Foro de Bleach~
 
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Maximirusu Pauaa
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Gallo
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MensajeTema: Dimensions   Sáb Jul 21 2018, 01:22

Llegó la hora <3

Sé que todos sabéis masmenos el plot inicial, pero nunca está de más recordarlo:

Ha llegado el momento. Un día, en el cielo aparecieron objetos de inmenso tamaño que nadie reconocía. Naves espaciales de diversas civilizaciones. Sorprendentemente, no llegaron para iniciar una invasión, sino para ofrecer a la Tierra la oportunidad de formar parte de la "Órbita", asociación entre decenas de planetas con el fin de establecer un trato comercial y ofrecer guía y protección a planetas que, como la Tierra, recientemente han alcanzado un nivel tecnológico suficiente como para conocer la existencia de vida más allá de la atmósfera. Varios meses pasan hasta que el planeta azul comienza a asimilar este hecho. Con ahora ciertas bases establecidas gracias a la pasmosa tecnología alienígena, los terrícolas pueden viajar más allá de donde ningún humano antes habría podido imaginar.

¿Qué se ocultará más allá?¿Qué habrá ya aquí?

Solo es necesario comprar un billete y salir a verlo.

Un dato importante es que, in rol, la historia comienza en Octubre. Por si tenéis que modificar algún dato. Y aquí tenéis la ficha, siendo con asterisco los apartados iniciales obligatorios:

-Nombre*:

-Edad*:

-Especie:

-Altura:

-Aspecto*:

-¿Transformación?:

-¿Cambios mentales?

-Características físicas[en caso de cambios físicos](fuerza,elasticidad...comparada con un humano medio):
Media máxima=6.2//5+potenciadores para humanos.
-Habilidades(debe rellenarse una vez se adquieran):

-Equipamiento:

-Curiosidades:



Como posiblemente todos sabréis a estas alturas, es progresiva, por lo que abriré un hilo aparte una vez empiece la historia para que todos podamos modificar cómodamente todo cuanto sea necesario, siendo esta una provisional. Procedo a poner la mía:


Y aquí tenéis la ficha:

-Nombre*: Antonio José

-Edad*: 24

-Especie: Humano.

-Altura: 1'74 m.

-Aspecto*: Ya sabéis. Si no, en FB hay alguna foto.

-¿Transformación?: -

-¿Cambios mentales?: Nanai de la china.

-Características físicas[en caso de cambios físicos](fuerza,elasticidad...comparada con un humano medio): Humano.

-Habilidades(debe rellenarse una vez se adquieran):-

-Equipamiento:-

-Curiosidades:
-->Cobardica crónico, pero siempre intentando afrontar los miedos para superarlos.

NOTA IMPORTANTE

Yo os avisaré cuando se pueda mover o hablar de dimensiones

Os diría que no sabéis lo emocionado que estoy por empezar esto, pero creo que lo sabéis de sobra. Llevo más de 7 años trabajando en este rol y, al fin, ha llegado el momento de comenzar.

Tenéis hasta el día 23 para poner las fichas. Es entonces cuando comenzaré la historia. Os podéis incorporar más tarde si queréis, vaya.

_________________

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Última edición por Maximirusu Pauaa el Lun Jul 23 2018, 15:44, editado 3 veces
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Cerdo
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Edad : 23
Localización : Con mi melocotonero

MensajeTema: Re: Dimensions   Sáb Jul 21 2018, 02:16

¡Vámonos, átomos!


-Nombre*: Jose Carlos

-Edad*: 23

-Especie: Humano(?)

-Altura: 1,79

-Aspecto*: El de toda la vida.

-¿Transformación?: Sí, por favor.

-¿Cambios mentales?: Nada por ahora.

-Características físicas: Tiene buenos brazos.

-Habilidades(debe rellenarse una vez se adquieran): Es capaz de rascarte el gotelé solo con las manos.

-Equipamiento: No tiene ni pa´ pipas.

-Curiosidades:
--> No se le dan bien las personas.
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En verdad me llamo Franky
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Perro
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Localización : Entre el reino de la luz y el reino de la oscuridad...

MensajeTema: Re: Dimensions   Sáb Jul 21 2018, 16:33

Y así, el foro volvió a entrar a una época oscura.

-Nombre*: Francisco Javier.

-Edad*: 24.

-Especie: Humano.

-Altura*: 1,81 m.

-Aspecto*: Como yo normal.

-¿Transformación?: Eso es para raritos.

-¿Cambios mentales?: Mis voces en la cabeza me dicen que no.

-Características físicas*(fuerza,elasticidad...comparada con un humano medio): Completamente humano.

-Habilidades(debe rellenarse una vez se adquieran): Se me da bien dormir.

-Equipamiento: Pues depende de la época del año, como todos, supongo.

-Curiosidades: Tengo escoliosis, siendo desaconsejable levantar mucho peso, y los vampiros me marean.
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DrPingas
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Cantidad de envíos : 64
Fecha de inscripción : 05/12/2014

MensajeTema: Ficha de personaje(s)   Dom Jul 22 2018, 18:39

Spoiler:
 
Autor: ¿Ves? Ya eres un personaje de rol, no ha sido para tanto.

Ezequiel: Créeme, ha dolido más de lo que crees.

Autor: No puedes sentir dolor físico.

Ezequiel: Pero me ha dolido en el alma, ¡esto no estaba en mi contrato!

Autor: Pero si no tienes contrato, eres un personaje.

Ezequiel: Precisamente por eso, y personaje lo serás tú. Dime, ¿por que no te has puesto a tí mismo como los demás?

Autor: Tendría problemas morales, para eso te cree a tí, para cargarle la responsabilidad a otro.

Ezequiel: Muy bonito, a ver si maduras de una vez, mira que cargarle el muerto a un ser imaginario. ¿Y si no quiero estar aquí?

Autor: ¿Y si te digo que aquí serías el absoluto protagonista y no tendrías que aguantar a tu hermano?

Ezequiel: ...
¿Dónde hay que firmar?

Y esta, caballeros y caballeros, esta es su ficha.

Humano
-Nombre*: Ezequiel
-Edad*: 17
-Especie: Humana
-Altura*: 1,65
-Aspecto*:

Spoiler:
 
-¿Transformación?:
Con agua fría
>>Mirar ficha de abajo
-¿Cambios mentales?
Normalmente es inocente y carente de sentido moral alguno. A veces no entiende las cosas y otras él prefiere hacer como que no entiende, es increíblemente estúpido, pero en ocasiones planea planes realmente retorcidos. Obsesionado con la comida y los pequeños placeres de la vida, esto último le importa más que cualquier otra cosa en el mundo, literalmente hablando.
-Características físicas[en caso de cambios físicos](fuerza,elasticidad...comparada con un humano medio):
Suele ser un vago redomado que se cansa a la mínima, pero si se trata de esquivar cosas peligrosas lo hace con facilidad. Si hay algo que le interese muchísimo, como una oferta de supermercado o un videojuego retro, es capaz de correr a velocidades y recorrer distancias muy superiores a la media humana. A pesar de estar muy delgado, quema calorías increíblemente rápido, es capaz de comer lo que un grupo de varias personas comería en un rato en cuestión de instantes; y quedarse con hambre. Sus mocos, pedos y eructos cuentan con una pestilencia muy bestial, y especialmente sus eructos tienen una demoledora potencia sónica.
-Habilidades(debe rellenarse una vez se adquieran):

Spoiler:
 
-Equipamiento: Una minipistola de agua que normalmente lleva agua con lejía y aguarrás para disparar a los ojos, una mochila con comida y una game boy con el tetris.
-Curiosidades:
Le encanta hablar de referencias que no le pegan a su edad, tira de refranes y suele sacar de quicio a todo aquel que se lo encuentre. Es tremendamente despistado, olvida que día, que estaba haciendo o con quién estaba hablando; claro que luego es capaz de decirte la altura de un dinosaurio o los 151 pokémon de memoria. Montarse en atracciones y comer chucherías es algo que le encanta, pero nada de discotecas o cosas modernas. Adora lo antiguo a extremos ridículos. Desconoce que se puede transformar.

-Nombre*: Soldado Kieruru (Ezequiel en japo= Ezukieru >> Ezu-kieru)
-Edad*: Adulta
-Especie: Keronense
-Altura*: 0,70 cm
-Aspecto*:
Spoiler:
 
-¿Transformación?:
Con agua caliente
>> ver ficha arriba

-¿Cambios mentales?
Obsesionado con la invasión de planetas, ahora su personalidad es bastante distinta, aunque sigue conservando alguna de las cosas del anterior. Tácticas militares y una jerga de soldado siempre le acompañan. Aunque es vago y a veces le da pereza hacer algo demasiado sacrificado. Puede llegar a tener comportamiento traicionero en ocasiones.
-Características físicas [en caso de cambios físicos](fuerza,elasticidad...comparada con un humano medio): Tiene una gran resistencia a los golpes físicos, aunque le duela mucho puede regenerarse en un rato. Se le da muy bien nadar y respirar bajo el agua siempre y cuando no sea agua caliente (lo devuelve al estado anterior). Es muy elástico pero no puede estirarse a voluntad, es más bien si tiran de él, algo así como si estuviera hecho de goma (sin llegar a las burradas de luffy xD).
-Habilidades(debe rellenarse una vez se adquieran):

Spoiler:
 
-Equipamiento: Un mando que normalmente transforma en una especie de llave espada con la que puede acceder a sitios como una llave maestra y además usarla como arma. En condiciones favorables, la tecnología keronense le permite transformarla en otros objetos (como en kingdom hearts 2 y 3). El problema es que a veces el keronense no sabe muy bien cómo va y puede cagarla fácilmente en su uso.
-Curiosidades:
Usa jerga haciendo juegos de palabras con rana y muy de calle. No le gusta demasiado su contraparte humana, para él es otro, de hecho al principio no sabe que es él mismo (esto no se si lo dejaré así siempre).
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mixmac
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Localización : In the space

MensajeTema: Re: Dimensions   Dom Jul 22 2018, 23:52

-Nombre*: Miguel o Mix.

-Edad*: 29.

-Especie:Humano. Que si no.

-Altura:1,76

-Aspecto*: Pa que preguntas :3.

-¿Transformación?: Tal vez si, Tal vez no, ya se vera.

-¿Cambios mentales? Por ahora ninguno

-Características físicas: Generico humano.

-Equipamiento: Mochila con utensilios:
-Soldador.
-Estaño.
-Bridas.
-Hilo de pescar.
-Toallla.
-Algunos utensilios más de esa clase.

-Curiosidades:
-Rematadamente torpe.
-Muy timido.
-Cabezon.
-Aprende rapido.
-Es un desastre.
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Maximirusu Pauaa
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Gallo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Lun Jul 23 2018, 10:33

[Empezamos <3]

Aliens. Puede sonar a locura, pero la hostia que los escépticos se han llevado es real. Hace unos meses el cielo se cubrió de naves espaciales. Nada de platillos voladores ni hostias. Vale, alguno había, sí. La cosa es que los gobiernos de todo el mundo entraron en pánico. Vamos a ser sinceros: TODOS entramos en pánico. ¿Cómo no hacerlo, teniendo en cuenta que prácticamente todas las apariciones de los aliens en ficción los ponen como conquistadores o destructores de mundos? Los ejércitos no tardaron en movilizarse, pero ya estaban aterrizando.

Algunos hacían el cliché de bajar desde un haz de luz. Tiene gracia, ¿eh? Otros proyectaban imágenes en el cielo. Y no te creas que eran los típicos bichitos grises con cabezas como berenjenas y ojos negros. Los marcianos parecen no haberse apuntado a la fiesta. Algunos parecían animales. Otros, insectos. Seres gelatinosos, hechos de minerales...Algunos prácticamente podrían pasar por humanos. Incluso algunos parecían sacados de series o videojuegos. Me pregunto si eso conllevará una demanda para los creadores de dichos juegos...

La cuestión es que, contra todo pronóstico, venían en son de paz. Eso no evitó que los ejércitos de todo el mundo se desplegaran, claro. Se estableció una cuarentena de varias semanas. Incluso se logró algo insólito mientras se interrogaba a los recién llegados: los gobiernos estaban tan ocupados intentando que no cundiera el pánico, que el PIB de sus países no bajara y que ningún maníaco se metiera en un colegio y empezara a matar niños...que todo conflicto bélico quedó en el pasado. Por primera vez en la historia del hombre, las guerras no existieron. Todos los gobiernos aunaron fuerzas.

Pronto se descubrió que los alienígenas decían la verdad. No solo no habían venido a conquistarnos, sino que venían a ayudarnos. Llevaban tiempo espiándonos, informándose de nuestro comportamiento gracias a agentes encubiertos. Bien es cierto que los conflictos del planeta son importantes, pero también lo son las obras por el bien común. Tan solo necesitábamos trabajar todos a una, tal y como habían hecho los gobiernos estas semanas. Es por ello que nos ofrecían entrar en "Órbita", una asociación de planetas que se cubren las espaldas entre ellos y comparten recursos. Esta última parte, ni que decir cabe, hizo que los ojitos de muchos poderosos hicieran chiribitas.

A partir de ahí, tecnología alienígena empezó a instalarse en áreas destinadas para ello. La sanidad empezó a mejorar. Hay más trabajo disponible y, aunque la población mundial sigue reticente con el tema, el trabajo es el trabajo. Y el gran trabajo que se lleva desarrollando desde el primer momento consiste en crear bases que permita a los terrícolas viajar a otros planetas de manera segura y relativamente barata. Para dar fe de que eran de confianza, varios políticos realizaron los primeros viajes. Viendo el éxito y la seguridad de los mismos, se sortearon cientos de entradas y, ¿adivinad qué?¡Fui uno de los afortunados!

El viaje es dentro de una semana. Dicen que Gehena, el planeta al que viajaremos, hará las delicias de los fans de los superhéroes. No veo el momento de que llegue. Y eso nos lleva al momento actual.


24 de Octubre. 09:30

Abro los ojos cuando la dichosa alarma del móvil suena. Como odio el cacareo de ese gallo. Y el dolor de cabeza que tengo no ayuda precisamente. Llevo ya unos días así. Me está costando dormir más de la cuenta. Mis noches se resumen en mi despierto hasta las tantas, sudando como un pollo, hasta que consigo dormirme. Es entonces cuando el sudor se vuelve frío...y llegan los sueños raros. Mis padres están preocupados. En el hospital dicen que no es nada. Los análisis lo respaldan. Pero el dolor de cabeza dice otra cosa. Algo aturdido y adormilado, voy andando hacia el baño. Abro el grifo para lavarme la cara. Cuando me llevo las manos a la cara, algo ocurre. La he alcanzado demasiado pronto. Alarmado, abro los ojos.

-Yo:¿Qsf-?

Me cuesta vocalizar. Mi corazón late deprisa, pero para en cuanto me da un vuelco al mirarme al espejo. Mi cuerpo sigue igual que antes, pero donde debería estar mi cara, veo una que me suena del papel, pero que no pensaría ver en persona nunca. Orejas grandes y tapizadas de un negro pelaje menos dentro de las mismas, donde es de un naranja apagado. Por toda la cara, pelaje amarillo casi tostado, siendo blanco en la zona del morro, extendiéndose a la parte superior de la cara y parte de las barbas. El pelaje se extiende hasta la base del cuello. Trufa negra, con forma levemente triangular. Bigotes en el morro y en los laterales de la cara. Enmarcando a los ojos, unas cejas de color castaño.Ojos de iris rojos y pupilas levemente rasgadas. Bajo ellos, unas marcas de un negro oscuro como la noche. Si te fijas en ellas te das cuenta que no son parte del pelaje, pues existe en ellas un leve tilileo. Caigo al suelo, aterrorizado. Intentando hablar más lento y con algo de dificultad, las palabras comienzan a salir por mi boca.

-Yo:¡¿Q-Qüé mbe psasa?!

Me llevo las manos a la boca. No solo me cuesta pronunciar palabras, sino que la voz que las proyecta no es mía. No hay duda de que no es un sueño, pues me ha dolido el golpe de la caída. Cierro los ojos e intento tranquilizarme. No del todo, pero algo sí consigo relajarme. Con manos temblorosas, me apoyo en el lavabo y vuelvo a mirarme. Es increíble. Increíblemente aterrador, pero increíble. Al abrir la boca, veo como también mi labio inferior es negro, siendo el superior prácticamente imperceptible por el pelaje. Mis caninos han crecido sobremanera, y los incisivos laterales son ahora el mismo tipo de dientes. Me toco la cara, cubierta ahora de pelaje suave. Noto como mi oreja izquierda se mueve levemente a la vez que percibo un ruido muy suave. Con precaución, abro la puerta. Menos mal que estoy solo en casa, pues el grito que suelto al ver a un hombre en mi cuarto habría hecho que mis padres subieran corriendo a mi cuarto.

-Hombre: Tranquilo. Tranquilo, Maximirusu.[Mehsheiirus]

Delgado, un metro ochenta. Viste de manera elegante, con un chaleco de vestir marrón, camisa blanca, corbata negra y pantalones del mismo color. Pelo castaño ceniza. Piel mortalmente pálida, casi blanca y, en esta, bajo unos ojos azules como el cielo, unas marcas, tililantes, de color negro tinta. ¿Lo peor? Que este hombre me suena.

-Yo:¿Qüé hace em mbi cuardo?

Al pronunciar dichas palabras, vuelvo a ser consciente del actual aspecto que ofrezco. Cojo algo de ropa de detrás de mi puerta y, sin quitarle ojo de encima al recién llegado, me cubro la cabeza. Alza las manos. En su mano izquierda hay una placa metálica.

-Hombre:Disculpa lo de la placa, pero si no la hubiera quitado antes de que empezaras a cambiar podría haberte hecho serios daños. Si no fuera por lo el cambio que estabas pasando posiblemente te habrías dado cuenta antes.

¿Estaba ahí desde antes de despertarme?¿Cómo no he podido darme cuenta?

-Hombre: Han pasado muchos años desde que te vi por última vez. Todavía se aprecian en tu rostro algunos rasgos humanos, pero ya llegaremos a eso.

Mira a su izquierda, y ve mi peluche de Max.

-Hombre:...Aunque veo que has recordado un poco de esa época.

Lentamente, se me acerca y quita la camiseta que ahora cubría mi cabeza. Me mira con ternura. Como quien mira a su hijo.

-Hombre:Has crecido mucho en estos 21 años.

-Yo:¿Qüién egües?

-Hombre:A estas alturas, creo que lo sabes.

Le miro a los ojos. El corazón me da un vuelco.

-Yo:Buleic.

Sonríe y me suelta.

-Blake:Si me ofreces algo de agua y un asiento cómodo, te explicaré lo que te pasa.

____________________________________________________

Sentado a mi lado en mi salón, Blake termina su segundo vaso de agua. Mis perros le olisquean. Tras rellenarlo nuevamente, deja el vaso en la mesa y me sonríe nuevamente.

-Blake: Gracias por esperar. Déjame presentarme antes que nada. O volver a presentarme, mejor dicho. Mi nombre es Blake Zennusen, y soy la razón por la que hoy estás aquí.-Su sonrisa se desvanece.- Es hora de que sepas la verdad. Y necesito que escuches con atención, pues lo que te voy a decir es de suma importancia. Y, por favor, no te alteres.

-Blake: El humano que pensabas que eras, ese tal "Antonio José"...murió hace 21 años. Tu nombre real es Maximirusu Pauaa. Eres un daime'é, nacido en Deia.

Sus palabras me golpean con la fuerza de una maza. Una parte de mi me dice que es una locura. La otra me recuerda como me he despertado con una cabeza totalmente diferente, y como ha aparecido un hombre en mi casa de la nada.

-Blake:Naciste en Deia, un planeta algo más pequeño que la Tierra, con un desarrollo tecnológico parecido. La especie inteligente dominante os llamáis "daime'é".-De un bolsillo saca un panfleto. Parece publicidad de unas vacaciones familiares, pero ni lo que hay escrito es de la Tierra ni las personas que hay en el mismo son humanos. Al verlas, tanto los caracteres como la especie me son familiares.-Esto es un panfleto de una isla del país Pallex, donde tu naciste. Estos son daime'és. Por el peluche que tenías en el cuarto, deduzco que algo has ido recordando con los años.

Cientos de pensamientos recorren mi mente. Es una locura.

-Yo:P-Pero...No...Yo...

-Blake:Te dije que yo era el responsable de que hoy estés aquí. Quizás no es cierto del todo. Tal vez en parte sí.

Se pone en pie.

-Blake:Tu y yo...somos diferentes. Somos seres capaces de proyectar nuestro espíritu y alterarnos a nosotros mismos y a lo que nos rodea. Antes como insulto, ahora con orgullo, nos hacemos llamar "caomantes". Hay muchos ahí fuera que no nos quieren de por medio, y es fácil reconocernos.-Señala las marcas bajo sus ojos.-Todos tenemos unas de este estilo, y destacan lo suficiente con el restro de nuestro cuerpo como para poder señalarnos.

-Yo:Em cgaso de qüe sea verdad, ¿por qüé mno la ocultas?

-Blake:Las Marcas del Caos son una proyección de nosotros mismos tan potente que dejan un leve rastro energético. Imperceptible para la mayoría, pero aun así lo deja.

Suspira.

-Blake:Somos muchos, y estamos organizados. Hace 24 años una...no existe la palabra en este idioma, pero digamos "profecía"...dijo que buscásemos diez estelas en el firmamento. Suena estúpido, ¿verdad? Lo fue tanto que nos llevó tres años averiguar a mi y a nueve de mis compañeros encontrar lo que decía. 10 caomantes, todos nacidos el mismo día del año, a la misma hora, pero en diferentes planetas. Tu eras uno de ellos.

Toma otro sorbo al agua.

-Blake: Como te he dicho, hay gente a la que no le interesa que estemos de por medio. Que existamos es un problema para la Hermandad del Orden. Nos rastrean, acorralan y cazan. Vosotros teníais solo tres años. Los caomantes somos pocos. Unos 12.000. Ellos, millones y millones, de diferentes planetas además.

Me mira con ojos tristes.

-Blake:Teníamos que ocultaros. Tras explicarle a vuestras familias las consecuencias, accedieron. Recuerdo ese día. Yo también tengo un hijo, y ver a tus padres entregando a su hijo a un desconocido, sabiendo que quizás no lo vuelvan a ver...

Cierra los ojos. Tose un poco y vuelve a beber.

-Blake:Disculpa.-Se vuelve a sentar a mi lado.-Como te digo, no podíamos protegeros. Necesitábamos ocultaros. Los caomantes no comienzan a dejar un rastro perceptible hasta que son algo mayores, pero con eso no era suficiente. Teníamos que llevaros lejos. Buscamos entre diversas opciones, y fue cuando encontramos este planeta. Por supuesto, que apareciese de repente un niño de la nada sería extraño. Y encontramos la solución.

Mira las fotos que hay por el salón.

-Blake:Los niños son débiles. Muchos no llegan a la madurez. Algunos no superan siquiera la infancia.-Me mira a los ojos. Los tiene llorosos.-Buscamos diez niños que hubieran muerto ese mismo día y que tuvieran vuestra edad. Y los encontramos. Oh, claro que los encontramos. Gracias al caos cambiamos vuestra forma. Ocultamos vuestros recuerdos y copiamos los de esos niños, para que creyeseis que originalmente érais esos humanos. Alteramos la memoria de los padres de esos niños, haciéndoles olvidar lo que en realidad había pasado. Pero ninguna mentira dura para siempre. Poco a poco, los recuerdos irían apareciendo. Eventualmente, también vuestra verdadera forma saldría a relucir.

Entierro la cara entre las manos. Lo que yo pensaba haber creado a partir de Tails era mucho más que eso. Quien yo pensaba que era era un disfraz. Es demasiado.

-Yo:Mis...*Ejem*...Mis padtres...Los te Antonio José...

-Blake:Acabarán recordando, sí.

-Yo:¿Qüé pasará conmigo?

-Blake:Todos los terranos que te han conocido te olvidarán poco a poco.

Noto una presión en el pecho a la vez que se me humedecen los ojos. No tardo en empezar a llorar.

-Blake:No obstante, hay una solución.

Le miro. De su bolsillo saca un bote lleno de un líquido rosado. A continuación, me coge un pelo y lo añade al bote.

-Blake:Es esencia de Nomeolvides, una planta típica de Bimbpep, el pueblo del que eres nativo. Si les inyectamos esto, podremos evitar que desaparezca tu recuerdo. He de advertirte que algunas personas tardan más que otras en recuperar los recuerdos. Para algunas es cuestión de minutos. Otras, de años.

Asiento. No es una solución idea, pero es una solución.

-Yo:¿Cuamto diempo tenemos antes te que se olviden te mi?¿Y te perder esde aspecto?

Se queda pensativo.

-Blake:Cinco días. Quizás tres. Posiblemente algo antes tu ya habrás recordado como hablar pollux, tu lengua materna.

La respiración se me acelera.

-Yo:¡¿Cingc?!

Intento hablar más despacio.

-Yo:¡¿Dinco tías?!

-Blake: Sé que es muy poco tiempo. Además, tenemos muchas cosas que hacer, empezando por reeducar tu boca. Tienes que volver a aprender a hablar correctamente. Muchos es que ahora mismo puedas medio hablar. A su vez, estaría bien que recordaras como se lee tu idioma y aprender más allá de lo que alguien de tres años puede. También tendrás que tener algo de rehabilitación pues, como has visto, tu anatomía se verá considerablemente afectada.

Cinco días. Es muy poco tiempo. Mi vida ya ha dado un vuelco lo suficientemente grande en poco más de una hora. Que todo lo que he vivido hasta ahora y todos los que conozco me olviden en cinco asquerosos días es demasiado. Rompo a llorar de nuevo.

-Blake:Lo siento, Maximirusu. Es por el bien de todos.

Es entonces cuando escucho unos pasos en el exterior. Un olor familiar inunda mi nariz. Mis padres están frente a la casa.

FICHAS DE DIMENSIONS

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Última edición por Maximirusu Pauaa el Jue Ago 02 2018, 02:12, editado 4 veces
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MensajeTema: Re: Dimensions   Lun Jul 23 2018, 21:16

Aún quedaban un par de semanas para nuestro viaje a... ¿Ghena? ¿Gehena? No recordaba muy bien el nombre. Según nos habían contado, en aquél planeta los superhéroes estaban a la orden del día. Mentiría si dijera que no estaba muy entusiasmado con todo el tema. Un mundo nuevo que ver, especies nuevas por conocer... Era como un sueño hecho realidad. Un sueño que hizo llorar a mi cartera y a casi todo el dinero que tenía ahorrado.

- Yo: ¡Áca estás!

Aparté un montón de cajas de en medio y saqué la dichosa maleta. Llevaba una hora buscando entre los trastos del sótano buscándola, y ya empezaba a notar escalofríos del frío que hacía allí.

- Papá: ¿La has encontrado ya? - pude oír a través de la escalera del piso de arriba.

- Yo: Si. No estaría mal ordenar esto de vez en cuando.

- Papá: Pues ya sabes lo que tienes que hacer.

Agarré la maleta y subí las escaleras. Nada más llegar al salón la dejé caer, agotado. La condenada pesaba un quintal y medio. Hasta los brazos me ardían del esfuerzo de haber cargado con ella.

- Papá: Ten más cuidado. - replicó desde el sillón al verme soltarla sin cuidado en el parqué.

- Yo: Pues la próxima vez a ver si os acordáis de vaciarla.

- Papá: A no ser que tu madre haya metido algo, está vacía. - Apagó la televisión y se acercó a abrirla mientras yo recuperaba el aliento. - ¿Ves? Vacía.

- Yo: Pues ya me dirás tú, porque pesa una tonelada. Casi no siento los brazos.

Con un sonoro "Pop", ambas extremidades se me cayeron al suelo. Los dos nos quedamos mirando perplejos lo que acababa de ocurrir.

- Papá: ¡Mira, Mª Carmen! - gritó cogiendo mis brazos del suelo. - ¡Jose Carlos ha perdido sus brazos de leche!

- Mamá: ¡Oh, Dios mío! - exclamó apareciendo por la puerta.

Nunca me sentí orgulloso del gritito de nena que solté cuando, con un sonido asqueroso a carne y hueso, un nuevo par de brazos emergieron de donde los anteriores habían caído. Los nuevos reemplazos eran muy diferentes. Los cubría una gruesa capa de escamas azules como la noche, impidiendo ver la piel bajo ellas. Las uñas habían desaparecido por completo, contando ahora cada dedo con una afilada garra en su punta. Una serie de extrañas marcas comenzaron a aparecer a lo largo del brazo, teniendo una mayor concentración en la zona de las manos y la muñeca. Eran de un intenso color rojo sangre y parecían palpitar como si tuvieran vida propia.

- Yo: ¿Qué... es esto...?

Nadie dijo nada.

____________________________________________________

Siseé del dolor al acercarme el algodón con alcohol al la herida. Era el tercer día que portaba mis nuevos brazos y ya me había cortado ocho veces, la mitad de ellos mientras dormía. No había salido de casa desde entonces, temeroso de lo que podía ocurrir. Mis padres tampoco sabían qué hacer. Se sopesó la idea de consultar con alguna de las especies alienígenas que ahora habitaban la Tierra. Puede que se tratara de alguna enfermedad extraterrestre o algo del estilo. El timbre de la puerta sonó.

- Mamá: ¡Voy yo! - le oí gritar desde el piso de abajo mientras se dirigía a la puerta.

Dejé el algodón ahora manchado de sangre y terminé de curarme el corte, lo cual no era tarea fácil con garras. Me miré al espejo. Las marcas de color sangre habían desaparecido, volviendo a recuperar su color azulado. La unión de los brazos con el torso era difuso, como si las escamas emergieran de debajo de la piel.

- Mamá: ¡Carlos, baja un momento!

Aquello me pilló completamente por sorpresa. Nadie sabía lo de mi "condición", o al menos no se lo habíamos contado a nadie aún. Fui a mi habitación y me puse la chaqueta. Metiendo las manos en los bolsillos de los laterales, bajé al salón.

- Yo: ¿Si-?

Un par de ojos me hicieron detenerme en seco al entrar en el salón. Una mole de pelo marrón se alzaba de pie frente a mí. Su aspecto me recordaba mucho al de las hienas de nuestro planeta. Hocico corto, orejas puntiagudas, pelaje moteado. La diferencia era que la que tenía delante me sacaba más de una cabeza y tenía pinta de poder partirme por la mitad sin mucho esfuerzo. Su ropa se asemejaba bastante a un uniforme más que a ropa de calle. Me observaba por el rabillo del ojo, sin mostrar ningún particular interés en mi persona. En el otro extremo del salón, sentados en el sofá, estaban mis padres. Mi madre lloraba mientras mi padre trataba de consolarla.

- ???: Así que... este es el joven en cuestión. Esto puede ser un problema.

Me sorprendió, ya que no fue la hiena quién habló. Aquel ser me imponía tanto que no me había percatado en el pequeño ratón que tenía justo delante mía. O al menos, parecía un ratón a simple vista. De unos treinta centímetros de alto y un pelaje oscuro, aunque blanquecino, aquella criatura comenzó a rondar a mi alrededor, observándome de arriba a abajo. No pude evitar sentirme bastante incómodo con la situación.

- Yo: ¿Q-qué ocurre? - conseguí balbucear tras reunir el valor, apartándome del ratón sin sacar nunca las manos de los bolsillos.

- Ratón: Dime, chico. - dijo subiéndose encima de uno de los muebles para estar más a mi nivel. - ¿Cuántos años tienes?

- Yo: Eh... ¿23? -  respondí confuso apartándome de la estantería.

- Ratón: ¿Has notado algún cambio raro en tu cuerpo? - saltó entre varios de los muebles con agilidad, regresando a mi lado.

- Yo: ¿En qué sentido?

- Hiena: Rollon, deja de perder el tiempo. Sabemos que es él.

- Rollon: Discúlpeme, capitana, pero asumir una hipótesis sin demostrar es una completa ineptitud.

- Yo: Espera, espera, espera. ¿Cómo que sabéis qué de mi? - pregunté alarmado, apartándome de ambos. Miré a mis padres. - ¿Qué está pasando?

- Mamá: Carlos, hay... una cosa que necesitas saber.

Un sudor frío me recorrió la espalda al oír aquellas palabras.

- Mamá: No eres... humano.
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Alexstrasza
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MensajeTema: Re: Dimensions   Mar Jul 24 2018, 04:09

Malditos furros que me obligan a entrar en roles para raritos...

-Nombre*: Alejandro

-Edad*: 25

-Especie: La ultima vez que me mire al espejo creo que era humano.

-Altura: 1'80 mas o menos.

-Aspecto*: El que todos conocéis.

-¿Transformación?: ...no

-¿Cambios mentales?: Pues por ahora no soy bipolar.

-Características físicas: Rápido y no muy fuerte, pero dentro de la media.

-Equipamiento: Lo único que suele llevar encima es su móvil y cartera.

-Curiosidades: Ninguna, es lo mas normie que te puedas echar a la cara. Aunque tiene un trofeo de Crash Team Racing
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En verdad me llamo Franky
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Perro
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MensajeTema: Re: Dimensions   Mar Jul 24 2018, 13:53

Abro los ojos. Miro a mi alrededor y veo el interior de un cuarto sin luz. Curiosamente, puedo ver todo cuanto hay en él. Me estoy preparando para algo. Tras terminar de vestirme, abro un armario y encuentro armas. No es lo que me esperaría en un armario, pero eso no parece importarme y las cojo para equipármelas. A continuación, salgo de la habitación y entro en un cuarto de baño. Apoyo mi brazo protésico en el lavabo. Aparentemente, tampoco me sorprende. Una luz se enciende y puedo ver mi rostro en el espejo que tengo justo en frente. Hay partes metálicas que parecen sobresalir de una piel rasgada y mi ojo derecho proyecta una luz roja.

-Yo: Tengo que matar a Max… antes de que abra Dimensions.

Es en ese momento cuando me despierto de un sobresalto. La alarma de mi reloj de pulsera estaba sonando.

-Yo: … La última vez que leo creepypastas antes de ir a dormir– me digo a mí mismo mientras me levanto de la cama con poca energía–.

Tras lavarme los dientes y revisar los mensajes de mi móvil, bajo a la cocina para prepararme el desayuno. Noto la ausencia de la familia. Imagino que mis hermanos pequeños ya están en el colegio, mi madre está trabajando y mi padre habrá ido a comprar. En el rato que el microondas calienta la leche en la que echaré el Cola Cao, salgo al patio a que me dé un poco el aire. Mirando a mi alrededor sin pensar nada en especial, mis ojos se topan con la mascota de la familia; la tortuga Michelangelo. Se mueve entre en el agua de un recipiente preparado para que pueda entrar y salir mediante una rampita de madera. Se me queda mirando el mismo tiempo que yo la miro. Tiempo que llega a su fin cuando el microondas suena para indicar que la taza de leche está lista.

Con un sándwich y el Cola Cao listo, me dispongo a desayunar, no sin antes encender la tele. Veo la retransmisión de cuando un robot gigante, el cual me recordaba levemente a un Transformer, se paró enfrente de la gente y pronunció un pequeño discurso.

-Robot: Criaturas humanas de la Tierra, venimos en son de paz. Venimos a vosotros para predicar el mensaje de la unidad, cooperación y buena voluntad entre nuestras razas. El nuestro es un mensaje de amabilidad.

Entonces me acordé. De hace un tiempo hasta ayer mismo, había estado obsesionado con el tema de los nuevos visitantes de más allá de las estrellas. Estuve buscando noticias, vídeos, opiniones, etc. De hecho, aún no sabía con certeza si lo que sentía era fascinación o miedo por estos eventos. Ya después de desayunar, poner el lavavajilla y devuelta a mi cuarto, enciendo mi ordenador. En el tiempo que tarda en cargar, reviso de nuevo mi móvil. Me da un vuelco al corazón cuando leo el mensaje “Tenemos que hablar” y el nombre de la persona que lo envió. Tras mirarlo mejor, veo que el mensaje añade “Me paso ahora por tu casa”.

Puede que a estas alturas les deba una explicación a los lectores. En mis vacaciones familiares a Málaga, llevadas a cabo en Agosto, me encontré con una chica de mi edad llamada María. Como si el destino así lo hubiera querido, congeniamos rápidamente. Ella empezó a gustarme y, en mis fantasías al menos, yo le gustaba a ella. Qué sorpresa me llevé cuando me enteré que realmente vive en Sevilla y que también había ido a Málaga de vacaciones. Pudimos seguir viéndonos. Pero ahora que caigo, puede que haya desatendido nuestra relación últimamente por culpa de mi obsesión con los alienígenas. Mierda, lo mismo no quiere volver a verme. Me visto con ropa casual y espero pacientemente a que llegue la realidad para darme otro guantazo.

Suena el timbre. Abro la puerta y allí veo a María García González. Una joven esbelta, aproximadamente de mi misma estatura, piel morena, cabello largo y rubio recogido en una coleta. Viste una camiseta con una chaqueta encima y pantalones vaqueros. Sus ojos verdes me miran sin ninguna expresión en particular. Lo hace bastante a menudo, ahora que caigo. La invito a pasar y ella entra en la casa. Nos sentamos en los sofás que hay en el salón/comedor. Ella se quita la chaqueta antes de tomar asiento.

-Yo: Y… ¿de qué querías hablar?

-María: Franky, quiero que sepas que estoy dispuesta a llevar esta relación al siguiente nivel– cierto, había veces en las que hablaba un tanto… “formal”–.

Yo: ¿Qué?

-María: Necesitamos consumar nuestro amor ahora mismo.

-Yo: ¿Eh, así tal cuál?– comenzaba a ponerme nervioso– Me parece un poco…– la joven se pone en pie y empieza a levantar su camiseta–… repentino…

-Quietos ahí parados– comienza a hablar una voz que me suena a la de Bruce Willis en castellano–. Las manos donde pueda verlas, “encanto”.

La voz viene del patio, al cual daba la espalda por la forma en la que me había sentado en el sofá. Giro la cabeza para ver quién habla. Mis ojos observan con incredulidad a una tortuga flotando a unos dos metros del suelo. Un traje se ciñe a su pequeño cuerpo y lo que parece un antifaz negro cubre su rostro. En la pata derecha y delantera tiene colocado un extraño anillo que brilla con una luz verde.

-Tortuga: No te bastaba con colarte en el planeta, también tenías que chulearte al entrar en la casa en la que me alojo, ¿eh?

-María: Espere, agente, debe de haber un malentendido– replica con tranquilidad–. Mi estancia en el planeta Tierra es completamente legal.

-Tortuga: Eso se lo cuentas a tus nuevos compañeros de celda, no a mí. Central, tengo en la mira a un alienígena que debe de haber conseguido pasar vuestros sensores– parece que ahora se dirige a otro, como si hablara por un teléfono–. ¿Órdenes? ¿Central? Requiero respuesta inmediata. ¿Central?

Yo: ¿María?– ignoro a la tortuga flotante que brilla verde, cosa difícil, para dirigirme a la joven–. ¿A qué se refiere con que eres un “alienígena”? ¿Eres realmente…?

-María: … Ahora que he sido expuesta, tendré que interrumpir la investigación. Temporalmente al menos.

-Yo: ¿Qué?

-María: Ya no debe ser sorpresa para ti que miembros de otras razas inteligentes hayan llegado a este mundo. Soy uno de ellos, aunque llegué mucho antes de que se anunciaran al público. Mi propósito es el de investigar a los humanos en distintos campos como parte de una tesis.

-Yo: Oh… joder– no termino de saber cómo encajar eso–. Entonces lo nuestro… ¿lo “nuestro” nunca fue real?

-María: Si para que una relación, como la que tratas de definir, sea real es necesario una total sinceridad entre sus integrantes, me temo que así es.

-Yo: No… sí, bueno, también, pero me refería si en algún momento sentiste… eh…– trato de explicar cabizbajo–.

-Tortuga: ¿Qué te parece si dejas de partirle el corazón y le muestras tu verdadero aspecto, intrusa?

-María: … De acuerdo, poco importa ahora. La llegada de Órbita cambiará irremediablemente el comportamiento de los humanos, así que necesito replantear hacia dónde dirigiré mi investigación– nuevamente, se levanta la camiseta, poniéndome nuevamente nervioso, más si cabe dada la situación actual. Entonces, una parte del vientre de la joven se retira, como si fuera la tapa de un compartimento alojado en el estómago. Una vez hecho, se puede ver que el cuerpo es más máquina que humano. Pero lo que destaca no es eso, sino el organismo con apariencia de cerebro con ojos y seis pequeños tentáculos que se halla en su interior–. Me presentaré tal y como ha sugerido el agente, Franky de la Tierra. Mi nombre es Ma'Riagg, utrom estudiante del planeta Xavaag. Encantada de conocerte.

-Yo: …

Antes de si quiera pensar que estaba teniendo un sueño, o pesadilla más bien, empecé a sentir náuseas.
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Maximirusu Pauaa
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Gallo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Miér Jul 25 2018, 02:25

Abren la cancela. Les escucho subir por el jardín. Mis perros ladran al olerlos. La puerta se abre, y los pequeños animales reciben a sus dueños. Es entonces cuando mi madre suelta el grito al ver a un desconocido y a un humano con cabeza de otra especie sentados en su salón. Me levanto con celeridad.

-Yo:¡Tramquiuos!¡TRAMQUIUOS!¡DOY YO, ANTONIO JOSÉ!

Mi padre se pone delante de mi madre cuando Blake se levanta.

-Yo:Doy yo. Te verdad. Puedo Dener esta...cara ahora. Pero soy yo.

Me miran de arriba abajo. Nadie se mueve hasta que mi madre rompe a llorar, muerta de miedo.

-Mamá:¿Q-Qué te ha pasado?

Empiezo a llorar y me acerco a abrazarlos. Nos acompañan al sofá donde, lentamente y con esfuerzo, les repito lo que Blake acaba de contarme. Pocos minutos después, este ve como nos sumimos en tristeza.

-Mamá:¿Cómo pudimos olvidar algo así?

-Blake: Lo hice por vuestro propio bien. Acababais de perder a vuestro hijo, y yo os di uno. Durante estos años habéis podido estar todos juntos. Ahora es hora de que Maximirusu descubra quien es en realidad.

-Papá:...Se llama Antonio José, hostia.

Va a encararse con Blake. Ante su sorpresa, me pongo en medio.

-Blake: Siento ser el portador de tan malas noticias.

-Yo:Puede que no sea vuestro hijo biológico, pero vosotros sois mis padres. No importará que me olvidéis. Siempre será así.

Blake saca el bote de Nomeolvides y les cuenta la solución al olvido. Desesperados por la situación, acceden a ser vacunados de inmediato.

-Blake: En cuanto a toda prueba de que él ha existido como humano...Haré que todo desaparezca. Registros civiles, fotografías, matrículas...Todo.

Ante nuestros ojos, las fotografías del salón en las que aparezco comienzan a cambiar. Años de recuerdos son modificados, diluyéndose en la nesciente tristeza del olvido. Los tres nos volvemos a abrazar. .

-Blake: Por supuesto, todo lo que Maxim-...Antonio quiera llevarse de su cuarto, podrá llevárselo a mi casa.

Noto frío en el pecho. Un frío que confirma que todo esto va en serio. Todo es real. Con un chasquido de los dedos de Blake y algo de dolor, noto como mi cara vuelve a ser humana

-Blake: No es definitivo. Las marcas de Maximirusu han comenzado a emitir señal. En poco más de un día podré comenzar a enseñarte a manipular el caos aunque, inconscientemente, quizás algo logres. Este disfraz que ahora te pongo es débil, y recurrentemente se verá destapado por tus propias habilidades.

Miro a mis padres. Haciendo de tripas corazón, me alejo un paso de ellos.

-Yo:Yo...Necesito algo de aire. Por favor, Blake. Acompáñame.

-Blake: Por supuesto.

Mira de nuevo a mis padres y, tras hacer un extraño gesto, salimos de mi casa. La calle es la misma, pero el aire es diferente. Suspiro, cansado. Salgo del jardín, seguido por Blake.

-Yo:Cuéntame más sobre eso de los caomantes. Del caos.

-Blake: Somos seres nacidos como cualquier otro, pero que portamos en nuestro espíritu, en nuestra alma, el fruto de una anomalía primordial. Es así como llamamos a los fallos del Multiverso, pues este no es perfecto.

Unos vecinos de la calle nos miran al pasar junto a ellos.

-Blake: Una orden antigua es la nuestra. Como tantas otras, por supuesto. Pero no como la Hermandad del Orden, de la cual te hablaré luego. Del fruto de dicha anomalía surgieron almas especiales. Almas cargadas de la habilidad para alterar la realidad circundante. Una habilidad de progreso lento, paulatino, y ligada al cuerpo que habitan. Una de las...cualidades que poseemos es una notable longevidad, viviendo entre nueve y diez milenios. Eso nos permite ver mucho. Yo por ejemplo tengo 800 años. Mi maestro, que ahora cuenta con 5327 años, vio en su momento a ese personaje tan famoso vuestro, Jesucristo. Creo que tenéis una idea equivocada suya. Era como el tal Che Guevara, no el hijo de un Dios.

-Yo:...Viviendo tanto tiempo ves morir a muchos.

Blake me mira.

-Blake: Lo siento, Maximirusu. De verdad que lo siento.

-Yo:Es una cualidad horrible. Nadie debería vivir tanto. Ver caer imperios...¿Como mueren aquellos a quien quieres?...No.

-Blake: Es esa la única cualidad que no puede ser suprimida. El caos, manejo del alma o como quieras llamarla, sí que lo es. Ciertos minerales e incluso planetas inhiben nuestro uso. Algunos seres de por ahí fuera son inmunes al mismo...Y de aquí dentro también.

-Yo:¿De aquí dentro?

-Blake: Hay seres en la Tierra que ni imaginarías...Capaces de propagar plagas con un simple toque, inmortales e incontenibles...

Blake se queda en silencio mientras andamos.

-Blake: La potencia de nuestro espíritu aumenta con la edad, haciéndonos así más poderosos con la edad pero, como antes deducirías, un caomante no puede sobreponerse a otro una vez el más joven comienza a manejar el caos. Por supuesto, sí la diferencia de edad es abrumadora, esto puede ser ignorado. La distancia a la que podemos aplicar nuestras habilidades es limitada también, claro. Cuando empecemos con tu entrenamiento, solo podrás alterar al tacto. Y de he advertirte: va a dejarte bastante cansado al principio. Con el tiempo, hasta podrás usar algunas habilidades sin cansarte siquiera, como si de respirar se tratase.

-Yo:Antes dijiste que surgimos de un error. ¿Significa eso que siempre volvemos?

-Blake: Siempre.

Buscamos un sitio donde sentarnos a tomar algo. Necesito algo que me quite el frío que se ha alojado en mi pecho. Una vez sentados me toco donde hasta hace unos instantes estaban mis marcas del caos.

-Yo: ¿No desaparecen nunca esas marcas?

-Blake: Solo cuando estás inconsciente...o muerto.

-Yo:¿Y la Hermandad?

De repente, Blake parece incómodo.

-Blake: Existe un multiverso enorme. Pero del mismo también surgió algo que, para muchos planetas...para muchas especies incluso, no era precisamente de agradecer: la Hermandad del Orden. Está compuesta por billones de personas. Incontables seres de diversos orígenes, todos bajo una misma bandera. Todos buscando que cada planeta que esté bajo su mandato, bajo su yugo o pacto, acate sus órdenes. ¿Quieren que degüelles a tu pareja? Lo haces. ¿Trabajar hasta la muerte? Lo haces, y con una sonrisa en la cara. La Hermandad solo vivía para conquistar, reclutar, cosechar e imponer su estilo de gobierno. Cada pieza debía ir en un lugar. Si no encajaba, se la modificaba. Convertían a todos los planetas en monstruos hechos a medida. Creaban una vida artificial. Todavía lo hacen.

-Yo:Es horrible.

-Blake: A cambio, ellos ofrecen protección de todo ataque externo, claro. Si el planeta se levanta en su contra, drenan toda la vida del mismo, convirtiéndolo en tierra yerma y plagada de enfermedades. No influyen en todos igual, claro. Sistema educativo, tributo, sacrificios...Y su poder militar. Kizú, su poder militar. Nada podía hacerle frente, hasta que la gente empezó a pensar que no querían vivir así. No querían una vida dictaminada por tales tiranos. Una vida llena de un orden artificial. Fue cuando los primeros caomantes aparecieron. No tenían nombre. Solo un puñado de seres que querían vivir su vida en libertad. No todos podían usar el poder de su espíritu, claro. Con o sin el poder de manipular su alma, todos amaban su libertad.

Las bebidas llegan, y Blake hace una pausa.

-Blake: A la Hermandad no le gustó eso. Era una locura que esos seres inferiores no les aceptaran. ¡A ellos, que tanto les habían dado! Pero la libertad vale mucho más que la protección. Con libertad, no hay experimentos que corrompen mundos enteros. No hay sacrificios de personas. La Hermandad temía que las primeras insurgencias pudieran llegar a algo. Que esos seres sin orden...Que esos caóticos engendros fueran un peligro. Y les derrotaron. Pero de las brasas que quedaron del fuego de la rebelión surgió el fénix que ahora somos nosotros, los caomantes. Es por eso que nos organizamos bajo el nombre de "caomantes", para no olvidar nunca por que luchamos. Para abanderar siempre la libertad que nuestros predecesores buscaron.

-Yo:¿Y los demás?

-Blake: Ciertas personas de Órbita heredaron ese espíritu, aunque la mayoría ha olvidado aquella época, pero no nosotros. Ellos no viven tanto como nosotros lo hacemos, y no ven tanto como nosotros vemos.

Blake guarda silencio, mirando entre la niebla de sus recuerdos. Aprovecho el descanso para tomar un sorbo a la bebida pero, justo cuando voy a coger el Cola Cao que he pedido, mi mano derecha empieza a dolerme. Unos instantes después caen las uñas, y a lo largo de la mano y los dedos comienza a crecer pelaje del mismo color amarillo tostado. Levemente, bajo el pelaje, se puede apreciar unas leves hendiduras. Como un recuerdo arrinconado en el fondo de mi cabeza, consigo que de las mismas salgan unas garras.

-Yo: O-Oah...

La gente de alrededor me mira fijamente. Empiezo a acalorarme. La cabeza vuelve a dolerme horrores. Más que antes incluso. Noto como parte de la misma vuelve a cambiar. Todos los humanos allí presentes sueltan una exclamación ahogada de terror. Con vergüenza, me levanto apresuradamente, estando a punto de tirar la mesa, y salgo corriendo. Blake hace lo propio tras dejar algo de dinero en la mesa.

-Blake: ¡Maximirusu, tranquilízate!¡Ninguno de esos humanos va a recordar lo que ha pasado!

Tras sus palabras me detengo.

-Yo:¿No lo entiendes, Blake?¡NO QUIERO QUE ME OLVIDEN!¡QUIERO SEGUIR CON MI PUÑETERA VIDA!¡NADA DE DAIME'É, CAOS, HERMANDAD NI HOSTIAS!¡MAXIMIRUSU PAUAA TENDRÍA QUE SER SOLO LO QUE HA SIDO HASTA AHORA!¡SOLO UN PERSONAJE!

Blake se para junto a mi.

-Blake: Lo siento. No puedo ni imaginarme por lo que estás pasando ahora mismo.

Blake me pone una mano en la cabeza. Le miro, y veo en sus ojos una mirada que no había visto nunca antes. La de alguien que ha vivido mucho, ha pasado por mucho y sufrido aun más. Veo la mirada de alguien para quien hasta el más anciano de los humanos es solo un niño.

-Blake: Pero no estás solo. Incluso si tu familia se olvida de ti, siempre los tendrás junto a ti en tu corazón.

Me siento en medio de la calle, ante la mirada de los peatones que pasan a nuestro lado. Hundo la cara en las manos de nuevo, demasiado cansado por una mañana de vértigo como para poder volver a llorar. El dolor vuelve, tornando de nuevo en daime'é lo que restaba de mi cabeza. Cuando la levanto, veo frente a mis ojos la mano derecha de daime'é y la izquierda de humano. Podría contar cada arruga de la última, cada pelo de la derecha. Le pido ayuda a la persona que me salvó cuando era un crío y vivía de Bimbpep. En Deia. En un mundo más allá del cielo de este planeta.

-Yo: Tenemos volver a casa. Debemos...Debemos que empezar a empaquetar las cosas de mi cuarto.

[Tenéis 8 post máximos (contando con el que ya habéis publicado) antes de que nos reunamos para el viaje.]

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MensajeTema: Re: Dimensions   Miér Jul 25 2018, 22:18

-Bip bip.

-Zzz...

-Bip bip.

-Zzz...

-BIP BIP!

Mi cerebro no pudo seguir ignorando ese familiar sonido. Me desperté, abrí los ojos y miré al desconsiderado despertador. Las 10. No era especialmente temprano, pero siempre me costaba mucho levantarme. Con un suspiro de pereza, golpeé el boton y silencié ese cacharro que tanto odiaba. La verdad es que me tentaba quedarme un rato mas en la cama, pero sabía que si hacía eso me dormiría de nuevo. Así que me incorporé, me vestí y bajé a saciar mi apetito.

La casa estaba casi vacía, solo estabamos yo y mi hermana Irene, a la que me encontré en el comedor. Como de costumbre, estaba desayunando con cara de medio dormida mientras miraba el móvil con los cascos puestos. Me observó durante un instante al darse cuenta de mi presencia y acto seguido volvió a prestar atención a su telefono, sin decir nada o cambiar su expresión. Sin demorarme, me preparé mi propio desayuno. Un Cola Cao y un poco de pan con aceite. Me llevé mi comida a la mesa y me senté al lado de mi hermana.

- Hola niña.

- Hola niño.

Un desconocido habria pensado que un saludo tan seco era señal de que estabamos enfadados o nos llevabamos mal, pero en realidad esa era nuestra manera de darnos los buenos dias. No estabamos peleados, simplemente nos acababamos de levantar y no estabamos muy habladores. Imitando a mi hermana, saque mi móvil, pero en cuanto vi las notificaciones se me quitaron las ganas.

- 1300 mensajes... - murmuré para mi mismo.

Era demasiado temprano como para lidiar con tanto spam. Volví a bloquear el telefono y lo dejé sobre la mesa. Fue entonces cuando vi el periodico que había a mi lado. Probablemente lo dejó mi padré ahí cuando terminó de desayunar. Sin nada mas interesante a la vista, lo cogí para ver si algo me llamaba la atención. Pero con solo leer el titular me puse de mal humor.
"LA CONTAMINACIÓN MUNDIAL BAJA A NIVELES HISTORICOS GRACIAS A LA TECNOLOGÍA DE ÓRBITA"
Mi hermana se percató de mi cara de disgusto y dejó de prestarle atención al móvil.

- ¿Qué te pasa? - me preguntó. - ¿Tan temprano y ya estás cabreado?

- Mira esto - le dije mientras le mostraba el periodico.

- Pero si es una buena noticia, ¿no? No veo donde está el problema.

- Ya sabes a qué me refiero.

Irene suspiró y me miró con cara de hastío.

- ¿Otra vez con ese tema?

- Es que no lo puedo ignorar. - protesté - Mire donde mire, ahi están esos malditos marcianitos para chafarme el dia. Salen en la tele, en el periodico, la radio... ¡La gente incluso hace memes y los pasa por los grupos! ¿Como quieres que lo deje de lado?

- Sigo sin entender por que los odias tanto.

- No es que los odie... es que no me fio. Piensalo, se presentan de repente aquí y nos ofrecen compartir su tecnología y recursos. Y, de repente, todo es maravilloso. Me parece demasiado bueno para ser verdad.

- ¿No puedes simplemente aceptarlo y ya está?

- Lo intento, pero me cuesta. A ver, historicamente, cuando dos civilizaciones se encuentran, la mas avanzada tecnologicamente siempre ha aplastado, asimilado o esclavizado a la otra. Me cuesta creer que no vaya a ser lo mismo en este caso...

- Pues si tanto desconfias, no se por qué aceptaste el viaje a ese planeta.

En ese momento me quede pillado. Maldita niña, siempre daba en el clavo. Intenté articular una excusa, pero entonces se levantó y salió de la habitación.

- Mira, yo creo que lo que pasa es que eres un quejica y punto - dijo antes de marcharse.

Y ahí me dejó, con mi desayuno a medio terminar y las palabras en la boca. La verdad es que mentiría si dijera que el viaje no me hacía ilusión. ¿Como no iba a ser así? ¡Iba a ir a un planeta lejano! Era una oportunidad que no podia dejar escapar. Pero eso no quitaba que desconfiara de los alienigenas.

- ¿Estoy siendo demasiado paranoico?

Tambien había una realidad que no quería admitir. Estos aliens llegaron a la Tierra y nos ofrecieron maravillas... sin que se lo pidieramos. En cierto modo, los veia como unos entrometidos. Sabía que era cosa mia, pero me parecía que se creian superiores. Y lo que mas me molestaba es que realmente eran superiores. Me los imaginaba en sus naves espaciales, mirando a la humanidad con condescendencia.
Sacudí la cabeza, intentando desacerme de esos pensamientos negativos. ¿Estaba en la naturaleza humana ser tan desconfiado? Mi hermana tenía razon, tal vez debería intentar ver las cosas de otra manera. Realmente no había motivo para pensar que los alienigenas tuvieran malas intenciones. Es decir, si quisieran invadirnos lo habrian hecho ya, ¿no?

- Será mejor que no le de mas vueltas. A ver que se cuenta el resto.

Evidentemente, yo no era el único que se iba a ver mundos desconocidos. Tenía varios amigos que tambien se habían apuntado a la aventura. Así que cogí el móvil y abrí el WhatsApp. Ignoré el típico spam y busqué el grupo que tenia con mis colegas de viaje. Hoy no habían escrito nada todavía, por lo que el mio fue el primer mensaje del dia:

"Hey tios, como lo llevais? Nerviosos?"
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mixmac
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MensajeTema: Re: Dimensions   Jue Jul 26 2018, 03:47

-Plaf.

Me despierto de un sobresalto al escuchar cómo se caía del escritorio el montón de libros amontonados que podían llevar meses ahí.

Otra vez me he quedado dormido en el escritorio, maldigo el día en el que empecé a dormir aquí.

Al levantarme voy al baño a ducharme tranquilamente, después me miro en el espejo para peinarme y lo único que veo es una persona desaliñada con cara de pocos amigo y muchas ojeras.

A los pocos minutos me hago algo de desayuno, pienso para mí “otro café más para el cuerpo”, mientras me lo bebo lentamente.

Al terminármelo voy a mi dormitorio y veo en un posit enorme amarillo fosforito ya tirando para anaranjado por el paso del tiempo y el sol que se ha comido el color que pone en letras grandes.

- “NO OLVIDAR.
EL PRINCIPIO DEL FIN, SALIDA DE ESTE PLANETA INFERNAL”.

Como era de esperar el billete de la nave que me iba a sacar del planeta estaba pegado con celo.

Eso hace que me salga una media sonrisa falsa de ánimo con lo cual me da una actitud más positiva para empezar a hacer la mochila, en la que empiezo a guardar algo de ropa,  unos utensilios que creo que me pueden venir bien allí fuera y por supuesto mí toalla.

Al terminar de armar mi equipaje decido mirar el móvil, el cual tiene un mensaje del grupo que creamos para el viaje.

- Alex: "Hey tios, como lo llevais? Nerviosos?"

Respondo sin pensarlo siquiera.

- “Buenas, Yo ya estoy listo, si no fuera porque aún no sale nuestro vuelo estaría corriendo a toda mecha a cogerlo.”

Pongo sonido al móvil dejando caer en mi bolsillo, me equipo con mis auriculares, recojo algunos libros “que tendría que haber devuelto ya”  y guardo mis llaves en otro bolsillo antes de irme de casa con dirección a la biblioteca.
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Perro
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MensajeTema: Re: Dimensions   Jue Jul 26 2018, 16:08

Ha pasado como media hora desde que entré al cuarto de baño. La garganta me arde y jamás había visto el wáter tan sucio. Hay dos razones por las que no salgo a pesar del pestazo. Uno, estoy hecho polvo, y segundo, que a lo mejor tiene más peso; hay dos putos aliens esperándome en el salón. Sí, la tortuga también es un alien, si no, que alguien me explique por qué puñetas vuela.

-Hola– oigo la voz de mi padre al entrar en la casa. Supongo que habrá vuelto de comprar–.

Ve el estropicio del cuarto de baño y, tras preguntarme lo que ha pasado y yo responderle que me había puesto malo sin mencionar nada extraterrestre, me aconseja ir a descansar a mi cuarto mientras él limpia. Una cosa más por la que sentirme mal. Ya al terminar de subir las escaleras, caigo en que todavía no he oído ninguna expresión de asombro o susto por parte de mi padre, pues esos dos deberían seguir en el salón. Me demuestro a mí mismo lo equivocado que estoy al entrar a mi habitación. Veo a esa tortuga flotando y a la mujer que no es tan humana como creía flotando también, pero encerrada en una burbuja verde. Me fijo que la ventana que tienen detrás está completamente abierta. La burbuja se deshace y deja caer a la alienígena encubierta. La puerta se cierra detrás de mí, conmigo ya dentro del cuarto.

-Tortuga: No es conveniente que nos vea mucha gente, así que me he tomado la libertad de traernos aquí.

Veo que “María” había vuelto a la normalidad, es decir, no tiene un cerebro con ojos saliéndole de la tripa. Se levanta y dirige su mirada hacia mí.

-Ma’Riagg: He notado que mi verdadero aspecto te presenta cierto mal estar, así que seguiré usando mi cubierta humana por el momento.

-Yo: … ¿Sabes?, cuando dijiste que eras un alien, pensé que podría soportarlo; que tu color de piel fuera rojo, verde, azul… un par de cuernos. Incluso creo que hubiera tolerado tentáculos en la cabeza.

-Ma’Riagg: Y así es, tengo un total de seis tentáculos dispuestos por la parte inferior de lo que, para vosotros, sería mi cabeza.

-Yo: Pero que seas… eso… me ha superado.

-Ma’Riagg: Tus comentarios empiezan a ser hirientes.

-Yo: Oh, lo siento. Me ha pillado todo por sorpresa. ¿Y tú…?– digo señalando a la tortuga flotante que brilla verde en mi habitación–.

-Tortuga: Soy un agente de los Guardas de Luz. Para ti sería como un policía que cuida de que ningún ente u objeto extraterrestre venga a liarla a este planeta.

-Yo: ¿Eres como un Linterna Verde? ¿Hiciste esa burbuja con tu anillo?

-Tortuga: No y sí. Lo primero es que ni si quiera sé qué es. Mi anillo me proporciona una mejora en mis capacidades mentales, teniendo pensamientos más allá de cómo sobrevivir un día más. Puedo hacer que los demás me escuchen telepáticamente y, lo mejor de todo por si me preguntas, puedo replicar o crear objetos hechos de luz sólida.

-Yo: Luz sólida… no sé si veo cómo funciona eso realmente. ¿Y tu fuente de poder es la “voluntad”?

-Tortuga: Puedo crear objetos y manipularlos a mi voluntad, si es a lo que te refieres.

-Yo: No, no, fuente de poder, la energía que usas.

-Tortuga: La procrastinación. Mi anillo puede absorberla de los seres a su alrededor y usarla.

-Ma’Riagg: ¿“Procrastinación”? ¿Hablas de distracciones que el mismo sujeto se impone para evitar completar una tarea pendiente?

-Tortuga: Sí.

-Ma’Riagg: ¿Acaso es posible?– se queda mirándole–. Has captado mi curiosidad.

-Tortuga: Aleja esos tentáculos de mí.

-Yo: O sea… ¿una tortuga procrastina?

-Tortuga: Puedo, pero es otra fuente de poder de la que saco la mayor parte de la energía, una que está alojada en esta casa…

-Yo: … Ingenioso hijo de puta, ¡sí que eres Michelangelo!– exclamo con asombro–.

-Michelangelo: ¿Cómo te has dado cuenta? Si llevo puesto el antifaz.

-Yo: Sigues pareciéndome una tortuga…

-Michelangelo: ¿Te das cuenta de lo racista que ha sonado eso?

-Yo: Y mencionaste antes que vivías aquí. Entonces… ¿eres también un alien?

-Michelangelo: No, soy tan terrícola como tú. El anillo llegó a mí unos años atrás, dándome el deber de defender la Tierra de posibles invasiones. Invasiones como la tuya– dice dirigiéndose a la utrom–.

-Ma’Riagg: Ya te he dicho que mi estancia en este planeta es totalmente legal.

-Michelangelo: Ya– responde con poca credulidad en su voz–… Mencionaste antes a Órbita, ¿tiene algo que ver con esto?

-Ma’Riagg: No realmente. Ya estaba operando en este mundo desde mucho antes de que se manifestaran públicamente.

-Michelangelo: Espera… ¿Órbita en la Tierra?

-Ma’Riagg: Empiezo a ver lo desconectado que estás de tu propio entorno.

-Michelangelo: La Central no me comunicó nada y tampoco salgo mucho últimamente. Pero es extraño que no…

-Yo: Así que… ¿ya había alienígenas en la Tierra? Antes de todo esto, digo.

-Ma’Riagg: Por supuesto. A lo largo de la historia de la humanidad terrícola, muchos han venido a este planeta, ya sea buscando nuevas oportunidades, turismo o para escapar de la ley. Incluso los hay que aprovechan sus cualidades o ciertas situaciones para convertirse en estrellas de vuestra televisión. Ejemplos de esto último pueden ser los personajes que conoces como “Alf”, “E.T.”, los “Teletubbies”…

-Yo: Hostias… Ahora no puedo evitar pensar si alguien cercano a mí es un alienígena.

-Ma’Riagg: ¿Quién sabe? Conmigo te ha pasado.

-Yo: Sí. Contigo me ha pasado– digo con un tono poco alegre–. Bueno… ¿Qué… qué va a pasar de ahora en adelante?– pregunto con tono preocupado porque no sé qué saldrá de tener a estos dos fenómenos en mi habitación–.

-Ma’Riagg: Si te refieres al rumbo de mi investigación, ya he pensado en algo. De ahora en adelante, investigaré sobre el comportamiento humano de una Tierra que ha sido contactada por Órbita, con la posibilidad de viajar a otros mundos, de salir de su planeta de origen y visitar otros.

-Yo: ¿De verdad puedes hacer eso así sin más? ¿No se lo tienes que decir antes a alguien?

-Ma'Riagg: Eso déjalo de mi cuenta. A lo que iba. Tú, Franky, como se dice en la Tierra, “me vienes como anillo al dedo”. Fuiste elegido en un sorteo para viajar a Gehena, ¿me equivoco? Pues te acompañaré.

-Yo: Ah, genial…– expreso sin mucho ánimo–. ¿Y tú?– me dirijo a la mascota de la familia–. Ahora sé que eres un guarda, ¿no?

-Michelangelo: Cierto, normalmente hubiera arrestado a esta intrusa…

-Ma’Riagg: No soy una-

-Michelangelo: Y habría hecho que no recordaras nada de esto. Pero si la Órbita está realmente aquí, cosa que comprobaré luego concienzudamente, y no puedo contactar con la Central… La única opción que me queda es vigilaros a ambos, al menos por un tiempo. Si sigo sin respuestas por parte de mis superiores… Ya veré qué hago cuando llegue el momento.

-Ma’Riagg: ¿Y tú, Franky? ¿Qué harás ante las revelaciones que se te han presentado el día de hoy?

Yo: Esa… es una muy buena pregunta.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Jue Jul 26 2018, 23:03

- Yo: ...¿Qué?

- Mamá: Lo siento mucho, cariño. - dijo con lágrimas aún en los ojos. - Debería habértelo contado hace años.

- Yo: ¿Q-qu..? ¿Qgh..?

Estaba tan impactado por la situación que era incapaz de articular palabra alguna. Retrocedí lentamente, asustado, hasta que la puerta del salón me detuvo. Había empezado a hiperventilar ligeramente de los nervios y podía sentir cómo la sangre me bombeaba en los dientes. La hiena suspiró impaciente.

- Mamá: Fue hace mucho tiempo, antes de que nacieras. Estos señores me escogieron para una especie de prueba.

- Hiena: La prueba de viabilidad de la Tierra.

- Mamá: Eso. Me lo explicaron todo sobre la Órbita. Me dieron la opción de marcharme sin recordar nada de lo ocurrido. Tenía mis dudas, pero dijeron que si aceptaba nos asegurarían estabilidad una vez se establecieran en la Tierra. Podríamos vivir tranquilos sin ninguna preocupación.

- Yo: ¿Q-qué prueba era?

- Rollon: Era una prueba muy sencilla. Tu madre sería fertilizada con un cierto genoma creado genéticamente por un servidor a partir de una de las especies de la Órbita. Un drakara, para ser precisos. De esa forma, la criatura recién nacida compartiría el genoma de ambas especies. un alienígena capaz de habitar la Tierra. Un híbrido. - Se volvió, mirándome directamente a los ojos. - Tú.

Me quedé de piedra mientras un escalofrío recorría todo mi cuerpo. ¿Era en realidad un alienígena? No tenía sentido. Toda mi vida había sido un humano del montón. Un humano vulgar y corriente. Comencé a sentir cierto mareo, y la presión de los dientes solo iba en aumento.

- Yo: ¿Lo sabías? - pregunté mirando a mi padre. Al menos, a quién había considerado toda mi vida.

- Papá: Si. Me lo contó poco después de que tu nacieras. Debíamos estar preparados para cuando cambiaras.

- Yo: ¿Cuando cambiara?

Ya ni me acordaba de mis brazos. Saqué las manos de la chaqueta, mirando mis nuevas garras. El ratón volvió a subirse a una estantería junto a mi, extendiendo la mano. Le dí mi brazo para que la examinara. Ya todo me daba igual.

- Rollon: Extraño. El proceso de cambio debería haberse producido a los dos años, no dos décadas después.

Me hizo un gesto, al cuál me quité la chaqueta. De un salto, se encaramó en mi hombro agarrándose con sus pequeñas garras para observar más de cerca.

- Hiena: ¿Supone eso algún problema, Rollon?

- Rollon: Todo lo que se sale de los planes es un problema, capitana. Al parecer su verdadera cuerpo está comenzando a emerger, aunque no de la forma que debería. Es imposible predecir el cómo ni el cuándo.

- Hiena: ¿Puedes solucionarlo?

- Rollon: Escribí todo su código genético, capitana. Por supuesto que puedo arreglarlo. Una vez regresemos a la estación, podré hacerle un escaneo general y solucionarlo.

- Yo: Espera, ¿qué?

- Hiena: Ese era el trato. Tras dos años de observación, una vez comenzara el cambio, volveríamos a la Tierra para evaluar el planeta para su unión a la Órbita. En cuanto al híbrido, regresaría a la estación, dónde se le acogería y formaría.

- Yo: ¿¡Qué?!

El estómago me dio un vuelco. Miré a mis padres, confundido. Por sus semblantes ya debían de haberlo asumido. Sentí un fuerte arcada, llevándome las manos a la boca al notar algo en la boca. Al apartarlas, en la palma de la mano, tenía un par de dientes manchados de sangre.

- Rollon: En tu estado actual el cambio es prácticamente impredecible. - dijo bajándose de mi hombro y subiendo sobre la mesa del salón. - Si no lo solucionamos, quién sabe lo que podría pasarte. Y te aseguro, no sería agradable.

- Yo: Pero... Una vez me arreglarais podría volver a casa, seguir con mi vida.

- Rollon: Me temo que eso no es una opción.

- Yo: ¡¿Por qué no?!

- Hiena: Porque no eres humano. - me soltó con brusquedad, claramente impaciente de que todo aquello se estuviera alargando más de la cuenta.

- Rollon: Nadie te reconocería, ni siquiera aquellos cercanos a ti. A ojos del resto de humanos, no serás más un alienígena más. Tu vida aquí en la Tierra no sería la misma.

Mis padres se levantaron y me abrazaron con lágrimas en los ojos. Yo aún seguía conmocionado.

- Mamá: Cariño, no pasa nada. Ya lo hemos hablado.

- Papá: Nosotros siempre querremos lo mejor para ti.

Con una fuerte punzada en el estómago, les devolví el abrazo. Ambos alienígenas esperaron fuera, dándonos un momento de intimidad. Después de unos amargos minutos, subí a mi cuarto a preparar la maleta, maldiciendo el día que me empeñé en buscarla. Ni siquiera miré lo que metí dentro. Antes de salir, eché un vistazo mi antigua habitación por última vez, sintiendo un gran nudo en el estómago. Haciendo de tripas corazón y despidiéndome por última vez, abandone el lugar al que hasta entonces había llamado mi hogar.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Vie Jul 27 2018, 02:03

Volvemos a mi casa. Mis padres miran con tristeza como mi cabeza ha cambiado de nuevo. Antes de que puedan ver que también mi mano derecha lo ha hecho también, la guardo en el bolsillo. Les explico que voy a hacer. Aun en contra de su insistencia, subo a mi cuarto. El cuarto que en breve será solo una habitación vacía para alguien que murió hace mucho.

-Yo:¿Puedes dejatme solo un momendo, Blake?

-Blake: Claro.

Cierra la puerta, dejándome totalmente a solas en mi cuarto por primera vez en más de un año. Me dejo caer en la silla y observo el dormitorio. Es impresionante lo que cambia la vida en un instante. Tras unos segundos sentado en silencio, miro el móvil. Hay un par de mensajes del grupo que hemos creado para el viaje a Gehena. El dichoso pelaje me obliga a usar la mano izquierda.

"Quizás me retrase un poco, pero ya lo tengo todo casi listo"

Me duele tener que mentir en esta situación, pero no me queda otra. Me levanto y empiezo a recoger cosas de mi cuarto. No me veo con fuerza para recogerlo todo de una sentada. Todavía tengo un par de días, así que está bien así. Llamo a Blake, el cual está junto a mis padres, esperándome.

-Yo:Estoy listo.

Entran en mi cuarto. Blake hace que un portal se abra. Quizás "portal" no sea la palabra adecuada. Más bien sería como si el espacio se quebrara en medio del cuarto. Una hendidura que muestra una casa de dos plantas de color rosa pastel y tejado amarillo, cercado por una valla de color blanco. Todo en medio de una pradera de color jade. El corazón me va a mil por hora. Me giro hacia mis padres.

-Yo:Volvedé mañana. Decitle a Celia to que ha pasato.

Me acerco a ellos y los abrazo. Intentamos alargarlo lo máximo posible, pero una nueva oleada de dolor, esta vez en mi pie izquierdo, hace que nos alejemos. A diferencia del cambio de la mano, el pie sufre cambios importantes. Cuando el dolor pasa, mis padres intentan acercarse, pero levanto la mano y cojo mis cosas. Tras despedirme y con cojera, atravieso el portal, el cual Blake cierra tras cruzarlo. Una vez llegamos a la casa, Blake abre.

-Blake: Bienvenido a mi hogar.

La casa presenta un agradable color beige en las paredes del pasillo. A mano izquierda está la cocina-comedor, pintada de azul cielo, pero no es ahí donde vamos. Justo de frente está el salón, pintado del mismo color celeste. En unos sofás esperan tres personas. Dos de ellos parecen ser de la misma especie que Blake. Uno de ellos parece algo mayor que este, pero todavía joven. Quizás unos 40 años. El otro es prácticamente un crío. 6 años quizás. Al tercero lo clasifico nada más verlo: es un elfo. Seguro. Todos me miran con sorpresa y curiosidad.

-Blake: ¡Ya estamos aquí!

Los tres se levantan. El de mayor edad se acerca a Blake y le besa.

-Hombre: Hyudste, Blake.

-Niño: ¡Akki!

Blake coge al niño y le da un beso en la frente.

-Blake: ¿Anipsh di e, Zhôu?

El niño asiente. Tras dejarlo en el suelo, se me acerca.

-Zhôu: ¡Hyu!¡Zhôu Zennusen iite!

Me quedo sin saber que decir.

-Blake: Claro. Disculpa.

Noto una leve ondulación en el aire que hace que se me pongan los pelos de la nuca de punta.

-Zhôu: ¡Te estoy hablando a ti!

El corazón me da un vuelco.

-Yo:¿Caos?

Blake asiente. Me agacho a la altura del niño. Se parece bastante a Blake y al hombre.

-Yo:Creo que me estabas diciendo que te llamas Zhôu Zennusen, ¿no?- El niño asiente- Yo me llamo Ant-...Maximirusu Pauaa.

El niño se sujeta los codos. Miro a Blake, indicándome que haga lo propio. Tras esto me pongo en pie, a lo que el hombre se me acerca.

-Blake: Ya conoces a mi hijo. Y ahora te presento a Kiel, mi esposo.

Hace el mismo gesto que el niño.

-Kiel: Siento mucho por lo que estás pasando, Maximirusu.

-Yo:Gracias. Pero me alivia ver que cuento con Blake.

Ambos me sonríen. El último desconocido se me acerca.

-Blake: Kyuremu Rekrom, mi aprendiz. Va a ser tu compañero de habitación durante un par de días.

Me ofrece la mano pero, en lugar de tomar esa, toma mi muñeca, haciendo yo lo mismo con la suya.

-Kyuremu:Encantado de conocerte, Max. Mi maestro me ha contado tu historia. Una de las diez estelas, ¿eh?

-Yo:Eso parece, sí.-Algo incómodo, miro a Blake-¿Os importa que deje las cosas un momento aquí?Necesito sentarme.

Suelto las cosas y me siento en el sofá. Me quito el calzado y el calcetín. Donde antes había un pie humano, ahora hay uno de cuatro dedos, cubierto de un pelaje marrón casi negro hasta la mitad del tobillo, con almohadillas bajo los dedos y en la planta. Mientras vuelvo a enfundarlo en el correspondiente calzado, el niño se sienta en el sofá a mi lado y, con precaución, me toca la cabeza.

-Kiel: ¡Zhôu!

-Yo: No te preocupes.

Me pongo en pie.

-Blake: Zhôu te acompañará a tu cuarto. Si quieres puedes quedarte allí hasta la hora de comer.

-Yo: Preferiría hacer algo que me mantenga distraído. Ya tendré tiempo de estar a solas con mis pensamientos por la noche.

Zhôu me coge de la mano, ajeno a la situación.

-Blake: Empezaremos con el dominio del caos entonces.

[No os preocupéis, que los post "slice of life" se acaban ya.][¿Os habéis dado cuenta de que he quitado lo de la pronunciación?]

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MensajeTema: Van dos y se cae el alien   Sáb Jul 28 2018, 16:10

En este país conviven las antiguas tecnologías con las nuevas, como si el tiempo se hubiese estancado y a la vez avanzara. Conviven radiocasetes y spotify, videoclubs de VHS como Blockbusters y Netflix, coches escarabajo y el último Megane, una atari 2600 y una PS4, diskettes y blu rays, etc...

Pero alguien empezaría a ser consciente de la existencia alienígena,  y ese alguien era un adolescente de 17 tacos llamado Ezequiel, que vivía su extraña y normal vida hasta que en una ocasión escuchó una explosión cerca de su casa, en un almacén abandonado. A pesar de que había salido en las noticias y diversos medios, el como vivía como un ermitaño tecnológico, así que no se enteró nada de los extraterrestres que llegaron a la tierra.

Él estaba observando como dormían las palomas con sus prismáticos, hasta que la explosión le hizo mirar donde estaba el almacén. Algo volador no identificado había caído allí
Eze: ¿Qué clase de paloma tan gorda se pone a volar a estas horas de la noche? Será mejor que vaya, esto servirá para mi exhaustiva investigación.

Cuando llegó al punto donde todo ocurrió, vio como algo redondo se fue volando.

Eze: ¡Maldita sea, ahora va y se me escapa el palomón este! Podría haberlo investigado, y si no hubiese sobrevivido, tendría cena pa la cazuela.

¿?: Desde mi punto de vista-dijo una extraña voz- las oportunidades no se van si uno es precavido.

Al alzar la vista vio un extraño ser verde que estaba subido en una especie de pedestal.

Spoiler:
 

Eze: ¿Y tú quién eres?

¿?: La verdad es que nunca estamos seguros de quienes somos hasta que nos ponemos a prueba.

Eze: ¿Ein?

A mí me pareces una especie de rana.

Si había confundido un ovni con una paloma no os extrañe que a ver esta cosa verde piense que es una rana, igualmente podría haberlo llamado un pimiento cabezón.
Una especie de interruptor se activó en el escaso cerebro de Ezequiel, a la vez que su estómago empezaba a rugir.

Eze: ¿Rana? ¡Eso es!-su rostro inocente empezó a tener una sombra en la cara que nadie sabía de donde había venido y empezó a tener una expresión mucho más maligna- Ancas de rana, se me hace la boca agua.

Cogió al ser verde en menos de lo que croa una rana, mientras este ser se daba con un mondadientes entre su sonrisa.

El muchacho preparó una olla con varias verduras que fue cortando al tuntún, y mientras el agua calentaba, la propia rana se metió dentro con una toalla en la cabeza.

Spoiler:
 

Eze: ¡Eh, espera un momento! Así no es como dice en el libro de recetas. Espera, esto no era para unas ancas de rana, ¿qué rayos estaba cocinando yo, un puchero?

¿?: Joriri.

Eze: ¿Qué?

¿?: Joriri es el nombre. Me lo preguntaste antes, ¿no, chiquillo?

Eze: Em, bueno, sí, pero... la receta y eso.

Jo: Ah si. Desde mi punto de vista-volvía a ponerse sobre su balde sin saberse muy bien de donde lo había sacado- necesitas un poco más de verde marronceo.

Eze: ¿Verde marronceo? ¡Oh, ya entiendo! ¡Te refieres a las lentejas!

Así que Ezequiel se hizo unas lentejas aquella noche mientras Joriri comía de lo había en el frigorífico.

Eze: Ahora que lo pienso, que clase de rana eres tú que puedes hablar.

Jo: Veo que tu agudeza mental es veloz como un rayo. Digamos que soy una especie de rayo que viene de un mundo más cercano que lejano, aunque mucho más arcano.

Eze: Parece como si quisieras decirme que eres un extraterrestre, pero eso obviamente es imposible, los marcianos no existen. Si no fuera porque me has ayudado a hacerme unas lentejas *aunque técnicamente no hizo nada* te habría vendido a los medios para volverme asquerosamente rico y así poder comprarme toda la comida que quisiera.

Jo: Te voy a dar una cosa muy preciada para mí.

Eze: ¿Gratis?-se le pusieron los ojos con forma de símbolo de €- ¡Dámelo, dámelo, dámelo!

Jo: Yo con gusto te lo daba, pero, ¡huy! Empieza a dolerme un poquito los hombros…

Ezequiel empezó a masajearle los hombros, y no solo eso, conforme pasaba los días, Joriri quería algo cada vez que Eze tocaba el tema de lo que le iba a dar.


Última edición por DrPingas el Dom Jul 29 2018, 19:59, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dom Jul 29 2018, 18:19

Dejo las cosas en el dormitorio de Zhôu. El cuarto es simple y, a todas vistas, de niño pequeño. Las paredes, de color verde césped, están decoradas con pósters de películas y juegos que desconozco. Las estanterías, a rebosar de juguetes. En una esquina del cuarto hay lo que parece ser un televisor conectado a algo que posiblemente será una videoconsola. En una de las pareces, cerca de la ventana, hay una litera.

-Zhôu: Papi dice que la tuya es la de arriba.

Miro a mi alrededor, intentando asimilar que, literalmente, estoy en otro mundo.

-Zhôu: Yo quería esa, pero papá y papi decían que era muy alta. Que podía hacerme daño si me caía. ¡Eso es una caca!

Dejo las cosas en una esquina del cuarto. El chiquillo me mira con el ceño fruncido. Me agacho hasta su altura y le pongo las manos en los hombros.

-Yo:Pueden llegar a ser peligrosas, Zhôu. Tus padres lo dicen por tu bien.

Zhôu se cruza de brazos.

-Zhôu: Eso dicen ellos.

Blake llama a la puerta. Se ha cambiado de ropa, llevando una de corte más asiático con la que, a todas luces, se siente muchísimo más cómodo.

-Blake: Vamos a empezar ya. Acompáñame, por favor.

-Zhôu(mientras se acerca): ¡Papá, yo quiero l-!-El niño se calla ante la mirada ceñuda de su padre.-...Perdón.

El hombre le sonríe. Tras esto, me indica el camino a seguir, llegando al jardín trasero, el cual únicamente está delimitado por otra verja. Es espacioso, albergando un columpio y un cobertizo. Kyuremu nos saluda antes de salir por la parte de atrás.

-Blake: Aquí es donde entrenaremos. ¿Alguna duda antes de empezar?

-Yo:¿Zhôu es de verdad vuestro hijo?Biológico, quiero decir.

-Blake: Claro.-Se gira hacia mi-Cambiar de sexo es algo que los caomantes hacemos regularmente, y es bastante sencillo de hecho. ¿Alguna más?

Ante mi silencio, Blake se pone en el centro del jardín y me indica que me acerque.

-Blake: Quítate los zapatos y siéntate. Vamos a empezar con algo sencillo.

Sigo sus órdenes, viendo tras esto mi pie, con su aspecto original.

-Yo:Puto furrito...

Blake se sienta frente a mi.

-Blake: Ya sabes lo que nos sigue. La Hermandad no dejará de perseguirnos nunca. Por lo tanto, debemos estar preparados siempre. Por ello, y aun sintiéndolo mucho, no puedo darte demasiado tiempo estos días para relajarte. Tienes que aprender a utilizar tus habilidades. También debo ponerte en forma. Ahora mismo no estás...

-Yo:Ya.

Saca un papel del bolsillo y me enseña su contenido. Son caracteres parecidos a los del panfleto. Algunos me suenan. Incluso creo que soy capaz de leer alguna palabra suelta.

-Blake: Te he conseguido esto. Son ejercicios básicos que deberás hacer. Los próximos días se compondrán de lecciones de pollux, para refrescar tu memoria, ejercicios físicos, defensa y manejo de tu espíritu. Ahora, cierra los ojos y pon las manos como si sujetaras algo.

Hago lo que me dice. Respiro hondo.

-Blake: No debes pensar en el caos como una herramienta, pues es una más de tus funciones. Cuando respiras, mueves, comes...Con cualquier cosa que hagas, el caos actúa. Relájate. Concéntrate en tus sensaciones. Mira dentro de ti. Búscate. Escucha a la vida.

Entonces calla. Siento el aire en la cara. El césped a mis pies. Aves que desconozco cantan. Escucho a Zhôu en su cuarto, jugando con sus juguetes. A mis oídos llega el sonido de Kiel preparando algo que, por el olor, será delicioso. Y veo oscuridad. Insondable, eterna y apacible. Es entonces cuando noto algo dentro de mi. Antiguo y durmiente. Le llamo. Despierta. Sé que es el momento de abrir los ojos.

-Yo:¿Esto...lo he hecho yo?

Flotando en el espacio entre mis manos hay un destello. Un amalgama de energía color jade que, como una llama, me infunde calor y reconforta. Como el encuentro con un viejo amigo.

-Blake: Sí. Cada uno de nosotros manifestamos la energía de un color diferente. Eso os sirve a los principiantes a identificaros antes de pasar a técnicas más avanzadas.

Me quedo embobado, mirando como fluctúa.

¿Cómo te sientes?

-Yo:Bastante bien...Muy bien, mejor dicho.

Blake sonríe y me pone una mano en el hombro. Deshago el destello.

-Blake: Nuestro poder surge del espíritu, pero lo modelamos con nuestros pensamientos y deseos. Ahora toca tu camiseta y piensa en un color en el que quieras cambiarla.

La toco. Poco a poco, como una mancha extendiéndose desde mi mano, el color pasa de negro a azul. Noto como hacer eso me cansa sobremanera. Y Blake parece que se da cuenta.

-Blake: Quédate aquí y relájate un rato. Cuando te veas con fuerzas ven a la cocina. Come algo, dúchate y duerme un rato. Seguro que te vendrá bien.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Mar Jul 31 2018, 02:24

Cuatro días después de mi "primer contacto" con los alienígenas. Por la mañana a ninguna hora en concreto.

Estoy solo en mi cuarto, con mis pensamientos. Me acerco a la ventana y miro al patio de la casa.

-Michelangelo: ¿No piensas preguntarme nada?– oigo la voz prestada de la tortuga en mi cabeza. Por supuesto, eso me sobresalta–. Estos últimos días me has estado mirando desde lejos, como si tuvieras preguntas que no te atreves a hacerme. Ah, tranquilo, soy capaz de mantener una conexión telepática desde aquí, así podremos hablar aunque estés en tu cuarto y yo en el patio. De hecho, así hablé con vosotros dos la otra vez.

-Yo: … Vale– respondo mentalmente–. ¿Cómo es que usas la voz de Bruce Willis?

-Michelangelo: … ¿En serio? ¿Esa es la mejor pregunta que se te ocurre hacerle a una tortuga con un anillo que le convirtió en uno de los defensores del planeta contra invasiones?

-Yo: Es la primera que se me ha ocurrido.

-Michelangelo: … Es de un tal Ramón Langa. Realmente puedo usar cualquier “voz telepática” que consiga imaginar. Es un truco que aprendí allí en la Central.

-Yo: La Central, sí, la mencionaste antes.

-Michelangelo: La Central es el cuartel general de los Guardas de Luz, donde se gestionan las actividades de sus miembros y desde donde son enviados los anillos como el mío. Cuando lo recibí, me marché de la Tierra durante un tiempo para someterme a un entrenamiento, para acostumbrarme al poder del anillo, ya que puede llegar a ser muy peligroso dependiendo de cómo se use. Creo que, por aquel entonces, creísteis que estaba hibernando.

-Yo: Puede ser– digo al recordar una época en la que no se encontraba la tortuga en el patio, llegándose incluso a teorizar que se la había llevado un ave volando–. ¿No me estás contando demasiado? ¿No se van a enfadar contigo tus superiores?

-Michelangelo: Tal vez. Pero hace muchísimo que no hablo con nadie abiertamente. Además, es un poco difícil retener los pensamientos cuando se usa la telepatía.

-Yo: … ¿Cómo se siente?

-Michelangelo: ¿Cómo se siente qué?

-Yo: Ser un Guarda de Luz. Puedes volar, crear objetos de luz… También tienes esta telepatía.

-Michelangelo: Y más cosas. Mi mente se expandió cuando pude ir más allá de las paredes de este lugar. Más allá de esta ciudad, más allá de este país… más allá de este planeta. Te lo digo en serio, de todos los poderes que me ha dado el anillo, hay dos que atesoro más; volar y la inteligencia suficiente para comprender lo fantástico que es lo primero. No podría volver a la vida que llevaba antes. Jamás. Y por eso mismo, nunca podría dar– se corta la comunicación, dejándome desconcertado–.

-Yo: ¿Michelangelo? ¿Sigues ahí? ¿Hola?

-Michelangelo: Perdona, se ha cortado por un momento. Por cierto, había algo que quería decirte. Creo que deberías sabelo.

-Yo: ¿El qué?

-Michelangelo: Iremos más rápido si haces lo que te digo. Mira el poster ese en el que tienes a un alienígena azul observándote, el que tienes en el cuarto.

-Yo: Oh… vale– me dirijo al poster de “Avatar”, al que supongo que se refiere. Mi padre me lo regaló hace ya bastantes años, aunque no caigo si fue en la misma época en la que estrenaron la película o no–.

-Michelangelo: Ahora quiero que rasques donde termina el párpado y empieza el ojo, como si intentaras coger un trozo de celo.

-Yo: Muuy bien– al hacerlo, me llevo la sorpresa de tomar entre mis dedos una lámina flexible y transparente–. ¿Qué… qué es esto?

-Michelangelo: Es una especie de “lente transmisora”. La colocas en cualquier sitio y empieza a transmitir las imágenes que capta desde el primer momento que activas un dispositivo que hace de receptor, cosa que puedes hacer a kilómetros de distancia. Las detecté esta noche pasada, cuando un movimiento extraño en la casa me despertó y fui a revisar.

-Yo: Espera, ¿”las”? ¿Dices que hay más?

-Michelangelo: Oh, sí, en cada maldito “ojo” de tu habitación.
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MensajeTema: Re: Dimensions   Miér Ago 01 2018, 16:15

Apoyé la cabeza en la ventanilla, la vibración de los motores de la aeronave recorriendo todo mi cuerpo. Siempre me había ilusionado el poder montar en una de esos vehículos que últimamente se podían observar recorriendo los cielos desde que los alienígenas llegaron, pero en aquellos momentos me era difícil sentir nada. Lo que había sido mi casa no tardó en convertirse en un punto en la distancia conforme ganábamos altura.

- Hiena: El trato sigue en pie. - Me giré levemente para mirarla. En la mano llevaba una especie de PDA, la cuál parecía consultar. - A cambio de tu presencia en la estación, total y absoluta estabilidad para tus padres. La Órbita se encargará de ello una vez lleguemos.

¿Estaba intentando animarme? Confuso, volví la mirada a la ventanilla sin decir nada. El corazón me dió un vuelco. Las nubes y el cielo azul habían desaparecido, dando lugar a un oscuro vacío poblado de infinidad de estrellas. La Tierra, grande e impasible, descansaba bajo nosotros bañada por los cálidos rayos del Sol. Era completamente sobrecogedor. Por desgracia, aquellas majestuosas vistas no duraron mucho una vez comenzamos a virar en dirección a nuestro destino.

- Rollon: La estación EXI. - dijo al verme ensimismado mirando por la ventanilla. - Orgullo y hogar de la flota de exploración.

Grande era quedarse corto, su inmenso tamaño haciéndose cada vez más evidente a medida que nos acercábamos. Su forma alargada recordaba a la de un rascacielos, siendo más ancha en la base. Una serie de anillos metálicos de diferentes tamaños giraban al unísono alrededor de esta, dándole una apariencia de que levitara. En uno de los costados debía de encontrarse la entrada, ya que era allí a dónde se dirigía nuestra nave. El hangar era amplio y espacioso para dar sitio a la múltiples naves que ya había estacionadas, algunas pequeñas como la nuestra y otras de gran tamaño para largos viajes o múltiples pasajeros. En aquellos momentos el lugar era un hormiguero, con alienígenas descargando cajas y materiales procedentes de la Tierra de un de los cargueros.

- Hiena: Déjala. - dijo refiriéndose a mi maleta. - La llevarán a tu habitación.

No me hacía mucha gracia desprenderme de prácticamente mi única posesión, pero no tuve más remedio. Las puertas del vehículo se abrieron, entrando un fuerte olor metálico. El pesado aire del hangar me golpeó con fuerza en los pulmones, costándome un poco respirar al principio. Al salir del vehículo tuve que apoyarme en este, sintiendo un ligero mareo y cómo las piernas me temblaban.

- Rollon: Tranquilo. - dijo subiéndose al vehículo a mi lado. - La gravedad aquí en el espacio varía ligeramente a la que puedes encontrar en la Tierra. Los efectos pasarán una vez tu cuerpo se acomode. Aunque para eso requiere un tiempo.

Uno de los alienígenas se acercó a la capitana. El sólido caparazón que cubría su cuerpo resplandecía con un tono azulado a pesar de las tenues luces. Cuatro robustas patas sujetaban su gran forma de escarabajo, resonando contra el metal a cada paso que daba.

- ???: Bienvenida a bordo, capitana. - Su voz repicaba con un ligero chasquido cada vez que cerraba las mandíbulas.

- Hiena: ¿Alguna novedad, Seerel?

- Seerel: Nada importante. En la cocina agradecen el nuevo cargamento de alimentos y están ansiosos por echarle el guante a la provisiones terrestres. La Órbita aún sigue en espera de noticias sobre... ya sabe qué. - Lanzó una rápida mirada hacia mi persona. - Esperan un informe cuanto antes.

- Hiena: Más razones para acabar con esto cuanto antes. - dijo mosqueada, echando a andar. Rollon se subió a su hombro, seguida de cerca por el escarabajo. No me quedó elección que ir tras ellos. - Diles que tendrán su informe cuando haya algo de lo que informar. Mientras, asegúrate de que han terminado de preparar las habitaciones y que alguien se encargue de llevar el equipaje de nuestro invitado.

- Seerel: Sí, señora. - dijo entrando en uno de los pasillos laterales.

Nosotros continuamos andando, atravesando varios pasillos llenos de trabajadores yendo de un lado a otro. Al verla pasar, siempre saludaban a la capitana, algunos de una manera más formal que otros. Por mi parte, me incomodaba sentir como todos me observaban en silencio. Entramos en un amplio ascensor bien decorado.

- Hiena: ¿Nervioso? - preguntó una vez el ascensor comenzó a ascender.

- Yo: ¿Eh? No...

- Hiena: Tus brazos dicen lo contrario.

Al mirármelos, aquellas marcas rojas que parecían palpitar habían vuelto a aparecer.

- Rollon: Marcas de sangre. - dijo volviéndose sobre el hombro de la capitana. - Cuando un drakara se enfurece o se asusta, vuestro cuerpo segrega hormonas para cambiar el color de vuestras escamas, dándoos un aspecto más intimidante y así evitar el peligro. Un sistema de defensa vestigial de vuestros antepasados cazadores.

Miré nuevamente mis marcas. Así que prácticamente se trataban de un chivato sobre cómo me sentía. Genial...

- Yo: ¿Todos aquí saben lo de mi... condición? Abajo parecían bastante curiosos de verme.

- Rollon: No es de extrañar. Según los registros, llevas veintiún años muerto. - Al ver mi cara de confusión, continuó. - Llevamos monitorizándote incluso desde antes que nacieras. No íbamos a dejarte tirado en la Tierra así como así. Pero al cabo de un año, tus signos vitales se apagaron por completo. La hibridación conlleva sus riesgos, por lo que asumimos que no habías sobrevivido al proceso. Catalogamos la Tierra como "Aún No Habitable" e informamos a la Órbita. Puedes imaginarte la sorpresa cuando tu señal apareció como activa en nuestros monitores hace unos días.

La puerta del ascensor se abrió y continuamos la marcha. Parecía que nos encontrábamos en una nave completamente distinta. Una alta sala se abría ante nosotros, como la plaza de un centro comercial, con uno de los lados completamente acristalado, otorgando una magnífica vista del espacio. Un modesto jardín decoraba el centro de la plaza, con asientos a su alrededor. Al cruzarla, pude ver que había varios niveles superiores a los cuales podías acceder por escaleras dispuestas a ambos lados. Dejamos atrás la plaza, tomando uno de los pasillos laterales. No tardamos en llegar a una habitación amplia, con la pared exterior completamente acristalada de forma que no se podía ver el interior. "Laboratorio Genético, Doctor Rollon Forlen" indica un panel junto a la puerta. El ratón saltó del hombro de la capitana, aterrizando en una mesa.

- Rollon: Siéntate allí, por favor. - dijo señalándome un asiento acolchado en uno de los lados mientras trasteaba en su ordenador. Receloso, hice como me dijeron.

- Hiena: ¿Cuánto tiempo tardarás en arreglarle?

- Rollon: Eso solo lo sabré en cuanto tenga una muestra de sangre.

Se subió a una pequeña plataforma junto a mi, haciendo un gesto de que apoyara el brazo en el reposabrazos. Pulsando un par de botones en el panel que tenía al lado, unos agarres salieron de la silla, inmovilizándome el brazo por completo.

- Rollon: Por seguridad. - dijo viendo mis dudas de aquello. - No es más que un simple pinchazo, pero el problema aquí son tus escamas. Dudo mucho que una aguja sea capaz de atravesarlas sin partirse, así que tendremos que hacer un hueco. Puede que duela un poco.

Pulsando nuevamente uno de los botones del panel, un brazo mecánico emergió del lateral del asiento. Con cuidado, una pequeña extensión agarró una de mis escamas más cercanas al codo, cortándola con un pequeña sierra circular. Me mordí el labio inferior en un intento de ahogar el dolor. Una vez hubo cortado suficiente la arrancó de un ligero tirón, depositándola en un recipiente.

- Hiena: Las escamas de un drakara no son tan fáciles de cortar. - le puntualizó al doctor arqueando una ceja.

- Rollon: Dele tiempo. - respondió mientras el brazo mecánico limpiaba la herida. - A ojos de un drakara, no sigue siendo más que una cría. Sus escamas irán endureciéndose con el tiempo.

Una vez limpiada la herida y a un nuevo comando del doctor, el brazo cambió, modificándose en una aguja,clavándose con suavidad en el hueco recién creado. Tenía tan insensibilizada esa zona por el dolor que ni siquiera sentí el pinchazo. Un pequeño tubo de muestras de unos cinco centímetros comenzó a llenarse de sangre. Rollon extrajo lo extrajo del brazo mecánico una vez se hubo llenado, poniéndolo en una ranura del ordenador. Al volver, trajo consigo un pequeño tubo similar lleno de una sustancia viscosa.

- Yo: ¿Qué es eso? - pregunté cuándo insertó el tubo en la jeringuilla aún alojada en mi brazo.

- Rollon: Una vacuna. En la Órbita conviven un sinfín de especies y planetas, cada uno con sus propias enfermedades y parásitos. Necesitarás desarrollar defensas contra la mayoría de ellas.

Un extraño escalofrío me recorrió el brazo cuando aquel líquido viscoso comenzó a vaciarse. Cuando hubo terminado y me quitaron los agarres, noté que lo tenía ligeramente dormido. Abrí y cerré el puño varias veces, recuperando la sensibilidad.

- Rollon: Todo listo. Ya puedes levantarte. - Se volvió hacia la capitana. - Le informaré en cuanto tenga los resultados. Mientras, sería recomendable que el chico descansara en su habitación.

- Hiena: No tiene pinta de que vaya a poder. - dijo echándome un ojo por encima.

Apoyado contra una la pared para no caerme, el frío se había extendido de mi brazo a todo mi cuerpo. Sentía leves náuseas y parecía que me golpearan la cabeza con una maza a cada latido. Podía oírles hablar, pero no llegaba a entender nada de lo que decían. Los oídos me pitaban y las piernas podían cederme en cualquier momento. Debieron de discutir un par de minutos que para mi parecieron horas. La capitana se acercó a mi, o al menos eso pensé que era aquella mancha marrón, momentos antes de que todo se volviera negro.
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Gallo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Jue Ago 02 2018, 02:31

Pasados unos minutos le hago caso a Blake. La comida me sienta de muerte, más teniendo en cuenta que ni siquiera había desayunado. La ducha que me doy después me deja lo suficientemente relajado como para no tener que pensar en todo lo que me ha pasado ese día durante más de cinco minutos.

______________________________________________________

Dos días después. 19:45

Estudio. Logopeda. Vacunas. Entrenamiento. Esas son las bases de los días que llevo en casa de Blake. Todavía no noto los resultados en lo último (en lo físico al menos, que ya no me quedo para el arrastre al cambiar colores), pero he de admitir que recuerdo ya bastante del pollux que aprendí de niño(aunque esto no evita que tenga que leer y escuchar grabaciones y grabaciones en el idioma a diario), y ya no hablo como si tuviera una patata caliente en la boca. Algo es algo. No me atrevo a hablarlo. Todavía no. Y no he sufrido más cambios desde los del primer día. Blake no sabe decir si eso es peor o mejor, pero su mirada dice una cosa. A petición mía, Blake me ha dejado conservar mi aspecto humano siempre que no esté entrenando. Solo me quedan uno o dos días(con suerte) antes de que quede en el olvido. Ahora me encuentro en el patio trasero. Kyuremu y yo estamos entrenando. ¿El entrenamiento de hoy? Combate. Y no me va demasiado bien. Tiene un par de años más de experiencia que yo, así como de vida.

-Kyuremu:¡Vamos, Max!¡Esa última casi te ha salido!¿No sabías ya como pelear de entrenar en la Tierra?

-Yo:Las...Las artes marciales difieren mucho de esto. No aprendí casi nada al final, ¿sabes?

-Kyuremu:Vale, vale. Ya le irás cogiendo el tranquillo.

Hace aparecer un par de bastones en sus manos, lanzándome uno. Antes de ponerme en guardia me quedo mirándole. Es bastante alto. Casi dos metros diría yo. Pelo caoba y largo, del cual sobresalen dos largas orejas. Sus facciones son afiladas, con un cierto aire de elegancia. Sus ojos son de un gris platino, bajo los cuales hay dos marcas de caos romboidales. Por suerte no es tan altanero como suelen presentar a los elfos. Me cae bien el pavo.

-Kyuremu:De aquí a nada serás capaz de defenderte, seguro

Se pone en guardia y retomamos el entrenamiento. No tarda mucho en llenarme de moratones, como tampoco en terminar el entrenamiento. Me acompaña a la casa, donde empiezo a curarme algunos cortes.

-Kyuremu:El maestro ha dicho que dentro de poco quería que conocieras a las otras Estelas, ¿no es así?

-Yo:Sí. A fin de cuentas, dentro de poco ya...Ya no existirá el humano que creía ser. Blake dice que puede ser beneficioso que hablemos todos, dado que hemos pasado por la misma situación.

-Kyuremu:Yo pienso igual. Hoy volvías a casa de tus padres, ¿cierto?

-Yo:Según Blake, esta noche posiblemente  sea la última que me recuerden...Aunque ya apenas lo hacen. Me gustaría pasarla con ellos.

-Kyuremu:¿Y tus amigos?

-Yo:Antes de ir a casa de mis padres iré a ver a uno.

-Kyuremu:Ese tal Franky, supongo.-Asiento.-¿Qué vas a hacer con lo del viaje a Gehena?

Saco las uñas de la mano ya cambiada y pelo con ella un plátano, fruta que a Zhôu parece haber gustado bastante de entre los alimentos que Blake trajo de la Tierra. He de admitir que es algo bastante útil.

-Yo:Blake y yo estamos preparando más Nomeolvides. Para cuando los vea en Madrid para el viaje debería estar listo. Con suerte, no me pasaré el viaje solo.

Nos quedamos en silencio mientras como el plátano. Puedo discernir con total facilidad las hebras de la piel, oler el dulce del fruto. Resulta abrumador. Blake también ha tenido la deferencia de ayudarme a asimilar mis nuevos sentidos.

-Yo:Ya hemos hablado bastante de mi y de la Tierra. Háblame un poco más de Vidlener.

Kyuremu sonríe.

-Kyuremu: Es un mundo bastante diferente al tuyo. O a la Tierra. Las gentes se nutren de la naturaleza. Son amables con ella. Las plantas son amigas nuestras, pues andan como tu o yo y podrían contarte todo lo que han visto durante decenas de años, tal y como el maestro podría. Nos asociamos en Queelaar, grupos de familias bajo la protección de un mismo árbol sagrado. Siempre honramos la muerte, pues conocemos el dolor de la pérdida. Com-

Mientras este habla, Blake, Kiel y Zhôu entran por la puerta, cargados de compras. Nos acercamos a ayudarles, tras lo cual Blake pregunta si hemos entrenado ya. Ante la respuesta positiva, me pone una mano en el brazo a la vez que me vuelve humano. Cada vez duele más cambiar a humano.

-Blake: Esta será la última vez que pueda hacerlo, Maximirusu. Eres consciente de ello, ¿verdad?-Asiento-Dúchate. En cuanto lo hagas, te llevaré a verlos.

Abandono la sala y voy al baño. Tras ducharme y vestirme, Blake abre otra brecha en el aire, apareciendo cerca de la casa de Franky.

-Blake: Te esperaré por aquí cerca. Tómate el tiempo que necesites.

-Yo:...No tardaré. No quiero alargarlo mucho...



Veo a Franky esperándome cerca del aparcamiento de su urbanización. Parece que ha recibido mi mensaje. A primera vista no me reconoce de lejos. Ya de cerca sí me saluda.



-Franky: Hola.

Lo saludo con un simple gesto de cabeza. Las palabras se me han atragantado mientras me iba acercando.

-Franky:¿Qué querías decirme...eh...Max?

Durante un momento veo la sombra del olvido en sus ojos. El nudo se hace más tenso, pero trago para aflojarlo.

-Yo: Franky...Yo...Ahora no vas a entenderlo, y es mejor para ti. Dentro de unas horas vas a olvidarte de mi. Todos lo haréis.

Franky hace un gesto desconcertado. El tiempo se agota.

-Yo: Solo quería decirte gracias. Por favor, sé feliz. Yo no me olvidaré de ti ni de nadie.

Le toco el brazo y, tras un pequeño apretón, salgo corriendo. Franky sigue allí, haciendo un esfuerzo entre recordar y reaccionar a la reciente conversación. Blake me espera en la esquina de la calle. Con las lágrimas aún saltadas, inicio la marcha junto a Zennusen.

-Blake: Eso sonaba a despedida de verdad.

-Yo:Tu mismo lo dijiste, Blake. Minutos. Días. Meses...Años. Nada nos asegura que recupere los recuerdos antes de que pase ese tiempo.

Blake me pone una mano en la cabeza durante un instante. Miro las calles, intentando grabar en mi mente cada ladrillo. Cada planta. Cada olor y sonido. Antes de darme cuenta estamos frente a mi casa.

-Blake: Te recogeré cuando todo haya pasado.-Se gira para abrir otro portal, pero se detiene.-¿O prefieres que me quede?

-Yo:Gracias...Pero no. Esta última noche la quiero a solas. Aunque haya sido una vida robada, quiero disfrutar la última noche de la misma.

Blake asiente y abre el portal que le llevará a su casa. Saco las llaves de casa cuando éste se cierra. En el salón me esperan mis padres y mi hermana con la cena puesta...para tres. Como Franky, tardan en reconocerme. Nos fundimos en un abrazo, tras lo cual cenamos. Nos quedamos hablando un rato. La hora de ir a dormir llega. Cuesta levantarse. Se hace extraño abrir la puerta del dormitorio. Y duele verlo vacío, solo con el colchón desnudo, frío, esperando a que me acueste y mueran sobre él los últimos vestigios de una falsa identidad.

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Perro
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dom Ago 05 2018, 03:52

-Yo: ¿Alguien… me vigila?

-Michelangelo: Es evidente, estas lentes no se usarían para otra cosa. Con esto, tenemos dos preguntas; ¿quién, o quiénes son, y desde dónde? Aunque, por suerte para ti, ya estuve rastreando la señal que envían al receptor.

-Yo: ¿Sabes adónde ir?

-Michelangelo: Sí, y allí vamos ahora mismo.

-Yo: Espera, ¿voy contigo?

-Michelangelo: Estarás más seguro conmigo hasta que sepamos qué trama el responsable de esto. Vamos.

-Yo: Eh… ¿te espero o salgo ya de la casa?

-Michelangelo: Ve saliendo, te seguiré volando mientras oculto mi presencia.

-Yo: ¿Hay algo que no pueda hacer ese anillo?

-Michelangelo: Hacerme sentir empatía por quienes disparo.

-Yo: …

Dando la excusa de que me voy al centro comercial Metromar para pillar un juego nuevo, no levanto sospechas al dejar el hogar. Mediante la comunicación mental, el Guarda de Luz me va dando indicaciones. Salimos del barrio, nos acercamos a Ciudad Expo y pasamos Metromar. Nos detenemos al poco, haciéndolo frente al gran edificio que es el hotel Via Sevila Mairena. De entre lo poco que sé del lugar, cabe destacar que había resultado en un fracaso.

-Yo: ¿Aquí es?

-Michelangelo: Sí, en uno de los pisos superiores. Entra.

Entramos a la parte de la biblioteca.

-Yo: No estoy seguro de que pueda subir así como así.

-Michelangelo: No debería de haber problema, pero, si te hace sentir más cómodo, puedo ocultarte a la vista con mi anillo.

-Yo: … Por favor.

Nos colocamos detrás de una estantería, fuera de la vista de cualquiera, y la tortuga utiliza su poder para hacerme “desaparecer” en el entorno. De esta manera, y caminando en silencio, paso desapercibido para reducir la distancia que me separan de aquel quien me espía. Cada escalón me pone más ansioso. Llegamos al piso indicado. No se oye nada, dando la sensación que está desierto. Voy andando y mirando las puertas. Todo en silencio.

-Michelangelo: Aquí.

Pego un pequeño brinco del susto. La tortuga reaparece flotando y se acerca a la puerta. Este acto parece desactivar también el camuflaje puesto en mí.

-Yo: ¿No crees que en casa se extrañarán de que no estés?

-Michelangelo: Ya sabéis que me suelo esconder. Además, no pienso estar tanto tiempo fuera como para alarmaros– un rayo de luz surge del anillo que tiene colocado en la pata. Señala a la cerradura, la cual suena abierta tras unos segundos–. Ábrela.

Giro el picaporte y abro la puerta lentamente. El interior está a oscuras, pero se puede ver algo extraño al fondo. Parecen pantallas apagadas. Frente a éstas hay una especie de panel de control.

-Yo: ¿De verdad tenemos que entrar?

-Michelangelo: Acabaremos con esto ahora mismo. Puedo protegerte si pasa cualquier cosa.

Miro al reptil de cuyo cuerpo desprende esa extraña luz verde. Éste me mira a mí, esperando a una reacción. Finalmente, atravieso la puerta. Noto cómo la temperatura a mi alrededor desciende. Cada paso que doy retumba, a pesar de que intento colocar los pies con todo cuidado y lentitud. Exploro cada rincón con la mirada. La sala a la que habíamos entrado estaba completamente vacía, a excepción de los monitores y el aparato que seguramente los controla.

-Michelangelo: Espera– me dice antes de dar un paso más. Un fino rayo de luz, proveniente del anillo, revolotea por el cuarto, como si lo examinara. Entonces aparecen brillando huellas de calzado en el suelo y de dedos en los controles–. Deja que esta habitación nos cuente lo que tenga que contar.

Proyectando su luz en toda la sala, una figura humanoide se forma encima de las huellas del suelo. La figura empieza a moverse, siguiendo el patrón establecidos por las huellas. Se acerca al panel de control y empieza a toquetearlo, no accionando nada realmente. Tras quedarse unos minutos observando las pantallas, hace movimientos que indican que se ha alterado por algún motivo. Tras hacer como que pulsa unos botones más, se dirige a la pared derecha. Parece empujar una parte en concreto con la palma de la mano y, finalmente, se introduce de espaldas en la propia pared, desapareciendo por completo. La luz del anillo se apaga.

-Yo: ¿Qué… qué ha sido eso?– pregunto aún estupefacto por lo que acababa de ver–.

-Michelangelo: El anillo ha creado una simulación a partir de los datos que le han dado las huellas. Acabamos de ver lo que… sea quien sea, ha hecho aquí hace media hora. Más o menos. Vamos, ayúdame un momento– dice mientras se dirige a la misma zona por la que se había introducido la figura holográfica–. Pulsa aquí, como lo ha hecho la simulación–.

-Yo: Mh, eh… vale.

Ahora que la luz del anillo volvía a limitarse a cubrir el cuerpo de su “mascota”, el lugar volvía a parecerme siniestro. Un completo silencio vuelve a reinar y un molesto escalofrío me recorre la espalda. No puedo evitar mirar nuevamente a mi alrededor, en busca de algo… más.

-Michelangelo: Tranquilo, confía en mí. Todo irá bien, ya verás.

Intento convencerme de sus palabras. Primero toco la pared. Luego voy palpando para comprobar si noto algo diferente. Termino plantando la palma de la mano en la zona donde lo había hecho la simulación. Aprieto. Cede, como si fuera un botón. Entonces, el trozo de pared que tengo justo delante se aparta cual puerta corredera. Como si al fin lo liberaran, un cuerpo se abalanza sobre mí. Caemos al suelo. El corazón me late a mil. Trato de luchar para quitármelo de encima. Cosa que extrañamente me cuesta poco. El otro no había ofrecido resistencia alguna, no más allá de la caída. Porque era eso lo que me había caído, un cuerpo muerto. Vuelvo a levantarme, quedándome paralizado de inmediato, sin saber qué hacer.

-Michelangelo: Mh. Vamos a darle la vuelta y veamos quién es.

-Yo: Eh-¿qué? ¡Tío!, ¿de verdad me vas a hacer tocar…?

-Michelangelo: No sabemos si está realmente muerto. Venga, quizá logramos salvarle la vida.

Miro el cuerpo un momento más antes de agacharme. Con lentitud y torpeza, logro ponerlo bocarriba. Michelangelo utiliza la luz de su anillo como una simple linterna. La luz verde hace reconocible el rostro de la joven que una vez creí conocer.

-Yo: ¿Ma-María?

-Michelangelo: Justo como imaginaba…


Última edición por En verdad me llamo Franky el Dom Ago 05 2018, 23:52, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Dimensions   Dom Ago 05 2018, 20:03

Un leve zumbido me retumbaba en la cabeza. Aún sentía cierto mareo. El cuerpo me pesaba sobremanera y me costaba respirar. Abrí los ojos, pero todo estaba oscuro. Aún así veía formas, manchas de colores rojizos y amarillos por todos lados. No recuerdo cuánto tiempo estuve flotando en aquel limbo, demasiado agotado para hacer nada, hasta que un sonido nuevo llegó a mi oídos. Voces, seguido del ruido de una cisterna. Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo a la vez que un suelo aparecía bajo mis pies.´Estaba empapado. Una compuerta se abrió frente a mí, cegándome con su luz. Seguía en el laboratorio, su tenue luz ardiéndome los ojos. Una fuerte arcada me golpeó, cayendo al suelo y vomitando un extraño líquido amarillo mientras la puerta se abría.

- Rollon: Menuda hora tienes para levantarte.

Portaba una bata de laboratorio, bajo la cual se podía ver un mono pijama de rayas, y una taza que por el fuerte olor supe que era café. Se acercó al escritorio somnoliento y se sentó, encendiendo el ordenador frente a él.

- Yo: ¿Qué...? - Fue todo lo que conseguí decir. Sentía la boca como adormecida y me costaba gesticular correctamente.

- Rollon: Tu cuerpo reaccionó a la vacuna mucho más violentamente de lo que había previsto. - Tomó un pequeño sorbo del café. - Te sumergimos en una de las cápsula de rehabilitación con una solución estabilizante antes de que colapsara y recibiera daños mayores.

- Yo: Me molestan los ojos. - dije sin parar de parpadear con esfuerzo. - Veo... raro.

Dejando la taza a un lado, el ratón pulsó uno de los botones de la pantalla holográfica del ordenador. Las luces se atenuaron aún más hasta apagarse, dejando la sala completamente a oscuras. O al menos, así debería ser. Podía ver toda la habitación a la perfección. Podía ver cómo el doctor tomaba nuevamente su taza y bebía de ella. Incluso podía ver el vapor que emanaba de ella sin ningún problema. Allí dónde tocaba o pisaba, una pequeña mancha aparecía.

- Rollon: Visión térmica. Las fosetas loreales de tu hocico captan la radiación infrarroja con una precisión milimétrica, generando en tu mente una imagen de tu entorno sin necesidad alguna de luz. En esa mesa tienes un toalla. Prueba a cogerla.

Ahora que lo decía, empezaba a tener un poco de frío. Todavía seguía empapado y pringoso de ese líquido amarillo. Miré donde dijo. Justo a mi lado pude ver una mesa con una toalla bastante grande y que al parecer mantenía bastante el calor por la marca que dejaba. Me levanté a cogerla. Espera, ¿había dicho hocico? No había terminado de levantarme cuando las piernas me fallaron, doblándose de mala manera. Me agarré como pude a la mesa en un intento de no caerme, tirando varias cosas en el proceso.

- Rollon: Ten cuidado. - dijo encendiendo de nuevo las luces. - Ese material es muy caro.

Había algo que me preocupaba más que un par de frascos y demás cosas que habían caído al suelo. Mis piernas no eran las mismas de siempre. Al igual que mis brazos, una capa de escamas azuladas las cubría. Ahora contaba con cuatro dedos en vez de cinco, más robustos que los anteriores y con afiladas garras al extremo de cada uno. La planta del pie había desaparecido, o más bien se había extendido. Los huesos del tobillo se encontraban a más altura, como los de algunos animales. Ahora era digitígrado, manteniéndome en pie sobre los dedos con las rodillas flexionadas. Entonces me dí cuenta de un pequeño detalle.

- Yo: ¿¡DÓNDE ESTÁ MI ROPA!? - grité con lo que pareció un rugido, agarrando la toalla para taparme.

- Rollon: Desechada. No quedó mucho de ella una vez terminé de arreglarte.

Al intentar atarme la toalla a la cintura entendía a que se refería. Una alargada cola se balanceaba tras de mí. Debía de medir varios metros y era bastante robusta. Por si fuera poco, unas gigantescas alas emergían de mi espalda, grandes y imponentes. Cogí una bandeja metálica que había en la mesa, en la cual podía ver ligeramente mi reflejo. Un ancho hocico se extendía ante mí. Dos pequeños puentes en la punta indicaban dónde se encontraban los orificios nasales. Al abrir la boca pude ver una extensa fila de colmillos. La lengua se había alargado acomodándose a la mandíbula y era bastante más flexible que antes. Las orejas habían desaparecido, dejando solo una par de orificios a ambos lados de la cabeza por los que oía. Sobre estos, un par de cuernos emergían, con un par mucho más pequeños más abajo, al extremo de la mandíbula. Todo el pelo había dado paso a una cresta de un azul más claro, que caía hasta más o menos la nuca, donde se reducía hasta ser una fila de intermitentes púas que llegaba hasta la punta de la cola, la cuál estaba adornada con una punta de flecha. La mayor parte del cuerpo estaba cubierto de escamas de una azul oscuro, salvo en ciertas partes. La parte del pecho, la garganta y el estómago contaba con unas escamas más claras y más suaves que el resto, las cuales continuaban hasta cubrir la parte inferior de la cola. Una serie de rayas anaranjadas me recorrían la zona de la espalda y la cola, haciendo un gran contraste con el resto. La parte interna del ala era lo único que no estaba cubierto de escamas, siendo de un tejido curtido de un azul claro.

- Yo: ¿Cuánto tiempo llevo...?

- Rollon: Dos semanas.

- Yo: ¿¡Dos sem-?! - llegué a decir antes de morderme la lengua sin querer.

- Rollon: Dije que te arreglaría, y eso hice. Ahora que estás despierto la capitana podrá dejar de darme la lata con el tema. ¿Te ves capaz de andar?

Dí un par de torpes pasos por el laboratorio. No tardé demasiado en aprender a no tropezarme. Al fin y al cabo, era como andar de puntillas, solo que mucho más cómodo que antes y con una cola que me ayudaba a mantener el equilibrio.

- Yo: Eso creo.

- Rollon: Bien. - Pulsó un botón en el ordenador.  - Citri, dile a Feren que venga. Le he visto antes cerca de la cocina. - Se volvió nuevamente hacia mí. - La capitana querrá verte mañana. Ella te dará todos los detalles necesario. Será mejor que descanses todo lo que puedas hasta entonces. Tu cuerpo aún no se ha recuperado del todo y una recaída solo me supone más problemas que no quiero.

Oí unos pasos acercándose por el pasillo. No son demasiado ruidosos, pero aún así no tenía ningún problema en oírlos. Vi cómo alguien, o más bien su forma calorífica, se detenía frente a la puerta antes de abrirla.

- Feren: ¿Qué quieres ahora, Rollon? - dijo cansado nada más entrar.

Se trataba de otra hiena como la capitana, aunque mucho más joven y bastante más pequeño. Incluso yo le sacaba un par de cabezas. Llevaba puestos unos pantalones vaqueros y una chaqueta oscura.

- Rollon: Ya que te gusta dar vueltas por ahí a deshoras, acompaña a la nueva incorporación a su habitación.

Fue entonces cuando reparó en mi presencia. Le saludé tímidamente, recordando que solo llevaba puesto una toalla alrededor de la cintura. Solo me miró un segundo antes de volverse a Rollon.

- Feren: ¿Y por qué no le llevas tú? - respondió malhumorado.

- Rollon: Un servidor tiene trabajo que hacer.

- Feren: ¿A las dos y media de la noche?

- Rollon: Exactamente, hora en la que ya deberías estar acostado en vez de dando vueltas a las tantas. Ya que vas, acompañale a su habitación, ¿quieres? Así a lo mejor no le cuento a ya sabes quien que estabas intentando colarte otra vez en la cocina.

La joven hiena lanzó una mirada de odio hacia el ratón. Estaba claro que no le hacía ninguna gracia que le chantajearan de aquella manera. Con un resoplido de enfado, dio media vuelta y se marchó por donde había venido. Rollon me hizo un gesto con la cabeza de que le siguiera. Tuve que darme prisa para alcanzarle.

- Yo: Perdona, no quería-

- Feren: Ni me hables. - me cortó de mal humor.

Continuamos todo el camino en silencio, yo siguiéndole desde cierta distancia. La estación parecía otra distinta a la que había visto un par de semanas antes. Las luces estaban atenuadas y no había ni un alma a la vista. Los pasillos estaban vacíos y no había ningún signo de actividad. Debían de estar todos durmiendo, pensé. El único sonido que nos acompañaba era el de mis garras al andar sobre aquel suelo metálico. Después de unos incómodos minutos en un ascensor, llegamos a nuestro destino. Los pasillos parecían sacados de un antiguo hotel de lujo. Madera barnizada decoraba las paredes y la suave luz transmitía un ambiente de relajación. La moqueta del suelo amortiguaba nuestros pasos, evitando el ruido todo lo posible. Pequeños carteles electrónicos en las puertas mostraban el número de la habitación y el nombre del dueño.

- Feren: Aquí es. - dijo deteniéndose junto a una puerta.

Nos encontrábamos al final de uno de los pasillos. El número de la habitación era el 413 y en vez de nombre solo mostraba asteriscos.

- Yo: Gracias. - me volví a darle las gracias, pero ya se había marchado.

Suspiré. Menuda manera de empezar una nueva vida. Al mirar la puerta, me fijé que no tenía ningún manillar ni nada. Iba a apoyar la mano en ella cuando esta se abrió deslizándose a un lado. Debía de ser automático. Al entrar las luces se encendieron. La habitación mostraba un claro contraste con el resto del pasillo. Esta era más futurista y simple, con colores blancos y simples. No era demasiado grande, aunque seguía siendolo más que mi antigua habitación. Contaba con un escritorio al fondo, bajo una amplia ventana que mostraba el exterior de la estación. A mi derecha se encontraba el baño, el cuál no me molesté en ver. La cama era casi lo único que me importaba. Más ancha que una cama individual, con espacio de sobra para moverme por las noches. Sin pensarlo un segundo me dejé caer en ella, dejando que mi agotado cuerpo descansara. Quién sabía lo que me esperaría a la mañana siguiente.
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Maximirusu Pauaa
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Gallo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Lun Ago 06 2018, 03:26

08:30

Llega la mañana. No he conseguido pegar ojo en toda la noche, y el cansancio que siento no es precisamente por la falta de sueño. Escucho como mi hermana ha salido de casa para ir a clase hace escasos minutos. Me bajo de la cama y echo un último vistazo al cuarto.

-Yo:Adiós...

Abro la puerta, no sin antes coger de un cajón un disfraz que tiempo ha usé para Halloween, permitiéndome así ocultar mi rostro. Al hacerlo me encuentro con mis padres de frente. Un gesto de sorpresa cruza sus rostros. Un brillo de incertidumbre resplandece en sus ojos. En mi pecho, mi corazón se acelera, pero este es atravesado por un puñal de dolor cuando sus caras se constriñen en gestos de miedo.

-Papá:¡¿Q-Quién eres?!¡¿Qué coño haces aquí?!

Se pone delante de mi madre. Un segundo puñal atraviesa mi corazón. Antes de empezar a llorar delante de ellos, salgo corriendo de la casa. Mis perros me intentan morder escaleras abajo, intentando así defender a sus dueños de la amenaza desconocida. La puerta no tarda en estar a mi espalda. Veo como mis ahora ex vecinos se asoman a ver que pasa cuando ya estoy acercándome al final de la calle. Cuando consigo doblar la esquina en dirección a Ciudad Expo, disminuyo el paso.

-Yo:Se...se acabó...

No cabe duda alguna ya. Antonio es cosa de un pasado muy remoto. Y, ahora mismo, soy ciudadano de ninguna parte, errando sin casa alguna. Me doy cuenta del ridículo que hago yendo con el dichoso disfraz, así que no tardo en quitármelo. Camino en silencio hasta que me encuentro con el denominado por mis amigos malagueños como "Chino del futuro". En la cartera, lo único de mi identidad que todavía conservo, llevo unos cuantos euros. Dicen que en el fondo de la botella no se encuentra la solución a los problemas, pero ahora mismo me importa menos que nada, así que compro lo primero que veo y me voy a una calle lateral lo suficientemente abandonada como para que nadie me vea. Noto un molesto zumbido en la cabeza de nuevo.

-Yo:Y se acerca el final.

Me siento. La gente pasa por la calle. Sus vidas siguen como tal. Descorcho la botella y le doy un buen sorbo. El sabor, fuerte y extraño para mi, inunda mi boca. Los ojos se me llenan de lágrimas. Noto como algo se revuelve en mi interior. Como emana energía de mi interior, manifestándose con las ya familiares marcas bajo los ojos. Mi ropa se desintegra con su tacto. Es entonces cuando empieza el dolor.

Transformación:
 

El cambio me ha dejado para el arrastre. Me miro las manos. Me toco la cara. Miro las colas, ahora moviéndose levemente en el suelo. Miro el resto de mi cuerpo y lo toco.

-Yo: Adiós, Antonio José. Gracias por prestarme tu vida y estos años tan maravillosos.

Noto como mi voz tiene un leve acento, casi imperceptible, de un lugar que no sabría ubicar. Doy otro sorbo a la botella. Si estuviera de pie, el mareo que siento posiblemente me habría tumbado. Todo suena muy alto. Todo brilla mucho. A pesar de estar en penumbras, distingo lo que hay frente a mi. El olor que me llega está contaminado, aunque percibo matices de la pastelería que hay cerca. Otro trago. Más largo que el anterior. Y entonces la botella sale disparada de mi mano y se estrella contra la pared de enfrente. No puedo aguantar más.

-Yo:¡DIOS!

Me hago una bola y empiezo a llorar. La cara de Franky, la de mis padres...No dejan de aparecer ante mis ojos. Si Dios existe, cuando nací debió levantarse con el pie izquierdo.

-Yo:Yo...Yo solo quería quedarme en casa...Yo no...¡¡JODER!!

Me siento acalorado. El alcohol se me está subiendo a la cabeza. Siento nauseas, aunque me siento mejor al vomitar. Alguien se acerca a mi. Posiblemente me habrá escuchado llorar. Alzo la mirada y veo a una señora de unos 55-60 años. Me enjuago las lágrimas, pero no puedo evitar que sigan fluyendo. Con cautela, se me acerca.

-Señora(hablando lentamente y vocalizando con amplitud):Eh, eh. Tranquilo. No voy a hacerte nada.

Sorbo con la nariz. Es entonces cuando me fijo en que hay un corrillo de gente en la entrada de la calle.

-Señora:¿Entiendes mi idioma?

Asiento. Veo como suelta un suspiro aliviada. Mira la mancha de vómito y la botella rota. Los ojos me escuecen. Se sienta a mi lado.

-Señora:¿Cómo te llamas?

-Yo:...Maximirusu Pauaa.

Con cuidado, posa una mano en mi hombro.

-Señora:¿Qué te ha pasado, hijo?¿Dónde está tu ropa?-Mi llanto se hace más fuerte. La mujer me da unas palmaditas.-Ya, ya...

-Yo:¿Sabe...sabe lo que es perderlo todo?¿Perderlo y que ni siquiera te de tiempo a asimilarlo?-Chasco los dedos-¿Así?

La mujer calla. Me está empezando a costar concentrarme. Las nauseas vuelven, y con ella el vómito.

-Yo:Yyyoestoy perdido, ¿sabe? Y no sé que va a pasar conmigo. Blake me ha dicho que tengo familia. Que en Bimbpep me esperan mis padres...O una mierda así. Que Antonio, Marisa y los demás acabarán recordandome, ¿sabe?-La señora sigue mirándome.-Claro que no...Eso dice él. Yo no termino de creérmelo. Y ahora estoy solo. ¿Recuerda esa escena de Lilo&Stitch? Pues así

La mujer se me queda mirando, sin saber que he dicho. Sin darme cuenta, he empezado a hablar pollux. Mi llanto vuelve. Hundo mi cara en las manos. Escucho como la multitud se aparta.Y, atravesándola, noto algo que hace que se me ericen los pelos de la nuca.

-?????: Ya me encargo yo, señora. No se preocupe.

Levanto la mirada al escuchar la voz.

-Yo:¡BLAKE!-Me agarro a su pantalón.-Blake, ayudame...Blake...

La señora se pone en pie y acerca al recién llegado. Le hace un gesto para que se le acerque. Aun susurrando y con los murmullos de fondo, consigo percibir su voz.

-Señora:Estaba así cuando he llegado. Sin ropa, medio borracho...¿Usted le conoce?¿Llamamos a la policía?

Blake niega y se pone de cuclillas frente a mi.

-Blake: Lo siento, Maximirusu. Tendría que haber estado ahí...

-Yo:Quiero volver, Blake. Quiero volver a casa...

-Blake: Sabes que no puede ser.-Se inclina y da un beso en la cabeza.-Vamos. Tenemos que irnos.

Asiento. Blake me ayuda a levantarme y pasa mi brazo sobre sus hombros. Tras esto, abre un portal que muestra su casa. Los allí presentes sueltan una exclamación ahogada. Kiel y Kyuremu nos esperan allí. Se acercan corriendo y es el primero el que ayuda a Blake a cogerme antes de quedarme inconsciente.

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MensajeTema: Re: Dimensions   Mar Ago 07 2018, 13:08

-Yo: Oh, Dios… ¡Tenemos que salir de aquí!

-Michelangelo: Franky, cálmate.

-Yo: ¡Esa maniática ha matado a María y la ha convertido en su traje robótico para espiarme!

-Eso ya sí que no– dice una voz ajena–, no voy a quedarme de… “brazos cruzados” mientras me acusan de asesinato– tanto la tortuga como yo nos giramos y vemos a la utrom que ya conocemos, flotando en una especie de platillo–. María García González nunca existió en primer lugar. Ese exo-traje que veis ahí se hizo desde cero, no a partir del cadáver de un humano.

-Michelangelo: La utrom… Dudo que sea legal lo que haces aquí, ¿sabes?

-Ma’Riagg: Es tu culpa– dice dirigiéndose a mí–. Estos últimos días has estado evitando nuestras interacciones a propósito, tanto en persona como por mensajería. Mi investigación se hubiera estancado de seguir así. No me dejaste otra opción que…

-Yo: ¿Que qué? ¿Vigilarme como a un animal, eso ibas a decir?

-Ma’Riagg: Tu vida no iba a cambiar en absoluto. No por mi parte al menos.

-Yo: Hostias, ¿y hacerte pasar por mi novia durante meses no es cambiarme la vida en absoluto?

-Ma’Riagg: ¿De ahí viene el enfado?– empieza a levantar la voz como si estuviera ganando una discusión–. ¿Te frustra descubrir que alguien en quien confiabas resulta no ser lo que esperabas? Madura, pues eso pasa con frecuencia. ¿O acaso es porque te ha decepcionado el hecho de no tener una compañera cuando creías tenerla?– hay un silencio incómodo antes de que continúe hablando–. No me quites esto, por favor– dice ahora algo más calmada–. Abandoné mi hogar y me embarqué en este proyecto para demostrar que valió la pena mi enseñanza, que valgo algo. Es todo lo que me queda.

-Michelangelo: Pronto no te quedará nada. Quizá no pueda contactar con la Central, pero apuesto a que nadie en Órbita se quedará callado ni de brazos cruzados en cuanto les informe sobre tus… “extraños gustos”.

-Ma’Riagg: No…– trata de decir con una voz ahogada–.

-Yo: Déjalo.

-Michelangelo: ¿Qué?– pregunta con tono sorprendido–.

-Ma’Riagg: ¿Qué significa eso?

-Yo: Haz lo que te dé la gana, pero al menos haz las cosas bien.

-Ma’Riagg: ¿Estás diciendo que me dejarás acom-?

-Yo: No conmigo. Ni si quiera quiero volver a verte. No voy a delatarte, pero vas a tener que buscarte a otro. Si te veo otra vez, te denuncio a la policía o a quien haga falta– miro al Guarda de Luz–. ¿Podemos irnos ya?

-Michelangelo: … Claro– doy la vuelta y me dirijo hacia la puerta–. Pero antes, por si tienes alguna mala idea– su anillo brilla con intensidad, sólo hasta que dispara un rayo verde contra los aparatos electrónicos que Ma’Riagg usaba para monitorearme, dejándolos completamente deteriorados–.

Sin decir ni una palabra más, nos vamos de la habitación, dejando atrás a una utrom que mira fijamente el equipo dañado. Acabamos por salir del edificio con prisas, pues el estallido de las pantallas había soltado un humo que llamaría la atención. Sólo después de asegurarnos que estamos a salvo y de recuperar el aliento, siendo esto último por mi parte, la tortuga flotante se dirige a mí.

-Michelangelo: ¿Estás seguro de dejarla ir?

-Yo: … No lo sé. Sólo quería irme.

_____________________________________________________________________________________________________________________________

La noche del día siguiente, cerca de las 02:30, en mi cuarto.

Miro la pantalla del ordenador. Estaba mirando concretamente Skype. Tengo la sensación de que solía usarlo más veces, para hablar con alguien. ¿Pero con quién? Miro mis contactos y la fecha de los últimos mensajes. Algo no me cuadra. Finalmente pienso que me estoy sintiendo cansado y que ya debería acostarme.

Apago el ordenador, cojo una botella ya vacía, que suelo usar para beber agua, y abro la puerta de mi habitación. Normalmente bajo a oscuras por las escaleras, teniendo la lámpara del techo de mi cuarto como única fuente de luz. Esta vez no voy a hacer una excepción. Empiezo a bajar, tratando de hacer el menor ruido posible. Dependiendo del día, coloco la botella en la encimera de la cocina, me aseguro de que todo lo que debería estar apagado en el cuarto de estudio está apagado y vuelvo a mi habitación sin apenas darme cuenta, mientras pienso en mis cosas. Pero otras veces me asaltan ciertos… pensamientos. Imagino que hay algo en la oscuridad, esperando a que me acerque o le dé la espalda, dejándome apenas un segundo para mirarle el rostro antes de que me atrape. Eso no suele detenerme para bajar, ya sea por la simple costumbre o porque me siento muy seguro entre las paredes de mi casa, pensando en el fondo de mi ser que nada de eso podría llegar a pasar.

Hasta que llegue una noche en la que me equivoque. Una noche como ésta.

Al dirigirme a la cocina, veo cómo la nevera que está al lado del marco de la puerta se abre. No la había abierto yo. Una mano, cubierta por lo que me parece que es felpa púrpura, toma una natilla. La retira de los demás alimentos y se la acerca a la cabeza. Una cabeza muy redonda, con grandes orejas a los lados y una extraña extensión encima que forma un triángulo invertido. Sea lo que sea, empieza a dar mordiscos a la tapa de las natillas, la arranca y empieza a verter el contenido en su boca.

-Mmmh, natillas…– pronuncia con una voz lenta… y un tanto familiar. Entonces, sus ojos oscuros se dan cuenta de mi presencia y se me quedan mirando–. Uh, oh– alza la otra mano, en la que parece tener un objeto. Éste tiene bombillas de colores que se encienden intermitentemente, revelando así que dicho objeto tiene el aspecto de una pistola de juguete para niños–. Tengo un arma.  

Si mi mente no se hubiera paralizado por el terror, seguramente hubiera pronunciado desconcertado, debido al extraño aspecto "infantil" de quien me amenaza, las siguientes palabras ; “¿Pero qué cojones?”


Última edición por En verdad me llamo Franky el Miér Ago 08 2018, 23:17, editado 1 vez
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Gallo
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MensajeTema: Re: Dimensions   Mar Ago 07 2018, 18:57

Abro los ojos en el cuarto que he pasado estos días. La cabeza me duele horrores, y no es hasta que voy a tocármela cuando recuerdo el motivo. Me froto los ojos y me siento al borde de la cama. Sigo desnudo. Y nada de lo que ocurrió antes era un sueño. Suspiro.

-Yo:Vamos, arriba...

Me pongo la sábana sobre la cabeza y, poco a poco, comienzo a bajar las escaleras de la litera. Al llegar al suelo ando paso a paso, lentamente, sintiendo el frío parqué bajo mis pies. Todo movimiento me resulta alienado, y el cambio en mi equilibrio no ayuda para nada. Miro a Zhôu, ahora dormido en su cama. Salgo del cuarto y cierro con cautela la puerta. Me pillo las colas con la puerta al hacerlo. Casi suelto un grito que probablemente habría despertado al niño.

-Yo(mientras me las froto): Voy a tener que acostumbrarme a tener cuidado con esto también.

Tengo que ir apoyándome en la pared hasta que llego al salón, donde me siento en un sillón en una penumbra que resulta clara como el día. Miro al reloj de la pared. Las doce y media de la noche. Fuera se escuchan a los insectos, cantando su sonata nocturna. Dentro de la casa, un leve crujido, seguido de un grifo al abrirse. Alguien se acerca al salón.

-Blake: ¿Maximirusu?

Giro levemente la cabeza. Blake está en la entrada del salón, expectante. En una mano lleva un vaso de agua y, en la otra, lo que parece ser una pastilla. Tras un leve vistazo, aparto la vista y me cubro la cabeza con la sábana.

-Yo:No me mires, Blake...Soy...Soy un engendro. Un engendro al que nadie recuerda ya.

Blake se acerca lentamente, intentando no hacer ruido. Se pone de rodillas delante de mi y me aparta la sábana. Me levanta la cara. Otra vez ese brillo antiguo en sus ojos.

-Blake: Has pasado por mucho estos días. Demasiados cambios. No voy a mentirte: quedan más por venir. Pero no eres un engendro. Tienes a gente que te quiere y se preocupa por ti.

Bajo la cabeza y vuelvo a cubrírmela.

-Yo:Nadie me recuerda ya.

-Blake: Es temporal, Maximirusu.

Se me llenan los ojos de lágrimas.

-Yo:¿Por qué no pude quedarme en casa y seguir viviendo mi vida de humano?¿No podías extender sus recuerdos?

Blake coge una silla y se sienta frente a mi.

-Blake: ¿Sabes lo que ocurrió cuando empezaste a cambiar?¿Por qué todo lo que llevabas encima se desintegró?-Niego-Durante estos días tu propia esencia ha intentado quitarse a la mía de encima. Cuando ya el encanto perdió fuerza y tu verdadera forma estuvo a punto de salir a reducir, el "tapón" que evitaba que liberases caos de descorchó. Literalmente quemaste con energía lo que tocaba tu piel.

-Yo:¿Y qué tiene que ver eso?

-Blake: Dejaste una huella energética fácilmente detectable para la Hermandad. No vas a poder volver en una temporada. Aunque hiciera que tus padres te recordaran, la Hermandad no tardaría en encontraros y...-Guarda silencio durante unos segundos.-Kyuremu ha estado vigilándote. Por lo que pudiera pasar.

-Yo:Cuando viniste a buscarme, antes de verte siquiera...Te sentí. ¿Por qué con él no?¿Era cosa de ese bloqueo?

-Blake: No. Cada caomante tiene una habilidad. La de Kyuremu es ocultar su rastro energético. Es el único de todos nosotros que puede andar sin tener que mirar sobre su hombro para ver si la Hermandad le vigila.

Le miro con algo de resentimiento.

-Yo:A ti tampoco te veo ocultarte mucho.

Se lleva la mano derecha tras la oreja y pulsa algo. Una hendidura se abre y, cual máscara, se quita la cara.

Aspecto previo de Blake:
 

Bajo ella, aparece el que aparenta ser su verdadero rostro.[A ver si lo hago, aunque en DA hay uno similar]

-Blake: Sé que no es lo mismo, pero también he tenido que ocultarme en mis visitas a la Tierra. La Hermandad sabe que os estábamos buscando a vosotros, las Diez Estelas.

Me quedo en silencio. Tengo un sabor desagradable en la boca. Siento la lengua pastosa.

-Yo:...¿Ellos también han vuelto ya?

-Blake: Solo uno de ellos. Deveios Plox se llama. Los demás deben estar a punto de hacerlo.

-Yo:¿Cuando los conoceré?

-Blake: Cuando te sientas listo, Maximirusu.

Asiento. La una de la madrugada.

-Blake: Mañana es cuando ibas a ir a Gehena, ¿verdad?¿Qué vas a hacer?

Me quedo mirando los pies unos segundos.

-Yo:No me apetece demasiado ahora mismo, pero es mi oportunidad de hacer que mis amigos me recuerden.

-Blake: Será mejor que descanses entonces.

Se levanta y deja la silla en su sitio.

-Blake: ¿Quieres algo antes de ir a dormir?

-Yo:¿Tienes helado?

-Blake: No sé si del que puedes comer, pero te traigo algo enseguida.

A los pocos segundos vuelve con un bol lleno de cremoso helado de una sustancia que parece chocolate, pero que mi olfato me dice que no es.

-Yo:Tendré que adaptarme a no comer tantas cosas de la Tierra, imagino.

-Blake: Con el tiempo te acostumbrarás. Da gracias a que no te pasa como a Brist Lea, una de tus compañeras Estela. Está forzada a comer solo cosas que no arrojen sombra. ¡Que horror!

Suelto una risilla. El dolor de cabeza empieza a irse.

-Yo:Gracias, Blake. De verdad te lo digo.

Me sonríe y asiente. Cuando está a punto de salir del salón, se para.

-Blake: ...Me alegra ver que estás empezando a hablar pollux, Maximirusu.

Sale de la habitación, dejándome a oscuras.

-Yo:No me queda otra que intentar aceptar lo que soy, Blake.

[Y se acabó mi intro][En el próximo post ya empieza el viaje, así que preparaos]

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