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M'sheireus Huua
Daime'é
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M'sheireus Huua

Gallo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeVie Ago 09 2019, 02:39

Una noche preñada de estrellas ilumina el cielo de Gyux. Decenas de personas reunidas bajo la mirada del cosmos, preparándose para despedir al nexo entre todas.



El cuerpo de Blake reposa sobre una gran roca, rodeado por troncos y ramas secas. Sobre su pecho reposa un lazo rojo cuyo centro es una fotografía de él con su esposo e hijo. Kiel se acerca a los restos de su esposo y le pasa una mano por el pelo. Nos mira a todos. Caomantes. Amigos de la familia. Sus padres... Y a su hijo, por el cual intenta aguantar el llanto.

-Kiel: Blake... Blake era alguien increíble. Muchos de vosotros aquí no lo sabréis, pero todos los árboles que están aquí. Los más grandes y los más pequeños también. Siempre quiso dedicarse a ello. Una vida tranquila, en la que su mayor preocupación fuera atender a los árboles más maltrechos...
Cuando le conocí, él ya era un anciano en comparación. En Gyux no está bien visto que dos personas del mismo sexo se quieran, y había algo en Blake que me parecía... diferente. No hablo sólo de sus marcas de caos. Era como si todos fuéramos niños. Un brillo antiguo en su mirada. La verdad es que me imponía algo de respeto. Yo trabajaba en una pequeña semillería entonces, y veía a Blake pasear de vez en cuando frente al escaparate. Un día la puerta sonó, y él entró, preguntando por una maceta de Ginsh. Llevaba ropa muy antigua, de estas que ves en los libros de historia. Me pareció muy curioso. Y ya ni hablemos de las marcas de su cara. de vez en cuando se pasaba por la tienda... Hasta que cerró. Pensé que no lo vería más pero, sin saber como, me encontró. Fue entonces cuando me contó lo del caos. Más de ochocientos años. Era difícil de creer, pero Blake me hacía confiar en él.
Cada vez nos vimos más. En lugares más íntimos. Siempre tenía miedo de que nos descubrieran. Blake me decía que no pasaría nada. Que incluso podríamos irnos de este pequeño planeta. Pero mi familia estaba aquí, y no quería dejarla atrás. Un día me levó a un claro en el bosque, cercano a nuestra casa. Decía que es su rincón secreto, donde podía estar en casa, tranquilo, sin que nadie le encontrase. Que me llevase allí... Significó mucho para mi. Poco después, pidió mi mano. Y entré en pánico. -Suelta una leve risa.- Claro que le quería. Más que a nada en el mundo. Pero nunca pensé que alguien pudiera hacerlo. No en casa. No en Gyux. La gente nos repudiaría. Nos odiaría incluso. Y él... Él estaba en un plano de existencia diferente. Cuando yo muriese, él seguiría estando igual. Y cuando todos los árboles se marchitasen, él seguiría aquí. Pero, aún con todo, hasta que llegase mi hora quería ser feliz. Quería hacerle feliz. Y acepté. Descubrí tras nuestra unión que era un bromista pesado. Cuanto me enfadaba... Y cuanto me gustaría que todo esto no fuera sino otra de sus bromas...
Un tiempo después le encargaron una misión. Tenía que buscar diez estelas en el firmamento. Estuvo meses y meses recorriendo las estrellas, buscando indicios. Buscando pistas. Cada día que pasaba le echaba más de menos. Un día volvió, y algo parecía diferente. Algo le había marcado. No sentía tampoco que hubiera terminado como pensaba. No fue hasta hace poco que supo que su misión tuvo éxito total. Unos años después tuvimos a nuestro queridísimo hijo, Zhôu. Nunca había sido tan feliz. Con su nacimiento, Blake terminó de levantar cabeza. No sé si fue el brillo de la parturienta, pero nunca la había visto así. Fuimos muy felices. Zhôu tomó la transición de tener una madre y un padre a tener dos madres como algo natural. Era un retoño de una relación prohibida, y aun así fuimos felices mucho tiempo. Y ahora no... No sé que voy a hacer.


Acaricia la cara de Blake. Toda su vida juntos pasa delante de sus ojos mientras amargas lágrimas caen de estos. Se inclina y le da un último beso en la frente.

-Kiel: Siempre estaremos juntos, Blakey.

Los que aparentemente son sus padres se acercan y le llevan de vuelta. Abraza a su hijo, aún demasiado joven como para entender realmente que implica la muerte. Poco a poco van acercándose los presentes a dar unas últimas palabras en honor del fallecido. Ygksza tiene que retirarse a mitad de su discurso, pues la pena de perder a un hijo evita que pueda terminarlo. Llega mi turno. El cuerpo de Blake empieza a oler a podredumbre tras dos días de responso, y los afeites no consiguen tapiar el lastimero aspecto que comienza a tomar su piel.

-Yo: Yo no conocí a Blake durante mucho tiempo. No como tal. Pero él a mi sí. Casi desde cuando nací. Es por ello que le debo la vida. Hace casi 22 años, Blake buscó esas diez estelas en el cielo. Yo era una de ellas. Blake me encontró en mi Deia natal y me llevó a la Tierra para protegerme. Fui ajeno a todo esto hasta hace unos meses. Siento que no se lo podré agradecer lo suficiente. No sólo me salvó entonces. Mi imprudencia también le llevó a rescatarme hace poco. Blake me ha dado la vida, muchos amigos y dos familias. Me ayudó a reunirme con mis padres biológicos tras tanto tiempo. Y me animó a encender una última chispa de esperanza con los que dejé atrás en la Tierra. -Aclaro mi garganta.- No soy bueno con este tipo de cosas. Lo que quiero decir es que... tengo tanto que agradecerle... Ojalá pudiera hacerlo ahora.

Echo un último vistazo al cuerpo y, con un silencioso adiós, vuelvo junto a mi maestra. Los demás siguen acercándose para dar el último adiós. Cuando todos están listos, y acompañado por su hijo, su madre e Ygksza, se acercan al cuerpo.

-Kiel: D-Dale las buenas noches a papá, cielo.

-Zhôu: ¿No va a tener frío si duerme aquí, papi?

-Kiel: No, hijo. No tendrá frío.

Lo coge en brazos para que le de un beso. Su madre se lleva al niño y, cuando está lo suficientemente lejos, el exmaestro de Blake prende fuego a la tumba.

-Maievel:M'sheireus.

-Yo:Estoy bien, maestra.

-Maievel:No es eso, querido. Aunque sin duda me alegra. Dejemos a esta pobre familia a solas un momento. Necesito que me acompañes.

Miro la columna oscura que ahora surge del último reposo de Blake.

-Maievel:Su alumno fue quien... Ajem. El mismo que te ha vigilado cuando no estabas bajo la vista de Blake. Posiblemente conozca el paradero de tu familia de allí y amigos. En Deia ya está Gyphook vigilando a tus p-

-Yo:¡¿Qué?!¡Maestra, tenemos q-

-Maievel:Tranquilo, mi querido alumno. -Genera un portal.- Iremos enseguida.

Cruzamos el portal y aparecemos frente a la casa de Ale. Llamo a la puerta, y es él mismo quien abre.

-Yo:¡Ale!

-Ale:Eh... Tu eras Mesh... Eh... Eeeeel damié. ¿Cómo has cons-?

-Maievel:Parece que está bien, querido. El tiempo apremia.

-Yo:Sí. -Me giro hacia Ale y le doy un leve apretón en el brazo.- Ten cuidado. Si pasa algo, avísame.

Ante su atónita mirada, desaparecemos por un portal, apareciendo ahora frente a donde imagino que vivirán o Xalcer o Mix. Un dispositivo suena en uno de los pliegues del vestido de la maestra. Tras echarle un vistazo, lo vuelve a guardar.

-Maievel:Mi contacto en Órbita dice que tu amigo el dragón está a salvo.

-Yo:Maestra, ¿estás segura de que es aquí?

-Maievel:Dímelo tu.

Sigo su mirada, y veo a Mix en la distancia, andando tranquilamente.

-Maievel:Todavía queda uno de tus amigos y los que te criaron, querido. Es hora de qu-

Antes de que diga nada, cruzo el portal. Aparezco cerca de casa y, antes de que siquiera lo haga la maestra, salgo corriendo hacia mi antigua casa. Llamo al timbre, y esto a punto de abrir un portal hacia mi viejo dormitorio cuando la puerta se abre. Ver a mi madre adoptiva hace que sienta una punzada en el corazón.

-Yo:Ah... H-hola... No sé si se acuerda de mi. Pasaba por aquí y quería saludar.

-Marisa:¡Ay, sí, miarma!¿Qué tal?

-Yo:Estaba de visita por la zona. ¿Va... todo bien?

-Marisa:Sí, hijo. Aquí trabajando. ¿Vienes con tus padres?

-Yo:No...Vengo... Vengo sólo esta vez. ¿Y su marido?¿Y su hija?¿Están todos bien?

-Maievel:M'sheireus... Se supone que tu no sabes que tienen una hija

Se me queda mirando. Durante unos segundos, me quedo totalmente paralizado.

-Yo:¡T-tengo que irme!

Salgo corriendo antes de que pueda responder. Mi maestra espera al final de la calle.

-Yo:¿No estabas...?

-Maievel:Durante el tiempo que estabas con la boca desencajada por el pánico, he tenido tiempo más que suficiente para revisar a tu amigo. Tranquilo, no hay rastro de Kyuremu o caos alguno que levante sospechas de un ataque. ¿Quieres echar un ojo de todos modos, querido?

Me dejo caer contra un árbol. Miro a mi alrededor. La calle está prácticamente igual que siempre. Hasta los parroquianos habituales del sitio en el que siempre he ido a comprar el pan están ahí, hartándose de cerveza antes de ir a comer.

-Yo:...Sí.

Empezamos a caminar. Ahora que ya estamos calmados, me doy cuenta de la diferencia de temperatura pues, aun con los 16ºC que tendremos ahora mismo, estoy algo acalorado por la carrera, la sudadera y la manga larga. Las calles siguen adornadas con motivo de la Navidad, y por primera vez parece que el pueblo ha conseguido algo más decente de lo que viene siendo habitual.

-Maievel:Hacía siglos que no venía a la Tierra. La última vez fue poco después del alzamiento de lo que aquí llaman Sacro Imperio Romano Germánico. Desde luego, el planeta ha cambiado mucho desde entonces. Parece que los humanos usan ya vehículos y sistemas de comunicación a distancia. Una lástima que hayan tardado tanto en desarrollarlos. Los costes del fanatismo religioso. La quema de brujas viene con esas cosas, mi apreciado pupilo.

-Yo:Pareces muy enterada del tema para hacer tanto que no vienes, maestra.

-Maievel:Te recuerdo que los humanos me tomaron como imagen para varias de las figuras bíblicas de una de las religiones de este mundo, querido. Los rumores de las civilizaciones en las que marcas tanto llegan de vez en cuando a los oídos de una servidora. ¿Qué son esas luces, M'sheireus?

-Yo:Decoración navideña, maestra. Precisamente es una festividad salida del cristianismo, pero a día de hoy ha perdido mucho del tinte religioso. Hasta los no cristianos como yo la celebran.

-Maievel:¿Es la religión más profesada todavía?

-Yo:Sí.

-Maievel:Ha llegado lejos la secta.

Seguimos paseando. Ya estamos cerca de donde vive Franky.

-Yo:...Pobre Blake. Pensar que fue su propio alumno quien le mató... ¿Qué pasará ahora con su familia?

-Maievel:Ygksza se hará cargo de ellos, tranquilo. Pero todo esto... ¿Asesinatos en la propia base? Esto supondrá un cambio en los sistemas de seguridad de la base. Se revisará todo el personal de la base. El cuerpo de Inquisidores volverá a ser activo de nuevo...

-Yo:¿In...quisidores?

-Maievel:Todo a su tiempo, querido.

-Yo:...Todavía no me lo puedo creer, maestra. Si no fuera por él, yo no estaría aquí. Y ahora... es él el que no está.

La casa de Franky está a la vista.

-Maievel:Cuando termines, quisiera llevarte a un lugar. Creo que te vendrá bien despejarte un poco.

Nervioso, me acerco a la puerta y llamo al timbre.

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Regala tu ausencia a quien no valora tu presencia.
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Perro
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeSáb Ago 17 2019, 00:16

Me duele mucho la cabeza. Eso y los gritos son lo que me ha despertado. Me levanto medio mareado del suelo. Hace mucho frío, pero puedo soportarlo, a pesar de llevar sólo unos pantalones que juraría no haber visto en mi vida, además de un calzado simple sin cordones. Miro a mi alrededor y veo campo. Un campo que me resulta familiar y al mismo tiempo no. ¿Estoy en la Tierra? ¿Habré llegado al fin?

-¡Joher! ¡Extraterrestres, los putos extraterrestres nos quieren violar!

Me giro, todavía desorientado, y veo a un hombre de pinta desaliñada, supongo que de unos 40 años o más. Tiene un rostro mal afeitado y la calva empieza a hacer sitio en su coronilla. Había salido de entre los arbustos.

-Hombre: ¡No me violareis si os violo a vosotros primero!- rebusca en uno de los bolsillos de su pantalón. Saca la mano de ahí con… un condón-. Seguridad ante todo- dice mirándolo-.

A quien tiene más cerca es a un aturdido Ckriih que lucha por ponerse en pie. Aquel hombre le empuja de vuelta al suelo. Abre el condón, uno de un color verde brillante ante la luz del sol, y empieza a desabrocharse los pantalones. El insecto intenta escapar arrastrándose, pero el humano le hace besar de nuevo la tierra de una patada.

-Hombre: ¡Quédate ahí, pedazo de mierda! ¡Os voy a enseñar a meteros con mi planeta!

En un momento en el que ese hombre se mantiene ocupado colocando el plástico alrededor de su miembro, mi compañero paciente se levanta y corre. El atacante le ve y empieza a perseguirle, sin poner mucha atención en que la tiene colgando al aire y que tiene parte de los pantalones bajados. En eso de que están al borde de una bajada de nivel en el terreno, ambos se tropiezan y caen rodando juntos, haciendo que uno esté encima del otro por apenas un segundo antes de ser colocado nuevamente debajo. Ambos pelean. Esta vez Ckriih está devolviendo los golpes. Les miro caer sin saber qué hacer hasta que me distrae otro ruido proveniente de los arbustos. La máquina viviente y la catastrófica salen de entre estos. A medida que se acercan, me fijo que Chesky no lleva ya el pijama que llevaba en la estación médica. En su lugar, viste una camiseta oscura ceñida a su cuerpo, que le cubre hasta el cuello y poco más que los hombros. Sus manos están cubiertas por guantes y lleva unos pantalones verdosos y anchos.

-Fono: ¿Estás bien, Franky?

-Yo: S-sí- respondo sin saber si eso realmente era cierto-.

-Chesky: ¿Sabes qué ha pasado? Me desperté con dolor de cabeza y encontré a Fono medio enterrado. Luego oímos unos gritos y vinimos.

-Yo: No lo sé. Estoy igual que vosotros ahora mismo...

-Fono: … Quien acaba de caer es Ckriih. ¿Deberíamos ayudarle?- mira a su amiga-.

-Chesky: Este tipo ya ha hecho que tenga un conflicto entre mi juramento como catastrófica y mi interés por seguir entera. Pero como está ahora...- se asoma por la pendiente. Nos hace una señal para que nos acerquemos-. Vamos.

Los tres seguimos el rastro que habían dejado en la tierra.

-Chesky: De acuerdo, ¿qué es lo último que recordáis?

-Yo: … Recuerdo cuando subimos a la nave que nos sacó de ese planeta, de cuando salimos del sanatorio. Ya luego no…- intento rebuscar en mi cabeza sobre cualquier cosa que pudiera haber olvidado. No me hace ni pizca de gracia que me haya vuelto a pasar justo después de que volviera a recordar a Max-.

-Chesky: Vale, yo llego algo más lejos. Lo último que recuerdo es cuando localizamos “Latierra” y nos subimos al último transporte que nos llevaría.

-Yo: ¿Entonces estamos en la Tierra de verdad?- pregunto sin disimular el entusiasmo en mi voz-.

-Chesky: Creo que sí. ¿Fono? ¿Qué hay de ti?

-Fono: Llegamos a una estación en el satélite de este planeta. Pero tendréis que disculparme, los datos guardados sobre lo que vino después están dañados.

-Chesky: Pero están ahí, ¿no? Quizá luego pueda echarles un ojo.

Llegamos hasta una casa de aspecto muy descuidado. La puerta está abierta. Miento, ha sido derribada. Nos asomamos con expectación. Vemos al extraño hombre, el mismo que intentaba violar a un insecto de dos metros, consolar a su víctima.

-Yo: ¿Pero qué coj…?- me interrumpo a mí mismo, como si esperara que otra persona me detuviera-.

-Hombre: Dime, ¿cuál es tu horóscopo?- le pregunta a un triste Ckriih-. Verás qué truco de magia te hago.

-Chesky: Fíjate- llama mi atención y señala dando un par de golpes leves con el dedo al marco de la puerta-. La condición de Ckriih se activaría en cuanto atravesaron juntos la entrada.

-Yo: … Cómo no.

-Chesky: Ya que parece que estos dos no van a matarse entre ellos por un rato, vamos a explorar la zona y ver si encontramos cómo hemos llegado hasta aquí.

Le dedicamos varios minutos a escudriñar entre los matojos y los árboles, en busca de una pista que nos ayude a averiguar lo ocurrido. Escucho un sonido. Sé que es Fono, avisandonos sobre algún descubrimiento. Voy al lugar y compruebo que Chesky ha llegado antes que yo. Los tres contemplamos un vehículo similar a un coche, aunque sin ruedas y sin capote, de color rojo oscuro. Tiene muchos arañazos y está sucio del polvo, lo que podría indicar que no aterrizó de la mejor manera.

-Yo: ¿Llegamos en esto?

-Chesky: Puede ser, cabríamos los cuatro- se asoma al interior del vehículo y empieza a examinarlo-. Vaya, vaya, vaya…- con una mano, saca una camiseta de mi talla, de color blanca y con un dibujo en el pecho de una marca comercial desconocida para mí. Con la otra, saca de ahí un bote transparente, manchado, a medio vaciar de un líquido naranja y espeso. A Chesky no le falta audacia para probar el líquido-. Éste sí lo conozco- admite tras saborearlo-. “Salsa Galaxial”. Es bastante popular para comidas basadas en carne, principalmente.

-Yo: ¿Crees que era mío?

-Chesky: Bueno, discutimos sobre mi hipótesis de que podías tomar cualquier salsa para mantener la línea, ¿verdad?

-Yo: Sí- le cojo el bote y chupo de él un poco de la sustancia-.

-Chesky: … Bien- responde tras quedarse mirándome por unos segundos y darme la camiseta, que me pondría a los minutos siguientes-. Dejadme un rato para que se me pase el dolor de cabeza y le echaré un ojo- pone su mano de nuevo sobre el transporte-. A lo mejor puedo sacarnos de aquí.

Y así lo hace. En menos de una hora, con asistencia de Fono, la catastrófica tenía a aquel coche volador levitando sobre el suelo.

-Yo: ¿Está listo?

-Chesky: No estaba mal. He hecho lo que he podido sin herramientas, pero debería de poder elevarnos al menos y llevarnos… a los tres.

-Fono: Corrección, somos cuatro.

La chica mueve sus ojos rojos de un lado a otro.

-Chesky: Lo mismo me miráis mal por decir esto, pero había pensado en dejar a Ckriih aquí.

-Yo: … ¿Por qué?

-Chesky: Ckriih es ese tipo de persona del que se alejaría un catastrófico que se precie; es demasiado impulsivo. Está bien tenerlo para planes que consistan en distracciones, pero ya está, más allá de eso sólo nos meterá en problemas. Sé que está en un estado muy vulnerable ahora mismo, pero a saber cuándo se recuperará.

-Yo: Y si lo hace estando cerca de ese tío...

-Chesky: Ese “tío” por poco le viola. Y me da que lo hubiera intentado con cualquiera de nosotros de haber estado lo suficientemente cerca, así que, por lo que a mí respecta, son buenos el uno para el otro, ¿me sigues?

-Yo: … Sí. Sí, vale, de acuerdo.

Me mira como si no le convenciera mi respuesta o el argumento que acababa de exponer ella misma. Ahora posa su mirada en el robot.

-Chesky: ¿Estás de acuerdo, Fono?

-Fono: Ciertamente, Ckriih es un elemento bastante conflictivo y podría provocar problemas en un futuro, pero estaré conforme con cualquier decisión que hagáis.

-Chesky: Aunque digas ahora eso, está claro que la votación es unánime.

Con todo dicho, nos montamos en el vehículo y Chesky lo arranca. Nos elevamos a gran altura, desde donde la chica de las orejas de aleta mira un mapa en la pantalla que está en el panel de control. Dicho mapa lo reconozco rápidamente como el de Andalucía, y, a juzgar por la posición que en la que estamos indicados por el mapa, estamos en alguna parte de Jaén. “La hostia”, pensé a mis adentros. Con este descubrimiento, entre mis indicaciones y con Chesky al volante, llegamos a Sevilla en pocas horas.

Descendemos el coche volador a una calle muy conocida para mí, con un cielo nocturno por encima de nuestras cabezas. Tiemblo al bajar del vehículo. Me acerco lentamente a la puerta negra que precede al porche. Observo que las luces están encendidas. Ya que no llevo las llaves, me toca pulsar el timbre. Está hecho. Sólo me queda esperar ahí, de pie y sin moverme. La puerta blanca se abre. Imagino muchas situaciones ridículas en las que todo esto podría salir mal. Al primero que veo es a mi hermano Daniel, el hijo mediano de la familia. Aún perplejo, le oigo llamar a mis padres y luego le veo presionar el interruptor para abrir la puerta negra. Quien sale de la casa para asomarse es mi padre. Con la mano izquierda, intento tapar mi mano derecha, además de girar ligeramente para ocultar un poco más el brazo. Mi padre no tarda en venir hacia mí y abrazarme. La siguiente en venir es mi madre, quien también me abraza. No puedo evitar acompañarles en su llanto.

-Mi madre (MM): Javi… ¿Qué te ha pasado en el ojo?

-Yo: ¿Mi-mi ojo?... ¿Qué le pasa a mi ojo?

Mis padres se miran entre ellos, buscando una respuesta en sus miradas.

-Mi padre (MP): Ven, mírate al espejo.

Me coge de la mano y me lleva al recibidor de la casa, donde tenemos un espejo en la pared izquierda. Puedo ver mi reflejo perfectamente, mi yo actual. La esclerótica de mi ojo derecho es completamente negra, mientras que el iris ahora tiene un color rojo intenso. El susto que me da me hace golpear mi espalda contra la pared opuesta. Luego miro afuera, a Chesky y a Fono, quienes se acababan de bajar del vehículo.

-Chesky: Ya me parecía a mí que eso no era un rasgo humano común.

A continuación, miro a mis padres, a mi hermano y al otro hermano pequeño, Jesús, que quedaba por llegar a esta extraña reunión familiar.

-MM: ¡Vamos ahora mismo al ambulatorio!

-Yo: ¡NO! ¡No más médicos! ¡No más hospitales! ¡No tienen cura para lo que tengo!

-MP: ¿Qué?

-Yo: ¡Chesky- la llamo tras dirigir mi mirada hacia ella una vez más-, ayúdame, diles lo que sabes! Que somos casos que dieron por perdidos.

La catastrófica y la máquina andante se acercan, lo que parece inquietar a mi familia en una primera instancia.

-Chesky: Creo que no podré hacer eso.

-Yo: ¿Por qué no?

-Chesky: Porque no sé hablar, eh… ¿”latierrano”?

-Yo: Pero si estás hablando conmigo…

-Fono: Habían dispositivos de traducción repartidos a lo largo del centro médico. Una vez salimos de allí, no debimos ser capaces de comunicarnos entre nosotros salvo si conociéramos un lenguaje común. En mi caso, conozco miles de idiomas, siendo uno de ellos el “kyzay”, el cual hablan los fialetianos de la misma región en la que probablemente se criaría Chesky, por eso puedo comunicarme con ella. Y es el mismo lenguaje que utilizo para hablar contigo, Franky.

-Yo: Pero si sólo sé español y algo de inglés…

-Fono: Entonces debiste de aprender “kyzayn” en algún momento después de que llegaras al centro médico.

-Yo: Soy-soy malísimo con los idiomas.

-Fono: Únicamente declaro los hechos.

Me quedo unos segundos sin saber qué decir, hasta que cruzo miradas otra vez con mis padres y regreso al tema anterior.

-Yo: Mamá, papá, no me hagáis ver a médicos. Al menos no por ahora. Precisamente he escapado de un sitio en el que era tratado como un conejillo de indias. No tenían cura para mí ni pretendían desarrollarla. Sólo querían aprovecharse. A lo mejor os dijeron que había muerto y todo- por las miradas que me echan, deduzco que he acertado en esa última suposición-. Por favor, dejadme quedarme esta vez- otra vez, no consigo contener las lágrimas-.

Mi madre me abraza de nuevo. Me pierdo un poco en su calidez, su olor y el latido de su corazón. No sería hasta más tarde cuando noto cómo la fialetiana se va alejando poco a poco. El robot le sigue.

-Yo: ¿A dónde váis?

-Chesky: Bueno, tenemos que ver dónde quedarnos hasta ordenar nuestras cosas. Tú pareces que ya estás bien donde estás, así que es normal que nos marchemos. Que lo disfrutes.

-Yo: Pero ya es tarde- digo separándome de mi madre y mirando el cielo nocturno. Luego vuelvo a mirar a mis padres-. ¿Pueden quedarse? Llegamos hace un rato y no tienen a dónde ir ahora mismo. Me han ayudado mucho hasta ahora. A saber dónde estaría de no ser por ellos.

Quizá me esté pasando. Por lo general, nunca ha habido problemas cuando pedía permiso para alojar a amigos, pero en este caso ni siquiera se tratan de humanos.

-MM: Vale.

-Yo: ¿De verdad?- ella mira a mi padre, quien, tras devolverle una mirada insegura, termina asintiendo. Me dirijo a los visitantes de otros mundos-. Podéis quedaros.

-Chesky: Oh- nos contempla sorprendida. Luego mira a Fono y de nuevo nos mira a nosotros-. Diles que se lo agradecemos.

La catastrófica y el robot se fueron al día siguiente para visitar alguna oficina de Órbita y enterarse de cómo y cuándo podrían abandonar el planeta. Volvieron por la tarde, a la espera de una respuesta. Por mi parte, quise quedar con Max, pero algo extraño estaba ocurriendo; todo contacto que tuviera con él, por Skype, Whatsapp, Steam, etc. se había esfumado. Ni siquiera tenía mensajes registrados en otros grupos de conversación. Daba la impresión de que nunca hubiera existido. Al revisar mi móvil, el mismo que me había dejado en la Tierra cuando fui llevado a que me trataran, revisé mis pertenencias en la bandolera, de entre las que destacaba el libro que le pertenecía a la doctora fanática, allí en Oidion. Le echo un vistazo el escrito para encontrarme que… bueno, no había nada escrito. Antes de querer ahondar más en este enigma, vuelvo al tema de la “desaparición virtual” de Max. Le llamé por teléfono, pero nadie respondía. Número inexistente. Lo único que me quedaba por probar era ir a su casa, cosa que dejaría para otro día. Quería empaparme más en esta nueva tranquilidad que me había llegado.

Se oye el timbre. Qué casualidad, mis padres estaban de compras y mi hermano Daniel había quedado con sus amigos. Jesús está abajo jugando a la play, pero dudo de que se vaya a arriesgar a perder la partida tras abandonarla unos segundos. Chesky está en mi cuarto, absorbiendo el conocimiento sobre este planeta a través de Internet. Imagino que me vería dirigirme a la planta de abajo y por eso me llama la atención.

-Chesky: Eh, Franky, he aprendido algo de "español". "¿Me perdonaz?”.

Me limito a levantarle el pulgar y sonreír antes de bajar las escaleras. Encuentro a Fono en el espacio que haría de intersección entre otras habitaciones. Debido a su morfología, a duras penas se había colado a través de la entrada. A mi madre le hace muy poca gracia que se lleve las puertas o las barandillas de las escaleras por delante, así que es ahí donde se queda. Está ahí de pie, escuchando música de un viejo MP4 mío. Le saludo con la mano al pasar a su lado y él me devuelve el saludo con lentitud, inseguro de si lo está haciendo bien. En el estudio está Jesús, jugando a Fortnite, cómo no. Abro la puerta blanca. Desde ahí, puedo ver a cierto personaje con el que me había encontrado ya en más de una ocasión. Primero se me pasa por la cabeza “ay, mierda, el zorro amarillo siniestro éste”, pero luego recuerdo que me había salvado la vida un par de veces, así que mi hostilidad hacia él es mucho menor.

-Yo: Hola- le abro la puerta negra para que pueda entrar-.

-Maximirusu: Ho-hola. Pasaba por aquí para ver…- le veo abrir los ojos como platos-. ¿Qué te ha pasado en el ojo? ¿Y el brazo?- su voz tiembla al formular estas preguntas-.

-Yo: Esto, eh… ha sido una larga historia- me quedo mirándolo, como si hubiera visto algo muy familiar-.

-Maximirusu: ¿Te pasa algo?

-Yo: No, es que… Me recuerdas a un OC… un personaje que creó un amigo mío, de aquí, de la Tierra. Que ahora no puedo encontrar- digo desanimado esto último-.

-Maximirusu: …
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mixmac
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeLun Ago 19 2019, 04:10

Habían pasado varios meses desde que volvimos del viaje. Y yo aún seguía atrapado en este planeta de… . Pensé que los de  la corporación “Ad´io Cue” se pondrían en contacto con migo, pero no fue así, ni siquiera si dignaron en decir algo.

Hoy ha sido un día como otro cualquiera. Me levante, me tome un café lentamente mientras pensaba en mis cosas, poco después me duche y prepare para salir un ratejo, al volver me tire en la cama como quien no quería la cosa, un poco más tarde cuando decidí al fin levantarme de la cama por el hambre me puse a cocinar algo para saciar ese molesto síntoma, volví a tirarme en la cama sin hacer nada más por el resto de la tarde y por la tarde noche salí a dar una vuelta.
Pero esta vez note algo raro al salir, Era como si detrás de mí hubiera algo, pero no era el caso y más raro aún no había gente ni vehículos cuando miraba hacia atrás.

Llegue a mi destino, todo parecía normal, estaba el bullicio de la gente, había coches por doquier. Pero la sensación que tuve todo el camino aún seguía ahí carcomiéndome por dentro como si algo no encajara correctamente.

Pasaron varios minutos y al fin llegaron mis amigos, les conté la sensación que tuve mientras venia, pero ellos dijeron que era mi gran imaginación u delirios de lo poco cuerdo que estoy. Después de esa pequeña conversación nos fuimos a disfrutar de la noche, no hicimos nada del otro mundo, unos juegos de mesa y una pequeña cena. Pero no pude dejar de pensar en esa sensación.

Poco después me despedí de estos locos y empecé el recorrido de vuelta a mi casa, pensé y recordé a todos esos que habían dejado de estar a mi lado en los últimos tiempos. Me pare, mire a las estrellas, las maldije medio suspirando mientras retomaba mi camino. Andaba ensimismado en mí mismo evadiendo la realidad sumiéndome en mis pensamientos. (Ese fue un fatídico error).

Cada vez me acercaba más a mi casa, me di cuenta que no había ni un alma en la calle, era tal el silencio que sentía que el simple zumbido de un mosquito apuñalaría el silencio actual.

Estaba tan absorto en mis pensamientos aunque me di cuenta de que algo anda mal, no era consciente de ello. De hecho un pequeño resplandor me saco de mis pensamientos, pero ya era demasiado tarde, todo se tornó oscuro como el azabache. Estaba inconsciente (Esto me pasa por andar en babilonia, demonios).
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M'sheireus Huua
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeMar Ago 20 2019, 03:36

El corazón me va a mil por hora. Aquí estoy, de nuevo en la Tierra. En el porche de Franky, y parece que esta vez me ha reconocido. Ver sus características metálicas me ha acojonado a base de bien pero, como insista ahora con el tema, quizás vuelva a espantarlo. "Un amigo que ahora no puedo encontrar". Buff. Bueno, allá va.

-Yo:V-vamos, Franky... No me parezco tanto a Tails.

Suelto una risita nerviosa. Se me queda mirando fijamente.

-Yo:Creo que estoy hasta mejor que los últimos dibujos... Esos hacían justicia a esta cara esculpida por los ángeles... ¿No?

Nos quedamos en silencio. Oigo de fondo a Jesús machacar botones como un poseso, buscando otra victoria más en Fortnite. De su casa proviene un olor desconocido, alienado del que normalmente tiene.

-Franky:...¿Max?

Durante un momento, no sé que decir. Esperaba este momento, pero ahora que ha llegado, me da un poco de miedo. Mi maestra, hasta ahora en la puerta, entra en el recinto.

-Maievel:¿Va todo bien, M'sheireus?

Asiento.

-Yo:Esta es mi maestra, Maievel Lem. Y sí, soy... Soy yo.

Franky se me queda mirando de arriba abajo. La verdad es que estoy algo cortado, así que miro al lado.

-Yo:¡Ya me habías visto antes, Franky!¡¿Qué miras ahora?!

Escucho unos pasos bajar por las escaleras. Una chica con orejas parecidas a aletas sale por la puerta.

-Yo:La churri, ¿eh?

Franky le dice algo en un idioma que desconozco, lo cual deduzco que era una sugerencia para que volviera dentro, pues frunce el ceño cuando ésta se acerca y me hace ponerme a su altura para inspeccionar mis marcas del caos. La intervención de la susodicha me ayuda a romper el patético intento que hago por quitarle hierro al asunto, por lo que me quedo así hasta que la maestra me da un toque de atención.

-Maievel:M'sheireus, querido. No es conveniente que nos quedemos aquí más tiempo del necesario.

-Yo:Claro, claro. -Me incorporo.- Creo que debería contarte todo lo que ha pasado. Y tu lo de... Eso y eso.

-Franky:Eh... La verdad es que es que es una larga historia.

-Yo:No te haces a la idea de la de tiempo que tengo ahora.

-Franky:¿Has visto mi cara, Max?

-Yo:No te preocupes, que la maestra se encarga de eso. Vamos, te invito a un McFurry.

-Franky:Oh, no.

-Yo:Es coña. Soy intolerante a la lactosa.

___________________________________________________

No puedo dejar de mirarle la mano metálica mientras esperamos para pedir algo de comer. Durante todo el trayecto, ninguno de los dos rompe el silencio. Siento como mi maestra nos vigila desde la lejanía, desconfiada en este día lleno de grises. Joder. Miro alrededor. Metromar sigue igual, pero estos tres meses y la multitud de humanos hacen que me parezca un lugar un tanto exótico, alienado con respecto a mi día a día. Y esto de no poder pedirme un lahmakun el el kebab es un asco, pero es un buen sitio para ponernos al día, dada la relativa asiduidad que teníamos con el local. Tras pedir un triste falafel y ver con resignación la comida de Franky, nos sentamos.

-Yo:Bueno...

-Franky:Sí...

-Yo:¿Cómo... Cómo te ha...?Ya sabes... Eso. -Señalo su mano y ojo.- El tema tostadora.

-Franky:Ja, ja. -Se queda en silencio un momento, jugueteando con las patatas.- ¿Recuerdas cuando me dejaste frente a mi casa?Me llevaron a un lugar donde... eh... investigaron eso precisamente. El "virus tecnorgánico" lo llaman. Algo como Cable, ya sabes. Desde entonces, mi cuerpo se está convirtiendo en esto.

-Yo:Tiene que verte un méd-

-Franky:¡NADA DE MÉDICOS!

Todos en el local se nos quedan mirando. Es la primera vez que veo a Franky responder así, así que mi sorpresa es notoria.

-Franky:Perdón. Pero, durante un tiempo, no quiero saber de médicos. Ni de viajes espaciales, todo sea dicho. Ese sitio era... -Se queda en silencio.- ¿Sabes que existen los SCP? -Asiento- En ese lugar tenían uno. El cocodrilo.

Siento como un escalofrío me recorre la espalda.

-Yo:¿El 682?¿Cómo... cómo escapaste?

Franky aparta la mirada, dedicándose a comer durante un tiempo que no me atrevo a interrumpir.

-Yo:...Así que eres medio máquina, ¿no? 01110000 01101111 01110011 01110100 01100101 01100001.

-Franky:¡Eh!... No sé qué has dicho. Pero eso tu madre por si acaso.

Nos reímos. Parece que la situación se alivia.

-Yo:Vamos, seguro que han pasado más cosas. Los Guardias de Luz, por ejemplo. ¿Cómo llegaste hasta allí?

-Franky:No te lo vas a creer-

-Yo:Ponme a prueba.

-Franky:...pero Michelangelo es uno de ellos.

-Yo:...Michelangelo.

-Franky:Ssssep.

-Yo:Tu tortuga.

-Franky:Eso es.

-Yo:...Ajá.

-Franky:Pe-pero es verdad...

-Yo:Sí, sí. Y yo soy un zorro antropomorfo de dos colas, ¿no? Oh, espera...

-Franky:Pues ya ves. Su anillo me llevó allí. Son como-

-Yo:Los Linternas Verdes, lo sé. Blake me lo dijo.

-Franky:Es quien nos trajo a Mairena, ¿no?

Asiento. Esta vez soy yo quien se queda en silencio.

-Yo:...Mierdas dignas de salseo.

-Franky:Y hablando de salseo... Resulta que la Salsa es una fuerza del universo. Imagina que he dicho "salsa" con mayúscula. LA Salsa. Cuando volvimos de Gehena, una cosa llevó a la otra. Michelangelo me llevó a otro planeta, vi una entidad de Salsa, me "emborraché con la sustancia y me hizo adicto. Salsa que secretaban unas criaturas a un pozo, y que por mi propia cordura prefiero pensar que no lleva sangre. Y todo esto orquestado por un culto casi lovecraftiano que mantenía totalmente hipnotizada a una ciudad.

-Yo:Vaaale... ¿Y cómo la consigues? O mejor dicho: estás dejándolo, ¿no?

-Franky:Eh... No es tan fácil. Además, me hace ser violento- ¡NO!¡No saltes con lo de "es que eres violento"!

-Yo:¿Cómo de violento?

-Franky:Bastante. Algo a evitar si es posible.

Nos quedamos comiendo en silencio.

-Franky:Bueno...

-Yo:¿Bueno?

-Franky:Ya sabes... -Me señala de arriba abajo.- Eso.

-Yo:¿Qué?...¡Oh, claro!

-Franky:¿Cómo has llegado a ser... lo que quiera que seas?¿Ha sido también una enfermedad?

-Yo:A ver como te cuento esto... Eh...

Me quedo mirando a la gente pasar a la espalda de Franky, mientras un pequeño espíritu de alegría persigue a un grupillo de chicas. Froto mis ojos.

-Yo:Creo que es preciso empezar con el cliché de anime y presentarme de nuevo. Mi nombre no es "Antonio José Calero", ni tampoco "Maximirusu Pauaa". Mi nombre real es M'sheireus Huua. ¿Encantado de... conocerte?

Franky se queda en silencio.

-Franky:Pero...

-Yo:Soy un daime'é. Quizás hayas visto a los míos en la tele aunque, por lo que me has contado, parece que has tocado poco la tele las últimas semanas.

-Franky:Entonces... ¿Tienes sus recuerdos?

-Yo:¡Ah, no, no! Nací en el planeta Deia, el mismo día que Antonio. Deia es un planeta algo similar a la Tierra. No sé con cuantas especies has coincidido, pero creo que eso de la tele de "un sólo idioma hablado en todo un planeta" es un poco bulo. Vosotros tenéis muchos, por ejemplo. A lo que iba. Nací en Deia, concretamente en Bimbpep, que es una ciudad del país Pallex, en el continente Deeru... sólo que yo no lo recordaba. Cuando tenía tres años, Blake, el mismo que te dejó aquí en la Tierra, me trajo aquí. Me trajo aquí para esconderme. ¿Ves estas marcas? Se llaman "marcas de caos".

-Franky:Egdy.

-Yo:Una pechá. No sabes el coraje que me da cada vez que lo escucho. Pues a lo que iba. Las marcas de caos son el reflejo de mi habilidad como caomante. No digas nada. Lo sé.

-Franky:¿Con eso convertiste las piedras en burbujas?

-Yo:Es una de las cosas que puedo hacer. Lo de los portales, por ejemplo, es otra. La cosa es que hay una SEÑORA ORGANIZACIÓN que nos busca a los caomantes, y somos relativamente fáciles de detectar no sólo por las marcas, sino porque dejamos un rastro energético siempre. Más todavía cuando usamos nuestras habilidades... Dicho en voz alta, todo esto parece salido de un rol. Saludemos al Max escritor paporsi. [Hey]
Me trajeron a la Tierra para ocultarme. No sólo a mi, sino a nueve más como yo, nacidos el mismo día y a la misma hora, pero en diferentes planetas. ¿Sabes que Anubis era un alien en realidad? Una de los Diez Estelas, que es como nos llaman, es de esa especie. Dos del grupo son de especies que salían en Ben 10 y todo, fíjate.

-Franky:Entonces... ¿Antonio no existió nunca?¿Lo crearon?

-Yo:Esto... Sí, técnicamente sí. Existió.

-Franky:¿"Técnicamente"?

Miro a mi alrededor. Me doy cuenta de que algunas personas no dejan de echarnos miradas de reojo, y empiezo a agobiarme.

-Yo:¿Te importaría si seguimos hablando de esto en tu casa?

Antes de que responda siquiera me pongo en pie. Contrariamente a lo que podría pensar, le llevo a los baños donde, tras meternos en un cubil, abro un portal cercano a su casa.

-Franky:...Vale, esto está chulo.

-Yo:Anda, atraviésalo ya.

Aparecemos en el aparcamiento de Correos, desde el cual volvemos a su casa. En la puerta nos espera la maestra.

-Yo:Perdón por no hacer las presentaciones antes, maestra. Él es Javi, al cual por costumbre llamo Franky. Franky, ella es Maievel Lem, mi maestra.

-Maestra:Encantado, querido. Me alegra ver que vuestro encuentro ha alegrado a mi pupilo. Y ahora, Javier, ¿serías tan amable de abrirle la puerta a esta anciana?

Franky me mira de reojo tras escuchar el anciana, tras lo cual le guiño el ojo.

-Yo:Ahora te cuento.

No tardamos en estar en el salón, donde la chica de piel morada vuelve a reunirse con nosotros, no sin antes ver un robot de considerable tamaño en el pasillo. Noto como un cosquilleo me recorre la nuca.

-Chica:...son Disruptores, Franky!¡Vamos, pregúntaselo!

-Yo:¿Disruptores?

La chica se nos queda mirando.

-Maestra:Disruptores es como se nos conoce en algunos planetas, M'sheireus. Y tu, pequeña. No deberías alterar tanto a quien vió caer a la Emperatriz Blanca de tu sistema.

La chica palidece.

-Chica:Pero... eso fue hace...

-Maievel:3547 años, sí. Podría decirte todo lo que pasó durante esa época, si así lo deseas.

Me reclino hacia Franky.

-Yo:A eso me refería con lo de "que tengo mucho tiempo". Los caomantes vivimos hasta los 10000 años.

Me mira de reojo.

-Maievel:¿Nos presentas, querido?

-Franky:Esta es Fei... Fa...

-Chesky:Faichesky Pupurnrog Rivach Luns, pero podéis llamarme Chesky.

Miro otra vez la mano de Franky.

-Chesky:Entonces es verdad. Los Disruptores existen.

-Maestra:En la Luna de Insomnia existe la Hermandad del Orden, ¿verdad?¿Por qué no nosotros, querida? -Me mira.- Quizás la joven Faichesky quiera saber algo más de su propia historia. Si nos perdonáis, os dejaremos a solas.

Ambas salen de la habitación en dirección al cuarto de Franky.

-Yo:Chesky, ¿eh?

-Franky:Ella y Fono fueron mis compañeros en la clínica. Fono es el robot que has visto al entrar. Si no fuera por ella, posiblemente no estaría aquí hoy...

Miro su mano por enésima vez. Esta vez parece darse cuenta.

-Franky:Es extraño, ¿sabes? Es como si estuviera siempre dormida. Pero no tengo problemas para manejarla.

Escuchamos a Chesky y la maestra hablando en el cuarto de arriba.

-Yo:...Cuando me trajeron a la Tierra... a todos nosotros... había que escondernos. Es lo que te dije antes. Pero crear de la nada diez niños sería rarísimo. Los caomantes que nos trajeron aprovecharon que diez niños alrededor del mundo habían muerto recientemente. Diez niños de la misma edad. Nos hicieron pasar por ellos. Hipnotizaron a las familias y conocidos para que pensaran que seguían vivos, que todo iba bien. A nosotros también nos hipnotizaron, y es por eso que no recordamos quienes éramos hasta hace poco más de tres meses. Así que sí: Antonio existió, pero no como era yo. Todo fue... no falso, pero algo así. El engaño no dura para siempre, y en cuanto empezó a desaparecer, empezasteis a olvidarme. Blake se encargó de que todos los registros en los que estuviera desaparecieran.

-Franky:Así que por eso no te encontraba por ninguna parte...- Asiento.- Espera. ¿Cómo has hecho para que recordase?

-Yo:Rtuhoua. Es una flor de mi país que se llama así. Nomeolvides en español. Je. Que raro resulta decirte "mi país" y hablar de "otros idiomas" con lo que casi toda mi vida he hablado. Con una solución de eso y un pelo mío, tras un pinchacito, sólo quedaba esperar.

-Franky:¿Por eso estuviste stalkeándonos en Gehena?

-Yo:¡Oh, vamos!

-Franky:¡Nada de "oh, vamos"!¡Eras un bicho, al que no conocíamos, persiguiéndonos!¡Y encima luego te encontramos en nuestro mismo cuarto!

-Yo:Exagerado.

-Franky:Y luego eso de "pasé por la Tierra antes". ¿Y el falso acento?

-Yo:De falso nada. Es el vestigio de mi idioma. Te hablaría en pollux, pero sería para nada.

-Franky:Entonces eres un alienígena. -Asiento.- Enviado a la Tierra para que pudieras vivir.- Nuevamente asiento.- Vale, Kal-El.

-Yo:Ja, ja.

-Franky:¿Y cómo es... ser eso?

-Yo:Daime'é.

-Franky:Eso, un damié.

-Yo:¡Ya te lo dije cuando rediseñé a-!...Da igual. Daime'é. Y pues... No sé. ¿Natural? Quiero decir: es mi cuerpo a fin de cuentas. ¿Sabes esa sensación de estar incómodo en tu propio pellejo? Pues, en cuanto dejé de ser humano, desapareció. Vale, es un coñazo con las altas temperaturas. Y las duchas se hacen ridículamente largas para enjabonar y secar todo el pelaje. Y ciertamente lo pasé muy mal al principio, pero ahora... Estoy bien. Tengo una familia en Deia que me quiere. Mi cultura es extensa, y hay cosas en mi planeta que ni imaginarías. Pero, aunque echo mucho de menos esto, estoy genial.

-Franky:Siendo un pinche furro.

-Yo:¿Sabes? Creo que, en un universo tan extenso y lleno de especies, el concepto "furrito" pierde fuerza.

-Franky:Excusas de manco.

-Yo:Dijo él.

Nos reímos. La maestra no tarda mucho en bajar, momento en el que se cruza con Jesús.

-Maievel:M'sheireus, alumno mío, es hora de irnos.

-Yo:Oh. Claro...

Franky y yo nos ponemos en pie, tras lo cual vamos a la salida.

-Yo:Bueno... Ha sido agradable verte. Y sé que tienes más preguntas. Yo también las tengo, pero...

-Franky:Tienes que irte.

Asiento.

-Yo:Si necesitas algo. Lo que sea... usa el botón que te di.

Algo azorado por la situación, le ofrezco la mano. Aun con el pelaje siento el frío metal de la mano. Poco después, mi maestra y yo estamos a millones de kilómetros del planeta.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeVie Sep 06 2019, 02:18

Las mandíbulas me chasquearon en un bostezo, la gente a mi alrededor apartándose al ver mi afilada dentadura tan de cerca. Intenté no pensar mucho en lo ocurrido la noche anterior y, aunque a duras penas, había conseguido dormir un poco. Por fortuna tenía algo con lo que distraerme. Me recliné contra la barandilla, alcanzando a oír el revuelto de la multitud congregándose abajo en la plaza. El entusiasmo que mostraban todos por volver a casa resultaba contagioso. Las voces, el arrastrar de maletas, las emotivas despedidas, la gente esperando en los bancos a su turno para bajar al hangar, donde las naves de transporte llevaban funcionando desde primer hora de la mañana.

-???: Impresiona, ¿verdad?

Lo primero que vi al girarme fue un grueso y puntiagudo pico negro. Su dueño, o dueña en este caso, se apoyó contra la barandilla a mi lado con la vista puesta en la cristalera de la plaza, descansando la cabeza en su mano. Orbitando alrededor de la luna de un planeta gaseoso, la ciudad capital se mecía frente la estación en el vacío espacial, sus millares de luces tintineando como si de un organismo vivo se tratara. El Capitel era un auténtico coloso, su alargada forma redondeada rememorándome a una espada de energía de Halo que giraba sobre sí misma.

- Yo: Eeh... Sí, un poco.

Un suave plumaje de varios tonos de azul recorría su cuerpo, siendo más claro bajando desde la base de la boca por su cuello hasta donde la ropa me permitía ver, así como en el interior de sus extensas alas cómodamente plegadas a la espalda. Otras plumas más oscuras dibujaban pequeños patrones por su cuerpo y coronaban el penacho que crecía sobre su cabeza. Me había topado ya con algún que otro de su especie paseando por la estación, pero no a esta en particular hasta hacía un par de semanas, cuando ella y el resto del equipo de exploración llegó.

- ???: Espera entonces a cuando estés allí. Las vistas desde aquí fuera no le hacen justicia.

No dijo nada más durante varios minutos, pero notaba cómo me observaba de reojo de vez en cuando. Agité un poco la cola, incómodo ante aquella situación. Uno de los ascensores en uno de los pisos inferiores captó mi atención, o más bien quienes salieron de este. La capitana, Seerel y una tercera hiena a quién no reconocía, pero por su uniforme supuse que no debía de ser de la estación. Por eso y por los guardias de Órbita que les seguían de cerca.

- ???: Mira quién se ha visto a subir hasta aquí arriba. - le oí comentar, la presencia de estos no pasando desapercibida bajo sus agudos ojos.

- Yo: ¿Le conoces?

- ???: El mismísimo director del Programa EXI. El jefazo de todo esto, por así decirlo.

- Yo: ¿No suele aparecer por aquí?

- ???: Los informes de regreso se hacen en tierra, así que no. Quizá haya venido a darle los honores a Kertha por su jubilación. Va a necesitar otro uniforme para que le quepan todas las condecoraciones. - Añadió con un gorgojo similar al piar de un pájaro. - Aunque es raro que haya venido con escolta. Debe de tratarse de algo muy importante.

Un escalofrío me recorrió la base de la cola temiendo que eso "importante" fuera yo. El reducido grupo se adentró entre los pasillos en lo que podía suponer que era dirección al despacho de la capitana. La mujer pájaro se dio la vuelta cuando les perdimos la pista, descansando la espalda contra el soporte.

- Yo: Entonceeees... eres del equipo de exploración, ¿no?

- ???: Oficial primera de navegación, o al menos eso es lo que dice mi contrato. - Estiró las alas, haciendo gala de su denso plumaje de varios tonos azulados, soltando un suspiro al relajarse. - Fuimos nosotros los que nos encargamos de traer a tu madre a la estación, ¿lo sabías? Para todo el tema de... bueno...

- Yo: Crearme. - terminé por ella al ver que le costaba encontrar la palabra adecuada.

- ???: Bueno, en cierto modo. - rió, llevándose una garra escamada al pico. Echó la cabeza hacia atrás, sus dorados ojos brillando ante la luz que emanaba del Capitel. Chasqueó el pico en un ligera sonrisa. - Y pensar que fue hace dos décadas ya. Vyria, cómo pasa el tiempo...

- Ciare: No hables así, Azharu, por favor. Aún es muy temprano como para que nos recuerdes lo viejas que somos algunas.

Me volví para ver a la alienígena babosa gigante llegar desde uno de los pasillos, cogida de la mano de la pequeña Invime junto a... ¿Griffith? Portando una gruesa chaqueta gris, una gorra encasquetada bajo la capucha, unos anchos pantalones que le caían sobre las botas y una buena cantidad de colonia, podía tratarse de Griffith o el yonqui de confianza de mi barrio. Sabía que casi no nos veíamos ahora que el equipo se encontraba en la estación, pero no tanto como para un cambio de vestuario tan brutal.

- Azharu: Ya me gustaría estar como tú cuando tenga tu edad, Ciare. - les saludó acercándose a ellas, viéndome obligado a hacer lo mismo.

- Ciare: Oh, ten cuidado con lo que deseas, querida.

Por el afecto en que la navegante y Griffith se frotaron los picos al saludarse, los engranajes de mi cabeza no tardaron en empezar a unir piezas. Ese leve olor similar, el mismo pico afilado, las mismas garras que les crecían hasta el codo, ese leve brillo azulado que a veces tenían las prístinas plumas blancas de la grifo... Por eso estaba tan unida con todo el equipo. La mujer que se encontraba a mi lado no era otra que la madre de Griffith. Por estúpido que pareciera, había llegado a olvidar por completo que no era el único cuyos padres provenían de especies distintas.

- Griffith: ¿Qué? - soltó al percatarse de que me había quedado mirándolas como un idiota.

- Yo: N-nada. Te sienta genial el estilo vagabundo.

- Griffith: Oh, ja, ja. Ríete lo que quieras. No todos tuvimos la suerte de que Rollon nos diera cuerpos normales.

No fue hasta verlas una al lado de la otra que me dí cuenta del por qué de esas pintas. Griffith era más alta, tenía orejas y cola, escondidas en aquellos momentos bajo la ropa, cosa que su madre no, al igual que sus piernas y zarpas felinas. Solo en la estación conocían de nuestra condición, y no todos, así que si iba salir fuera de esta necesitaba taparse todo lo que podía, haciéndose pasar por su especie materna. Una parte de mí se sintió mal por bromear de algo que para ella debía ser una molestia casi diaria.

- Azharu: ¿Has hablado con tu padre?

- Griffith: Sí. Irá a recogernos cuando lleguemos.

- Invime: ¡Xalcer, Xalcer! - La pequeña anfibio se me acercó dando botes incapaz de contener la emoción. Me agaché, dejando que se me subiera sobre las alas como ya comenzaba a ser costumbre nuestra. - ¿Impaciente por volver a casa?

- Yo: Nervioso más bien. - Empezando por el hecho de que no tenía casa a la que regresar, no sabía qué sería de mí una vez saliera de la estación, y la sola idea me aterraba.

- Invime: ¿Cuándo sale tu vuelo? El nuestro no es hasta mañana, así que a Abu y a mí nos toca quedarnos.

- Azharu: ¿Estás segura que no quieres que la llevemos nosotras? - preguntó dirigiéndose hacia la mayor de los presentes. - Insin'h está bastante lejos. No nos importa aplazar el vuelo un día y acompañarla para que puedas descansar de Invy un poco.

- Ciare: Es imposible que me canse de esta bola de nervios, créeme. - Le guiñó uno de sus múltiples ojos a la pequeña, la cual se rió meciéndose agarrada de mis cuernos, haciéndome que moviera la cabeza a su ritmo. - No es molestia alguna, cielo. Además, hace años que no visito el planeta. Un agradable paseo por sus playas sería una buena forma de empezar las vacaciones.

Unas sonoras pisadas anunciaron la llegada del nerubiano señor de la cripta antes incluso de que llegáramos a verle aparecer tras una de las esquinas, sus robustas patas generando un leve temblor en el suelo con cada paso. Su rostro y sus movimientos mostraban un ligero cansancio a pesar de la hora relativamente temprana, los cuales se relajaron al vernos.

- Seerel: Buenos días. Veo que algunas ya lo tenéis todo preparado para iros. - comentó sonriendo hacia la grifo, chasqueando sus mandíbulas al hablar.

- Ciare: Buenos días, Seerel. ¿Mucho trabajo?

- Seerel: Más de lo normal. Este fin de trayecto está siendo agotador. Muchos de los Coordinar la salida de tanto personal no es para nada sencillo. Con suerte, será el último papeleo en una buena temporada.

- Azharu: No has venido precisamente a saludar entonces, supongo.

- Seerel: Supones bien. A la capitana le gustaría hablar contigo y el resto de los exploradores antes de que os marchéis, Azharu.

- Azharu: ¿Kertha? - El nerubiano asintió.

- Seerel: Ella te dará los detalles. Ilara te avisará cuando esté libre. Xalcer... - Mi corazón se detuvo durante un instante al volverse hacia mí. - ¿Tienes todo listo como te dije?

- Yo: S-sí.

- Seerel: Bien. Órbita ya ha mandado una nave a recogerte.

Tragué saliva. Era consciente de que iba a ocurrir en algún momento, pero aún así no quitaba que tuviera los nervios a flor de piel. Me agaché, permitiendo que la pequeña se bajara de mis hombros.

- Invime: ¿Te marchas ya? - preguntó mirándome con un ápice de tristeza al clavar una rodilla en el suelo para estar a su altura.

- Yo: Eso parece. Que no me entere que te portas mal mientras yo no estoy, ¿eh? - Le acaricié la cabeza entre sus pseudocuernos, lo cual pareció animarla aunque fuera un poco.

- Invime: ¿Me traerás algún recuerdo de tu planeta? Nunca he estado allí.

- Yo: Eh... No te prometo nada, pero haré lo que pueda, ¿de acuerdo?

Me sobresalté cuando la pequeña anfibio me saltó encima, abrazándose a mi cuello con su cola meciéndose tras ella. Le devolví el abrazo y me levanté para despedirme del resto.

- Griffith: Onhaa, mucha...  mucha suerte ahí fuera. - Dudó durante unos momentos, no sabiendo muy bien qué hacer. - Que no nos veamos no es excusa para que dejes los entrenamientos.

- Yo: Lo sé, lo sé...

- Ciare: Cuídate mucho, cariño. - Me cogió de ambas manos con sus cuatro brazos, acariciándolas con afecto. - Trata de no darle muchas vueltas a esa cabeza tuya y descansa. Estás de vacaciones, al fin y al cabo. Disfrútalas.

- Yo: Lo... lo intentaré. - respondí devolviéndole la sonrisa.

- Azharu: Sah lafte. - dijo ofreciéndome una garra, demostrando un mayor conocimiento sobre las costumbres humanas que su hija. Al estrechársela, tiró de mi mano acercándome con sutileza para susurrarme sin que los demás nos oyeran. - No te dejes intimidar por esa vieja hiena estirada ahí abajo. En el fondo es un cacho de pan.

Me guió un ojo sonriendo antes de soltarme. No sabía muy bien cómo reaccionar ante aquello. Habiendo terminado de despedirme de los presentes, no tuve más remedio que acompañar al nerubiano. Subimos en uno de los ascensores de servicio, el cubículo descendiendo más allá de la plaza hacia las profundidades de la estación.

- Seerel: ¿Nervioso? - preguntó, probablemente al fijarse en las marcas emergiendo de mis escamas. Me crucé de brazos y me cubrí con las alas tratando de que no se notaran demasiado, olvidando que estas me salían por casi todo el cuerpo.

- Yo: Un poco...

- Seerel: No pasa nada, es normal. - Sonrió en lo que supuse que era un intento de animarme, no muy efectivo con una mandíbula llena de dientes afilados. - Si te sirve de consuelo, la capitana ha hecho todo lo posible en garantizar que tu bienestar sea prioritario ante la directiva.

Me acaricié los brazos, las marcas negándose a remitir. No mucho de lo que dijera podía hacerme sentir mejor. El leve zumbido del ascensor bajando empezaba a darme dolor de cabeza de la sangre bombeándome a toda potencia.

- Seerel: Ah, antes de que se me olvide. - No sé muy bien cómo con sus grandes pinzas, sacó una simple tarjeta blanca de un par de centímetros y me la ofreció.

- Yo: ¿Qué...?

- Seerel: Las direcciones y los números de la capitana y míos, así como los de Rollon. Sería buena idea que supieras localizarnos en caso de emergencia. - Al ir a cogerla apartó la mano, mirándome fijamente. - SOLO para emergencias, ¿de acuerdo?

- Yo: De acuerdo...

Guardé la tarjeta en el bolsillo, aunque aquello no me inspiraba mucha confianza que digamos. Crucé los dedos para que no necesitara usarla. El ascensor frenó sus descenso con suavidad anunciando la llegada a su destino poco después. Al abrirse las puertas reconocí el aceitoso olor del hangar y la zona de ingeniería. Las pocas veces que había pasado por allí el sonido de de las herramientas inundaba los talleres, volviendo el silencio de los pasillos aún más alienado. Uno de los transportes se encontraba aterrizando cuando llegamos, generando un estruendo metálico al posarse mientras el personal se encontraba ocupado llevando equipajes de aquí para allá y organizando a los que subían. Nos dirigimos justo al extremo opuesto del hangar, mucho más tranquilo. Tras una de las naves nos encontramos con la capitana y el director, así como la escolta de este.

- Seerel: Sentimos la espera. Ya está aquí nuestra estrella del día, señor. - Me empujó por la espalda, colocándome frente a ellos. - Xalcer, te presento a Derrok, el director del EXI. Será él quién te acompañe a la ciudad.

- Yo: E-encantado.

- Derrok: Así que este es el sujeto que nos ha estado causando tantos problemas.

Su voz resonó con aspereza, mirándome de arriba a abajo. Era un poco más bajo que la capitana, y aunque no se encontraba tan en forma como esta, estaba claro que cuidaba su imagen. Donde el inmaculado uniforme sin arrugas no le cubría, se podía ver un suave pelaje moteado bien cepillado y arreglado, sobre todo la melena que le crecía entre sus puntiagudas orejas y le descendía por la espalda.

- Capitana: ¿Todo listo, Seerel?

- Seerel: Así es. Sus cosas ya deberían estar a bordo.

- Capitana: Bien. - Escribió algo en la pantalla holográfica de su PDA. - Oficialmente ahora es TU problema.

El gnoll más pequeño abrió el archivo en el dispositivo de su muñeca, frunciendo el hocico ligeramente. Una vez terminó de leerlo, hizo un gesto a su escolta. Su aspecto me recordaban al de los ronso, con sus facciones felinas, pelajes azules con mechones blancos y un prominente cuerno creciéndoles en la frente. Intenté retroceder al verles acercarse armas en mano, pero me detuvieron agarrándome de los brazos.  

- Yo: ¡He-!

Uno de ellos me calló sujetándome el hocico a la vez que me colocaba un par de anillos en los cuernos. Una vez colocados en su sitio, estos emanaron un metal oscuro que se extendió por mi boca, cubriéndola por completo, momento que empezó a contraerse y a forzar mis mandíbulas todo lo posible, cerrándolas lo suficiente para permitirme respirar pero no abrirlas. Por su parte, el otro guardia me había quitado el guante de Airo y colocado otro par de anillos de esos en las muñecas. Cuando quise darme cuenta, mis manos se encontraban en una situación similar, esposadas la una a la otra y cubiertas por ese metal moldeable. Una vez me encontraba maniatado, uno de ellos se dirigió a mi espalda, colocando en mi cola algo que no alcanzaba a ver. Fuese lo que fuera, hacía que me fuera imposible separarla del suelo, como si estuviera imantada a este.

- Capitana: ¿No te parece un poco excesivo todo esto?

- Derrok: Es el cruce fallido entre una de las especies más violentas y una de las más agresivas. Da gracias que conseguí convencerles para que se conformasen solo con esto.

No esperaba llegar a la capital en un camino de rosas, pero no esposado como un criminal de alta seguridad. Miré a Seerel en busca de ayuda pero lo único que recibí fue una sonrisa de culpabilidad. El guardia le entregó mi guante al director, mirándolo  unos momentos antes de guardarlo.

- Derrok: Luego te lo devolverán. - Se volvió hacia la otra gnoll y el nerubiano. - Será mejor no hacer esperar a los triunviratos más de lo necesario. Os mandaré un informe sobre la decisión del Consejo y los planes que tengan preparados para el chico. Caballeros, disfruten de sus vacaciones.

Dicho estoy se dirigió a la nave que había al lado, poco más grande que un coche o una furgoneta. Los guardias me empujaron, obligándome a seguirle dentro. Me sentaron en medio, ambos ronso flanqueándome con el director en frente, demasiado ocupado comprobando datos en el dispositivo de su muñeca como para prestarnos atención. La nave no tardó en encender motores y alzar el vuelo, alejándonos del único lugar en el mundo en el que me sentía seguro. Odiaba admitirlo, pero estaba aterrado. Aterrado de lo que iba a ser de mí, y viendo mi situación actual, completamente esposado e inmobilizado, no me inspiraba muchas confianzas.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeMar Sep 10 2019, 15:48

Aparecemos en un callejón. Una noche rojiza nos envuelve, y la lluvia cae con un rítmico repliqueteo. Mi maestra genera un paraguas, el cual me da para que ambos nos resguardemos.

-Yo:M-

-Maievel:No, querido. Sé lo que vas a decir. La afección de tu amigo parece estar extendiéndose rápidamente por su cuerpo, y muestra signos de resistencia a nuestras artes. Con algo de esfuerzo quizás podría sobreponerme, pero dada la extensión de la enfermedad no sé si tendría consecuencias para él. Me temo que lo único que podemos hacer es observar.

Comenzamos a caminar. El lugar parece antiguo, con casas considerablemente más pequeñas que las que estoy acostumbrado a ver en Deia o la Tierra. Las calles están descuidadas, y los edificios, maltrechos. Abro la boca para insistir, pero hay algo de lo que ya estoy seguro, incluso aún siendo poco tiempo, de mi maestra: cuando dice algo, es verdad. No habla con medias tintas, y está segura de sus actos y palabras siempre. Imagino que lo da la experiencia. Trago antes de volver a entablar conversación.

-Yo:¿Dónde estamos, maestra?

-Maievel:M'sheireus, es hora de que te de directrices reales de como usar tus habilidades. Sé que te dije que querrías que viajases, pero tras lo ocurrido con Blake, me parece un tanto peligroso dejarte ver mundo a solas. No sin antes supervisarte un tiempo. Pero hoy hemos despedido al joven Blake Zennusen, tu amigo de la Tierra te ha recordado y, sinceramente, no creo que sea el momento más idóneo para que empecemos. -No dice nada durante unos segundos.- Estamos en mi planeta, mi apreciado alumno. Concretamente en mi ciudad, Romgaro. Estamos en Plenilunio, el periodo en el que la lluvia no cesa y la noche se hace interminable. Estoy segura de que te habrás dado cuenta, pero todo esta algo... envejecido.

-Yo:¿Es una civilización joven?

-Maievel:Cuando yo tenía tu edad estábamos en plena revolución, así que no. Está envejecida porque no puede avanzar. Como puedes ver, no hay gente apenas en la calle tampoco. ¿Sabes por qué?

-Yo:¿La guerra?

-Maievel:No hay guerra que dure tanto en un planeta tan pequeño como este. Y nadie quiere venir a un planeta que, por desgracia, ha servido de inspiración para mitificar el mal en otros.

-Yo:La Hermandad entonces.

-Maievel:En parte, mi apreciado aprendiz. La Hermandad ha tocado muchos planetas, y este no se libra. El tuyo sí. Por ahora.

-Yo:...¿Nosotros?

Mi maestra sonríe tristemente.

-Maievel:Los caomantes. Protectores de la libertad. La Hermandad. Dictadores que buscan subyugar planetas. ¿Qué piensas de esto?

La tormenta arrecia.

-Yo:Mis encuentros con la Hermandad no han sido agradables, maestra. Mis costillas te lo pueden asegurar. Pero también es verdad que en Miak... uno parecía dudar.

-Maievel:¿Y con los nuestros?

-Yo:Bien, bien. -Me mira de refilón.- ...Bien en su mayoría.

-Maievel:¿Y con Ygzska?

-Yo:Acababa de perder a su alumno, y quería aferrarse a algo. ¿Hace cuanto que estaba con él, maestra?

-Maievel:Desde que era un niño prácticamente. Era como un hijo para él.

La lluvia tamborilea sobre el paraguas.

-Yo:...No me gusta. Ygzska digo. Cuando me recogieron para instalarme en la base, fue él quien me llevó. Y era tan... Frío. Distante. Como si la vida de las personas no fuera con él. Me dijo que me olvidase de los que no fuéramos nosotros, básicamente. Que no merecía la pena arriesgar la vida por alguien que no fuera un caomante.

-Maievel:Cuando vives tanto, mi querido alumno, empiezas a distanciarte del mundo. La rutina se vuelven cadenas. Cada vez es más difícil sorprenderse con la vida. El universo, cada vez más profundo y hostil. Y la vida se torna papel. Pero siempre hay que intentar aferrarse a ella. A la propia y a la de aquellos que quieres. Ygzska es un buen amigo. Un gran caomante. Pero conozco sus faltas y fallos. En esencia, los caomantes vivimos en otro plano, M'sheireus. Ygzska ha olvidado que es "estar vivo". No cometas su error, querido.

Nos detenemos frente a un local, el cual está especialmente estropeado.

-Maievel:¿Algo más?

-Yo:Pensaba que los Estelas íbamos a ir todos a una, pero apenas nos vemos ni hablamos. Algunos incluso son agresivos con los demás. Y lo mismo va por los caomantes, con eso de estar "en vías de extinción".

-Maievel:La unión la dará el tiempo. Por supuesto que iréis todos a una, dado que sois una subdivisión creada de forma natural, pero entiendo a qué te refieres. Tendrás ocasión de conocer a tus compañeros de sobra, más cuando se plantean misiones que requieren de vuestra cooperación. En cuanto a nosotros... Visto lo ocurrido esta semana, no sé si es totalmente seguro que estemos juntos. Kyuremu no es el primero en desertar, y no sería de extrañar que ahora esté de parte de la Hermandad en lugar de por su cuenta, al igual que... tantos otros.

Se gira y para bajo el tejadillo del local, ahora totalmente a oscuras.

-Maievel:Vamos, querido.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeMiér Sep 11 2019, 20:07

El monstruo se levanta y se abalanza encima de mí. No tengo escapatoria. Lo único que puedo oír son gritos de miedo. De muerte. De su larga boca derraman babas que me mojan. El olor es nauseabundo. Acerca el hocico. Abre la mandíbula, permitiéndome contemplar una pesadilla de colmillos afilados, listos para clavar en la carne y desgarrar. Todo se queda en silencio cuando me echa el apestoso aliento.

-682: … Tú eres… asqueroso…

Muerde.

Me despierto con la respiración agitada y con lágrimas.

-Chesky: ¿Qué has soñado esta vez?

Miro a la catastrófica, quien reposa su espalda contra la pared, sentada sobre la cama que había debajo de la mía, movida hacia afuera para que ella tuviera un lugar donde dormir cómodamente. Me mira preocupada. No es la primera vez que pasa esto.

-Yo: El 682. Me comía…

-Chesky: Ni una noche te libras. Al menos tienes variedad.

-Yo: No si en todos veo morir o sufrir a alguien. A otros o a mí mismo. ¿Qué me pasa?

-Chesky: No soy precisamente una psicóloga. Sólo hice 3 años de 4 de la carrera, pero imagino que será estrés postraumático o alguna variante. Realmente no me extraña, teniendo en cuenta por lo que has pasado.

-Yo: ¿Qué puedo hacer?

-Chesky: Tus pesadillas no sólo abarcan a cuando estábamos en el sanatorio, ¿me equivoco?

-Yo: … No. Creo que… van desde cuando fui a Gehena. No, tampoco. También tengo pesadillas de antes. El sueño más antiguo, que recuerdo, es… María. Perdón, “Ma’Riagg”. El día en el que se descubrió como una alienígena. También fue cuando me enteré que mi tortuga era un “Linterna Verde”.

-Chesky: Ajá... - asiente, aunque no estoy convencido de que haya comprendido eso último-. Tu vida ha cambiado mucho en muy poco tiempo. No eres alguien quien se lleve especialmente bien con los cambios, ¿verdad?

-Yo: Joder, hay cambios y cambios...

-Chesky: Pues vas a tener que vivir con ellos. No puedes cambiar el hecho de que Órbita haya llegado y abierto Tierra al resto del universo. No puedes hacer que dejen de venir… extranjeros. No puedes evitar que aquellos que conoces se vean envueltos y, por ende, te afecten a ti también.

-Yo: … Ya.

-Chesky: Ahora estarás pensando que “para ti es fácil decirlo”, pero… Creeme que te entiendo- le miro con curiosidad-. Estos últimos días, aquí, viviendo en tu casa, he tenido la oportunidad de conocerte mejor. He visto rasgos en ti que he podido reconocer en otros. Y en mí misma- acababa de captar toda mi atención-. Yo antes era alguien perezosa. MUY perezosa. Siempre vivía en mi zona segura. Quizá es lo que llamarías “vivir en una burbuja”. Yo no le daba problemas a los demás ni los demás me daban problemas a mí. No tenía auténticas ambiciones. Todo venía a mí y yo aguantaba o disfrutaba lo que me tocaba, sin rechistar. Vivía de la infinita generosidad de mis padres. Recuerdo que mi padre siempre me consentía, mientras que mi madre me decía que debía aspirar a algo, aunque nunca me empujó a nada realmente. Lo único que me importaba era tener una vida cómoda, una en la que no tuviera que esforzarme jamás. ¿Te suena familiar algo de esto?

-Yo: … ¿Qué pasó?

-Chesky: Un cambio. Bastó un día para volverlo todo del revés. Un día lleno de cambios bruscos. Ahí empezó todo, cuando comencé a avanzar por mi cuenta. Todo puede cambiar en cualquier momento, pero la cuestión a la que quiero llegar es si te prepararás para ese cambio o dejarás que el cambio te fuerce a prepararte.

Nos quedamos mirándonos el uno al otro. No sé qué decir. Noto cómo hilos de luz traspasan las persianas.

-Yo: Vamos a desayunar.

Tras lavarme la cara y sin mediar más palabras entre nosotros, bajamos las escaleras. Nos encontramos a Fono, tirado por el suelo y todavía sosteniendo en la mano mi viejo MP4. La actividad de la máquina había sido muy monótona últimamente, consistente en quedarse sentado en una esquina mientras escuchaba música de mi reproductor. Me figuraba que algo le ocurría, pero no había querido importunarle con mis preguntas. Ahora me doy cuenta que debería haberlo hecho. Alarmados, nos acercamos a él y nos arrodillamos para verle mejor. El led del interior de su cabeza se enciende, como suele estar.

-Fono: Chesky, Franky, ha sido un placer conoceros. Voy a quitarme la vida.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeVie Sep 13 2019, 17:29

-Yo:¿De qué nos valdrá verle, maestra?

Han pasado dos días desde el funeral de Blake, y mi maestra ha decidido que es hora de ponernos en marcha. Tras pasar estos dos días en la base, hemos venido a Zala, el planetoide comercial en el que está el taller de un conocido suyo.

-Maievel: Hay que mantener el contacto con aquellos a quienes aprecias, querido. Además, estoy segura de que tendrá algo que te servirá.

El taller, de considerable tamaño, corta las luces de neón del cielo nocturno. Un olor aceitoso inunda el lugar, acompañado del sonido de máquinas martilleando sin parar.

-Maievel:Espero que no tengas problemas con los cadáveres, querido.

Antes de que le pregunte, se adentra en el lugar. La sigo, momento en el que descubro lo inmenso de la instalación. Una decena de robots cargan cajas y arreglan piezas de a saber qué maquinaria. Otros se dedican a soldar y forjar. Me quedo mirando como un pequeño grupo se dedica a ensamblar lo que parece ser otro de esos trabajadores.

-Maievel:¡M'sheireus!¡Ven aquí, querido!

Acelero el paso y me acerco a la maestra, la cual está esperando a alguien frente a una gran compuerta. El suelo tiembla rítmicamente. Escucho susurrar a la maestra un "ahí viene". Del portón surge una especie de oruga metálica gigante, con sendas patas de araña en los laterales que le ayudan a moverse. Por la parte anterior de su cuerpo se observan diversas compuertas y, sobre la misma, una pequeña vitrina llena de un líquido viscoso de color verde. Un cosquilleo recorre mi nuca, quedando así listo para establecer comunicación con el recién llegado.

-????:¡CUANTO TIEMPO!

-Maievel:Buenas noches, Puna.

De una de las compuertas surge un brazo acabado en pinza, el cual coge la vitrina y la pone a nuestra altura. Es entonces cuando veo la cabeza humanoide en estado de semidescomposición flotando en ella. Contengo las nauseas cuando veo que abre la boca para seguir hablando, pero la maestra se adelanta.

-Maievel:Puna, te presento a mi pupilo, M'sheireus Huua. -Hago una leve inclinación.-  M'sheireus, éste es Puna, conocido en Zala como "El Gigante de la Forja".

-Puna:¡TÚ LLÁMAME PUNA, MUCHACHO!

Una portizuela se abre, sacando otro brazo de ella. Tras aferrar la vitrina da una vuelta a nuestro alrededor.

-Puna:¡MAIEVEL LEM!¡ESTÁS VERDADERAMENTE PRECIOSA!

-Maievel:¿Me lo dices de veras?

-Puna:¡TE JURO QUE SÍ!¡NUNCA TE HABÍA VISTO TAN BONITA!

-Maievel:También tu estás guapo.

Unas burbujas salen de la inerte boca de Puna en una risa que suena como una olla hirviendo.

-Puna:¡¿Y QUÉ TE TRAE POR AQUÍ, MI MÁS QUERIDA MAESTRA DEL CAOS?!

-Maievel:Han pasado cosas, Puna. ¿Hay alguna novedad por Zala, querido?

-Puna:¡LAS HAY, LAS HAY!¡RESULTA QUE HAY ALGUIEN QUE ESTÁ TRAYENDO MERCANCÍA NUEVA A ZALA!¡Y DE LA MALA, ME TEMO!¡VIENE DE UN PLANETA LLAMADO DEIA, NO SÉ SI LO CONOCES!

-Yo:¿De Deia?

-Puna:¡ESO HE DICHO, ZAGAL!

-Yo:Yo soy de... ¿Drogas?¿Han traído drogas desde allí?Pero si Blake cortó el tráfico.

-Puna:¡CHICO, EL CRIMEN SIEMPRE VA UNO O DOS PASOS POR DELANTE DE LA LEY!¡QUIZÁS DEBERÍAS REVISAR ESO DEL TRÁFICO CORTADO!

-Maievel:¿Algo más, Puna?

-Puna:¡ME TEMO QUE MALO TAMBIÉN, MAIEVEL!¡CORREN RUMORES DE QUE ALGUIEN ESTÁ LLEVANDO ARMAS A UN PEQUEÑO PLANETA ALEJADO DE IOU LLAMADO "TIERRA"!¡NADIE SABE EXACTAMENTE CÓMO, PERO EL MURMULLO DEL RUMOR RESUENA POR TODA LA CIUDAD!

-Maievel:Gracias, Puna. Me ha alegrado verte.

-Puna:¡VUELVE CUANDO QUIERAS, MAIEVEL!¡MIENTRAS LA GENTE RECUERDE A LA EMPERATRIZ BLANCA, SEGUIRÉ AQUÍ, ESPERÁNDOTE!

La vitrina con la cabeza vuelve a su posición inicial, tras lo cual salimos del taller. Me quedo mirando a la maestra. Maievel dice que haremos un alto para comer antes de volver a la base para retomar el entrenamiento diario.

-Yo:...Tu sabías todo esto, Maestra.

-Maievel:No, no lo sabía. Pero pensé que Puna sabría algo.

-Yo:Tengo que volver a Deia entonces.

-Maievel:¿Y qué pista seguirás, mi querido alumno?Puede que sigan allí, pero tu mundo está ahora en paz. Mucho me temo que tendrás que esperar hasta que hagan ellos el primer movimiento.

-Yo:Investigaré este sitio entonces.

-Maievel:Si han llegado hasta aquí las drogas y los mismos que las están comerciando han llegado a la Tierra, nada asegura que vayas a encontrarlos aquí.

-Yo:Esa es otra. ¿Cómo han llegado a los dos planetas?No es sólo que el mío y la Tierra se hayan unido hace prácticamente nada, sino que no entra entre los 32 planetas afiliados a Órbita.

-Maievel:¿Has hecho tus deberes?

-Yo:Más bien me he aburrido mucho volviendo desde O'tia a la Tierra.

-Maievel:Recuerda que Órbita es sólo una de las tantas organizaciones que permite el viaje entre planetas, y no es precisamente de las grandes. Ni siquiera lo es de las medianas, mi apreciado pupilo. No descartes que hayan trasbordado en algún planeta intermedio.

-Yo:¿Y la Hermandad?

-Maievel:Vale, M'sheireus. Hay algo que quiero que te grabes a fuego en la mente: la Hermandad del Órden no es responsable de cada mal del Universo. Sé muy bien que es lo que ciertas corrientes dentro de nuestros textos sugieren, pero la realidad es bastante diferente. -Asiento.- Pero sí es verdad que puede haber alguien más implicado. El tiempo, o quizás tu, dirá quién es.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeMiér Sep 18 2019, 17:23

-Chesky: ¡Atrás, déjame verlo!- empieza a examinar a la máquina que se hallaba tumbada en estos momentos. Busca algo usando sus ojos y sus manos-. ¡Ayúdame a darle la vuelta!

Fono tiene un cuerpo muy pesado, pero entre los dos conseguimos ponerle boca a abajo con cuidado, sin dejar que su peso destroce el suelo con el impacto. Entonces vuelvo a alejarme para dejar a la catastrófica continuar el examen mecánico. La veo presionar en algunas partes que luego se hunden bajo sus dedos. Esto abre parte de una carcasa que protegía un panel con luces y pequeñas pantallas, los cuales muestran signos de un lenguaje que desconozco.

-Chesky: ¿Tienes tan poca energía? ¿Cómo? No he visto ninguna fuga. Lo único en lo que puedo pensar es… ¡Franky, tráele sus raciones, deprisa!

Tardo unos segundos en reaccionar, pero me adentro a la cocina lo más rápido que puedo. Encima del congelador que está al lado de la puerta que lleva al patio, es donde hemos ido colocando la energía o combustible en forma de cubos rosas, que compramos para la sustentación de la máquina viviente. Cojo todos los cubos que soy capaz de sostener en mis manos y se los llevo a Chesky. Ésta me pide que los ponga en el suelo un momento y le ayude otra vez a poner boca a arriba al robot. Una vez hecho, abre el compartimento en la parte frontal de Fono para meterle ahí los cubos de energía. Ya queda a esperar para comprobar si ha funcionado. El robot de azul metalizado reacciona con un parpadeo de su led y un ligero movimiento de cabeza.

-Fono: He sido recargado.

-Chesky: ¡Cosa que deberías haber hecho tú mismo! ¿En qué clase de subrutina te has metido para no consumir tu energía cuando debes?

-Javi, ¿qué pasa?

Miro hacia las escaleras con el corazón en la garganta, encontrando la mirada preocupada de mi madre, quien acababa de bajar.

-Yo: No-no pasa nada, mamá. Íbamos a desayunar.

Tras hacer eso mismo, Chesky, Fono y yo nos vamos de la vivienda. Los tres estamos subidos en el coche volador que nos trajo a mi casa, elevados como a 20 metros de altura.

-Chesky: Aquí tendremos algo de privacidad- dirige su mirada hacia el robot de la cabeza cónica-. Bueno, ¿piensas decirnos por qué no has consumido tus raciones últimamente? Se me ocurrió que te nos abrirías si estábamos solos. No es que esté diciendo nada malo sobre tu familia, Franky. Ni siquiera nos entienden. Lingüisticamente hablando.

-Yo: Tranquila, creo que te entiendo. Y no me refiero sólo a lo lingüístico.

-Chesky: Venga, chatarrilla, suéltalo de una vez.

-Fono: … Salvarme fue una acción innecesaria. Mi existencia no es sólo innecesaria, sino peligrosa. Sabiendo esto, quise apagarme permanentemente.

-Chesky: Si tanto querías “apagarte para siempre”, ¿por qué no intentas tirarte ahora? Quizá no te destruya completamente la caída, pero los daños podrían estar más allá de lo que podría hacer para arreglarte, aquí y sin herramientas.

-Yo: ¡No le des ideas!

-Fono: Descuida, no lo haré. Podría herir a alguien que esté pasando por debajo o dañar el suelo asfaltado. No deseo ninguna de las dos posibilidades. Quiero terminar de la forma que lleve a menos inconvenientes.

-Chesky: Ya, ¿y de dónde viene esta actitud suicida, si se puede saber? ¿Qué es eso de “existencia peligrosa”?

-Fono: Los acontecimientos en el centro médico dejaron demostrada esa evidencia.

-Yo: … ¿De verdad ayudaste a 682 a escapar?

La catastrófica se me queda mirando sorprendida. No esperaba que se le hubiera escapado eso.

-Fono: Es cierto.

-Chesky: ¡Espera, espera, desde el principio! ¿Hablamos del mismo monstruo que por poco nos devoró? ¿El monstruo por quien tuve que hacer un trato con una entidad milenaria que me llevaría a entregarle el completo control de mi propio cuerpo? ¿ESE MONSTRUO?

-Yo: Ese monstruo.

-Fono: Si estáis solicitando una explicación, os la daré. Ocurrió al poco tiempo de que Waika tomara control del centro. Empecé a oírle.

-Yo: ¿A quién?

-Fono: A 682, desde su celda de confinamiento. Pude oir su respiración, sus gruñidos. Y sus palabras. Me habló como si supiera que alguien podía oírle. Que yo podía oírle. Me dijo que saldría y asesinaría a cada ser vivo que poblara el sanatorio. A menos que le entregara comida. Comida viva. Entonces dejaría vivir al resto. También insistió en mantenerlo en secreto. De delatarlo, mataría a todos. A partir de estos requisitos, creé una lista en la que apunté a todos los individuos con los que convivía, ordenándolos según quiénes provocaban más problemas o… a quienes tenía más lealtad.

-Yo: No entiendo.

-Fono: A lo largo de mi estancia allí, tuve diversas interacciones, tanto con los pacientes como con los falsos profesionales que tenían que velar por nuestra seguridad. Según cómo me trataron, desarrollé relaciones con ellos. Buenas, malas e indiferentes. Reservé las últimas posiciones de mi lista para aquellos con quienes tenía buenas relaciones, como vosotros dos, Balyed, Eshill… Los primeros fueron siempre para los que nos atacaron directamente alguna vez- la fialetiana y yo guardamos silencio por unos segundos-. Mi prioridad era manteneros a salvo.

-Chesky: No es que no me sienta halagada por ser tu mejor amiga en un psiquiátrico, pero… Se me hace difícil de digerir que eligieras vidas por encima de otras en vez de buscar una solución para salvarnos a todos.

-Fono: No es justo que me digas eso. Propusiste el abandono de Ckriih porque pensaste que nos beneficiará a corto o a largo plazo.

-Chesky: ¿De verdad piensas que es lo mismo?- su voz suena decepcionada-.

-Fono: … Por supuesto que intenté pensar en todas las posibilidades. Pero 682 me había encontrado, aunque estuviera encerrado y recuperándose todavía de su estado en descomposición. No tenía forma real de saberlo, pero las conclusiones me llevaron a que estaba totalmente a su merced. Eliminé toda información sobre el 682 en los servidores principales para que nadie descubriera lo que estaba pasando, e incluso intenté culpar a otro de las desapariciones. Como podéis comprobar, no soy digno de confianza.

Hay otro silencio. El viento frío me golpea la cara, lo que me hace pestañear y mirar hacia abajo. Así poso la mirada en mi mano mecanizada. Vuelvo a dirigirme al robot.

-Yo: ¿Tenías miedo?- me atrevo a preguntar-.

-Fono: … Que me preguntes algo así en serio, es uno de los motivos por los que eras de los últimos en mi lista.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeVie Sep 20 2019, 02:26

La nave no disponía de ventanas, por lo que solo me enteré que habíamos llegado cuando el vehículo se detuvo en tierra firme y apagó los motores. Al salir tuve que sujetarme a las paredes del coche, la diferencia de gravedad haciendo de las suyas otra vez. Habíamos aparcado en un pequeño puerto elevado al aire libre, rodeados de prístinos edificios que se alzaban hasta desgarrar el cielo despejado sobre nuestras cabezas. Una caída bastante considerable hacia un mar de árboles te esperaba si te salías de la plataforma y la única salida consistía en una puerta doble acristalada que daba a un edificio cercano, donde allí, el director conversaba con uno de los guardias. Se encontraban demasiado lejos para poder oír lo que decía, pero puede verle dándole algo antes de que se marchara por su cuenta. El ronso le hizo un gesto a su compañero con la cabeza, quién me urgió a seguirles de nuevo, cada uno a mi lado.

El interior del edificio parecía sacado de una película o serie de ciencia ficción, todo blanquecino y metalizado, con puertas automáticas y robots llevando cosas de aquí para allá. Por el camino nos topamos con varios guardias más, así como transeúntes bastante bien vestidos de múltiples especies, quienes se volvían hacia nosotros al vernos pasar. Como si no tuviera ya bastante. Recorrimos varios pasillos y escaleras hasta llegar a una habitación pequeña, sin mucho mobiliario salvo por un par de sillas, un armario y un escritorio. Sobre este había un aparato rectangular con varias hendiduras, pero lo más llamativo era la máscara esférica que había a su lado sobre un uniforme hecho jirones.

- Guardia: Siéntate. - me ordenó uno de ellos con voz profunda señalando la silla frente al escritorio mientras su compañero guardaba la puerta.

Hice como me dijo, sentándome frente aquella extraña máscara tan semejante a una calavera. Su superficie mateada parecía hecha a base de hueso pulido, con cuernos astados creciendo a sendos lados. No poseía ningún rasgo facial, salvo por dos grandes orificios en su parte frontal, a través de los cuales se podía contemplar un interior sumido completamente en la oscuridad. Me tensé en la silla cuando un líquido negro como la tinta empezó a emanar de esta. La máscara se levantó a medida que el líquido se solidificaba formando un cuerpo bajo ella, usando los jirones de tela como capa para cubrirse.

- Sombra: Ah, sí, el sujeto perdido. Ya era hora.

Aquella presentación habría resultado más impactante si la criatura que tenía frente a mí no midiera menos de un metro, ocupando su cabeza casi la mitad de todo su cuerpo, ni tuviera una voz tan suave y aguda. La verdad era que llegaba resultar bastante mono.

- Sombra: ¿Tenéis sus datos? - preguntó al guardia a mi lado, quién le entregó una tarjeta. Tomándola con sus cortas extremidades, la insertó en el dispositivo de la mesa, mostrando una pantalla. - De acuerdo. Xalcer, de... Tierra, ¿correcto?

Traté de abrir la boca para responder pero el bozal me lo impedía, así que me tuve que limitar a asentir. La criatura tarareó mientras seguía comprobando el resto de datos.

- Sombra: ¿Drakano? Parece que hay un error.

- Guardia: Quieren todo tal y como aparece ahí, sin modificaciones. Órdenes de arriba.

Un escalofrío me recorrió al sentir esos ojos vacíos e inexpresivos posarse sobre mí. Vale, ya no me parecía tan mono. Revisando por última vez la pantalla, pulsó un par de botones y esperó unos segundos hasta que se encendió una luz en el aparato. Abrió un compartimento en su lateral y sacó una gruesa pieza de metal rectangular ligeramente curvada. En su superficie se podía percibir un número de serie grabado, así como un pequeño punto de luz rojo en la esquina parpadeando en aquellos momentos.

- Sombra: Acércate.

Mientras que con una mano gélida al tacto me levantaba el hocico, con la otra llevó la pieza hasta la base de mi garganta. Una vez hizo contacto con mis escamas, varias placas salieron de los laterales extendiéndose alrededor de mi cuello, como un collar, ajustándose todo lo posible a este. Comencé a toser con fuerza cuando algo empezó a haciendo presión contra la garganta. Un par de púas habían salido de la parte principal del collar, clavándose contra mis escamas y oprimiéndome ambos lados de la laringe.

- Sombra:  Ya puedes quitarle las esposas.

- Yo: ¿Q-qué es esto?- pregunté en cuanto mi boca se vio liberada.

- Sombra: Tu collar de identificación. Todos los drakara deben estar registrados y llevar uno por motivos de seguridad.

Aunque podía respirar, tener aquella cosa clavándose en mi garganta no era nada placentero, por lo que lo primero que hice nada más recuperar el control de mis manos fue tirar de él, intentando colocarlo en una posición más cómoda. En cuanto lo moví un poco, sonó un pitido y me quedé de piedra, mirando a la nada. Aquella cosa me acababa de soltar un chispazo de pies a cabeza.

- Sombra: Solo cierto personal tiene la autorización y los códigos para extraerlo. El sistema está preparado para soltar una descarga de advertencia en caso de que intentes quitártelo por tu cuenta.

- Yo: ¿Y hasta cuándo tengo que llevar esto puesto?

- Sombra: Mientras te encuentres en el Capitel es obligatorio llevarlo puesto en todo momento. De no hacerlo se consideraría un grave delito. Hay otros planetas que también lo requieren, pero eso queda a discreción del gobierno de cada uno. - Acercándose al borde de la mesa, abrió uno de los cajones y se puso a rebuscar en él, sacando una tarjeta de datos. - Esto debería aclararte cualquier duda que tengas.

- Guardia: ¿Has terminado ya? - preguntó, agitando su cola con impaciencia.

- Sombra: Sí, ya te lo puedes llevar.

Casi no tuve tiempo de coger la tarjeta que me ofrecía antes de que me agarraran de un brazo y me obligaran a levantarme. Dejé que me llevaran a donde fuera que íbamos sin resistencia. Pasé la mano por el collar, sintiendo un agujero enorme en el fondo del estómago. No, el frío tacto del metal era bastante real. ¿En serio debía llevar esa cosa tan agobiante todo el día? Casi ni me enteré cuando salimos al exterior, o al menos, a una amplia habitación abierta a este. La pared opuesta a la que habíamos entrado era inexistente, dando a una terraza exterior bañada por el sol. Varios sillones y sofás decoraban la zona de las paredes, algunos ya ocupados, siendo reemplazados por mesas y sillas en su centro, en una de las cuales encontramos al director.

- Guardia: Señor. - saludó con una ligera reverencia al acercarnos.

- Derrok: Gracias, podéis descansar. - les despachó, dejándonos solos. Me miró, o más concretamente al collar, antes de indicarme que me sentara. - Ponte cómodo, nos llamarán cuando acabe la reunión.

Cogió la taza que tenía frente a sí de lo que debía ser su equivalente al café y se reclinó en la silla cruzando las piernas, encendiendo el dispositivo de su muñeca. Plegué las alas y recosté la cola sobre mi regazo, pasando los dedos por las púas intentando no volver aquella situación más incómoda para mí de lo que era. Tenía tantas preguntas que hacer, pero me daba demasiado corte como para abrir la boca, así me quedé allí en silencio observando nuestros alrededores. De una de las paredes con un gran mural se deslizaba agua sin cesar sobre una fuente, regando las plantas de su alrededor con el leve chapoteo, siendo su contraria ocupada por una barra, tras la cual un camarero se entretenía preparando una bebida. No era de extrañar que el director decidiera esperar allí. El sereno murmullo de la fuente y la brisa fresca que entraba resultaban bastante relajantes.

- Derrok: Tranquilízate, chico. - Sin darme cuenta había estado moviendo la pierna sin parar, haciendo que la mesa tambaleara.

- Yo: P-perdón... - me disculpé intentando controlar el tic.

Pasándose la mano por la melena con un suspiro, apagó su dispositivo y dejó la taza sobre la mesa, llamando al camarero. Este tomó su orden antes de regresar tras la barra.

- Derrok: Te sentará bien tomar algo.

- Yo: N-no hace falta, estoy bien...

- Derrok: No, no lo estás.

No había ser un lince para fijarse cómo las marcas de sangre me palpitaban como si tuvieran vida propia. La única vez que las había visto así de intensas fue cuando mis brazos de leche cayeron. Al poco el camarero regresó dejando un vaso frente a mí, de un color azulado y tonos rosas.

- Yo: G-gracias.

No estaba muy seguro si era seguro tomármelo sin que Airo me lo confirmara, pero aún así lo cogí y me lo llevé a los labios. Necesitaba no pensar por un rato. Era refrescante, con un sabor dulce pero cítrico a la vez, como una limonada con la suavidad de la vainilla.

- Derrok: ¿Mejor? - preguntó cuando dejé el vaso habiendo vaciado casi la mitad de un trago.

- Yo: Un poco... Gracias.

- Derrok: No sería muy buena idea que te diera un ataque mientras estás bajo mi responsabilidad.

No conseguía discernir si de verdad lo había hecho por obligación o por buena voluntad, pero era cierto que me había ayudado a despejarme. Los minutos pasaron con lentitud, alienígenas yendo y viniendo continuamente, algunos para quedarse y tomar algo y otros solo de paso. A cada sorbo que le daba a mi bebida fui reuniendo un poco de valor.

- Yo: ¿Los demás tuvieron que pasar por lo mismo? - Conseguí atreverme a preguntar por fin. Las orejas del gnoll se giraron hacia mí antes de apartar la mirada de la pantalla. - Los otros híbridos, me refiero.

- Derrok: No del todo. Normalmente me encargo yo de supervisar vuestros avances, pero volver de entre los muertos después de más de veinte años... Algo así escapa completamente de mi control. Esa responsabilidad recae en el Consejo.

- Yo: Y... ¿qué va a pasar conmigo ahora?

- Derrok: El triunvirato golkiir es el responsable de tu bienestar, por lo que serán ellos los encargados de asegurarte un lugar donde vivir mientras la estación permanece fuera de servicio.

- Yo: Pero...

Los oídos me pitaron con un leve zumbido cada vez más intenso. Al alzar la vista vi que se trataba de un dron, acercándose a nuestra mesa y situándose frente a la hiena.

- Dron: Buenos días, director. Los embajadores les están esperando.

- Derrok: Gracias, en seguida vamos.

Dicho esto, el dron se marchó levitando hasta el techo, desapareciendo tras un conducto. El gnoll se ventiló lo que le quedaba en la taza de una sentada y se levantó, arreglándose su moteado pelaje y el traje. Intentando no ahogarme en el proceso, me terminé como puede mi bebida.

- Derrok: ¿Listo?

- Yo: C-creo que sí...

- Derrok: Puede que los triunviratos te conozcan, pero son gente de gran importancia. No hace falta que te recuerde que te comportes como es debido ante ellos.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeSáb Sep 21 2019, 21:45

Mi maestra abre un portal de vuelta a la base.

-Yo:Maestra.

-Maievel:¿Sí, M'sheireus?

-Yo:Aquí hay un conocido mío. Se llama Trecim, y está aquí como trabajador con funciones de mantenimiento y saneamiento. Estaba relacionado con el caso de las drogas en mi ciudad. Es una historia algo larga que puedo contarte luego si quieres, pero lo importante es que trajeron tanto a él como a sus padres como medida preventiva ante un posible ataque. Los dos creíamos que se había acabado más o menos el tráfico, pero visto lo visto... Creo que debería informarle de lo que Puna nos ha dicho. No es seguro que vuelva a casa todavía, por mucho que quiera.

-Maievel:...No tardes mucho. Tenemos sesión de entrenamiento en 30 minutos en el patio trasero.

Salgo corriendo en busca de Trecim. Lo encuentro arreglando parte del cableado de una de las luces de un pasillo, las cuales sujeta otro operario. Mira abajo cuando doy un par de golpecitos a la escalera en la que está subido.

-Trecim:¡Hola, M'sheireus!¿Ya de vuelta?

-Yo:Buenas, Trecim. ¿Tienes un segundo?

Se me queda mirando unos segundos para, a continuación, bajar de la escalera. Me disculpo con su acompañante por interrumpir su labor y nos vamos a un lado.

-Trecim:¿Ha pasado algo? -Asiento. Su cara forma un gesto preocupado.- Es por las drogas, ¿verdad?

Vuelvo a asentir. Mi congénere suspira, cansado.

-Yo:Era de esperar que no hubiera desaparecido, pero... no esperaba que saliera de Deia. Mi maestra y yo fuimos a visitar a un amigo suyo, y gracias a él nos enteramos de que están llegando a ese lugar y, desde ahí, repartiéndose por diversos planetas. Lo que quiero decir es que es mejor que os quedéis aquí un tiempo más.

No me dice nada, pero parece como si, de repente, le llovieran años encima.

-Yo:Lo siento. Investigaré más acerca de ello en cuanto tenga ocasión, pero ahora mismo... es mejor que te mantengas lejos de Bimbpep.

Trecim asiente, pesadumbroso.

-Trecim:Nunca llegué a agradeceros la ayuda a ti y a Blake. He buscado cual es su despacho, pero aparece como "no disponible. ¿Sabes cómo puedo encontrarle, M'sheireus?

Se me hace un nudo en la garganta. Pongo el pretexto de que tengo prisa antes de que se me salten las lágrimas por hablar de Blake. Voy a mi habitación, donde me cambio y pongo ropa cómoda para el ejercicio que ahora me toca realizar. Desde la ventana del dormitorio veo como mi maestra me espera en el patio trasero, cambiando ahora su atuendo por ropa ajustada, con movilidad suficiente. No sé si alegrarme porque no me ha subestimado, cosa que parece denotar su ropa, o temblar por la que se me viene encima. Sea como sea, salgo del lugar. No tardo demasiado en estar frente a mi maestra.

-Yo:Perdón, maestra.

-Maievel:Llegas a tiempo, querido. Si te parece, empecemos con algo de calentamiento. ¿Conseguiste lo que te pedí? -Asiento.- Tu fisiología es claramente diferente a la mía, por lo que nuestros métodos de entrenamiento previos al combate difieren.

Iniciamos nuestro calentamiento. Otros tantos caomantes entrenan también en el espacio a nuestra disposición. Mientras estiro veo pasar a Deveios Plox, el splixon compañero de los Estelas, pasando rápidamente en dirección a la sección de despachos. Me saluda con una sonrisa al pasar, pero no se detiene.

-Maievel:Es hora de empezar, mi apreciado pupilo. Durante los próximos años, tal y como te dije cuando nos conocimos, realizarás el entrenamiento que te llevará a ser un superviviente y, si todo va bien, un maestro del caos. Es evidente que nuestras artes tienen un rasgo mucho más espiritual que físico, pero nunca debemos descuidar la defensa cuerpo a cuerpo. Creo que coincidirás conmigo, dadas las experiencias que has tenido. Es por ello que realizarás un entrenamiento diario, ya sea conmigo, en solitario o con uno de tus compañeros de los Estelas. Es evidente que te será imposible defenderte físicamente de personas con tallas como la de Dehena Sut, pero hay un rango en el que te puede salvar la vida estar preparado. Soy consciente de que ya tienes mucha tarea y que aprender a ser eficiente en las artes consume mucho tiempo, pero precisamente eso es algo que nos sobra a los caomantes. No siempre voy a estar para ayudarte. Ya ha pasado una vez, y es evidente que el peligro al que estuviste expuesto no es nada comparado con lo que nos encontramos a diario. Quiero ver de qué nivel partes, M'sheireus.

Sin previo aviso, y antes de que me de cuenta, me patea en la entrepierna. El dolor me recorre todo el cuerpo y hace que me doble. Me lanza entonces un puñetazo lateral que me termina de hacer caer al suelo. Me llevo las manos a la zona afectada mientras gimo. Veo de refilón como algunos de los que están allí sonríen.

-Maievel:Por lo que veo, tu atención es deficiente.

-Yo:C-creia que darías una señal o algo, maestra...

-Maievel:Ahí fuera no hay señales, querido. - Se pone en guardia.- Estar alerta en todo momento es el primer paso para mantenerte con vida.

Va a lanzarme otro puñetazo, pero salto hacia atrás. Cuando se acerca para seguir golpeando, salto al aire. Uno. Dos. Tres. Hasta cuatro segundos me mantengo ahí arriba. Cuando empiezo a caer, me agarra por una de las colas y me lanza al suelo. Se pone sobre mi, aferrando mis piernas con las suyas, mientras lanza una salva de puñetazos. Intento repelerla con un impulso de energía, pero estoy demasiado centrado en bloquear los golpes con los brazos. Aun así, Maievel consigue hacer que los baje, dándome hasta tres golpes en la cara antes de retirarse. Me siento, dolorido y avergonzado.

-Maievel:Tenemos mucho que hacer, querido. No importa. Todo llegará.

Me ofrece la mano pero, visto el ataque inesperado con el que ha empezado, me alejo de ella. Esto parece darle pie a seguir atacando sin parar. El entrenamiento con Kyuremu parece ahora con un juego de niños. No es como si intentase atrapar humo con las manos. Es como intentar darle puñetazos a una ola de un tsunami: no sólo no va a pasar nada, sino que va a machacarte sólo por estar ahí, y no le va a importar lo más mínimo.

-Maievel:Buena sesión, pero será mejor que empecemos por algunas formas básicas. Es todo por hoy, querido. Te espero en mi despacho en una hora.

Cambia su ropa y se va, no sin antes darme un pañuelo para limpiar la sangre que ahora sale de mi nariz. Paso unos minutos más en el suelo antes de intentar levantarme con piernas temblorosas.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeMar Sep 24 2019, 23:49

-Chesky: ¿Cómo conseguiste llevar a tus “sacrificios” al 682? No vi ningún indicio de lucha o alguna puerta forzada de las habitaciones de los desaparecidos.

-Fono: Poseo la función de reprogramar las mentes orgánicas de cierta complejidad- no puedo evitar mirarle con incredulidad-.

-Yo: ¿Controlas mentes?

-Fono: Es una manera más de decirlo.

-Chesky: ¿Por qué tendrías una habilidad así? Fono, me dijiste que vienes de Gorlam II, pero nunca lo que hacías allí o cualquier otra cosa antes del centro médico.

-Fono: Primero tenéis que entender que no vengo de una raza mecánica. Fui creado por el Imperio Xirtam para luchar en su conflicto contra las fuerzas rebeldes que se oponían a su gobierno.

-Chesky: ¿Fuiste creado en la guerra y te dieron conciencia? ¿Por qué harían algo así?

-Fono: Me he hecho esa misma pregunta repetidas veces. Sigo sin respuesta. Precisamente gracias a esta “conciencia”, me di cuenta del daño que estaba provocando. Huí al centro médico en el que nos encontramos. Nadie debe poseerme. La mejor manera es desapareciendo.

-Chesky: No te precipites. Aunque dijiste que no te tirarías del coche. Mira, el daño está hecho, no resolverás nada matándote.

-Fono: Pero puedo provocar más daño en el futuro.

-Chesky: Pues aprende a no hacerlo. Aprende de tus errores. ¿Crees que sería una catastrófica a día de hoy si no hubiera seguido esa sencilla lección? Empieza por buscar algo que quieras hacer, algo que sólo podrías estando encendido, como un propósito. Piensa que nos pondríamos triste si te vas, ¿verdad, Franky?- asiento-. Y eso es hacernos daño de una forma. Así que vive por nosotros, por favor- le pide con solemnidad-.

La máquina guarda silencio para procesar la petición y dar una respuesta.

-Fono: Aceptaré vuestra solicitud. Pero con una condición.

-Yo: ¿Cuál?

-Fono: En el caso de que no consiga encontrar… este nuevo propósito, me destruiréis.

_______________________________________________________________________________________________________________________________________________

Estaba revisando cosas en mi ordenador cuando observo que me había llegado un nuevo correo. Lo abro. Veo una imagen en la que hay escritos caracteres que desconozco. Me levanto del sillón y bajo las escaleras. Encuentro a Fono en su lugar ya de costumbre. Sin embargo, en vez de estar con mi MP4, está ahora con mi portátil, consultando información sobre mi mundo. Tras llamarle la atención, me señala hacia la puerta que lleva a la calle. Paso al porche y veo a la chica de la piel morada ocupada montando un artefacto. Lo que hay de éste ahora mismo se halla en el pilar de ladrillos que está unida a la puerta negra que lleva a fuera.

-Yo: ¿Qué…? Chesky, ¿qué estás haciendo?

La fialetiana voltea.

-Chesky: Había pensado que tu casa está muy desprotegida. Quiero ponerle un sistema de seguridad con el que repeler intrusos.

-Yo: ¡Esa... ! ¡Esa decisión no es tuya! Deja eso y mira a ver un correo que me ha llegado.

-Chesky: ¿Para qué?

-Yo: Está escrito en un lenguaje alienígena, creo.

-Chesky: ¿Entiendes otros idiomas pero no puedes leerlos? Espera- su mirada desinteresada cambia a otra que denota impaciencia-, a lo mejor…

Me echa a un lado y entra a la casa. Para cuando voy por la mitad de la escalera, oigo cómo la chavala de los ojos rojos grita con entusiasmo.

-Yo: ¿Qué pasa?- pregunto nada más entrar a mi cuarto de nuevo-.

-Chesky: ¡Este correo era para mí! ¡Me devolverán mi identificación y con ello mis fondos y mi permiso para viajar a otros planetas!

-Fono: ¿No les ha extrañado que estés aquí en vez de estar en el sanatorio?- dice desde el piso de abajo-.

-Chesky: Les he explicado que se liberó un monstruo que se comió a todo el mundo- no alza la voz porque sabe que Fono le oirá igualmente-, pero yo conseguí escapar. No tienen establecido ningún protocolo para un caso como ese, así que no me hicieron más preguntas.

-Yo: Ah, entiendo...

-Chesky: Veamos, qué puedo prepararme para irme…

-¿Te vas?- preguntamos casi al unísono el robot y yo-.

-Chesky: ¿Nos os lo había dicho?- sale del cuarto y empieza a bajar escaleras-. Esa Disruptora me contó detalles sobre el tiempo de reinado de la Emperatriz Blanca- recoge la comida que fue comprada para ella y la pone en una de las muchas bolsas que guardamos en mi casa. Uno de ellos se trata de una poderosa arma destruye planetas que fue creada para disuadir a otros mundos de atacarles- todo esto lo cuenta mientras atraviesa las puertas que le llevan al exterior. Fono y yo la seguimos, aunque nos quedamos atascados en el marco de la puerta blanca, lo que nos aleja un poco de ella para cuando conseguimos salir-. De pequeña me contaban el cuento de que esa misma arma tenía conciencia propia y acabó con la Emperatriz Blanca junto a su imperio tras hacerle destruir varios planetas. Luego se autodestruyó en un intento de expiar sus pecados.

-Fono: Me siento representado.

Llegamos a la zona de aparcamiento que hay al final de la calle.

-Chesky: Pues, según la maestra de tu amigo, esa arma sigue existiendo y está oculta en alguna parte. Me dio la pista de empezar mi búsqueda en la Biblioteca Importancia, en la Luna de Insomnia. Quiero encontrar este “Legado Negro” y asegurarme de que no cae en malas manos- ya está montada en el coche volador que tenía aparcado allí para cuando había terminado la frase, y nosotros dos frente a ella-. ¿Qué? De la ”Emperatriz Blanca” tenemos su “Legado Negro”- no parece convencerla nuestro silencio-. ¡Es un buen nombre y lo sabéis!

Arranca el vehículo.

-Fono: ¿Piensas ir sola?

-Chesky: ¡Sí! Quiero decir… Cada uno de vosotros está atravesando su propia crisis y no quiero que vuestros problemas vuelvan más grande el que me acabo de agenciar. Y ahora que estamos con el tema, TÚ- señala al robot azul y paticorto- intenta que Franky se sienta más cómodo sobre sus cambios. Y TÚ- ahora me señala a mí- evita que se suicide Fono. Sin presiones. Tomad esto- nos lanza un aparato con apariencia de walkie-talkie, que consigo coger con maestría gracias a mi extremidad artificial-. Podréis contactarme con eso si hiciera falta. Cuando termine, volveré, que tenemos asuntos pendientes. Y ahora, como decís los terrícolas para despediros, ¡“zayonara, beiby”!

Eleva el transporte y se marcha volando a gran velocidad sobre nuestras cabezas.

-Yo: … Bueno, ya la has oído. “Sin presiones”.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeDom Sep 29 2019, 01:05

Inicio la marcha hacia mi dormitorio con paso lento y cansado. En mi lamentable marcha me encuentro con Zekkan, el compañero galvano de los Estelas, montado en una pequeña superficie deslizante. Buena elección para un Yga*, dado su tamaño. Se detiene al verme acercarme.

-Zekkan:Buenas tardes, M'sheireus. Hacía tiempo ya que no nos cruzábamos.

-Yo:Sí. La verdad es que hace bastante que no coincidimos los Estelas, ¿eh?

-Zekkan:Ciertamente. Sería conveniente que nos reuniésemos al menos los cinco que acordamos en la última reunión.

-Yo:Claro. A ver si coincidimos. Vaya, lo raro es que no nos veamos ahora más a menudo, que vivimos en el mismo edificio. Pero en otro momento mejor. Si no te importa.

-Zekkan:Tienes mal aspecto, sí.

-Yo:Primer entrenamiento con la maestra. Ya te llegará el turno con la tuya, Zekkan.

Con un leve movimiento de cabeza me despido del pequeño batracoide, prometiendo intentar quedar con los otros nueve en la próxima semana. La verdad es que "semana" y "mes" pierde sentido en la base, donde la fecha no es más que un número. Llego a mi habitación, donde voy de cabeza a la ducha. El agua hace que los primeros moratones empiecen a escocer. De paliza en paliza, y tiro porque el universo resulta ser bastante duro. Es entonces cuando ocurre algo sumamente extraño. Durante un par de segundos, y aparecido de la nada, un humano con apariencia más similar a un dibujo animado de lo que pensaba que era posible aparece en medio del baño. Tal y como llega se va, dejando en mi sólo el susto. No tardo en salir de la ducha con el corazón a 100 por hora. Cierro los ojos para buscar alguna presencia en el cuarto, pero nada. Abro un pequeño armarito para sacar una pomada que aplicarme como buenamente puedo sobre las zonas dañadas, aunque dudo que hagan mucho con el espeso pelaje que tienen que atravesar. No dejo de echar miradas sobre el hombro hasta que salgo del dormitorio, momento en el que voy con paso acelerado al despacho de la maestra. Gyphook me deja pasar cuando abre.

-Gyphook:...¿Ha pasado algo? -Asiento rápidamente. El diablillo me mira de arriba abajo.- Hm. Acompáñame.

El diablillo me guía por un pasillo diferente al habitual.

-Gyphook:Mi ama ha tenido que salir un instante a resolver ciertos asuntos, pero no tardará en llegar. Si te guío por este pasillo es porque dados los últimos... incidentes acaecidos en la base, es mejor que usemos una sala diferente. Petición del ama.

La nueva habitación, de estilo similar a la anterior, parece estár haciéndose ante nuestros ojos.

-Gyphook:Espera aquí.

Cuando va a irse, cojo al diablillo por uno de sus brazos.

-Yo:Gyphook, por favor, quédate. No quiero estar sólo ahora mismo. -La pequeña creación me mira fíjamente.- Por favor.

Suelta mi presa delicadamente y pone sus manos a la espalda.

-Gyphook:Como ordenes.

Nos quedamos en silencio.

-Yo:Sé lo que estás pensando, Gyphook. Yo... siento lo de tu creador.

-Gyphook: Alaran Vysev fue mucho más que mi creador. Fue mi padre. Y tu... -Me repasa con la mirada.- Tu no le llegas ni a la altura de los zapatos.

-Yo:Lo siento.

-Gyphook:Mi señor era grandioso. Un gran caomante, y una bella persona. Liberó a los esclavos de Paroma I cuando en el planeta en el que te criaste todavía estaban experimentando con piedras. Expulsó a Aquel que Duerme Bajo las Aguas de la luna de Yrlie. ¿Qué has hecho tu? Darle dolores de cabeza a muchos, y ser una decepción para otros tantos.

-Yo:Intento mejorar.

-Gyphook:Nunca serás ni la mitad de lo que mi padre era.

-Yo:No pretendo ser lo que él era, Gyphook. Sólo intento ser una versión mejor de mi mismo que el día anterior todos los días.

-Gyphook:Si no fuera por mi ama...

-Maievel:¿Qué pasaría entonces, querido?

La maestra está abriendo las cortinas que dan acceso a la sala. Gyphook cierra la boca tan fuerte que prácticamente desaparece entre el pelo de su cara ovina.

-Maievel:Gracias por esperarme, mi apreciado alumno. Por favor, siéntate. -Tomo asiento. Al mirar a Gyphook, veo como sus ojos bullen con rabia.- El entrenamiento de hoy ha sido bastante... esclarecedor. No vamos a volver a hablar del tema, pero espero que no tarde en cambiar tu forma de defenderte. -Me entrega un libro de un par de dedos de grosor. Al abrirlo, veo que está lleno de diferentes posiciones y maniobras que, al quedarme mirándolas, empiezan a moverse.- Estilo de defensa básico para caomantes principiantes. Si le das la vuelta, el libro muestra tácticas básicas para el ataque.

-Yo:¿Por esto no estabas aquí cuando he llegado, maestra?

-Maievel:Eso no es de tu incumbencia por ahora, querido. Tienes permiso para ir a comer y al ala de medicina a que te echen un vistazo, M'sheireus.

-Yo:Antes de irme, creo que hay algo que debería decirte, maestra...

Le cuento lo ocurrido mientras me bañaba. Maievel esboza un gesto de duda. Y no querría afirmar esto, pero parece mostrar también algo de alarma.

-Maievel:No deberían aparecer seres en nuestra base. Todas las habitaciones son revisadas cada pocos días para evitar cualquier tipo de fenómeno anómalo. Y, por lo que cuentas, dudo que tenga relación con lo ocurrido a Blake. Consultaré esto con mis compañeros. Y ahora retírate, querido. No quiero que mañana te sea imposible levantarte por lo que hemos hecho hoy.

_______________________________________________________

*Yga= habilidad que un caomante elige, por su entrenamiento, como soporte especializado. Al alcanzar un grado suficiente de maestría, el Yga no consume energía alguna, convirtiéndose en un soporte muy eficiente. Blake, por poner un ejemplo, tenía como Yga traducir.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeJue Oct 03 2019, 17:48

Me encuentro sentado frente a la pantalla del ordenador una vez más. Miro el calendario. Sé que, al poco de llegar Febrero, volveré a la facultad para continuar esa carrera que demasiados años me ha quitado ya. Caigo también en que pronto será el cumpleaños de Max. Nomar no me ha vuelto a contactar para el asunto de su regalo. Tiene sentido. Es tontería pensar en eso ahora, ¿no? Ha quedado en el olvido. Por lo que me contó, sólo unas pocas personas en este planeta le recordaremos. No tiene pinta de que vaya a celebrar nada. Y hablando de celebraciones, ¿cuántas me he perdido yo mientras estaba fuera? Vi las decoraciones navideñas en las fachadas de las casas que nos rodean, cosa que me puso algo triste. Creo que es porque no he pasado las vacaciones aquí, junto a mi familia y mis amigos, como lo hubiera hecho años atrás. Han pasado tantas cosas en estos meses…

Recorro con la mirada mi mano mecánica. Luego aproximo ésta hacia mi rostro, marcado ahora por una fea cicatriz que se abre paso por mi piel como una fisura. Estiro el dedo índice y lo acerco lentamente hacia mi nuevo ojo derecho. Por lo que sé, lo mismo que me dio aquella herida, que precedería a la cicatriz, también me arrebató el ojo. El “Virus Tecnoorgánico” tomó ventaja y replicó otro globo ocular, uno rojo, brillante, espeluznante. Lo que no le he dicho a nadie todavía es que con él soy capaz de ver a mucha más distancia y observar con más detalle aquello que tenga cerca. Rarísimo. Chesky es muy curiosa y sé que me hubiera bombardeado con mil preguntas, pero tuvo la suficiente delicadeza de contenerse para no incomodarme en estos tiempos en los que todavía tengo que digerir lo que me ha pasado. ¿Sería correcto decir que el virus ya se ha llevado una mano y un ojo? Se supone que estos remplazos cibernéticos se dan cuando ya no están las partes originales, lo que me dice que ahora mismo estaría manco y tuerto de no ser por ellos. Me enfurece no recordar cuándo ni cómo fui mutilado en ambas ocasiones. Toco la lente roja que uso ahora para ver con mi dedo de metal. No siento dolor o malestar. No siento nada.

-¡JAVI, A CENAR!

Salgo de mi ensimismamiento y apago el ordenador. Bajo las escaleras para luego ponerme frente a la puerta de la cocina. Justo al lado encuentro a Fono, dispuesto a ayudar en lo que le sea posible.

-Yo: ¿Qué llevo?

Junto a mi padre y a mi hermano Daniel, vamos llevando cubiertos, vasos y platos. Jesús todavía tardaría en dejar de jugar al Fornite en la sala de estudios para venir al comedor.

-Fono: ¿Qué puedo llevar?- pregunta en español-.

La máquina andante había conseguido aprender frases completas que se usan en el día a día por aquí, para así quitarme trabajo como traductor. Sin embargo, mi madre no se terminaba de fiar y temía que el robot tirara la comida debido a la aparente inestabilidad de sus tentáculos. No sospecha de la gran habilidad que posee para controlarlos. Cuando estiro el brazo para coger el plato, me doy cuenta que estoy ofreciendo el derecho. Rápidamente lo cambio por el izquierdo. No lo mencionan, pero sé que les inquieta un poco mi nuevo aspecto. Ya me han sugerido unas pocas de veces acudir a un médico, pero simplemente no puedo hacerles caso. Les digo que me siento bien, que no hay nada más allá de lo que ven. Ojalá yo me creyera esa mentira. Permanezco callado mientras cenamos, cosa para nada extraña en mí. Habíamos abierto la puerta del comedor del todo para que pudiera pasar Fono, aunque éste decide quedarse fuera. Se limita a consumir sus cubos de energía mientras ve el televisor con nosotros. Más tarde, yo ayudaría a recoger la mesa y a meter platos en el lavavajillas, antes de volver a mi cuarto.

Pasada la medianoche y con la intención de jugar a la play un rato, por dos o casi tres horas, desciendo hasta la planta baja. Creía que Fono se ponía en suspensión para ahorrar energía durante la noche, pero le descubro siendo iluminado por la luz de la pantalla del portátil y tecleando con sus tentáculos. Ahora es él quien me descubre, por lo que gira su cabeza hacia mí.

-Fono: Franky. ¿Qué es la Navidad?
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeSáb Oct 05 2019, 21:18

Pasan un par de días, preñados con entrenamiento y lectura. Los moratones todavía no han empezado a curar, y la maestra no me deja demasiado tiempo para respirar. Ahora de hecho parece que tengo salir de misión, por lo que me dirijo a su despacho. Gyphook ni me mira an abrir, dándome paso a la sala donde me espera la maestra.

-Maievel:Buenos días, querido. -Me indica que tome asiento.- ¿Cómo están esos golpes?

-Yo:Todavía duelen bastante, maestra.

-Maievel:Lamento oír eso, M'sheireus. Antes de que te des cuenta estarás en plena forma de nuevo.

-Yo:...¿Es necesario pasar por todo esto, maestra?

-Maievel:Eso me temo, mi querido pupilo. Como también lo es que veas universo. Cuando tengas más experiencia irás a misiones más complejas, pero por ahora es suficiente con la que tenemos entre manos. -Pone sobre la mesa un pequeño proyector. Sobre la mesa no tarda en aparecer la recreación holográfica de un planeta.- Este es Snvcls, un planeta pequeño y, en comparación con Deia, atrasado unos 50 años en lo referente a la tecnología. Al igual que Deia, es un planeta con una gran influencia espiritual, por lo que la aparición de seres etéreos no es algo fuera de lo común. No obstante, desde hace unos días se vienen sucediendo diversos fenómenos fuera de lo normativo en ese planeta.

-Yo:¿Qué tipo de fenómenos?

-Maievel:No lo sabemos, pero sospechamos que pueden estar relacionados con esa aparición espontánea de tu cuarto. -Apaga el proyector.- Hemos enviado a varios operativos a varios puntos del planeta para que realicen pesquisas. Tu y dos de tus compañeros de los Estelas, Deveios Plox y Zekkan Dall, iréis de expedición durante unos días para averiguar qué ocurre en la zona. Dadas las capacidades propias de vuestras especies, conformáis un equipo idóneo como avanzadilla de espionaje.

-Yo:Imagino que, por eso de la diferencia de desarrollo, no tendrá contacto con ninguna forma de vida fuera de su planeta, ¿no? Ninguno sabemos crear ilusiones tan potentes como para hacerles creer que somos locales, ni somos capaces de transformarnos tampoco.

-Maievel:Siento decirte que tendréis que dormir en las inmediaciones de la ciudad o incluso en el alcantarillado, aunque imagino que tu olfato no estará muy contento con ello. Hay algo más que debes saber, y es que la atmósfera de ese planeta es hostil para nosotros. Tendréis que llevar equipo frente a ambientes hostiles para completar la misión. Gyphook lo está dejando en tu cuarto en estos momentos, así como comida y bebida para sobrevivir durante diez días. No intentéis alimentaros de la fauna y flora local, pues desconocemos que efectos podría tener sobre vuestro organismo.

-Yo:¿Y si tenemos que ir al baño o tomar una ducha?Si olemos se nos detectará antes. ¿Tenemos que llevarlo 24/7 entonces?

-Maievel:No sé que significa esa expresión, pero no. Contáis también -En su mano aparece una pequeña esfera metálica con sendas hendiduras.- con una microsfera de ambiente, que os garantiza tener una zona segura de cuatro metros de diámetro durante una hora cada doce horas. Y ya que has sacado el tema, querido, ¿estás avanzando?

-Yo:Estoy estudiándolo a fondo antes de pedirte que me enseñes a hacerlo, maestra.

-Maievel:Excelente.

Cojo la esfera.

-Maievel:En el casco del traje tienes integrado un comunicador. Por favor, envíame reportes diarios, mi apreciado pupilo. No quisiera que se repitiera la situación de Miak y de la Tierra.

-Yo:A mi tampoco, maestra. -Le sonrío.- Pero no te preocupes. Estoy más preparado esta vez. Y voy acompañado. Hablando de eso... ¿Se sabe algo de Brist?

Efectivamente. Desde que huyó, nadie en la base ha sabido nada de ella. Nadie en su planeta la ha visto tampoco.

-Maievel:Me temo que sí. -Abre su escritorio, del cual saca una carpeta. Me entrega el documento.- La encontraron anoche en la madrugada, M'sheireus.

Muerta. Sin signos de caocita. En un planeta aparentemente civilizado.

-Yo:...No puede ser. Ella huyó.

-Maievel:Sí, lo hizo. O eso parecía.

-Yo:¿Se sabe quién ha sido?

-Maievel:No. No hay evidencias de armas de la Hermandad del Orden, ni caos, ni heridas de animales.

-Yo:No puede ser. Huyó y... Era demasiado joven. Tenía mi edad, maestra.

-Maievel:Es duro lo que te voy a decir, pero es por esto por lo que entrenas y estudias tanto. Puedes acabar como ella si no sabes responder ante el peligro.

Ninguno de los dos dice nada durante unos segundos.

-Maievel:Ten cuidado, pequeño. Snvcls no es un mundo especialmente agresivo, pero nunca sabes que peligros inesperados pueden cruzarse en tu camino. Si tenéis que huir o pedir refuerzos, hacedlo antes de que sea tarde.

-Yo:Sí, maestra.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeVie Oct 11 2019, 21:04

-Yo: He estado pensando en voz alta, ¿verdad?

-Fono: Te pido perdón si te molesta que te haya oído. Debería bajar el alcance del audio que puedo captar. No es la primera vez que me reprenden por ello.

-Yo: Está bien, está bien- se me queda mirando en silencio hasta que me doy cuenta de que espera una respuesta-. Ah, eh… Sí, la Navidad. ¿No has encontrado nada buscando por Internet?

-Fono: Conozco varias definiciones y distintas formas de experiencia de la misma, pero ahora quiero escuchar tu versión.

-Yo: Oh… Muy bien. Creo que la Navidad es un tiempo para estar con la familia, comer mucho, darse regalos... canciones, especiales de televisión… Perdona si no soy nada concreto, ha pasado un año desde la última vez que la celebré. Y supongo que, cuando la vuelva a celebrar, habrán pasado dos años.

-Fono: No te preocupes, me sirve- me quedo mirándole con curiosidad de lo que vaya a decir a continuación-. ¿No tenías pensado jugar a la videoconsola?

-Yo: Oh… sí, a eso iba.

Entro al estudio. Nada más pasará en especial en esta noche. O eso creo.

___________________________________________________________________________________________________________

-Arriba, Javi, que te quitan tus regalos.

Como si tuviera un trampolín en mi espalda, levanto la parte superior de mi cuerpo de la cama, desorientado y tratando de descifrar el significado de esas palabras. Dejo la cama y abro la puerta de mi habitación. Veo a Daniel bajar las escaleras y me parece oír a Jesús ya abajo. Sigo a mis hermanos hasta el recibidor, donde descubro con sorpresa un árbol de Navidad. Creía que aquel árbol de plástico y con adornos fue desmontado hace una semana, pero aquí está, erguido y decorado con luces de colores. El hermano mediano recoge a los pies del icono navideño un objeto envuelto en papel de regalo.

-Vamos, coge tu regalo.

Me volteo y miro a mis padres, sonrientes mientras esperan a mi reacción. Me vuelvo a dirigir hacia la estructura de plástico que llamamos “árbol” y me agacho. Busco bajo sus hojas artificiales hasta encontrar un sobre. Lo recojo y lo abro. Contiene 50€.

-Yo: ¿No estamos ya en Enero?

-Daniel: Fono nos dijo que querías celebrar la Navidad, así que pensamos celebrarla ahora que estás aquí.

Esta breve explicación y ver las miradas de los que me rodean, incluyendo la del mismo Fono, hace que se me humedezcan los ojos. El resto del día transcurre como hubiera sido un día de Navidad en mi casa. Comíamos juntos, cogiendo la comida de platos preparados, de los que cogeríamos la cantidad que deseáramos. Sobretodo gambas, muchas gambas. Vemos, en el televisor, especiales grabados de la época que emulamos, tomando el programa de José Mota como ejemplo más característico en nuestro caso. Puede ser tonto, pero momentos como estos me hacen olvidar que tengo un brazo y un ojo cibernéticos, y que Fono tiene los tentáculos manchados de sangre por proteger mi vida. De hecho, ahora parece disfrutar de reproducir canciones navideñas a un bajo volumen, como si pretendiera hacerlas pasar por una banda sonora para un cortometraje formado por estas escenas. “Ojalá durara para siempre”, pienso sin la más mínima sospecha de que algunos deseos pueden cumplirse.

A la mañana siguiente, me despertarían las mismas palabras.

-Arriba, Javi, que te quitan tus regalos.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeDom Oct 20 2019, 17:08

Me dirijo a la salida de la base, donde me esperan Deveios y Zekkan. Al igual que yo, ambos llevan un petate para aguantar durante varios días. Junto al galvano hay una coneja algo más alta que él y, como se dice en lengua vernácula, mamadísima.

-Deveios:¡Hey, Max!¿Listo para el viaje?

-Yo:Imagino que sí.

-Zekkan:M'sheireus, esta es mi maestra, Bianca Delaire. Será ella quien nos lleve a Snvcls.

Hago una leve inclinación.

-Bianca:Llevo tanteando el terreno varias semanas, y he encontrado el lugar idóneo para que os ocultéis. Ninguno de vosotros es especialmente similar a los habitantes del planeta, así que intentad manteneros fuera de la vista. Si alguno de vosotros es hábil hipnotizando o creando ilusiones, es el momento de que se pronuncie. -Nadie dice nada durante unos segundos.- No importa. Ponéos los trajes, que nos vamos.

Es ahora cuando inspecciono el traje frente ambientes hostiles. Es de color blanco con placas de un tono albero. El casco es transparente, con una unión de fuelle con el cuello del traje y una base de un material cerámico con la escafandra. Dentro del mismo hay una estructura perforoda circular de un centímetro y medio de diámetro, por lo que asumo que es un comunicador. A la espalda tiene colgado un tanque de oxígeno. Nada más ponérmelo sé que voy a tener problemas para no agobiarme, pues resulta ser bastante ajustado. Justo tras cerrarlos y asegurarnos de que no tienen fugas, Bianca abre un portal. Aparecemos en medio de una zona cuasi boscosa. En el aire hay un olor ácido que me hace arrugar el morro. Seguimos a la maestra del caos hasta un claro en el bosquejo, lugar que se convertirá en nuestra base.

-Bianca:Esta será vuestra base durante todo el tiempo que necesitéis. Los habitantes de Mcnlpt se levantan con el alba y van a dormir con la caída de la tarde, así que os aconsejo establecer unos turnos adecuados a esto para la vigilancia y búsqueda de información. -Se gira hacia nosotros.- Zekkan, sé que la tecnología de aquí está a siglos de desarrollo de la que tenéis en Galvan Prime, pero confío en que ese maravilloso cerebro de galvano que tienes pueda superar la brecha tecnológica... aun con las dificultades que puedas encontrar.

-Zekkan:Por supuesto, maestra.

-Bianca:¿Deveios?Sí, Deveios. Tu habilidad para multiplicarte te hará un efectivo muy útil a la hora de espiar durante el día. Ten cuidado con los daños que puedas sufrir. No sé si vosotros dos lo sabréis, pero cuando uno de los clones sufre daños, el original los recibe también.

-Deveios:Todo irá bien.

-Bianca:En cuanto a ti... Mich... Emche... Alumno de Maievel. No conozco mucho de tu especie, pero tengo entendido que sois de hábitos semi nocturnos y que puedes ver a los espíritus de manera natural, ¿verdad? Pues serás el encargado de estar pendiente a las anomalías. No te costará identificarlas, pues tengo entendido que ya viste una en la base. -Asiento. Nos repasa de arriba abajo.- Bien entonces. Tenéis a un maestro de tercera clase, Añai Hulu, a dos ciudades de distancia. Si necesitáis algo, él será el primero en acudir a vosotros. Zekkan, vigílalos bien.

Crea un nuevo portal, por el cual desaparece, dejándonos sólos en este mundo.

-Deveios:Bueeeeeno... Pues empieza la misión.

-Yo:¿Os parece si montamos ya el campamento? Tu podrías ir mientras a inspeccionar los alrededores.

-Zekkan:Intentad no usar el caos en mi ausencia, por favor. No nos conviene hacernos ver antes de que sepamos si hay efectivos de la Hermandad en las inmediaciones.

De su pequeño petate saca lo que parecen ser un par de baterías, las cuales acopla a sus botas. El galvano empieza a flotar, alejándose de nuestra vista en pocos segundos. Por nuestra parte, desempaquetamos todo lo necesario para montar el campamento y empezamos a montar. Para aligerar el proceso, Deveios crea un par de copias suyas. En una de las veces que tengo que levantar las barras para montar la tienda, suelto un quejido.

-Deveios 2:Me dijo antes Zek que andabas algo fastidiado, ¿no?

-Yo:Mi maestra ha insistido en que entrenemos duro desde ya. He tenido un par de misiones en las que casi me voy a Sempriterna. En las que casi muero, para que me entiendas.

-Deveios 3:¿En serio?¿Y ya te han mandado de misión?

-Yo:Creo que a Gyu, Dehena y Dareka también. Pero a lo que voy. Que entiendo que mi maestra quiera que esté preparado para lo que pueda pasarme, pero tinan... Me dió un palizón curioso. Que repito: la entiendo, pero tampoco hay que ser una ehuar'no. Pero es lo que hay. ¿Y tú qué tal?

-Deveios:Bien, tío, bien. Estudiando y entrenando mucho, ya sabes. Cuando me dijeron lo del caos -después de descubrir que soy splixson, ya sabes- pensé que mi vida sería diferente. Pero sigue siendo rutina. Estudiar, entrenar y dormir. Poco más. De vez en cuando vuelvo a Hathor para pasar unos días con mis padres y hermanos, pero está siendo algo decepcionante.

-Yo:Oh. ¿Tienes hermanos?

-Deveios:Tres. Dos mayores y una menor, con la que me llevo dieciséis años años. ¡DIECISÉIS!No sé en qué estaban pensando mis padres. Y encima es una proak de cuidado. "Devi, haz que mi juguete baile"."¡Devi, le voy a decir a mamá que te castigue como no hagas un truco!""¡Devi, quiero que me lleves a tu otra casa!". Un dolor de muelas.

-Yo:Tengo un primo con el que creo que se llevaría bien. Raou se llama el chaval.

-Deveios:Yo era hijo único en la Tierra, y ahora me encuentro con esto.

Suelto una risilla.

-Yo:Vamos, que tu puedes.

Nos quedamos en silencio mientras terminamos de montar el campamento.

-Yo:Zekkan está tardando bastante...

-Deveios:...¿Max?

-Yo:¿Crees que le ha pasado algo?

-Deveios:Nos habría avisado por radio.

-Yo:Supongo que sí.

-Deveios:...¿Max?

-Yo:¿Qué?

-Deveios:¿Cómo crees que era la familia de Brist?

Me siento.

-Yo:No lo sé, Dev. Joder, y pensar que hace nada estaba de misión conmigo...

-Deveios:¿Qué pasó?Tengo entendido que os atacó la Hermandad.

-Yo:Sí. Salimos corriendo. A mi me atraparon, y ella huyó. Alguien me ayudó a escapar, pero no fue ella. No volví a verla. Poco antes de venir me dijo mi maestra que la encontraron.

-Deveios:Era una buena chica. O eso creo.

-Yo:¿Tenías trato con ella?

-Deveios:Sí. Bueno, más o menos.

El galvano aparece flotando entre la maleza.

-Zekkan:Parece que tendremos suficiente cov- -Se nos queda mirando.- ¿Qué ocurre?

-Deveios:Hablábamos de Brist.

-Zekkan:Oh. -Desacopla los propulsores de las botas y se sienta sobre mi hombro.- ¿Sabéis qué le pasó?

-Yo:No. Mi maestra decía que se la encontraron ya así. Cuando nos separamos, los de la Hermandad no parecían tener nada con lo que pudieran hacer eso y... y no dejar evidencias.

-Zekkan:Pobre chica. Sacarla de la tranquilidad de la Tierra para eso... Algo horrible, sin lugar a dudas.

Nos quedamos en silencio.

-Zekkan:Será mejor que empecemos a planificar nuestro modus operandi...

Deveios y yo asentimos. Nadie lo dice en voz alta, pero todos pensamos en lo que quiere decir con eso pero ninguno nos atrevemos a expresar en voz alta: "... si no queremos acabar como ella".

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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeJue Oct 24 2019, 17:57

El día transcurrió exactamente igual. Salvo que yo lo sabía. Al principio pensaba que estaba teniendo un déjà vu, pero luego dudé de que alguien pudiera tener esta sensación durante tanto tiempo. A la mañana siguiente intenté escaquearme con la excusa de que tenía otros planes, pero no me dejaron ir. Ni siquiera Fono, quien, al igual que mi familia, pensaba que seguía siendo Navidad. Sus tentáculos son demasiado fuertes. Quizá podría haber hecho algo con mi brazo “mejorado”, pero tampoco quise hacer una escena. Así que les seguí la corriente, sólo hasta antes de que se alzara el sol de nuevo. Sé que la máquina que me acompañó del psiquiátrico se pone en un estado de reposo por las noches, en el cual no es capaz de oír nada. Con mucho cuidado, me vestí, cogí mi bandolera y me fui por la puerta. Sin mucha idea de hacia dónde podía ir, empecé a caminar. Sumido en mis pensamientos y en un sentimiento de desolación, mis pies me llevaron al centro comercial Metromar.

Y aquí estoy, apoyado en la barandilla que hay frente al Kebab, el cual está en la planta más alta de dicho centro comercial. Me había llevado el chasco de encontrármelo cerrado, frustrando mi plan de desayunar un lahmacun. En vez de ponerme a buscar otro lugar para saciar mi hambre, me pongo a leer “Tiempo de Odio”, de Andrzej Sapkowski, en el libro electrónico que suelo llevar en la bandolera. No me estorban mis rugientes tripas. No más de lo que lo hace esta incertidumbre que me carcome. Quiero mantener mi mente ocupada para que me llegue la solución, ya sea por “inspiración divina” o por alguna otra forma desde el exterior. Espero hasta el mediodía, momento en el que empiezan a abrir los restaurantes que hay a mi alrededor, incluyendo por el que tenía antojo. Joder, cómo lo echaba de menos. Seguro que no tienen de esto en el espacio.

-Yo: Un menú lahmacun, con patatas y Nestea- le digo nada más ver al dependiente salir-.

Pago y tomo asiento frente a una de las mesas próximas al mostrador. En mi intención de continuar con mi lectura, mi mano se topa con el pequeño libro misterioso de las hojas en blanco, dentro de la bandolera. Lo sostengo y le doy una ojeada. Sigue sin haber nada escrito. Me llaman para recoger mi bandeja con el pedido. Devoro con ansías el kebab. Lo mismo hago con las patatas fritas en salsa que vienen con el menú. Siento algo, algo más a parte del alivio del hambre. Se me vienen a la mente imágenes de cuando me bañé en esa sustancia roja allá en Oidion, perdiéndome en una euforia que dudo mucho que pueda replicar cualquier droga. Al fin caigo de qué se trata. Es la salsa que condimenta al kebab y a las patatas. Chesky me llegó a contar que me habían suministrado una salsa sin nada especial, allá en el sanatorio, para mantenerme a raya. Aquí en la Tierra también he estado tomando distintas salsas. ¿Será que servía cualquiera? ¿Por eso en ningún momento me había dado por arrancarle la cara a nadie? No sé si alegrarme por ello o preocuparme debido a lo extraño que es este asunto. De pronto, mi mirada se vuelve a posar en el misterioso libro que tengo abierto en la mesa. A pesar del reparo que suelo tener al manejar manuscritos con poco cuidado, toco sus hojas con las manos manchadas de ketchup. Tiene algo que me atrae. Recorro mis dedos en el papel, descubriendo signos impresos en él.

-Yo: ¿Qué es esto?... Allyougottodoisdrinkallyourmilk...

De repente escupo un líquido rojo, que espero que no sea sangre. Éste no termina de caer de mi boca, sino que se adhiere a mi cara. Dejo caer la silla al levantarme bruscamente debido al pánico. Agarro esta sustancia con las manos y tiro de ella. Empleo toda la fuerza que el miedo me permite usar. Tiro, tiro y tiro hasta que al fin me libro de ese mejunje y lo lanzo contra las losetas, como si de un insecto repugnante que se hubiera posado en mí se tratara. Mientras recupero el aliento, veo con horror cómo la sustancia parece degradarse en el suelo del restaurante. Tanto el cocinero junto al dependiente que están detrás de la barra como los demás clientes que comían, dejan de hacer lo que estaban haciendo para mirarme a mí y al extraño fluido, con los ojos abiertos como platos. Cojo mis pertenencias y me marcho corriendo. No me detengo hasta que no pierdo de vista Metromar, aunque esto me lleva inconscientemente frente a la entrada de la urbanización donde vivo.

Creo que ya he tenido demasiadas emociones fuertes por hoy, lo cual es una graciosa forma de pensar si considero todo lo que ha pasado desde mi primer contacto con alienígenas. Pongo rumbo hacia mi casa, ya casi habiendo olvidado la subtrama navideña por la que me estaban haciendo pasar. Y recalco el “casi” porque, en lo que vuelvo a salir de lo más profundo de mis pensamientos, me veo siendo rodeado por Papas Nöeles. Sí, en plural. Porque son muchos rodeándome. Feliz Navidad.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeDom Oct 27 2019, 02:19

-Zekkan:Este planeta es diferente a los nuestros en lo referente a las horas diarias. Dispone de 32 horas, por lo que vamos a tener que planear bien como nos organizamos. Ahora mismo parece encontrarse en... -Comprueba una pequeña PDA.- primavera, por lo que las horas de sol están aumentando. Yo puedo hacerme cargo de las horas de luz, siendo Deveios el encargado de la transición de la media tarde a la noche, encargándose nuestro compañero peludo -Deveios suelta una risilla- de la noche. M'sheireus, creo que sería conveniente que supiéramos qué buscamos.

-Yo:La verdad es que ni yo mismo sé el qué.

-Deveios:Pero la maestra de este tío decía que tu ves espíritus y todo el rollo a lo Sexto Sentido, ¿no? Por eso de tu especie.

-Yo:Y es así, sí. Pero es que lo que buscamos no es un espíritu. Literalmente una persona, un humano en concreto, apareció en el baño de mi habitación de la base. No era un espíritu.

-Zekkan:¿Seguro?

-Yo:Sé distinguir un espíritu de alguien corpóreo. Tienen como una consistencia algo transparente, y desprenden un aura diferente a la de los seres vivos.

-Deveios:¿Por qué no vamos entonces a la Tierra?

-Yo:Imagino que porque en la Tierra no habrá ocurrido ninguna aparición. Y no te extrañe que tengan a gente en la Tierra de todos modos.

-Zekkan:Efectivamente. Tengo entendido que Gyu, Ies y Dareka han sido enviados allí junto a algunos más.

Me ajusto un poco el traje. Está empezando a darme calor. Miro un indicador del traje, revelando que son las 17:15 y hacen 23ºC.

-Yo:¿Listos entonces?

-Zekkan:Deberíamos revisar los mapas de la zona.

-Deveios:¿Tu sabes interpretarlos?

-Yo:Buena pregunta. Porque yo no tengo ni idea de como orientarme sin puntos de referencia, por mucho mapa que tengamos.

El galvano nos pasa a nuestras PDAs un mapa. En el mismo aparecen señalados ciertos puntos. Parece que va a tocarnos andar o usar portales, porque la ciudad es grandecilla.

-Deveios:Ahí es donde han aparecido, ¿verdad?

-Zekkan:En efecto. Deberíamos revisarlos tanto por el día como por la noche. Dado que será difícil que coincidamos a menudo por nuestros horarios de sueño, grabaremos audiomensajes para los otros. En los cascos hay integrada una cámara, así que no tendremos problemas con ello.

-Yo:¿Y las guardias?

-Deveios:Uy, cierto.

-Zekkan:No estamos en un planeta peligroso, M'sheireus.

-Yo:¿Te vas a arriesgar a que nos encuentre la Hermandad, un animal salvaje o Panwert'oma mientras dos están dormidos y uno fuera? Porque Deveios está despierto entre nuestros turnos por un tiempo limitado, ojo.

-Zekkan:¿Aguantas toda la noche fuera?

-Yo:Si es necesario. Los daime'é somos seminocturnos, así que entre medios estamos. Si se da el caso, puedo quedarme despierto hasta el amanecer. O puedo seguir mi ritmo normal de sueño y dormirme de madrugada, con lo que podríamos reunirnos los tres para discutir en persona lo que pasa en este sitio.

-Zekkan:...Vamos a probar una noche. Si conseguimos material, puedo montar un pequeño equipo de protección alrededor de la base.

-Yo:¿Y tú, Dev? ¿No puedes hacer que un clon vigile?

-Deveios:Mis clones tienen la misma energía que yo, y me dan todo el cansancio que tengan al unirse conmigo, así que no.

-Yo:Vale entonces. Probamos esta noche, pero desde Miak con... con Brist, no me fío.

-Zekkan:¿Empezamos entonces?

-Yo:Voy al tweu entonces. Tened mucho cuidado. Si pasa cualquier cosa. LO QUE SEA. Avisadme.

Bajo mi improvisada cama veo unos espíritus de largas zarpas y sonrisa llena de dientes serrados, esperando a que me acueste. Por suerte son poca cosa, ya que al hacerle un gesto salen corriendo. Miro a mis compañeros, ahora observándome con ojos curiosos.

-Yo:"Que no me preocupe", dicen.

Tras pulsar unos botones, la escafandra del traje se opaca. Después de algunas vueltas en la cama y un rato de rumiar pensamientos, caigo dormido.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeLun Nov 04 2019, 23:42

Los Santa Claus cantan villancicos mientras zarandean comida y regalos en sus manos. No me da la impresión de que lo hagan bajo el efecto de alguna droga, sino que bailan voluntariamente, realmente felices. Escudriño su aspecto de arriba a abajo y encuentro rostros familiares. Son vecinos míos. Se me acercan mientras permanezco clavado al suelo. Empiezan a darme a probar dulces y comidas propias de la fecha que representan. Depositan en mis manos objetos que interpreto como regalos, pues algunos vienen envueltos en papeles de vivos colores. No parece importarles que se me estén cayendo debido al peso y a la cantidad. Ninguno de estos me llaman la atención, no más allá de esta extraña situación en la que me encuentro, hasta que roza la palma de mi mano una cosa que desentona por completo con el conjunto hasta ahora. Es un arma. Una pistola, o al menos la reconozco como tal. Me planteo que sea en realidad un juguete realista, pero ya me habían engañado así antes. La dejo caer y le doy un puntapié para que se pierda entre la danzarina multitud, sin estar atento a las posibles consecuencias. Entonces veo a alguien recogerla de entre sus pies. A este alguien le veo alzarse tras agacharse. Miro incrédulo cómo se dirige hacia mí.

-Mamá: Javi, ¿estás bien? Tienes la cara blanca, ¿te has vuelto a marear?- me entrega el arma-. No la pierdas, que es importante. Sabes cómo usarla, ¿verdad?

Le observo sin decir palabra. No sé qué decir, aunque no es algo a lo que no esté acostumbrado ya. De pronto, el baile apacible se torna a una danza salvaje consistente en empujones para cualquier ojo inexperto. Y yo soy muy inexperto en muchas cosas. Recibo golpes y manotazos de muchas direcciones. Pierdo a mi madre entre el gentío. Me empujan, me aplastan con sus cuerpos, me hacen daño. Alzo el arma y disparo al cielo. La muchedumbre queda congelada, mirándome con ojos aterrados. Dudo de que tengan más miedo que yo. Imágenes de cuando abatí a aquel hombre gordo en Oidion aparecen en mi cabeza. Tiro la pistola hacia ninguna parte en particular. Entonces la muchedumbre vuelve a alborotarse. Esta vez peleo, empleando para ellos mis brazos. No me importa si esta vez lastimo a alguien, sólo quiero salir de allí. Me dirijo hacia mi casa a base de fuerza bruta. Quizá sería más inteligente salir simplemente de la urbanización, pero encuentro una mayor seguridad en mi hogar, protegido de este loco mundo. Tanto la cancela como la puerta blanca están abiertas, así que las atravieso y las cierro a mi paso. Recupero el aliento mientras sigo oyendo el barullo detrás de mí. Cuando me quiero cerciorar de que estoy fuera de peligro, me doy cuenta que las cortinas de la casa están echadas, pues la penumbra está muy presente. Enciendo la luz del recibidor primero.

-Yo: ¿Hola?

Antes de que me pueda llegar cualquier respuesta, reparo en el rastro de una sustancia rojiza que empieza a dos pasos de mí. El pensamiento de que sea sangre basta para helar la mía.

-Yo: ¿Hola?- pregunto en un tonto intento de que alguien viniera y me explicara que lo que tengo ante mí no es fluido vital-.

De nuevo, sólo oigo el ruido de afuera, pero el interior de la casa permanece en silencio. Tras esperar varios minutos eternos, comienzo a dar lentos pasos hacia delante. A medida que avanzo, voy encendiendo las luces. Miro cada esquina sin quitarle el ojo al rastro del líquido oscuro. Sube las escaleras hasta el piso de arriba. Antes de poner un pie en el primer escalón, decido revisar el estudio, el servicio, la cocina y por último el comedor. Compruebo que no hay moros en la costa y levanto las persianas, sin abrir ninguna ventana. Veo a través de una de ellas, desde el estudio, a la muchedumbre todavía alterada. ¿Estará el resto de mi familia ahí metido, como mi madre? ¿Estarán bien? He… ¿He hecho bien en dejarles?... Quizá debería portarme como un adulto responsable y llamar a la policía. Sí, eso decido hacer, así que abro la bandolera que todavía llevo para coger mi móvil. Rebuscando en su interior, mis dedos juguetean con una fina cadena. Extrañado por eso, saco la mano junto al medallón que me dio Max. No me gusta tener que recurrir a él otra vez para que me saque las castañas del fuego, pero…

Oigo pasos ligeros descender las escaleras. Con los pelos de punta, me muevo rápidamente hacia la puerta del estudio y la cierro, quedando encerrado en la habitación. Alguien golpea y dice algo desde el exterior. No le entiendo por el volumen que emplea, sino porque utiliza un idioma que no conozco. Noto cómo trata de girar el pomo desde afuera, por lo que ejerzo una misma fuerza o superior para detenerlo desde dentro. Sigue hablando en ese lenguaje extraño.

-Yo: ¿Quién eres? ¿Qué quieres?

Y así, sin más, regresa el silencio. Mi instinto de supervivencia no me deja ceder ni un poco, así que, cuando sea quien sea deja de poner resistencia, la fuerza de mi mano biónica se luce y rompe el pomo. Es entonces cuando el que está al otro lado toma la ventaja y da el empujón que abre la puerta. Salgo impulsado hacia atrás y me dejo caer en el sillón, tirándolo al suelo conmigo. Miro la figura que se alza bajo el marco de la puerta mientras toco el suelo en busca de un arma con el que defenderme. Estoy aterrado. Levanto frente a mí lo único que han alcanzado mis dedos; una pistola.
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M'sheireus Huua
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Gallo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dimensions - Página 6 Icon_minitimeJue Nov 07 2019, 21:34

Alguien me agita el brazo. Abro los ojos y sólo me recibe la oscuridad de la noche... y Deveios agitando mi brazo izquierdo.

-Deveios:Buenas noches, Max.

-Yo:Tinan... -Bajo de la cama y me estiro.- ¿Qué hora es?

-Deveios:Hora de que te pongas en marcha. Es  coña.

22:10. Los alrededores del campamento parecen danzar con las sombras que proyecta la hoguera que acompaña a las luces estelares.

-Deveios:Zek hace un rato que se fue a dormir.

-Yo:¿Habéis visto algo raro?

-Deveios:Más bien hemos sentido algo raro. Y no, no era caos. ¿No te da algo de tirria eso de "caos"? De verdad, cada vez que lo digo en voz alta se me suben los colores?

-Yo:¿Verdad que sí? Es como "mirad, somos rebeldes y edgies, Hermandad del Orden. Si quisiéramos podríamos tirarnos a vuestra abuela."

-Deveios:TOTAL -El galvano Zekkan murmura en sueño.- Sí, Max.

-Yo:¿Y qué es eso que decías?

-Deveios:No lo sé, pero... Como una picazón en la espalda.

-Yo:Le echaré luego un ojo por si es algún tipo de espíritu. -Me acerco a los bordes del campamento y trazo un par de símbolos en el suelo.- Si es algo flojucho, con esto bastará.

El splixson se me acerca. En su mano lleva el protector de zona, el cual activa. Nos quitamos el traje y respiramos algo de aire, lo cual agradecemos. Tras esto, nos ponemos algo más cómodo y vamos a coger algo de comer.

-Yo:¿Y qué tal la ciudad?

-Deveios: Algunos edificios grandes, un par de fábricas y-

De repente, el paisaje cambia a mi alrededor. Aparecemos en un despacho muy bien amueblado, en el cual discuten dos humanos. Uno de ellos, un señor con un traje algo exótico y un llamativo bigote, parece ser la voz cantante. El otro lleva un cuaderno entre las manos.

-Hombre 1:-ng! Tula no ugiue ponad us!

-Hombre 2:¡Ta!Lava no qi eroivius z-

Ambos me miran. Justo cuando veo como abren la boca, reaparezco donde estaba. Miro a Deveios, el cual me observa con expresión asustada.

-Yo:...¿Cuánto tiempo he estado fuera?

-Deveios:¡¿Globator?¿Pero dónde hotoca has estado?

-Yo:Parecía... la Tierra. Quiero decir: habían humanos. Pero no eran como el que vi. El que apareció en la base parecía sacado de un dibujo. Estos eran como los de la Tierra, ¿sabes? Pero su ropa era muy extraña. Además, lo que hablaban no sonaba parecido a nada de lo que haya escuchado antes.

-Deveios:¿Qué está pasando, Max?

-Yo:Supongo que estas cosas deben de ser eghuae-... eh... más o menos normales para los caomantes, pero... Quizás sea mejor hablarlo todo cuando Zekkan esté despierto. Estiro un poco mi turno si hace falta.

Mi compañero asiente. Tras esto, se acerca a su petate y me ofrece una linterna.

-Deveios:Puede que no te haga falta con esos... ¿Ves diferente?O sea, en blanco y negro o algo. Uah, que racista ha sonado eso. Si ya te lo decían en Montpellier: "Damien, eres un poco bocazas. Muérdete la lengua de vez en cuando, anda".

Suelto una risilla y cojo la linterna.

-Yo:A color y mejor que un humano.

Nos ponemos los trajes de nuevo mientras vigilamos los alrededores, aún con el susto en el cuerpo. Deveios desactiva la zona segura.

-Yo:Descansa, Dev. Por la mañana hablamos.

_________________
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