos-. Había un trato y acabas de romperlo- Ghamllit se le acerca más, hasta tenerlo frente a sus pies-. Nin-ninguno de ellos estará contento por esto. No tienes ni idea de lo que has desatado en esta ciudad.

-Ghamllit: … Les enviarás un mensaje desde la cárcel a tus superiores- pone una pose heróica mientras señala al villano con su dedo-. “Ghamllit vive y vivirá por siempre mientras que escoria como vosotros siga carcomiendo este bello mundo. ¡Preparaos, pues sois los siguientes!”

Una ovación acompaña a esas últimas palabras. La cosa parece tranquilizarse con los villanos ya derrotados. Muchos se acercan al héroe resurgido, pero éste evita las preguntas tanto como puede. Antes de marcharse al sentir que ha terminado su trabajo, mira a una de las muchas cámaras de televisión que habían llegado ante este importante acontecimiento. Señala nuevamente y con el mismo dedo.

-Ghamlitt: ¡Ciudadanos, HE VUELTO!

Los locales se dejan llevar por la emoción del momento. Yo me quedo observando el panorama sin ninguna reacción en particular, para no variar. Veo cómo el dragón humanoide trata de alejarse poco a poco alicaído. Ma’Riagg se acerca a mí y me devuelve la toalla. A continuación, me manda miradas, con las que también señala al reptil alado. Al volver a guardar la toalla en la bandolera, noto el tacto del llavero que suelo llevar conmigo. El objeto que cuelga junto a mis llaves es una pequeña figura del personaje Erza (o Elsa) Scarlet, de Fairy Tail. Qué gastada está ya la pobre. Con la cabeza llena de recuerdos, miro una vez más al dragón. Bien porque empezaba a confiar o bien porque necesitaba aferrarme a pequeños retazos de una vida anterior, hago lo que hago.

-Yo: ¡Xalcer!- el reptil se detiene en seco y me mira sorprendido, conteniendo la respiración para escuchar atentamente a lo que tengo que decir- … Gracias.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dom Sep 02 2018, 02:16

Una vez lo suficientemente lejos, la gente empieza a cuchichear. Todavía me cuesta enterarme, y ante mi solo veo estrellitas en un mar de oscuridad. Siento que tengo la energía bajo mínimos. Por suerte, alguien me pasa un zumo mientras me abanican. Poco a poco voy recuperándome, y a quien veo abanicándome no es otro que a Kyuremu.

-Yo:Kyuremu, yo...perdona. Me ha salido solo.

-Kyuremu:Sé que era una situación límite, pero debes ser más cuidadoso. No puedes permitirte quedarte sin energía de golpe, y menos usar el caos sin saber exactamente lo que deseas hacer.

-Yo:Me moví solo, por instinto diría. Y si no hubiera hecho nada, más de uno habría ido al hospital. ¿Tenía que dejarlo pasar?

-Kyuremu:Claro que no. Sólo...ten más cuidado. Todavía no estás listo para alterar tanto de manera tan brusca.

Nos quedamos en silencio durante unos minutos. El grupo está ahora algo lejos de nosotros. El dragón de antes y Franky conversan durante unos instantes. A mis oídos me parece llegar un nombre, pero no puede ser. Pero es un nombre a fin de cuentas. Quizás en algún planeta sea hasta común.

-Kyuremu:Tengo que irme, Max. -Le miro mientras se levanta.- No te preocupes. El maestro comprenderá la situación.

Está a punto de irme, pero parece que recuerda algo.

-Kyuremu:El maestro me ha dado esto para ti. -De su bolsillo salen lo que parecen ser unos colgantes. A simple vista parecen una moneda, pero en la parte posterior de los mismos hay un botón.- Dáselo a tus amigos. Cuando te recuerden, podrán hablar contigo gracias a él.

Tras darme un leve toque en el hombro, se aleja lo suficiente para que nadie le vea crear el portal que le aleja de Gehena. Por mi parte decido acercarme, listo para continuar un viaje que, durante unos segundos, Tan se piensa si seguir o no. Pero parece que la reciente presencia de Ghamllit le anima a seguir. Tras más monumentos a héroes, edificios de grandes diseñadores y empresarios y diversos parques, uno de los visitantes decide hacer la pregunta.

-Visitante 1:No nos detenemos en ningún sitio en concreto. ¿Dónde quedan las visitas a fondo, para conocerlo todo?

-Tan:Me temo que dichas actividades quedan reservadas para los visitantes de paquetes más completos. El sorteo que les llevó a estar hoy aquí incluía la estancia de hotel durante dos noches y una breve visita a los alrededores del hotel, por desgracia. Si desean extender su visita, con mucho gusto le dispensarán a la vuelta información suficiente para prolongar su estancia y tener la posibilidad de visitar grandes monumentos de esta nuestra ciudad.

Quejas por doquier salen del grupo. Aunque a mi me molesta también, supongo que es lógico que con un sorteo en el que tanta gente sale ganadora. No tardamos en volver al hotel, donde vamos al comedor. Parece que me iba a tocar comer solo de nuevo, pero mis compañeros de habitación se me acercan.

-Migue: Hey.

-Yo:Oh. H-hola, chicos.

-Ale:¿Podemos sentarnos?

Tras asentir, los demás se sientan conmigo. Durante unos minutos, un tenso silencio reina en la mesa mientras comemos.

-Yo:Ha sido bastante peligroso lo de hoy, ¿verdad?¿Estáis bien?

-Franky:Sí. Durante un momento la cosa pintaba bastante mal, pero al final ha ido todo bien.

-Ale:...Lo de antes de las rocas... -Le miro, nervioso.- Fuiste tu, ¿no? Vi como te movías justo cuando se convertían en burbujas.

Esquivo su mirada. Pero, ¿qué sentido tiene?

-Yo:Sí, fui yo. Es una...habilidad que tengo. Todavía no estoy hecho a ella, y prefiero no usarla. No se si visteis cómo me dejó.

-Franky:¿Es algo de tu especie?

-Yo:No. Es...es algo de lo que me he enterado recientemente. Sólo me movía por instinto cuando lo hice.

-Migue:Pues ayudaste a evitar que pasara algo gordo. Gracias.

Les sonrío.

-Yo:Ah, uh...Tomad esto. -Les doy un colgante a cada uno de ellos.- Sólo nos conocemos desde ayer, pero siendo sinceros, sois los primeros humanos con los que hablo de verdad. Me gustaría daros esto como recuerdo. Si alguna vez necesitáis decirme algo, solo tenéis que pulsar el botón de la parte de atrás.

Se ponen a mirar los colgantes. Antes de que empiecen a preguntar, el dragón de antes se nos acerca.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Jue Sep 06 2018, 02:40

- Yo: N-no ha sido nada. - le respondí con nervios a Franky. - No sabía muy bien qué estaba haciendo, la verdad.

Un incómodo silencio se impuso entre los dos. Había tratado en la medida de lo posible de no acercarme a ellos. Ni siquiera estaría allí si no fuera por Seerel, quien me insistió en que me quedara y disfrutara un poco de aquellas cortas vacaciones.

- Yo: Me... me has llamado Xalcer. ¿Eso quiere decir que...?

- Franky: No lo sé... Todo me sigue pareciendo muy raro, sobretodo después de lo que nos contó Ale. Nada tiene sentido. - Se ajustó la bandolera evitando mi mirada. - Pero... supongo que una parte de mi quiere que tengas razón.

Una fuerte presión me agarró el pecho al oír aquello. Mis alas se estremecieron mientras mi cola daba golpecitos en el suelo de la alegría. Quise decir algo, pero me detuve al oír a Tan llamando a todo el mundo para continuar la visita.

- Yo: Mejor que no hagamos esperar a los demás. - dije señalándole el grupo y regresando con el resto.

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El bullicio del comedor no era algo nuevo para mis oídos. Habíamos regresado a la hora de comer, como era normal, y el lugar estaba a rebosar de gente. Mientras todos corrieron a coger mesa, yo me había tomado un momento para subir a mi habitación cambiarme la venda, que había acabado perdida de polvo y tierra tras la pelea.

- Ale: ...pasara algo gordo. Gra...

A pesar de todo el ruido que había, pude oírles hablar entre la multitud. No tenía ninguna intención de verles en lo que quedaba de viaje, pero tras aquella pequeña conversación con Franky, necesitaba hacer esto. No tardé demasiado en encontrarles, sobretodo por aquel desagradable olor que les rodeaba.

- Yo: De todos los aliens con los que podían hacer buenas migas...

Allí estaban los tres y aquella curiosa amiga de Franky con un alien por estómago, compartiendo mesa con el zorro ese de las narices. No solo el olor que desprendía me resultaba demasiado extraño, sino que nuestro primer contacto no había sido lo que se dice agradable. Me acerqué a ellos, no sin antes armarme con todo el valor que pude.

- Yo: H-hola. ¿Podemos hablar un momento?

Estaba claro que no se alegraban demasiado de verme otra vez, sus miradas de desconfianza lo decían todo. Hubiera preferido hacerlo en privado, sin el zorro y esa chica por en medio, pero no había más remedio.

- Yo: Siento mucho los problemas que os causé ayer, fue una estupidez por mi parte. Sé que aún no os fiáis de mi, y que no tengo forma alguna de demostraros que soy yo... - Me pisé la cola para que dejara de moverse y no golpeara al resto de comensales. - Y la verdad, siendo esta nuestra última noche, no tiene mucho sentido que siga intentándolo. Así que solo quería daros las gracias, por haberme escuchado al menos. Y por no llamar a la policía, supongo. Me... me alegra haberos visto una última vez.

- Migue: ¿Última vez?

- Ale: ¿Te marchas?

- Yo: ¿Eh? No, nononono. Supongo que nos seguiremos viendo por aquí hasta mañana. Aunque me temo que no pueda decir lo mismo una vez me halla ido. - Aparté la mirada bajando la voz, diciendo estas palabras más para mi mismo que para ellos. - Je, antes me imaginaba que terminaría la carrera, conseguiría trabajo... Ahora ni si quiera sé qué me espera en un par de días.

Carraspeé un poco, recuperando la compostura. No podía alargar aquello mucho más.

- Yo: Supongo que eso era todo. Que os aproveche.

Me disponía a irme cuando una idea me cruzó la mente al decir aquello. Miré al resto de mesas antes de volverme hacia ellos una vez más, específicamente hacia Ale.

- Yo: El plato del día es salmón.

- Ale: Qué bueno, sírvame uno.

Era una estupidez, pero no pude evitar soltar una ligera risa antes de marcharme. Puede que el viaje no hubiera ido como esperaba, pero ahora podía volver a la estación con la mente tranquila.
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Maximirusu Pauaa
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MensajeTema: Re: Dimensions   Jue Sep 06 2018, 17:35

-Yo:El dragón.

-Ale:¿Hm?

-Yo:¿Le conocéis de algo?

-Ale:No lo sé.

Me quedo mirándolo mientras se aleja.

-Yo:...Xalcer, ¿no?

-Migue:Xalcer es alguien a quien conocemos. Iba a venir con nosotros, pero...No está.

Le lanzo una mirada de reojo. Me acuerdo de lo que dijo Blake de las agujas.

-Yo:Lo bastante duras como para atravesar las escamas de un dragón...

¿Sabría Blake algo de esto?¿Habría estado vigilando a mis compañeros también? Con estos pensamientos en la cabeza, me despido de los demás y salgo del comedor, en dirección a la habitación. Tenía Nomeolvides de sobra. Gastar uno bajo la posibilidad de que el dragón fuera Xalcer de verdad no me haría ningún mal. Una vez con la ampolla acoplada a la aguja, me siento en la cama, intentando pensar como acercarme al dichoso dragón sin que me vea. Y encima a él no podría darle el comunicador...

-Yo:...¿Kyuremu?

Nadie responde. En su lugar, noto como la cama se deforma levemente al sentarse el alumno de Blake.

-Yo:Necesito que me hagas un favor. Y sólo tu puedes hacerlo ahora mismo. -Le entrego la aguja con la ampolla- Necesito que le inyectes esto a alguien. Creo que lo has visto. Dragón antropomorfo azul...Nunca pensé que diría esas palabras fuera de un rol.

Kyuremu la mira para luego poser sus ojos sobre mi.

-Kyuremu:¿Por qué no lo haces tu?Como con el resto de tus amigos.

-Yo:Suele estar solo, lo que no me permitiría inyectarle nada sin que se diera cuenta. Y ahora mismo no estoy en condiciones de intentar nada con el caos.

Kyuremu se levanta de la cama.

-Kyuremu:De acuerdo. Una cosa, Max. El maestro quiere que vuelvas lo antes posible, así que ve haciendo la maleta. Llamaré a la puerta cuando vuelva.

Sale de la habitación. Y con él, la esperanza de que me recuerden mis amigos antes de separarnos. Con resignación, recojo las pocas cosas que había dejado en el cuarto, dejando solo fuera de la maleta un folio y un bolígrafo.

Chicos:

Sé que el tiempo que hemos estado juntos ha sido breve, y que quizás haya hecho cosas algo sospechosas a vuestros ojos. Lamento que os parezcan así si es el caso. Sólo quería pasar un buen rato con vosotros.

Gracias por soportar a este furrito, pero he de irme. Espero fervientemente poder encontrarnos de nuevo.

-Maximirusu Pauaa

P.D.:¿No os esperabais que se escribiera así mi nombre, ¿eh? Sí, hago la transcripción al castellano un poco como me sale de la polla.

P.D.2:Postead. Y sieso tu, Franky.

Suelto una risita y dejo la nota y la llave de la habitación sobre la cama de uno de ellos. Kyuremu no tarda en volver.

-Kyuremu:He podido inyectárselo. ¿Estás listo para irnos?

Asiento. Kyuremu abre un portal que nos conduce nuevamente a la casa de Blake.

[A Kyuremu no se le detecta en ningún momento]

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MensajeTema: Re: Dimensions   Mar Sep 11 2018, 20:01

Me quedo mirando al dragón mientras éste se marchaba. No me vio poner los ojos como platos. Había reconocido esa última frase que soltó como “gag”. No dije nada.

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Migue, Ale y yo nos encontramos en nuestra habitación, mirando la extraña nota dejada.

-Ale: ¿No os parece un poco… dramática?

-Migue: Sí. Es como si supiera algo más que nosotros no. Como si realmente nos conociera de antes.

-Yo: Hostias…

-Migue: ¿Qué pasa, Franky?

-Yo: Yo… recuerdo algo.

-Ale: ¿El qué?

-Yo: Recuerdo… recuerdo… Hostia, tíooo.

-Ale: ¿Qué, qué? Por favor, deja de dramatizar tú también.

-Yo: “Postead”. Los “posts”, ¡los roles! ¡Joder, yo estaba muy metido en ellos!

-Migue: ¿Roles? ¿Como los de mesa?

-Yo: ¡No, escritos! Escribíamos en un foro. Era como un… un fanfic escrito entre varias personas. ¿No os acordáis?

-Migue: ¿Acordarnos de qué?

-Yo: De esos roles. Vosotros estabais. Bueno, por poco tiempo, pero lo hicisteis.

-Ale: ¿Seguro? No caigo ahora.

-Yo: Hablamos de ellos alguna vez. ¿Seguro que no…?- observo cómo se limitan a negar con la cabeza-. No sólo estábamos nosotros. Xalcer, Ezequiel… hubo algunos más que también estuvieron ahí, pero se acabaron yendo. Y… ¿alguien más?

-Migue: Si eso es cierto, ¿por qué eres el único que se acuerda?

-Ale: ¿Y cómo este… Maximiru sabe de eso?

-Yo: Pues… no tengo ni idea- esto me está frustrando-. ¿Por qué empiezo a recordar estas cosas AHORA y qué sabe ese zorro? Nada tiene sentido desde que llegaron los aliens.

-Migue: Debió de estar en la Tierra más tiempo del que nos dijo.

-Ale: Sí, creo que eso lo sospechábamos ya todos.

-Yo: Y ahora va y se va sin responder a nuestras preguntas. Esta semana está siendo genial-suena un pitido intermitente en mi bolsillo. Meto mi mano en él y saco el Tamagotchi que recibí. Miro al pequeño monstruo digital en la pantalla-. Ah, tiene hambre.

-Ale: ¿No lo rompiste cuando esa mujer de fuego nos amenazó?

-Yo: Estuve a punto, pero nos salvaron antes. He decidido darle una oportunidad y de momento me entretiene. Últimamente me ayuda a dejar de pensar en muchas otras cosas, ¿sabes?

Bueno, casi. Sigo dándole vueltas a estos nuevos recuerdos que han despertado en mí. ¿Qué significa que hayan desaparecido en primer lugar? ¿Por qué parece que soy el único en tenerlos? ¿Por qué ahora? Miro al aparato electrónico mientras me hago estas preguntas, viendo cómo el pequeño monstruo, representado en píxeles, juguetea en medio del reducido espacio que tiene disponible.

Muchos podrían decir que de pequeño tenía la cabeza en las nubes todo el tiempo. Bueno, quizá a día de hoy también. Uno de mis pasatiempos más antiguos y favoritos es el de imaginar historias, siendo éstas al principio sobre franquicias que me gustaban, alojadas en universos alternativos que harían de lienzo para mis ideas. Así teníamos, por ejemplo, un relato protagonizado por Shadow The Hedgehog, una máquina creada a partir de Geomag. Sí, los imanes con el que podías hacer construcciones. Aunque terminó convirtiéndose en un “Sonic X Dragon Ball Z” más de esos que tanto tiene ya Internet. También está ese intento de fanfic en el que continuaba la historia del primer Little Big Planet, que usé de coctelera para mezclar animes y videojuegos que me gustaban en esos días. La historia que me acompañó por más tiempo fue una que protagonizaba yo mismo y donde era ayudado por mis personajes favoritos de juegos, formando juntos una alianza destinada a proteger mundos hasta más allá de nuestra dimensión. La cosa terminó en que llegué a tener dos Llaves Espadas, con las que podía combinarme y así convertirme en un Super Saiyan. Sí, ya lo sé, no hace falta que me lo digas.

El caso es que hubo un tiempo en el que lo dejé. “Apagué” la máquina de escribir que era mi cabeza. No fue hasta que… algo pasó, no recuerdo qué, cuando volvió a estar en marcha. Volví a dar rienda suelta a mi imaginación, pero esta vez acompañado. Una forma más de escapar de la realidad por un rato, que acabó echando largas raíces en mi día a día, como lo son los videojuegos o las series. Hubo tantos momentos frustrantes, en los que incluso algunos de ellos salía algo “quemado”, como divertidos y hasta estimulantes. Es algo de lo que decidí tomar parte hace mucho tiempo por mí mismo. ¿Y era ahora cuando lo recordaba? Qué mal chiste es ese.

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Finalmente regresamos a la Tierra. Tras el recibimiento de mi familia, dejar el equipaje y  ponerme cómodo, salgo al patio de mi casa. Una vez allí, busco a Michelangelo. Miro en el recipiente con agua en el que acostumbra a estar, entre las macetas, a los pies de los árboles, etc. Ni rastro. No es hasta que observo el cubo de basura que tenemos aquí afuera y una bolsa que hay al lado de ésta, llena con botellas que tirar, que me da por mirar también en esos lugares improbables. Me llevo la sorpresa cuando le veo metido en la bolsa, entre los envases de vidrio.

-Yo: ¿Y tú qué haces aquí? ¿Quieres que te reciclen o qué?

-Michelangelo: Puede que sea lo mejor- me dice a través de la telepatía-.

Ni su anillo ni su traje de Guarda son visibles, pero aun así parece ser capaz de usar sus poderes. Tengo la idea de que quizá pueda ocultarlos al ojo ajeno cuando los lleva puestos. Claramente me extraña su respuesta, así que no puedo evitar formular otra pregunta.

-Yo: ¿Qué pasa? ¿Ha pasado algo mientras estaba fuera?

-Michelangelo: … Cuando fui a entregar al delincuente de la otra noche… las autoridades apenas me reconocieron. Apenas reconocieron a un Guarda de Luz. Y me soltaron en la cara que hacía tiempo que no nos veían trabajar para proteger nada. Que ya no trabajábamos en nada, realmente- se nota tristeza en su voz mental-. Ni si quiera pudieron responderme sobre qué les había pasado a los míos. Algo grave ha ocurrido en la Central y yo me he quedado aquí, sin saber ni hacer nada.

-Yo: ¿No puedes ir tú mismo a ver qué ha pasado?

-Michelangelo: Es la Central la que se encarga de “tirar” de nuestros anillos para así llevarnos a lo largo y ancho del espacio. Sin poder contactar con ella… no sé cómo llegar.

-Yo: Vaya…- no sé qué decir para levantarle el ánimo. Lo único que se me ocurre es sacarlo de la bolsa y ponerle en el recipiente lleno de agua antes mentado-. Ya se nos ocurrirá algo.

No me responde a eso. En su lugar, el pitido, ya característico para mí, del Tamagotchi suena. Saco el aparato de mi bolsillo y miro su pequeña pantalla. Pero no es la mascota virtual lo que veo, sino un mensaje que leía por primera vez en esas circunstancias.

“¿Has visto a mi amigo?”
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Maximirusu Pauaa
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Gallo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Miér Sep 12 2018, 01:57

Blake y su familia nos esperan en la puerta de la casa. Zhôu se me acerca y abraza.

-Blake: Muchas gracias, Kyuremu. Es todo por hoy.

Éste asiente y abre un portal que le lleva lejos de aquí.

-Blake: ¿Qué acordamos, Maximirusu?

-Yo:Blake, si no llego a a hacer nada...

Levanta la mano, interrumpiéndome. A su vez, noto como vuelve a hacer uso de sus habilidades.

-Blake: Bem'itz Zôu, aagat

Kiel asiente y se lleva a su hijo a la casa. Blake me mira con gesto grave.

-Blake: Kyuremu ha estado vigilándote todo el tiempo, Maximirusu. Vigilándote precisamente para que no hagas algo así.

-Yo:¿Y qué quieres que le haga?Si me hubieras dicho que Kyuremu iba a estar cuidando de mi como si fuera un mocoso, nada de esto habría pasado. ¿Y me culpas de intentar salvar a esas personas?No es justo, Blake.

-Blake: Te culpo de desobedecer una orden clara.

-Yo:¡Por dios, Blake!¡Me vienes con estas mierdas del "caos" y ahora quieres orden, ¿no?!¡Me pides que me aprenda a defender, pero en cuanto hago algo para hacerlo, ya hay una reprimenda!

-Blake: ¡Si Kyuremu no hubiera estado ahí, la Hermandad podría haberte atrapado!¡Podrías haber muerto aplastado por la estampida de personas incluso, cachorro estúpido!

Nos quedamos en silencio. Noto un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos.

-Blake: ...Quizás no haya sido buena idea empezar a entrenarte. Quizás deberías seguir en la Tierra.

Se da la vuelta y entra en la casa. Cuando miro al suelo, veo como parte de la hierba esmeralda está ahora quemada. Tendría que haberme tragado la reprimenda y seguir adelante. Quizás así no habríamos llegado a esto. Cojo la maleta y me alejo de la casa.

-Yo:...Quizás Blake tenga razón. Las cosas solo han ido de mal en peor desde que dejé de ser humano.

No aparecen casas a la redonda. Es cuando recuerdo que Blake comentó que esta era solo una casa recreacional, alejada de todo indicio de civilización. En parte me alegro. No necesito a nadie más mirándome raro ahora mismo. Mis pasos acaban conduciéndome a una laguna desde la cual la casa de Blake es solo un recuerdo. Cansado, suelto las cosas, me quito los zapatos y meto los pies en el agua.

-Yo:Se ha pasado. Quizás no debería haber hecho eso, pero es también culpa suya. Tendría que haberme dicho lo de Kyuremu.

Sigo allí un rato más. Pasado un rato, un animal se acerca a beber a la luz del atardecer. Se trata de un ser de 6 patas, cubierto de un pelaje ceniciento, cuya cabeza astada no deja de vigilarme con sus tres pares de ojos. Saco los pies del agua. No tardan en llegar más. Son seres magníficos, de dos metros de altura de cruz. Más allá de los seis ojos, es llamativa la boca que poseen, pequeña y proyectada como si fuera un aguijón. Verlos me recuerda constantemente lo lejos que estoy de la Tierra.

-?????: Maximirusu.

Miro por encima del hombro al reconocer la voz de Blake. Aparto la mirada y sigo observando a los animales.

-Blake: Levántate.

-Yo:Escucho igual sentado. Oído de daime'é, ¿sabes?¿O por eso también vas a reprenderme?

-Blake(cogiéndome del brazo para levantarme): ¡Escúchame bien, cachorro!

-Yo:¡No me toques!

Le aparto la mano con una de las mías. Por desgracia, sin darme cuenta he sacado las garras, haciéndole así un arañazo en la mano.

-Yo:Blake...Perdón, yo...Yo no quería...

Ante mis ojos cura la herida de su mano.

-Blake: He tomado una decisión. Es mejor que te deje en la Tierra, donde no puedas ser un peligro para ti...o para otros.

El corazón me da un vuelco.

-Yo:Pe-pero...¿Cómo voy a vivir entre humanos?

Blake abre un portal.

-Blake: Vamos. Zhôu tiene que cenar, así que no tengo mucho tiempo.

Los ojos se me colman en lágrimas.

-Yo:Por favor, Blake...No tendré adonde ir ni de que comer. ¿Y si Órbita piensa que soy un inmigrante ilegal o algo?

-Blake: No tengo todo el día, Maximirusu. Te dejaré en Mairena, así que seguro que algo encontrarás.

Su decisión parece firme. Con pesar, me calzo y cuelgo la maleta al hombro. Cruzo el portal, pero no es donde me he criado lo que encuentro.



A diferencia de donde estábamos, es mediodía. El cielo azul se alza sobre nosotros, manchado únicamente por un par de simpáticas nubes. Frente a nosotros hay una plaza de un material rocoso y blanco, cuyo centro es una fuente de dos niveles, la cual dibuja gráciles formas en el aire. alrededor de la plaza hay arcos del mismo material rocoso, a través de los cuales puede verse una calle comercial. Frondosos árboles de hojas verdes y marrones están salpicados por las inmediaciones del lugar, bajo los cuales descansan pequeños animales cuadrúpedos que recuerdan vagamente a perros. Niños corren por la plaza, persiguiéndose unos a otros. Pero no humanos, no. Son daime'é los que pueblan el lugar. De pelaje negro, rojizo, amarillo e incluso más. Con diversos patrones en el pelaje. Incluso en los bancos del lugar y la fuente, daime'é de todas las edades, alturas y sexos aparecen frente a mis ojos. El aire tiene un olor familiar. Las aves cantan dulces melodías que me recuerdan a días de un pasado lejano.

-Blake: Bienvenido a Bimbpep, Maximirusu.

Le miro, boquiabierto de la impresión.

-Blake: Perdona por engañarte, pero una bromita de vez en cuando no hace daño a nadie. Kiel dice que sí, pero es un exagerado.

Estoy totalmente atónito.

-Blake: No estoy enfadado en absoluto por lo que hiciste, Maximirusu.

Paso la mirada de nuevo por la plaza, para luego mirarle.

-Yo: Que sepas que eres un gilipollas.

Blake suelta una risa.

-Blake: Eso dice mi esposo a veces.

El corazón me va a mil por hora. Doy unos pasos adelante, hacia uno de los bancos. Blake se sienta a mi lado.

-Yo: Son...son como yo. Ese crío es como yo...pero en pequeño. Y-y ese anciano es como yo...pero en viejo.

-Blake: Creo que eso sería especismo, pero sí. Son daime'é, Max. Estamos en Deia ahora mismo.

-Yo:...¿Por qué?

Un crío de no más de 6 años, de pelaje anaranjado, se nos acerca. Se queda en silencio unos segundos antes de señalarme.

-Niño:¿Qué tienes en la cara?

Me toco las marcas durante un momento. Antes de que pueda responderle viene la que, imagino, será su madre. Tras pedir disculpas, se aleja. No puedo evitar pensar que ese podría haber sido yo hace casi 20 años.

-Blake: Pensé que querrías estar en tu propia casa en vez de la de este viejo.

-Yo:...No...No sé si estoy preparado, Blake.

El maestro del caos se levanta.

-Blake: Vamos, acompáñame. No está muy lejos, y esta vez soy yo el que llama la atención.

Dubitativo, me levanto y acompaño a Blake. Las calles me producen una lejana sensación de nostalgia. Ver tantos de mi especie me resulta extraño, pero a la vez familiar. Casi me choco con el caomante cuando se detiene. Ante nosotros hay una casa de color rojizo que, a todas luces, recuerda a un granero. Su porche delantero está separado de la calle por una verja baja y de color verde oliva. En un buzón limítrofe con esta hay un buzón en el cual puedo leer un apellido en pollux.

-Yo:Pauaa...

Blake abre la verja, invitándome a entrar. Aun tembloroso por los nervios consigo poner un pie detrás de otro hasta estar frente a la puerta.

-Blake: Vamos, llama al timbre.

Remoloneo, indeciso.

-Blake: No temas. Todo va a ir bien.

Trago saliva y, tembloroso, oprimo el timbre. Nadie responde.

-Blake: Creo que no les importará si esperamos dentro.

Abre otra brecha, la cual nos permite entrar en la casa. A diferencia de lo que cabría esperar, no hay un recibidor, sino un pequeño espacio que se abre a un salón y, a mano derecha, hacia lo que parece ser la cocina. Vamos al salón, donde nos encontramos un amplio espacio común. Las paredes son de color blanco huevo, decoradas con tres cuadros, los cuales presentan diversos paisajes. A la derecha del salón hay una mesa de madera, rodeada por seis sillas del mismo material. Tras esta hay un armario lleno de diversas cosas. En el centro del salón hay dos sofás bastante grandes, los cuales encaran un televisor de tamaño medio. entre estos hay una mesita baja de cristal. En el extremo izquierdo hay una chimenea, rodeada de dos butacones habiendo entre ambos una mesita de té con un par de libros encima.

-Blake: Ha cambiado bastante esto desde la última vez que estuve aquí. Parece que el trabajo les...¿Maximirusu?

Sus palabras me llegan desde muy lejos. Algo en el armario me ha llamado la atención. Lo abro y cojo una fotografía. En la misma hay un pequeño daime'é, de no más de dos años, sentado sobre una moqueta de color azul marino, con una sonrisa en los labios y en los ojos. Lleva puesto un peto vaquero, del cual se ve sobresalir un polo de color azul. Sus pies están tapizados por un pelaje de color castaño muy oscuro, casi negro. Sus dos pequeñas colas son de color amarillo, menos por el blanco de la punta. Del mismo blanco es la parte inferior de su cara y su morro, a diferencia del amarillo que recubre todo el resto de la parte expuesta de su cuerpo, a excepción de las orejas, las cuales son de color negro por fuera y anaranjadas por dentro. Sus ojos, de un rojo vivo, están enmarcados por unas cejas castañas y cubiertos por párpados negros. Bajo los mismos empiezan a percibirse unas marcas negras como el espacio.

-Blake: Maximirusu...

Un par de lágrimas se escapan de mis ojos. Escuchamos entonces el ruido de la verja al abrirse.

_________________

Regala tu ausencia a quien no valora tu presencia.


Última edición por Maximirusu Pauaa el Sáb Sep 22 2018, 00:48, editado 1 vez
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